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Esposa Por Deuda

Esposa Por Deuda

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Mafia / Romance oscuro / Completas
Popularitas:585.8k
Nilai: 3.9
nombre de autor: Yoryanis R.

Su padre debía millones.
Él necesitaba una esposa.
Ella fue la garantía.
Cuando Alessia Lombardi es obligada a casarse para pagar la deuda millonaria de su padre, descubre que su nuevo esposo no es solo un hombre frío y poderoso, sino el heredero de una de las organizaciones más peligrosas del país. El contrato es claro: un año de matrimonio, sin amor y sin sentimientos. Pero nadie les advirtió que el odio puede transformarse en algo mucho más intenso.

NovelToon tiene autorización de Yoryanis R. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13

...Punto vulnerable...

Thiago no repitió lo que había dicho.

Pero la frase quedó instalada en el aire como una sentencia:

El siguiente movimiento será personal.

No discutimos el tema.

No era miedo lo que sentía.

Era claridad.

Si querían desestabilizarlo, no atacarían su estructura.

Atacarían su equilibrio.

Y yo me había convertido en parte de ese equilibrio.

Esa noche la seguridad se duplicó.

Rotaciones nuevas.

Perímetros reforzados.

Cámaras revisadas en tiempo real.

Thiago no delegó.

Supervisó cada cambio como si estuviera reconfigurando un tablero antes de la jugada decisiva.

—Estás esperando algo específico —le dije mientras observaba cómo reorganizaba los turnos en la pantalla del despacho.

—Sí.

—¿Qué?

—Un error.

Giró apenas hacia mí.

—Quien mueve piezas bajo presión termina revelando patrón.

Eso significaba que no reaccionaría primero.

Esperaría.

Provocaría.

Yo crucé los brazos.

—Y mientras tanto, ¿qué hago yo?

—No te separas de la casa.

Negué con la cabeza.

—Eso sería exactamente lo que buscan.

Sus ojos se afilaron.

—No voy a exponerte como anzuelo.

—No soy anzuelo. Soy variable de control.

Silencio.

La discusión no era emocional.

Era estratégica.

—Si me encierras —continué— confirmas que soy tu punto débil. Si actúo normal, obligas al enemigo a tomar riesgo mayor.

Thiago me observó largo rato.

Evaluando si mi lógica compensaba el peligro.

—Normal no existe ahora —dijo finalmente.

—Entonces dame protocolo.

Esa frase cambió algo.

No pedí protección.

Pedí preparación.

Thiago caminó hacia la caja fuerte empotrada en la pared. La abrió.

Sacó un arma compacta. Negra. Ligera.

La colocó sobre el escritorio entre nosotros.

—Seguro lateral aquí.

Munición completa.

Disparas al centro. No a extremidades.

No dudé en tomarla.

El metal estaba frío.

—No voy a usarla a menos que sea necesario.

—Si la necesitas, no dudes.

No hubo dramatismo.

Solo transferencia de responsabilidad.

La mañana siguiente decidí salir.

No sola.

Pero sin escolta visible.

Thiago no estuvo de acuerdo.

Aun así, permitió una vigilancia discreta a distancia.

El objetivo era claro:

Observar quién reaccionaba.

Fui al café que frecuentaba antes del almacén.

Misma mesa.

Mismo pedido.

Nada debe parecer alterado cuando se quiere detectar alteraciones.

Los primeros quince minutos fueron normales.

Demasiado normales.

Luego lo vi.

Un hombre sentado cerca de la ventana.

No bebía su café.

No usaba el teléfono.

No leía.

Observaba.

No directamente.

En reflejos.

En superficies.

Entrenado.

Mi pulso no cambió.

Terminé mi bebida con calma calculada.

Cuando me levanté, él lo hizo también.

Confirmación.

Caminé hacia la salida sin apresurarme.

Afuera, la calle estaba activa. Tránsito moderado.

Perfecto para diluir movimiento.

Escuché pasos detrás de mí.

A distancia constante.

No aceleré.

Giré en la esquina hacia una calle menos concurrida.

Error deliberado.

Si solo observaba, no seguiría.

Si tenía instrucciones, sí.

Los pasos continuaron.

Saqué el teléfono.

No para llamar.

Para activar el protocolo silencioso que Thiago había configurado.

Tres toques específicos.

Ubicación enviada.

No miré atrás.

El hombre acortó distancia.

Ahora estaba a menos de cinco metros.

—Alessia —dijo.

Mi nombre.

Eso lo cambiaba todo.

No corrí.

Me giré lentamente.

No lo reconocí.

—No deberías estar aquí —continuó.

Su voz era neutra. Profesional.

No improvisado.

—¿Y dónde debería estar? —pregunté con serenidad medida.

Sus ojos evaluaron mi postura.

Mis manos visibles.

Mi expresión firme.

—Le estás dando ventaja a quien quiere verte caer —dijo.

Interesante elección de palabras.

No “a quien quiere matarte”.

Caer.

—¿Quién te envía? —pregunté.

Una leve sonrisa apareció.

—El que aún no sabes que es tu verdadero enemigo.

Demasiado teatral.

Demasiado calculado.

Sonido de frenos.

Un vehículo negro se detuvo al final de la calle.

