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Rechazada por el Alfa, Elegida por el Rey Alfa

Rechazada por el Alfa, Elegida por el Rey Alfa

Status: En proceso
Genre:Venganza / Mujer poderosa / Hombre lobo / Amor a primera vista / Ascenso de clase social / Amante arrepentido
Popularitas:87k
Nilai: 5
nombre de autor: JaQelinee Valenzuela

Valentina Solís entregó tres años de su vida para salvar a Sebastián Ríos, el Alfa que la Diosa Luna había marcado como su compañero predestinado. Pero la noche en que él volvió sano y victorioso, la humilló frente a toda la manada: rompió su vínculo y eligió a Catalina como su nueva Luna.
Todos esperaban verla caer. Valentina, en cambio, se mantuvo de pie.
Con el corazón destrozado y la marca rota ardiendo en su piel, Val decide recuperar todo lo que le quitaron: su dignidad, su poder y su nombre. Mientras desenmascara traiciones dentro de la manada Ríos, una presencia imposible comienza a seguirla desde las sombras: Damián Montero, el Rey Alfa.
Él no solo parece conocerla. Su lobo la reconoce como destino.
Y cuando Valentina descubra el sacrificio que Damián hizo en silencio por ella, entenderá que la Luna no la estaba castigando. La estaba guiando hacia el hombre que siempre la esperó.

NovelToon tiene autorización de JaQelinee Valenzuela para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9

Cap 9: La Máscara de Catalina

—Valentina. Qué sorpresa encontrarte aquí.

Val se detuvo entre los rosales del jardín de Hacienda Ríos, con la canasta de hierbas medicinales a medio llenar. Catalina Vega caminaba hacia ella con una sombrilla de encaje abierta contra el sol de media tarde.

Detrás de Catalina, dos pasos atrás y a la izquierda, una mujer de rostro inexpresivo revisaba el jardín con la mirada. No miraba las flores. Miraba entradas y salidas. Era Sombra. Val ya la había notado antes: siempre presente, siempre callada, siempre cerca de Catalina.

—Catalina. —Val no sonrió—. No sabía que también te interesaban las hierbas.

—Oh, un poco. —Catalina se acercó, inclinándose sobre la canasta con una expresión de curiosidad demasiado estudiada—. Después de todo lo que has sufrido, quería asegurarme de que estuvieras bien. Como Luna que fuiste, mereces que alguien cuide de ti ahora que... bueno.

Dejó la frase sin terminar, con una sonrisa que pretendía ser compasiva.

—Qué considerado de tu parte. —La voz de Val salió lisa, sin filo visible, aunque por dentro algo se tensaba, atento—. ¿Y tú cómo estás, Catalina? Debe ser difícil, con tantas responsabilidades nuevas en la manada.

—Hago lo que puedo. —Catalina suspiró, llevándose una mano al pecho—. Solo quiero lo mejor para todos.

Val bajó la vista a la canasta y sacó un manojo de hojas puntiagudas de color verde oscuro, con vetas plateadas en el envés.

—¿Reconoces esta? Diente de luna. Doña Petra me enseñó a usarla para las fiebres del cambio, cuando un licántropo joven transforma por primera vez y el cuerpo no sabe cómo manejar el dolor. Toda curandera de manada la conoce.

Catalina miró la planta y tardó un segundo de más en sonreír.

—Ah, sí, claro. Muy útil.

—¿Para las fiebres del cambio? —insistió Val, con suavidad.

—Exacto. —Catalina asintió, demasiado rápido—. Para eso mismo.

Val guardó la hoja de nuevo en la canasta sin decir nada más. El diente de luna no servía para fiebres del cambio. Servía para detener sangrados, y cualquier curandera real lo sabía de memoria porque era de las primeras plantas que se enseñaban. Catalina, que se había presentado ante la manada Ríos como curandera con años de formación, acababa de fallar la prueba más básica.

Ella no es quien dice ser.

—Bueno. —Catalina cerró un poco la sombrilla—. Debo continuar mi ronda. Cuídate mucho, Valentina. La manada necesita que todos estemos... en armonía.

—Por supuesto.

Catalina se alejó con Sombra un paso detrás. Antes de irse, la mujer callada volvió a revisar el jardín.

Desde el balcón del segundo piso, medio oculta tras una cortina, Doña Milagros observaba la escena. Val no necesitó mirar hacia arriba para saberlo: el aroma de gardenia mezclado con algo agrio le llegó con el viento, inconfundible.

Ella está vigilando, pensó Val. Quiere asegurarse de que Catalina lleve la ventaja.

