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LA ESPOSA OLVIDADA DEL CEO.

LA ESPOSA OLVIDADA DEL CEO.

Status: En proceso
Genre:Reencarnación(época moderna)
Popularitas:30.3k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Anna Marín muere a los 32 años con seis puñaladas en el pecho, asesinada por su hermanastra Mariana mientras su esposo Javier observa sin intervenir. Sus últimos pensamientos son de arrepentimiento: por amar demasiado, por callarse demasiado, por convertirse en invisible.
Pero cuando abre los ojos, está de vuelta dos años antes de su muerte.
Con todos los recuerdos intactos.
Anna sabe exactamente lo que viene: cómo Mariana manipulará a sus hijas gemelas para que la odien, cómo Javier la torturará durante meses para robarle la herencia de la abuela, cómo morirá sola en el mismo piso de mármol donde alguna vez creyó que construiría un hogar.
Esta vez no será la esposa sumisa que se arrastra por amor.
Esta vez será la Loba Blanca que todos temían en los tribunales.
Esta vez cada traidor pagará por adelantado.
Pero cambiar el futuro tiene un precio. Y Anna descubrirá que la venganza, aunque dulce, puede costarle lo único que aún le importa: el alma de la mujer que alguna vez fue.
Una histo

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CAPÍTULO 10

Javier Rojas no está acostumbrado a no conseguir lo que quiere. En cuarenta años de vida cada puerta que tocó se abrió, cada persona que necesitó se movió, cada obstáculo que enfrentó desapareció. Su padre lo enseñó eso: los Rojas no suplican, los Rojas exigen.

Pero Anna lo bloqueó en todas partes. Teléfono bloqueado. Correo bloqueado. Redes sociales bloqueado. Como si Anna Marín hubiera borrado la línea entre ellos con la misma precisión quirúrgica con la que desmontó al abogado de la defensa en el tribunal.

Javier intenta llamarla veinte veces el primer día. Veinte llamadas que rebotan sin conectar. Le manda mensajes que nunca llegan. Hasta manda al chofer a buscarla al apartamento que le dio la abuela, pero cuando el hombre llega Anna ya no está ahí.

Él se convence de que la mujer está jugando un juego de atención. Es lo que Anna siempre hizo, quejarse en silencio hasta que él notaba y la regresaba al redil. Pero esta Anna no se queja. No suplica. No busca.

Simplemente desaparece.

Así que decide usar la única arma que Anna no puede bloquear: la abuela.

Llega a la mansión de la anciana un jueves por la tarde con los ojos cansados, el pelo ligeramente desordenado y una expresión de derrota tan cuidadosamente construida que podría ganar un premio de actuación. Se arregla el cabello antes de entrar, se afloja la corbata y se sienta en la sala con los hombros caídos.

La abuela Rosa Margarita lo mira desde su sillón de siempre con esa mirada que ve todo.

—¿Qué pasa, niño? —pregunta la anciana.

Javier baja la vista y se frote las manos como si le costara hablar. "Es Anna, abuela. Quiere abandonarnos. A mí y a las gemelas. Se fue de la mansión, dejó los papeles de divorcio y no me deja comunicarme con ella, me bloqueó en todo".

Silencio.

Javier levanta la vista y busca en los ojos de la abuela esa cosa que siempre encontró cuando necesitaba que alguien lo defendiera: compasión. La abuela es la única persona en el mundo que alguna vez lo miró con amor incondicional. La única que lo abrazó de verdad cuando era niño. Si puede ganar a la abuela de su lado, tiene un arma que Anna no puede neutralizar.

Pero la abuela no reacciona como esperaba.

La anciana lo mira durante varios segundos con esa expresión que Javier conoce bien y que siempre le ha dado escalofríos: la expresión de alguien que está leyendo la verdad debajo de cada palabra que sale de su boca.

—¿Y por qué crees que Anna hizo eso? —pregunta la abuela finalmente.

—Yo... —Javier dudo—. No sé abuela. Traté de tratarla bien, pero ella es muy difícil. Yo hice todo lo posible para que estuviera cómoda..."

—Mentiroso —interrumpe la abuela con voz cortante como navaja—. No a mí. Tú nunca trataste a esa mujer con dignidad básica. La obligaste a ser tu criada. La mantuviste encerrada. La humillaste frente a todos. Y ahora que por fin se movió, vienes aquí a buscar lástima.

Javier se endurece. "Abuela..."

—No. La abuela sabe la verdad. La abuela ha sabido durante años cómo tratas a Anna. Y lo dejé pasar demasiado tiempo sin decirte nada porque pensé que madurarías solo. Pero eres tan estúpido como tu padre.

