NovelToon NovelToon
Entre La Culpa Y El Deseo

Entre La Culpa Y El Deseo

Status: Terminada
Genre:Posesivo / Reencuentro / Amor-odio / Completas
Popularitas:6.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Luna Azul

Camila lo tenía todo y usó su crueldad para doblegar a Máximiliano, un becado que se negaba a rendirse ante su vanidad.

Años después, la vida los reencuentra en la empresa de su padre, donde él trabaja y ha ganado posición, mientras ella carga con la culpa y un secreto explosivo que él desconoce.

Atrapados entre el rencor del pasado, el dolor y una atracción ineludible, ambos descubrirán que el deseo puede ser tan peligroso como la venganza.

NovelToon tiene autorización de Luna Azul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9: Silencios que queman

^^^ (Narrado por Camila)^^^

​Los días que siguieron al incidente del almíbar en el salón de clases se sintieron como una cuerda estirada al máximo punto de tensión, a punto de romperse con el más mínimo roce. En el Saint Mary’s Academy, la dinámica entre los pasillos parecía haberse transformado en un juego de ajedrez silencioso y macabro. Cada vez que coincidíamos en los cambios de hora, mi mirada buscaba instintivamente la suya, como si una fuerza invisible me empujara a comprobar si él seguía intacto bajo el peso de nuestras hostilidades. Y siempre estaba ahí: con la espalda recta, los cuadernos nuevos que indudablemente le había costado sacrificios comprar a su madre, y una expresión pétrea que se negaba a regalarme ni el más mínimo atisbo de debilidad.

​Esa mañana de viernes, el aire en el vestíbulo principal era pesado, cargado con el rumor constante de los preparativos para el festival de otoño que la escuela organizaba todos los años. Para el resto de los alumnos, era una excusa perfecta para hablar de ropa, de quién llevaría la mejor máscara o de qué grupo musical tocaría en el evento principal. Para mí, el festival se había convertido en un recordatorio constante de la burbuja artificial en la que vivía.

​Estaba apoyada contra los casilleros de bronce, fingiendo prestar atención a lo que Vanessa me contaba con entusiasmo sobre un vestido importado que le había llegado de Europa, cuando lo vi entrar por las puertas dobles de la entrada principal.

​Máximiliano venía cargando una pila de cajas de cartón con material de papelería para la oficina del director; al parecer, la administración le había asignado horas de trabajo comunitario interno para compensar parte de su beca. Llevaba una camiseta de algodón gris, ajustada lo suficiente como para marcar la línea firme de sus hombros y el esfuerzo físico que implicaba cargar con ese peso. Su cabello rubio estaba ligeramente revuelto por el viento de la calle, y una fina capa de sudor cubría su frente.

​—Dios mío, miren a ese nerd cargando cajas como si fuera un mozo de almacén —soltó Mateo, apareciendo de la nada a mi lado y pasando un brazo posesivo alrededor de mis hombros, con una sonrisa burlona pintada en los labios—. Definitivamente este lugar está perdiendo el estándar. Deberían prohibir que los becados hagan trabajos a la vista de todos; arruinan la estética del vestíbulo.

​Las palabras de Mateo resonaron en mis oídos con una estridencia insoportable. Durante años, frases como esa habían salido de mi propia boca o habían contado con mi aprobación silenciosa y cómplice. Pero en ese preciso instante, escuchar a Mateo hablar con esa condescendencia tan barata me produjo una náusea repentina. Miré de reojo a Máximiliano, quien en ese exacto segundo detuvo su marcha al escuchar el comentario, giró ligeramente la cabeza y me clavó una mirada cargada de un veneno tan frío y profundo que me congeló la sangre.

​No había ira en sus ojos verdes y azules; había algo mucho peor. Había un desprecio absoluto, una comprensión silenciosa de que Mateo era solo un bufón ruidoso y de que yo, al estar a su lado, compartía la misma miseria moral.

​—Cállate, Mateo —le espeté con una brusquedad que lo dejó mudo por completo, apartándome de su abrazo de un golpe seco que llamó la atención de las chicas que estaban cerca.

​—¿Qué te pasa, Camila? ¿Estás loca o qué? —protestó Mateo, con el rostro enrojecido por la sorpresa y el orgullo herido frente a sus amigos—. Solo estoy diciendo la verdad sobre el becado de pacotilla. ¿A qué viene ese carácter de repente?

​—Estoy harta de tus comentarios idiotas, de esta conversación estúpida y de este pasillo lleno de gente vacía —le solté con los dientes apretados, sintiendo cómo la furia y la frustración acumulada durante semanas me abarrotaban la garganta—. Si quieres seguir jugando al rey del patio con tus amiguitos, hazlo solo. A mí déjame en paz por un minuto.

​Sin esperar su respuesta, di media vuelta y eché a andar a zancadas por el pasillo lateral, ignorando los murmullos escandalizados de Vanessa y las protestas furiosas de Mateo que se quedaban atrás. Mis tacones resonaban con fuerza contra el suelo de mármol pulido, marcando un ritmo acelerado que reflejaba el caos absoluto que se había desatado dentro de mi cabeza.

​Caminé sin rumbo fijo hasta el pasillo secundario que conducía al ala antigua de la escuela, una zona poco frecuentada donde los casilleros metálicos estaban un poco abollados y el olor a humedad y cera para pisos dominaba el ambiente. Era un lugar donde los rayos del sol apenas se filtraban a través de los ventanales altos y polvorientos. Necesitaba aire, necesitaba alejarme de las risas falsas, de las exigencias de mis padres, de la sombra asfixiante de mi propio apellido y, sobre todo, de la mirada penetrante de Máximiliano que parecía habérseme metido debajo de la piel para no salir jamás.