---

—¿Y bien? —preguntó Sofía esa noche, sentada en el borde de la cama de Val mientras trenzaba una cuerda de fibra sin mirarla, un hábito nervioso que tenía desde niña.

—Ella no es quien dice ser. —Val se quitó los aretes despacio y los guardó en la caja de madera sobre el tocador—. No conoce ni la planta más básica de curación. Y esa mujer que la sigue, Sombra, camina como Marco. Como alguien entrenado para matar, no para servir té.

—¿Crees que sea una espía?

—Creo que no tenemos pruebas todavía. —Val se miró en el espejo, pasando los dedos por el colgante de piedra lunar—. Pero la seguiremos observando. Con cuidado. Doña Milagros la está usando para algo, y hasta que sepamos qué, no podemos movernos.

Sofía asintió, aunque la preocupación no le abandonó el rostro.

—Duérmete, Val. Yo cerraré la ventana.

—Déjala abierta.

Sofía no preguntó por qué. Salió de la habitación con la vela, dejando a Val sola frente al espejo, bañada por la luz plateada que entraba directo del cielo despejado.

La luna, casi llena esa noche, iluminaba el balcón.

Val sintió un tirón antes de entenderlo. Un calor le subió desde el estómago hasta la garganta. Se llevó las manos al vientre y, cuando levantó la vista hacia el espejo, se quedó sin aire.

Sus brazos, expuestos por las mangas cortas del camisón, estaban cubiertos de un vello plateado fino. Sus uñas se habían alargado. Y sus ojos, que siempre habían sido café oscuro, ahora brillaban dorados.

Val se quedó paralizada, sin atreverse a respirar.

Tres años. Tres años sin sentir ni un asomo de transformación. Tres años con la loba apagada, tan al fondo que Val casi había olvidado que existía. Y ahora, bajo una luna que ni siquiera estaba llena, su cuerpo empezaba a cambiar.

Cerró los ojos con fuerza. Contó hasta diez. Cuando los abrió, el vello plateado había retrocedido, las garras habían vuelto a ser uñas normales.

Pero los ojos dorados seguían ahí, mirándola desde el espejo.

Val se acercó despacio. Entonces lo entendió.

Los ojos de Damián Montero eran exactamente de ese color.

Era el mismo dorado que había visto en la colina y en el funeral, cuando él la llamó Luna Valentina frente a doscientas personas.

Dentro de su pecho, su loba interior se removió, satisfecha, casi ronroneando.

Compañero, susurró, con la misma certeza suave y terca de siempre.

Val presionó una mano contra su pecho.

—Cállate —murmuró, con la voz quebrada por algo que no era del todo rabia.

Pero la loba no se calló. Repitió la palabra otra vez, y otra.

Compañero. Compañero. Compañero.

1
Marleys Sofia Cervantes
23 capitulo 🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Nerika Moreno
con un Padre así es mejor ser huérfano , de verdad no entiendo 😒
Nerika Moreno
Que loco, primero el lobo era negro, ahora es plateado, después el se transforma y la visita y ahora no ha podido completar su transformación 😒 que confuso es esto NI MODO
Tigra Mariposa
me tienen atacada está gente...
Marleys Sofia Cervantes
25 capitulos para la luna de sangre
Sofia Carruso
veintiséis
Edith Nebbia
porque siempre que uno está concentrado con la historia la interrumpe y después no se vuelve a ver para continuar me parece pésimo
Maryels Yulid Ribeiro
Vieja metida esa
Melina Cervosa
no era que nadie notó cua si se fue, todos estaban al tanto de Damián y de él ni se acordaron, ni para vendarle en brazo que estaba con un corte superficial ... muchas contradicciones... antes Valeria se iba con Sofía y el padre, no miró atrás, sí para el Palacio de Damián, pero ahora estaban sacando las cosas de la hacienda de Sebastián ... no era más luna. pero en consejo era luna mayor
kerena
imagino la cara de berrinche 😂😂😂
Melina Cervosa
ya aburre, siempre lo mismo
kerena
no cabe duda que en ocasiones los hombres son tontos a echo tanto por val y el papá lo quiere para la otra hija 🙄
Sofia Carruso
Cuando no es una cosa es otra
Afrodita Hada♥️
🫶🫶🫶🫶♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
Ana Maria Vasquez
Que paso? Hubo un salto abrupto en el relato
Rosy Mayoral
hay no entiendo si Luciana savia que ellos se querían como la acusa de robarle al rey
Marleys Sofia Cervantes
cuando no es chana es sebastiana
Rosy Mayoral
hay no que desesperación con tanta espero y enredo entre ellos
irma lorena ruelas cueva
🥰🥰🥰🥰🥰🥰☺️
irma lorena ruelas cueva
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰☺️☺️
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