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De Lastre A Reina

De Lastre A Reina

Status: En proceso
Genre:Hijo/a genio / Traiciones y engaños
Popularitas:10.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Betsi

Cuando la persona que dice amarte se convierte en un extraño y te abandona embarazada diciendo que solo eres un ancla y un lastre en su vida, solo te queda una cosa por hacer: "Convertirte en Reina"

NovelToon tiene autorización de Betsi para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La grieta

Al sexto día, Isabella decidió que ya había descansado lo suficiente.

Lo pensó mientras se abotonaba una camisa limpia frente al espejo, aunque por dentro cada músculo le pidiera otra cosa. Se recogió el cabello con más precisión de la necesaria, se puso un poco de corrector bajo los ojos y se obligó a sostenerse la mirada. No iba a convertirse en una sombra doméstica. No después de todo lo que había levantado. No después de haber sobrevivido a un abandono que habría dejado a otras mujeres de rodillas. Si el mundo esperaba verla frágil, tendría que esperar sentado.

Organizó una videollamada con dos analistas y con Valdés, el jefe de operaciones del muelle sur. Instaló el ordenador en el comedor, acomodó el moisés a un costado y dejó una libreta abierta con anotaciones previas. Durante los primeros siete minutos consiguió sonar exactamente como la Isabella de siempre: precisa, rápida, implacable al señalar fallos. Preguntó por una ruta alterada, pidió verificar matrículas, cuestionó una demora en los controles aduaneros. Los hombres del otro lado de la pantalla respondieron con la mezcla habitual de obediencia y nerviosismo. Todo parecía en orden hasta que Ángel despertó.

Primero fue un quejido. Después un llanto entero, inconsolable, que fue creciendo hasta llenar la habitación. Isabella intentó seguir hablando mientras lo alzaba con un solo brazo, pero el dolor de la espalda le subió como una corriente amarga y el niño, incómodo, arqueó el cuerpo. Valdés siguió explicando algo sobre un contenedor retenido. Uno de los analistas evitó mirarla directamente a través de la cámara. La mezcla de vergüenza, rabia y agotamiento le estalló por dentro con una violencia que no se permitió mostrar. Cerró la reunión con dos frases secas y una promesa de revisar el informe más tarde. Apenas la pantalla quedó en negro, apoyó la frente en el borde del armario y respiró hondo para no gritar.

La enfermera que había ido esa mañana a revisar a Ángel apareció en el umbral con una prudencia casi invisible. No dijo nada al principio. Se limitó a acercarse, a tomar al bebé con manos expertas y a mecerlo con suavidad hasta que el llanto fue cediendo.

—No está fallando —dijo después, sin mirarla con lástima—. Solo está cansada.

Pero no era solo cansancio. Lo que verdaderamente la inquietaba era otra cosa: la sensación de no reconocerse del todo en esa mujer que necesitaba ayuda para coordinar una reunión sin que se le desarmara el mundo. Había construido su identidad alrededor de la eficacia, de la previsión, del control. Y ahora bastaba el llanto de su hijo para dejar al descubierto una grieta que no sabía cómo cerrar. Se avergonzó de sentirlo así. Se avergonzó, incluso, de que una parte de ella extrañara la crudeza simple de los días anteriores a Ángel, cuando el dolor era uno solo y se podía convertir en combustible.

Martha llegó poco después del mediodía y encontró a Isabella en la cocina, con una taza intacta de té enfriándose entre las manos.

—Valdés me llamó —anunció sin rodeos—. Dijo que parecías a punto de arrancarle la cabeza a alguien. Eso es buena señal. Significa que todavía te importa.

Isabella soltó una risa breve, sin humor.

—No puedo hacer esto desde aquí como si nada hubiera cambiado.

—No —admitió Martha—. Como si nada hubiera cambiado, no. Pero tampoco puedes desaparecer un mes entero y esperar que el negocio te espere en posición de firmes. Vas a volver de a poco. Dos horas al día al principio. Solo decisiones estratégicas. Nada de reuniones eternas, nada de puertos, nada de jugar a la heroína. Y si Ángel llora, se termina la jornada. ¿Entendido?

La idea de aceptar límites la irritó casi tanto como el fracaso de la mañana. Sin embargo, en el fondo supo que Martha le estaba ofreciendo algo más valioso que una orden: una forma posible de no perderlo todo por orgullo. Asintió despacio.

—Dos horas —repitió—. Pero nadie toma una decisión importante sin pasarla por mí.

—Así me gusta —gruñó Martha, aunque en sus ojos hubo un destello breve de aprobación.

Esa tarde llegó un sobre del edificio Navarro con documentación pendiente del contrato del muelle sur y una nota escueta escrita a mano. No requiere respuesta inmediata. Revísalo cuando puedas. No llevaba firma, pero no hacía falta. Isabella dobló el papel con cuidado y lo dejó dentro de la carpeta sin releerlo. Más tarde, mientras ordenaba los anexos, se desprendió una tarjeta ajena entre los documentos: una invitación formal a una cena benéfica con los nombres de Facundo Navarro y Elena Varela impresos en letras sobrias. La sostuvo apenas un segundo antes de devolverla a la carpeta. A veces bastaba un detalle mínimo para recordar dónde terminaban las cosas antes de empezar.

