Emmi era una estudiante universitaria que vivía una pacífica vida.
O bueno, su mayor estrés era la universidad y el trabajo, pero ¿que adulto no vive esos tipos de problemas?
Sin embargo todo cambia un día que accidentalmente intenta hacer un hechizo para encontrar el amor de su vida, y termino despertando en una novela de fantasías y romance que odiaba mucho...
Como la villana...
Y la historia es por alguna razón un poco diferente a como la recordaba.
Ahora Emmi intentando fingir ser Ayme, descubriría poco a poco las verdades que la novela nunca habían contado.
Y también, aprendería a aceptar su propio pasado.
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«Una escapada a la taberna» 1/2
Una vez dejó los formularios donde correspondía, agradeció a todos los dioses existentes que el archimago no estuviera ahí, no estaba preparada para ver al abuelo negligente de Ayme. Una vez terminó, salió prácticamente corriendo rumbo a su habitación para cambiarse, solamente tenía que sacarse la capa y algunos accesorios, así evitaría llamar la atención.
«Estas botas son muy extrañas.»
Era lo que pensaba mientras se cambiaba sus zapatos de tacón por unas botas, quería algo cómodo al no saber si las calles de la ciudad serían fáciles de caminar o por el contrario, le costaría mucho usar tacones.
Pero las botas que estaba usando eran extrañas, incluso para alguien que usaba ropa alternativa. Las botas eran simples, marrón oscuro con cuerdas en la parte de atrás y algunos adornos en metal, pero una era tan larga que le llegaba casi a la rodilla, y la otra era común.
«Es verdad. Sus hermanos le habían jugado una broma al cambiar el pedido que había hecho de sus botas, cambiando las especificaciones, solamente para humillarla.»
Al terminar de cambiarse se apresuró a irse antes de que alguien la vea, no es que se estuviera escapando del trabajo o haciendo algo ilegal, pero ¿No sería muy extraño que Ayme fuera a una taberna a beber y jugar cartas? Sin duda algo irreal e imposible.
...…....
La ciudad se veía movida y viva, muchísimo más de lo que Emmi hubiera podido imaginar.
«Supongo que tiene sentido, después de todo está ciudad se creó para que los trabajadores de la torre y estudiantes pudieran vivir cerca.»
Fue lo que pensó mientras caminaba por las calles de piedra e iluminadas con candelabros mágicos. En la torre solo podían vivir un número limitado de personas, estaba reservado para los altos rangos o estudiantes sobresalientes, ¿Pero qué pasaba con los demás empleados o estudiantes? La torre tenía muchos estudiantes y empleados, desde magos, alquimistas, guerreros hasta cocineros y personal de limpieza. Ahí es donde entra la ciudad, ahí vivían todos ellos al igual que sus familias, o al menos la gran mayoría de familias.
«Fui demasiado prejuiciosa, al pensar que este lugar sería aburrido porque estamos en una época más atrasada…pero en realidad, este lugar está muchísimo más iluminado que todo mi barrio junto.»
Siguió caminando mientras veía la ciudad, buscando una taberna lo suficientemente agradable para ir, ¿Tendría que terminar preguntando por una? A diferencia de cuando estaba en la torre, ahora no podía guiarse por los recuerdos de Ayme, porque nunca antes había venido a la ciudad.
Después de caminar un rato, escuchó el ruido de varias risas, y automáticamente empezó a caminar hacia el lugar. Al llegar vio algunas mesas afuera con personas riendo y tomando jarras enormes de cerveza, y luces de calidad en el interior.
«Vingo.»
Pensó mientras sonreía internamente. Al entrar pudo ver varias mesas ya llenas y algunos meseros llevando enormes jarras desbordando espuma, el olor era dulce, ¿Acaso era miel?, ¿Será que las cervezas de ese mundo tenían mucha miel? La idea le pareció bastante buena, ¿O sería hidromiel? Nunca había probado esa bebida, pero había visto en algunas fiestas medievales que las vendían.
En realidad era el único lugar que las había visto.
Tomó asiento en la barra, era eso salir afuera, pero si lo hacía no podría ver a un grupo de amigos que estaban apunto de jugar a la puntería con cuchillos. Tenía que ver todos los detalles de ese juego, así podría intentarlo más tarde.
¿Alguna vez había practicado lanzamiento de cuchillos o similar? Nunca, pero Ayme era una gran espadachina, ¿Acaso eso no le sería de utilidad? Incluso si no es así, igualmente quería practicar, en estos días se había sentido con suerte.
–Que gusto ver a la señorita jefa de corazón de hielo, ¿Qué es lo que va a querer?, ¿Tal vez un fino cóctel de hierbas aromáticas?, ¿Un licor de frutos rojos? O…¿Acaso se animará a probar nuestra tan famosa hidromiel?
La voz del cantinero le quitó completamente de sus pensamientos, sin darse cuenta hizo una pequeña mueca de molestia, apenas se dio cuenta volvió a su rostro calmada y tranquilo.
Cuando lo vió mejor se encontró con un joven que parecía su edad, como mucho dos años más. Su cabello marrón estaba completamente desordenado con mechones de diferentes tamaños, un estilo que le gustaba bastante porque solía usarlo en su vida pasada y ojos verdes intensos. Llevaba una camisa blanca suelta con varios collares de cuerdas, muñequeras de cuero y anillos de madera, a Emmi le recordó mucho el estilo grunge que una vez intentó imitar. Aún así lo que sobresalía no era su estilo tan diferente a los de la torre mágica, sino su enorme sonrisa burlona.
«Yo a este lo conozco.»
Fue lo primero que pensó, pero, ¿De dónde? Los recuerdos de Ayme no se despertaron para nada, entonces, ¿De dónde lo conocía?
–Buenas noches a usted también.
Dijo con un poco de molestia, como si estuviera intentando retomar el guión estándar que uno sigue al momento de ir a una cafetería o bar.
–Me gustaría probar la hidromiel, una jarra estará bien por ahora.
El cantinero se vio sorprendido unos segundos, seguramente esperaba todo menos esa respuesta, después dió una pequeña sonrisa, sin perder ese aire burlesco.
–En seguida se lo traigo, My ladie.
Cerró los ojos, llevó su mano al pecho e hizo una reverencia lo más marcada posible. Después se dió la vuelta y empezó a preparar las bebidas de esa tanda.
Emmi dió un suspiro, rodeo los ojos y siguió mirando el torneo de lanzamiento de cuchillos, y así ver la forma correcta para sostener el cuchillo al momento de lanzarlo. En realidad no estaba muy molesta, encontrar a alguien que no la tratara de forma tan educada y correcta, se sentía agradable, pero tampoco tenía que ser tan extremista.
«¿Tal vez sea un personaje de la novela?»
Esa era la mayo explicación posible, de lo contrario no entendía porque le resultaba familiar. Y eso también era un problema, porque en la novela las descripciones de los personajes eran muy limitadas, y había varios personajes con cabello marrón, ¿Como saber quien era el?
Y por lo tanto dejaste que te envolviera en esa maldición.
Por lo tanto tienes que intentarlo de nuevo pero con conciencia de que eres tú y no Ayme la que quiere la "bendición" y que TÚ no tienes "vela en el entierro" de esa maldición familiar y así lucha contra esa maldición o demonio.🤷♀️🧐🙎♀️
Maguita soy!
Con mis padres vivía yo
Hasta que la magia me los mato!.🎶🎵🤣😅😆😄😂