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Debajo De Tu Sombras

Debajo De Tu Sombras

Status: En proceso
Genre:Época / Mundo de fantasía / Mitos y leyendas
Popularitas:803
Nilai: 5
nombre de autor: Maria del Rosario González

Sinopsis
Emilia Velázquez, una joven universitaria apasionada por las novelas románticas, descubre que le quedan pocos meses de vida y acepta la oferta de una misteriosa hechicera para reencarnar en el mundo de su novela favorita, ocupando el cuerpo de Ester, la villana destinada a la desgracia. Mientras lucha por adaptarse a un reino lleno de conspiraciones, magia, dragones ancestrales y peligros ocultos, intentará cambiar un destino que no le pertenece. Sin embargo, todo se complica cuando un extraño encuentro con el príncipe dragón Derek provoca un intercambio de cuerpos que amenaza con alterar el equilibrio de ambos mundos para siempre.

NovelToon tiene autorización de Maria del Rosario González para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9: La mujer detrás de la sonrisa

El salón quedó completamente en silencio.

Podía sentir todas las miradas sobre mí.

Algunas llenas de curiosidad.

Otras de desprecio.

Pero ninguna me afectó tanto como la mirada de aquella mujer.

Porque yo la conocía.

Aunque ella nunca me hubiera visto antes.

Sabía quién era.

La persona que aparecía detrás de cada tragedia de Ester.

La mujer que sonreía mientras todos culpaban a la villana.

—¿Qué haces aquí? —preguntó Eduardo.

Su voz era fría.

La joven sonrió al príncipe.

Una sonrisa perfecta.

Entrenada.

—Príncipe Eduardo, qué recibimiento tan poco amable.

Hizo una pequeña reverencia.

—Solo vine a ver con mis propios ojos que la señorita Ester realmente despertó.

Mi mano se cerró lentamente.

Ella estaba actuando.

Lo sabía.

Pero no podía demostrarlo.

Todavía no.

—No recuerdo haberte invitado —dijo Eduardo.

La expresión de la joven apenas cambió.

Pero pude ver un pequeño destello de molestia.

—Mi familia tiene derecho a estar presente en una reunión importante del reino.

Entonces recordé.

La familia de ella.

Los nobles más influyentes después de la familia real.

Y la persona que en el libro todos admiraban.

La perfecta.

La amable.

La que parecía incapaz de hacer daño.

Pero yo sabía la verdad.

O al menos creía saberla.

Porque después de llegar a este mundo, una duda empezó a crecer en mí.

¿Y si incluso mi propio conocimiento del libro estaba incompleto?

—Ester.

La voz de mi padre me hizo volver.

Harold estaba a mi lado.

Protector.

Como si quisiera alejarme de todos.

—No tienes que responder nada.

Susurró.

Lo miré sorprendida.

En la novela, Harold siempre aparecía como alguien débil.

Un hombre que no podía defender a su hija.

Pero ahora estaba viendo algo diferente.

Un padre aterrorizado de perder a su única familia.

—Estoy bien.

Le respondí.

Y por primera vez desde que llegué...

Lo sentí.

Una conexión real.

Él sonrió un poco.

—Eso es lo que diría mi hija.

Mi corazón dolió.

Porque esas palabras no eran para Emilia.

Eran para Ester.

Y yo tenía que aceptar que ahora esa persona también formaba parte de mí.

El rey entró al salón.

Federico.

El padre de Eduardo.

Su presencia hizo que todos guardaran silencio.

Era exactamente como lo describía el libro.

Imponente.

Serio.

Pero había algo diferente.

Cansancio.

Como si llevara años cargando el peso del reino.

Se sentó en su lugar.

—Comencemos.

Todos tomaron sus posiciones.

Yo permanecí de pie.

Sintiendo que aquello era un juicio.

—Ester.

El rey me miró.

—Han ocurrido muchas cosas mientras estabas inconsciente.

No respondí.

—El collar encontrado junto a ti pertenece a una pieza desaparecida del tesoro real.

Un murmullo recorrió la sala.

Mi respiración se detuvo.

Eso no lo sabía.

En el libro jamás mencionaban que el collar pertenecía al tesoro.

—Y apareció cerca de ti.

Continuó.

—Además, existen testimonios que aseguran que fuiste vista discutiendo antes del incidente.

Mi mente comenzó a trabajar rápidamente.

Así que alguien había preparado todo.

El collar.

La nota.

Los testigos.

Todo.

Querían destruirme.

—¿Quiénes son esos testigos?

pregunté.

El rey pareció sorprendido.

No por la pregunta.

Por mi tono.

Ester original nunca habría preguntado.

—Personas confiables.

Respondió uno de los nobles.

Lo miré.

—No respondí su pregunta.

El hombre frunció el ceño.

—Cuidado con tu actitud.

Antes de que pudiera responder, Eduardo habló.

—La pregunta es válida.

Todos lo miraron.

Incluso yo.

El príncipe estaba defendiéndome.

Aunque fuera solo con lógica.

El rey observó a su hijo.

Después a mí.

—Los testigos serán llamados más tarde.

Asentí.

Entonces la joven de la entrada habló.

—Qué curioso.

Todos la miraron.

—Si la señorita Ester es inocente, ¿por qué nadie recuerda haberla visto regresar al castillo después?

Sentí una presión en el pecho.

Porque era una buena pregunta.

Una pregunta que podía ponerme contra la pared.

Pero entonces recordé algo.

El libro.

Había un detalle que todos ignoraban.

Ester no volvió sola.

Alguien la encontró.

Alguien la ayudó.

Pero ese alguien había desaparecido de la historia.

Miré a la joven.

—¿Y tú?

Ella parpadeó.

—¿Yo?

Di un paso adelante.

—¿Dónde estabas esa noche?

El salón quedó congelado.

Su sonrisa desapareció por primera vez.

Solo un instante.

Pero fue suficiente.

Porque confirmé algo.

Ella sabía más.

Mucho más.

—Qué acusación tan absurda.

Dijo recuperando la calma.

Pero sus manos temblaron ligeramente.

Y yo lo vi.

Eduardo también.

Porque sus ojos se encontraron con los míos.

Por primera vez...

Estábamos del mismo lado.

—Creo que la pregunta merece una respuesta.

Dijo Eduardo.

La joven lo miró sorprendida.

—Príncipe...

Pero él no retrocedió.

—Responde.

El silencio fue absoluto.

Hasta que finalmente ella sonrió.

Pero esta vez...

La sonrisa no llegó a sus ojos.

—Estaba con la persona que puede confirmar mi inocencia.

Hizo una pausa.

—El hechicero Fray.

Mi corazón se detuvo.

Fray.

Ella acababa de usar al único hombre que parecía sospechar la verdad.

Entonces comprendí.

El juego acababa de comenzar.

Porque si Fray decía que ella estaba con él...

Yo perdería mi única oportunidad de descubrir la verdad.

Y cuando todos esperaban una respuesta...

Las puertas del salón se abrieron.

Fray apareció.

Pero su expresión no era tranquila.

Era seria.

Preocupada.

Y sus primeras palabras hicieron que mi sangre se congelara.

—Eso es mentira.

1
Silvana Termesana
No entiendo nada mucho entrevero 😡
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