El disparo es tan directo que por un momento Javier no sabe qué decir. Aprieta la mandíbula y cambia de estrategia.

—Abuela, por favor. Las gemelas necesitan a su madre. Si Anna se va de verdad perderemos todo. Necesito su ayuda para traerla de vuelta. Si usted habla con ella..."

La anciana lo mira durante largo momento. Luego se inclina hacia adelante con las manos apoyadas en el bastón.

—Si no la reconquistas, si no cambias, perderás todo. No solo a Anna sino este regalo que te dejé en el testamento. Recuerda que mientras yo viva las decisiones finales son mías. Y si me entero de que sigues tratándola como la has tratado, este testamento cambia al día siguiente.

Javier abre la boca, pero no puede salir nada. La abuela lo conoce hace cuarenta años. Conoce cada truco que tiene. Cada máscara. Cada movimiento de ajedrez.

—Ahora ve —dice la anciana—. Tienes mucho en qué pensar.

Javier se pone de pie en silencio. Camina hacia la puerta de la biblioteca con paso rígido y cuando sale a del pasillo su rostro cambia de inmediato. La tristeza fingida desaparece. Lo que queda es rabia pura.

La vieja no le tragó el cuento. Peor aún, la vieja claramente no está de su lado.

En el auto, antes de arrancar, toma el teléfono y escribe un mensaje a Mariana.

"Implementa el plan. La vieja está del lado de Anna. No tenemos tiempo."

Mariana responde en segundos: "Entendido."

Javier arranca el auto y mira el espejo retrovisor con los ojos encendidos.

Si Anna quiere jugar, jugarán.

Tres días después Anna entra a la sala de lo contencioso administrativo del Tribunal Superior de Ciudad S con una carpeta de quinientas páginas y una expresión que no deja dudas: esta no es una visita de cortesía.

Como directora jurídica externa de Grupo Lin, Anna presenta una demanda contra Grupo Rojas por competencia desleal. Es un golpe calculado, preciso y devastador. No es la primer demanda que Anna preparó en esta vida ni va a ser la última pero es la que importa.

Adjunta las pruebas que recopilo durante años trabajando como secretaria de Javier sin que él sospechara. Contratos fraudulentos firmados bajo nombre de empresas fantasma que Grupo Rojas creó para desviar dinero. Transferencias ilegales a cuentas en el exterior que Anna copió de los estados de cuenta que preparó misma sin que Javier entendiera ni la mitad de lo que estaba firmando. Correos electrónicos donde Javier ordena a sus asistentes falsificar documentos para accionistas. Testimonios de ex empleados que la abuela obtuvo durante los últimos días a través de sus propios contactos.

Es un arsenal legal que Anna construyó pieza por pieza durante una década sin que nadie notara. Porque nadie la miró.

El juez tarda menos de cuarenta y ocho horas en revisar las pruebas. Las son tan irrefutables, tan meticulosamente documentadas que no tiene más opción que actuar.

Ordena medida cautelar inmediata: congelamiento del treinta por ciento de las cuentas operativas de Grupo Rojas.

La noticia aterriza como bomba en el mundo empresarial de Ciudad S. Las acciones caen. Los accionistas entran en pánico. Los bancos piden explicaciones. Los abogados de Grupo Rojas corren como pollo sin cabeza intentando entender cómo alguien pudo presentar pruebas tan sólidas sin que nadie las viera venir.

Y Javier Rojas se entera cuando su asistente entra a su oficina con una cara tan pálida que parece estar a punto de desmayarse.

—Señor, el tribunal acaba de... hay una orden cautelar contra Grupo Rojas. Sus cuentas están congeladas. El treinta por ciento...

Javier no deja que termine la frase. Se pone de pie tan rápido que la silla cae hacia atrás y sale de su oficina dando un puñetazo a la pared que deja un agujero en el yeso.

Sabe exactamente quién hizo esto.

Sabe exactamente de dónde vienen las pruebas.

Y sabe exactamente dónde encontrarla.

Anna está en su oficina del piso doce de las torres del Grupo Lin cuando escucha los pasos. No son los pasos de Leonardo, ni del profesor Salazar, ni de ningún empleado de la empresa. Son los pasos de alguien que entra a un lugar como si ya fuera suyo. Pasos pesados y cargados de rabia.

La puerta se abre de un golpe.

Javier Rojas llena el marco de la puerta con el traje arrugado, la corbata torcida y los ojos tan oscuros que parece ser otra persona. Su pecho sube y baja. Sus manos tiemblan de furia contenida. Él asistente de seguridad del edificio trata desesperadamente de disculparse.

—Señor, no puede entrar sin permiso, el edificio tiene políticas...