El hombre lo vio antes que yo.

Su expresión cambió apenas.

No esperaba interrupción tan rápida.

Los hombres de Thiago descendieron.

Armas discretas pero visibles.

El sujeto dio un paso atrás.

No intentó correr.

Eso fue lo más alarmante.

—Dile a Thiago —dijo antes de que lo rodearan— que el juego ya empezó de verdad.

Viktor lo sujetó contra el vehículo.

Registro rápido.

Sin armas.

Sin identificación.

Profesional limpio.

Yo me mantuve quieta.

Respiración estable.

Cuando Thiago llegó minutos después, no preguntó si estaba bien.

Me miró.

Buscando algo más profundo que integridad física.

—Sabían que vendrías aquí —dije antes de que hablara.

Su mandíbula se tensó.

—No fue seguimiento improvisado.

—No.

Silencio.

Miró al hombre retenido.

Luego a mí.

Y entendió lo mismo que yo.

Esto ya no era solo infiltración.

Era un mensaje en fases.

Primero el almacén.

Luego la fractura interna.

Ahora exposición directa.

Escalada progresiva.

—No intentaron tocarte —dijo Thiago en voz baja.

—Todavía no.

Sus ojos se oscurecieron.

—Quieren que dude. Que reaccione antes de saber contra quién disparar.

Asentí.

—Y si reaccionas mal, legitimas su siguiente movimiento.

Thiago dio la orden de trasladar al hombre.

Interrogatorio formal.

Pero mientras lo subían al vehículo, una certeza incómoda se instaló en mi mente:

El desconocido no parecía asustado.

Parecía seguro de que no era la pieza principal.

Y eso significaba algo más grave.

El enemigo no solo estaba cerca.

Estaba coordinando.

Y ahora sabía exactamente cómo presionar.

1
Bertha Ballesteros
Buenas la actitud de Thiago, no puede dejarse amedrentar
Jennifer Anuch
Hola, bueno al igual que otras lectoras no suelo opinar demasiado en las novelas que leo. No obstante, dada la trama de la novela y los constantes comentarios/opiniones decidí expresar la mía. Considero que, cuando decidimos opinar debemos ser respetuosos y argumentar nuestro comentario. Teniendo en cuenta ésto y centrándome en la novela diré: dado el nombre de la misma esperaba romance. Es decir, que el romance sea el centro de todo. Pero no fue lo que pasó, de hecho terminó la novela sin ninguna muestra de afecto, ningún sentimiento de por medio, ninguna tensión. Recién en los capítulos adicionales apareció algo: un beso y una familia que no se termina de entender cómo se conformó (en qué momento se enamoraron uno del otro).
Por otro lado, destacó que la protagonista (pareja del mafioso) haya tenido un rol activo en las guerras y en los conflictos que requerían solución. Es decir, que no sea solo una esposa en papel que espera ser rescatada. Sino una mujer fuerte, decidida y activa. Eso me gustó mucho. Además, me gustó que, a diferencia de otras novelas de mafiosos que me encantan también, no hubo violencia física sino violencia psicológica. Eso fue interesante.
Cómo todo hay aspectos buenos y otros no tanto. A mejorar, según yo, le falta romance.
Violette Hernandez
empezamos cuestionando la reacción de ella 😅 se supone que debería de estar agradecida de tener su propia recámara y no hacer una pregunta que la deja como queriendo que suceda algo entre ellos, pero seguimos aquí ok ☺️
Violette Hernandez
interesante 🤔🧐, veremos cómo sigue y si me engancho por completo, aunque me gustaría más adelante saber edades y ver imágenes de los protagonistas.
María Nereida Martinez Flores
Se me hizo muy cansada estuve a punto de abandonar la lectura, al final termine de leer pero no quede feliz con la trama.
Ilse Guevara
Esto en vez de novela parece un manual para mafiosos 🤣🤣
SHEILA RUIZ
La novela esta bien per esta muy larga la trama y no se habla de la pareja
Angela Hernandez
a ver qué pasa con esta terca
Genoveva
Alessia que terca eres y esa terquedad, le va a costar caro a tu maridito 🙄, mugrosa Escuintlas, se cree fuerte y al escuchar una bala, le da miedo 🙄🙄🙄
Genoveva
vamos a ver qué tan buena es la potra.
Fernanda Perez
rara no la entendí
gracias
Esperanza Sobrevilla Hernández
el siguiente capítulo porfa.
Paula Ventimiglia
Mucho empeño en alargar la historia poner suspenso pero nada de amor mucho misterios pesados pero lindo final.
Raquel Ruiz Lescano
mantiene la expectativa. 👏
Paula Ventimiglia
basta de tanta. cosas raras para encontrar culpables y alargar la historia están cansando sepan escribir como se debe esper que entiedan
Paula Ventimiglia
se está haciendo pesada y alargada podrían ser más presisos!!
Paula Ventimiglia
muy complicada y casi sin entender no gusta!!
UNACOM Universidad de las Comunas
si la llegan a grabar en Hollywood 🤭🤭 no van a gastar nada en escenario ni en actores 🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Luz Maria Cayetano
/Ok/
Jujerny Del Valle Farfan cuica
no es común me gusta
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