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LA MUJER DEL AVERNO

LA MUJER DEL AVERNO

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Villana / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:1.2k
Nilai: 5
nombre de autor: MeilymCZ

Belleza Angelical, Inteligencia Peligrosa.

Desde niña, Haniel descubrió que una sonrisa podía abrir puertas y que una mirada podía hacer que los demás olvidaran sus propias intenciones. A los dieciséis años solo soñaba con vivir una vida extraordinaria junto a sus mejores amigas.
Pero crecer cambiaría las reglas.
Entre secretos, hombres, dinero, traiciones y poder, Haniel aprenderá que su mayor arma no es su belleza… Sino la facilidad con la que consigue que todos crean en su inocencia.
Porque hasta los ángeles pueden tener un lugar en el Averno.

NovelToon tiene autorización de MeilymCZ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap10

El mensaje de Zamira permaneció en la pantalla durante varios segundos.

«Chicas, no confíen en nadie. Acabo de descubrir quién es realmente mi padre.»

Olivia fue la primera en reaccionar.

—Llámala.

Haniel negó con la cabeza.

—No.

—¿Otra vez con lo mismo?

—Si acaba de descubrir algo sobre su padre, quizá no pueda hablar libremente.

—Haniel, es Zamira.

—Precisamente.

Olivia la miró con incredulidad.

—¿Desde cuándo te convertiste en paranoica?

Haniel sostuvo su mirada.

—Desde que alguien empezó a fotografiarnos sin que nos diéramos cuenta.

Eso bastó para que Olivia guardara silencio.

Haniel escribió un mensaje:

«¿Estás sola?»

La respuesta tardó casi un minuto.

«Sí.»

«¿Puedes salir?»

Esta vez la respuesta llegó enseguida.

«No. Mi padre acaba de llegar.»

Haniel sintió que algo no encajaba.

«¿Está contigo?»

Los tres puntos aparecieron.

Desaparecieron.

Volvieron a aparecer.

Después:

«Sí.»

Y nada más.

Haniel miró a Olivia.

—Eso no lo escribió ella.

—¿Cómo lo sabes?

—Porque Zamira nunca escribe así.

Olivia tomó el teléfono.

—Entonces, ¿quién lo escribió?

Antes de que Haniel pudiera responder, llegó otro mensaje.

«Dejen de buscar.»

Olivia palideció.

—Haniel...

El teléfono volvió a vibrar.

«Todavía están a tiempo de olvidarse de todo esto.»

Haniel sintió que la rabia comenzaba a reemplazar al miedo.

—Ya no.

—¿Qué vas a hacer?

Haniel tomó su bolso.

—Voy a averiguar qué está pasando.

Al otro lado del océano, Zamira permanecía sentada frente a su padre.

Don Alejandro Borbón siempre había sido un hombre difícil de leer.

Elegante, reservado y acostumbrado a que las personas hicieran exactamente lo que esperaba de ellas.

Pero aquella noche había algo diferente en sus ojos.

—¿Quién te habló de Lekesis? —preguntó.

Zamira no respondió.

—Te hice una pregunta.

—Encontré unos documentos.

Su padre se quedó quieto.

—¿Dónde?

—En tu despacho.

El silencio fue suficiente.

Zamira sintió que acababa de confirmar sus sospechas.

—¿Quién es Zayd Lekesis?

Don Alejandro se levantó lentamente.

—No vuelvas a pronunciar ese nombre.

—¿Por qué?

—Porque no sabes en qué te estás metiendo.

—Entonces explícame.

—No puedo.

Zamira soltó una pequeña risa amarga.

—¿No puedes o no quieres?

Su padre caminó hasta la ventana.

—Hay personas con las que uno puede negociar.

—¿Y él no?

Don Alejandro tardó en responder.

—Con Zayd Lekesis no se negocia.

Zamira sintió frío.

—¿Lo conoces?

Su padre cerró los ojos durante unos segundos.

—Lo conocí.

Aquella respuesta fue peor que cualquier confesión.

—¿Qué hiciste con él?

—Lo necesario para proteger a esta familia.

Zamira se levantó.

—¿Protegernos de qué?

Su padre se giró.

—De personas que tienen más poder del que puedes imaginar.

—¿Y Haniel y Olivia?

El rostro de Don Alejandro cambió.

—No las metas en esto.

Zamira comprendió entonces algo que no había querido aceptar.

Aquello ya no era solamente un problema de su familia.

También podía alcanzar a sus amigas.

Horas después, Haniel recibió un último mensaje.

No había texto.

Solo una fotografía.

Era una imagen antigua.

Tres adolescentes aparecían frente a la escuela.

Olivia.

Zamira.

Y ella.

Haniel reconoció inmediatamente la fotografía.

Pero había algo extraño.

La imagen estaba tomada desde un ángulo que ninguna de ellas recordaba.

Debajo apareció una frase:

«Ustedes creen que su historia comenzó en aquella escuela.»

Otro mensaje:

«Se equivocan.»

Haniel dejó de respirar durante un instante.

Olivia se acercó.

—¿Qué dice?

Haniel levantó lentamente la mirada.

—Que alguien nos conoce desde antes de que nosotras mismas entendiéramos quiénes éramos.

Olivia tomó el teléfono.

—¿Y ahora qué?

Haniel observó la fotografía.

Por primera vez, el pasado dejó de parecerle un lugar seguro.

—Ahora vamos a descubrir quién empezó a mover las piezas.

Y en algún lugar, muy lejos de ellas, alguien sonrió al comprobar que las tres amigas finalmente habían comenzado a mirar en la dirección correcta.

Solo que todavía no sabían una cosa.

La persona que buscaban no era la que más debían temer.

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Renata Mabel
me encanta esta historia 🦆✨
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