Javier no lo escucha. No lo ve. Solo ve a Anna.

Anna que está sentada detrás de su escritorio con un café en una mano y una carpeta en la otra revisando un contrato como si nada. Como si el mundo no estuviera ardiendo a sus pies.

—¿Qué mierda crees que estás haciendo? —escupe Javier y su voz retumba en la oficina como trueno.

Anna levanta la vista del documento con calma absoluta. Lo mira durante varios segundos. No hay miedo en sus ojos. No hay sorpresa. Solo algo frío y calculado que hace que Javier sienta por primera vez un escalofrío recorrerle la espina.

Baja la vista de vuelta a sus papeles. Toma un lápiz y marca una línea en el contrato que estaba revisando. Deja el marcador en la mesa con movimiento delicado. Toma su café y da un sorbo lento.

Y cuando habla, no levanta la voz. No necesita hacerlo.

—Mi trabajo —dice Anna sin apartar los ojos de sus documentos—. Algo que nunca valoraste cuando lo hacía gratis para ti.

El silencio que sigue es tan denso que se puede cortar con cuchillo. Javier da un paso hacia el escritorio con los puños apretados. Anna no se mueve. No retrocede. Ni siquiera parpadea.

Detrás de Javier aparece Leonardo Lin en el pasillo con dos asistentes de seguridad. Lo mira con calma, pero hay algo en sus ojos que dice claramente: un paso más y te sacamos por la fuerza.

Javier mira a Leonardo. Mira a Anna. Mira el escritorio lleno de contratos del Grupo Lin que requieren su firma. Ve la placa en la puerta que dice "Anna Marín - Directora Jurídica".

Ahí está. Delante de él. La mujer que pasó diez años invisible entre sus paredes y que en menos de una semana se convirtió en la persona más peligrosa que ha conocido.

Y él no supo hasta ahora.

—Esto no termina aquí, Anna —dice Javier con voz grave.

Anna levanta la vista por última vez y lo mira directamente a los ojos.

—No. No termina —responde—. Apenas empieza.

Javier se mira durante varios segundos. Luego da la vuelta y sale de la oficina sin decir más. Sus pasos resuenen en el pasillo y cuando la puerta se cierra Anna exhala un aire que no sabía que estaba conteniendo.

Deja el café. Pone las manos sobre el escritorio y se mira los dedos que tiemblan de adrenalina.

Enfrentarlo sigue siendo difícil. El miedo sigue ahí, enterrado en algún lugar dentro de ella donde los años de maltrato dejaron cicatrices que no sanan fácil.

Pero esta vez no corrió.

Esta vez no bajó la vista.

Esta vez él fue quien salió primero.

Anna respira profundo, toma el marcador y vuelve al contrato.

Hay mucho trabajo por hacer.

1
Johann
😂😂😂🥰🥰🥰🥰
Mercedes Tibisay Marin
estos desgraciados hay que desapareceslo de una ves
Marisel Rio
Hermosos 💜 💜 capítulos como siempre
La verdad Javier no tiene una pizca de amor hacia sus hijas
Betty Saavedra Alvarado
Las gemelas los ponen en apuros son y que apuros
Betty Saavedra Alvarado
Anna eres una nadre coraje que no le teme a nada por sus hijas ellos son todo para ti
Betty Saavedra Alvarado: Javier ahora a la cárcel
total 1 replies
Luz Angela Castillo Ramirez
esta buenisima
Luz Angela Castillo Ramirez
👏
Mercedes Tibisay Marin
estos desgaciados no se cansas de hechar vaina
Mercedes Tibisay Marin
jajaja Ana se las comio
Mercedes Tibisay Marin
esté hombre no entiende es otro loco ygual que la mujer
Marcela Lopez
excelente
Marcela Lopez
Javier nada que aprende
Marcela Lopez
logro ser feliz en su último día
Mercedes Tibisay Marin
bueno Ana deja de pensar tanto y hacesta a ese que te ama de verdad
Marisel Rio
💪💪💪💪💪💕💕💕💕💕Vamos Anna y junto con Leonardo van a ser imparables ♥️♥️♥️♥️
Marisel Rio
Vamos 💪 💪 💪 Anna a destruir a esos bastardos 😅😅😅
Johann
Así se hace Ana 👏👏👏👏👏
Marisel Rio
No me canso de decir que es una novela extraordinaria 💕💕💕💕💕💕
Marisel Rio
Al menos los padres de la LOCA tienen dos dedos de frente 👏👏👏
Vamos a ver como se destruyen Javier y Mariana 😅😅
Betty Saavedra Alvarado
Javier solo te interesa el dinero parece que no tienes corazón
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