​—¿Huyendo de tu propio reino, alteza? —una voz ronca y baja resonó de repente a mis espaldas, haciéndome dar un salto de sorpresa.

​Me giré tan rápido que casi pierdo el equilibrio contra la pared. Allí estaba él, de pie al final del pasillo angosto, con las manos libres de cajas, recargado contra el marco de una puerta lateral con los brazos cruzados sobre el pecho. Me miraba con esa media sonrisa cínica, una mezcla de burla y advertencia que encendía una chispa peligrosa en el centro de mi pecho.

​—No estoy huyendo de nada, Maximiliano —le contesté con la voz temblando ligeramente por la adrenalina, intentando enderezar la postura y recuperar la soberbia que siempre me servía de escudo—. Y te sugiero que cuides el tono con el que me hablas si no quieres que le avise a la administración que andas acosándome por los pasillos oscuros.

​Max soltó una risa seca, corta y sin ninguna gracia, y comenzó a dar pasos lentos hacia mí, acortando la distancia entre nosotros en ese pasillo solitario. Cada paso que daba hacía que mi corazón latiera con más fuerza, golpeando mis costillas como un pájaro encerrado en una jaula. No retrocedí, aunque una parte primitiva de mi cerebro me gritaba que pusiera distancia entre nosotros.

​—¿Acosándote yo a ti? —se detuvo a apenas un par de pasos de distancia, lo suficientemente cerca para que el aroma limpio a jabón barato y sudor fresco se mezclara con mi propio perfume—. Por favor, Camila. Tú eres la que me busca con la mirada en cada clase, la que no deja de vigilar cada movimiento que hago, como si te aterrorizara la idea de que un becado de la periferia pueda sobrevivir en tu mundo sin pedirle permiso a la realeza.

​—Estás delirando —le dije, aunque el temblor en mi voz me delataba de la manera más patética posible—. Eres un narcisista insoportable. No me importas en lo más mínimo. Eres solo... una molestia temporal.

​—¿Una molestia? —dio otro paso al frente, obligándome a inclinar ligeramente la cabeza hacia arriba para sostenerle la mirada. Sus ojos, esa extraña e intensa combinación de azul y verde, brillaban con una intensidad desarmante en la penumbra del pasillo—. Las molestias se ignoran, Camila. Se tiran a la basura como hiciste con mis cuadernos la semana pasada. Pero tú no puedes ignorarme. Cada vez que intentas pisotearme, te acercas más a mí. ¿A qué le temes tanto? ¿A que descubra que detrás de toda esa armadura de oro y apellidos caros no hay más que una niña aterrorizada por perder el control?

​Las palabras fueron como una bofetada directa al centro de mi alma, pero una bofetada que contenía una verdad tan aterradora y desnuda que me dejó sin respiración. Quise gritarle, quise abofetearle esa expresión de suficiencia de la cara, quise decirle que estaba equivocado y que lo aborrecía con cada fibra de mi ser. Pero cuando abrí la boca para responderle, ningún sonido salió de mi garganta.

​Nuestra cercanía en ese rincón olvidado de la escuela ya no era una guerra fría; era una trampa mortal de la que ninguno de los dos quería escapar. Y lo peor de todo, lo que me hacía temblar las manos en la oscuridad de mi cuarto por las noches, era la certeza inconfesable de que, si él se hubiera acercado un poco más en ese preciso instante, yo no habría tenido el valor de apartarlo.

1
Marianeichon
hola🥰
Manu
Hola Luna, creo que cada novela tiene una temática diferente y se escribe según nuestro ánimo. Me encantó la historia la sentí muy rica. Siempre para adelante y atrás ni para coger impulso. Toma lo bueno y desecha lo malo. Eres una gran escritora y te he visto en ranking y ganandp premios asi qué ánimos.
Judy
No es de tus mejores obras, pero valoro tu esfuerzo
Judy
Cómo valoro el esfuerzo que implica narrar una historia, que yo no soy capaz de hacer, me vos abstener de hacer una crítica negativa, solo darte un empujón para que los sigas intentando, tienes capacidad, solo la tienes que pulir, no te des por vencida.
Nancy romero
linda historia
Carola Videla 😈🇦🇷
todo se paga en la vida y a ella le va a tocar
Manu
Hay mucho orgullo entre ellos. Ella lo ama pero no ha sabido hacerlo y él, no la ama tal vez siente lastima y siento que hasta la detesta.
Manu
Voy a sacar las cuentas. Me regresé desde el capítulo 20👀
Se gradúan de la secundaria como a los 17.
En el tercero año de la universidad van a la fiesta osea de 20 años y sale panzona la Camila, más los 9 meses de panza son 21 años. Retoma la universidad y sale de 23 años. Llega a la oficina. Osea el niño anda de 2 años para 3 y ellos sobre los 24 años.
Algo así 👀👀👀👀👀
Luna Azul: Siiiiii👏
total 1 replies
Manu
Que malos son😭
Manu
Que feo este papá
Como le va a decir bastarfo al nieto
Manu
OMG se embarazó 🥺 esta chavala si que la vive pasiando a cada rato.
Manu
Entonces todo esto pasa cuando están 3er año de la carrera de ambos
Nancy romero
autora cuantos años tienen camila y maximilano
Luna Azul: 23 rondando los 24
total 2 replies
Nancy romero
esta chica hace todo mal
Nancy romero
osea la violo y ella no dijo ni hizo nada
Manu
Autora me dejaste sin palabras. Bien guapo es el Maxi... Pobre pero guapo
Manu
Ese hijo de la chingada la violó
Manu
Y hay cada estúpido. Me da rabia pero ella no ha puesto sus limites
Manu
Ya caes mal Mateo
Manu
¿Será que maxi esta calando en su corazoncito
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play