Esa noche, cuando la casa volvió a quedar en silencio y Ángel se durmió después de una larga hora de brazos y canciones mal entonadas, Isabella regresó al comedor y abrió de nuevo el ordenador. No para demostrarle nada al mundo, sino para probarse a sí misma que podía volver sin renunciar del todo a la mujer que se había vuelto en esos días. Revisó un solo informe, hizo tres anotaciones y cerró la pantalla antes de sentirse al borde del agotamiento. Después fue hasta la cuna y observó a su hijo dormir, con los puños cerrados y el ceño fruncido como si ya estuviera librando sus propias batallas invisibles. Sonrió apenas. La grieta seguía ahí. Tal vez no iba a cerrarse pronto. Tal vez no tenía que hacerlo. Quizá aprender a vivir con ella era la única manera honesta de avanzar.

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Emperatriz Reales
No entiendo nada, son unos huevos sin sal, ella no cree en nadie, el no se separa de una novia de 15 años de compromiso, viejos los dos y todavia no les llega la edad para casarse, no entiendo nada
Lilia Guerra
Facundo das penita ajena Autora he leído todas tus historias y son mis favoritas pero a esta no le encuentro ni 👣 ni cabeza 🗣️ es totalmente diferente a las anteriores 🤔🤔 gracias autora activa 👍🎁
Emperatriz Reales: No es clara lo q se trasmite, una mujer engañada, abandonada, sale adelante, hasta ahí estuvo bien, pero todo complicado, la vida sigue, 🤣 un tipo no se decide, no entiendo, arrepentido, una locura
total 1 replies
mariela
Ahora Julian después de que abandonaste a Isabella embarazada vienes a irrumpir en la vida porque no sabes que hacer con el hecho que tienes ese hijo que abandonaste junto a su madre no lo merece siendo ella no dejo ni que lo vea no tiene derecho.
mariela
Elena y Facundo esta como la canción es verdad que la costumbre es mas fuerte que el amor y todavía esta inseguro de lo que siente por Isabella y ahora que anda Julian rondando esta celoso aparte que Angel al no tener hijos se convirtió en algo importante en su vida total que por costumbre o lástima no deja a Elena.
Sandra Maritza Mesa
yo tampoco entiendo esa relación trato de verla por todos ángulos y no encuentro respuesta llevan 15 años párese unos buenos conocidos
Sandra Maritza Mesa
es enserio es idiota o se hace 🤣🤣 necesita escuchar que le digan que si desgraciado
Sandra Maritza Mesa
que señora tan atrevida pare suegra tóxica 🤣las mujeres pelean cuando siente que lo que tiene no le pertenece.
Sandra Maritza Mesa
hay ahora sí llore de tanta felicidad y esperanza 👏👏👏🙏
Sandra Maritza Mesa
hay casi lloro de la preocupación hay Facundo te vas a meter poquito a poquito 👏👏🙏
Sandra Maritza Mesa
esa es 👏👏se que lo van a lograr
Sandra Maritza Mesa
ella era su base, quiero ver la cara de idiota,y perder una gran mujer y a su hijo 🤣👏👏
Sandra Maritza Mesa
me encanta las novelas que destruyen por dentro a alguien pero el karma es mi esperanza, que empodera y transforma, desgraciado lo veré arrastrado simplemente no la amaba porque cual era el problema de salir adelante juntos ahora le tocaba a él ayudar la a ella es un imbécil pero quiero verlo arrastrado 🤣 está buena 👏👏
Claudia Patricia Cruz Saa
Entonces sí eran pareja o no
Autora dramatisas mucho en cada capítulo y describes demasiado cosas que no son tan importantes y esto evita que avances con la historia y aclares lo verdaderamente importante
Sandra Maritza Mesa: si loca 🤣 no solté la novela hasta que llegue aquí, quiero máaaaaaaaaaas está buena 👏👏
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Isela Aguirre
excelente inicio felicidades autora saludos
Lilia Guerra
listo Facundo y Elena son pareja
ósea marido y mujer
Lilia Guerra
sigo sin entender la relación de Facundo y Elena no sé sin novio marido y mujer, compañero de trabajo, amigos 🤔🤔
necesito claridad en esa relación
Lilia Guerra
sigo sin entender la relación de Facundo y Elena 🤔🤔
gracias autora activa 🎁👍
mariela
Desde su embarazo y el negocio que hicieron hay química el problema es Elena que no deja a Facundo sabiendo que el agradecimiento no es amor.
mariela
Que comodidad Julian el no sabia claro que sabias que cuando te fuiste ella te dijo que estaba embarazada pero como ella era un lastre en tu vida te hiciste la vista gorda no me importa y ahora que ves a Ángel interactuando con Facundo con familiaridad te da escozor de lo que te haz perdido nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Lilia Guerra
He leído todos los capítulos
y todavía no entiendo esa relación
de Facundo y Elena🤔🤔
Emperatriz Reales: No hay ninguna relacion, dos tontos enamorados el con un compromiso de antaño, 15 años comprometidos y no tienen edad para casarse, angel los va alcanzar en edad, y isabela, no se sabe q sienye
total 1 replies
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