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Colision Inevitable

Colision Inevitable

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Posesivo / Escuela / Completas
Popularitas:220
Nilai: 5
nombre de autor: Mi Autoria

Cuatro parejas universitarias lidian con las secuelas de una cruel apuesta impulsada por una motocicleta, enfrentando mentiras y accidentes hasta redimirse a través de la pasión, el perdón y el amor verdadero.

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Capítulo 17: Lunes de colisión y cuentas pendientes

El lunes por la mañana, los pasillos y la zona exterior de la cafetería de la universidad hervían con el rumor constante de los estudiantes comentando la redada policial del fin de semana. Sin embargo, para los ocho protagonistas de este engranaje, el verdadero peligro no venía de la policía, sino del choque inminente entre sus propios mundos.

Los cuatro chicos más populares del equipo de básquetbol cruzaron las puertas de la cafetería con el paso arrogante de siempre. Dante caminaba al frente, con la mandíbula tensa y una sonrisa psicópata dibujada en los labios; aquel beso robado en el callejón oscuro no lo había dejado dormir en todo el fin de semana. Sus sueños se habían vuelto una pesadilla erótica y constante, y estaba decidido a hacerlos realidad cueste lo que cueste.

Detrás de él avanzaban Bruno y Gabriel en medio del bloque. Gabriel seguía incrédulo, incapaz de sacarse de la cabeza a la chica que había preferido rescatar una novela antes de darle las gracias como es debido. No es que esperara oro o dinero, pero le carcomía la duda de por qué quería obligarla a agradecerle de una forma distinta. CERRANDO la formación venía Leo, impaciente y con una sonrisa torcida, deseando cruzarse de nuevo con la doctora para volver a sentirla temblar abrazada a su motocicleta. Y Bruno... bueno, Bruno solo quería recuperar su maldita toalla, o eso intentaba repetirse a sí mismo.

Del otro lado del campus, bajo la sombra del viejo roble que bordeaba la cafetería, las cuatro chicas intentaban mantener la rutina. Lara reservaba por internet un nuevo tomo de su colección; Katy revisaba con pulso firme un informe de farmacología remarcado con marcadores pastel; Mara ojeaba distraída su entorno; y Sara... Sara estaba al borde de la locura.

Intentaba repasar para el examen de ingeniería, pero cada vez que cerraba los ojos, el recuerdo de los labios de Dante presionando los suyos en la oscuridad del callejón la golpeaba con fuerza. Frustrada, soltó un golpe seco con la mano abierta contra la mesa de madera, haciendo saltar los libros y cuadernos por los aires.

Sus amigas la miraron de reojo en silencio. Ninguna dijo nada. Sabían perfectamente que Sara estaba irritada al límite, pero en su grupo existía un pacto no escrito: nadie presionaba a la otra para hablar hasta que estuviera lista para soltar la bomba.

Fue Katy quien levantó la vista de su informe y entrecerró los ojos al ver al escuadrón de los cuatro idiotas cruzando el césped directamente hacia ellas.

—Vienen problemas hacia acá —advirtió Katy en voz baja.

Antes de que los chicos siquiera pudieran abrir la boca para soltar alguna de sus habituales provocaciones, Mara sonrió de forma traviesa. Con un movimiento rápido, sacó la toalla limpia y seca de su mochila, se puso de pie con gracia y caminó directo hacia Bruno, interrumpiendo el paso del grupo.

—Oye, cerebrito. Te devuelvo tu propiedad —soltó Mara, tendiéndole la toalla con un brillo burlón en los ojos.

El gesto dejó congelados a los tres amigos de Bruno en el acto. Dante, Gabriel y Leo abrieron los ojos de par en par, deteniéndose en seco y clavando miradas de absoluta exigencia y burla en Bruno, pidiendo explicaciones mudas ante semejante escena.

Bruno sintió que las orejas se le encendían de inmediato. Incapaz de sostener la presión de las risas silenciosas de sus amigos, adoptó un tono de falsa molestia, estirando la mano para arrebatarle la toalla de los dedos.

—Más te vale que haya quedado bien lavada y sin rastro de cloro de piscina, o te cobraré los daños —replicó Bruno con frialdad fingida.

Mara no se achicó ni un milímetro. Al contrario, dio un paso al frente, acortando la distancia de forma insolente, rozando casi el pecho de él.

—Aparte de esclavista, exigente... qué buen combo, financiero —susurró ella con una sonrisa pícara antes de regresar con sus amigas.

Los muchachos continuaron su avance hasta plantarse de forma definitiva frente a la mesa bajo el roble. Sara levantó la vista de sus apuntes, con los ojos ámbar ardiendo en hostilidad, y los miró de arriba a abajo con absoluto desprecio.

—¿Qué es lo que quieren? —escupió Sara con voz gélida, cruzándose de brazos—. ¿O es que acaso perdieron el camino hacia las porristas?

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Ivanna Fernandez
esta interesante la historia ahora a ver vamos desenriedan este lio
Mi Autoria: 🤭🤭 gracias por tu comentario
total 1 replies
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