Esta es la historia de Glenn, un joven criado en la forja, que narra su historia desde sus origenes.
Debera afrontar retos y malos presagios que deparan en su vida, ademas desvelara los secretos y corrupción que existe en el reino magico de Magnolia, para así luchar por consolidar y crear un mundo donde la magia cumpla su verdadero propósito.
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¤Cicatrices Sin Sanar¤
Ya era hora de desayunar, solo estábamos mi madre y yo sentados en la mesa acompañándonos. Solo me quedaba cuchareando la comida en el tazón con la mirada perdida, recordando a Janine y como ella bailaba y hacía sonar aquel violín, deseaba volver a escuchar y volver a verla para disfrutar otro espectáculo como ese.
Mi madre estaba intrigada observándome sin decir nada hasta que noto que traía puesto el collar el cual me había regalado qué ahora había cambiado de forma, incapaz de quedarse con la duda abrió conversación:
-Glenn, ¿acaso ese collar no es el mismo que te había obsequiado anoche?
Esa pregunta me saco de mi trance y volteé a verla.
-Ah, ¿esto? Si, por lo menos eso creo, anoche me dormí con el collar y cuando desperté ya tenía esta forma. Y la verdad es que me gusta mucho.
Ella se levantó de su asiento y se acercó aún lado mío, inclinándose para ver con mayor detalle la nueva forma de ese collar. Y justo cuando ella trató de quitarlo sin yo haber autorizado, la mire con gesto de incomodidad.
-Mamá déjamelo, ya sabes que no me gusta que me toquen el cuello, es muy molesto.
Empecé a tratar de empujarla con algo de esfuerzo para que me dejara en paz, ignorándome totalmente cuando le pedía que se detuviera, pero ella insistía y al tener los brazos más largos que yo, sin demasiado esfuerzo pudo hacer contacto con el collar. Pero al intentar tomarlo ella reaccionó con sorpresa e intriga.
-Qué raro, cuando trató de sujetarlo ese se resbala, hmm, muy extraño. Es como si estuviese bañado de aceite o mantequilla, no me deja agarrarlo. /Luego pregunta con un tono sarcastico, sonriendo un poco maliciosa/¿Le pusiste algún hechizo o algo para que no te lo agarremos listillo?
A decir verdad, esa última pregunta que me hizo mi madre me hirio bastante el orgullo ya que ella sabía perfectamente que yo no domino a ese nivel la magia.
-¡Ya déjame en paz! Sabes perfectamente que soy muy malo usando magia como para hacer algo así. No tienes que recalcarme el hecho de que ocupo estudiar más.
En este punto solo podía sentir la magia cuando tocaba objetos o seres vivos, transferir algo de poder mágico a herramientas y cosas que usará, y un conjuro sencillo de fuego. Sin embargo, mi madre era una experta en magia relacionada con el elemento del aire y manipulación de las leyes de la naturaleza; su oficio es ser maestra, aunque desde que naci se ha dedicado a ser ama de casa, tambien a enseñarme y comprender el uso de la magia y muchas otras cosas.
En cambio, mi padre era un diestro usuario de magia de fuego, aunque también lo he visto usar magia para potenciar su fuerza y otros talentos relacionados con le herreria. Y esto lo llegué a notar bastantes veces conviviendo con él por años dándole apoyo y observándolo trabajar, pero a veces parece que tiene un sentido agudo para detectar la magia.
Retomando aquella molesta conversación, mi madre, esta me contesto:
-En fin, no me lo digas pues. Se te ve muy bien ese collar, apresúrate a comer porque si no el día nos va a ganar y no podrás estudiar debidamente, si no cumples conmigo no podrás ir al taller con tu padre.
En ese momento hice aún lado mi molestia y me puse a comer a prisa porque ella bien sabía que me gustaba estar en el taller. Pero como casi cualquier madre, su sentido materno le permitió fijarse en que algo pasaba por mi mente y se tomó el momento para preguntarme.
- ¿Estás preocupado por algo, Glenn?
Justo termine de comerme todo el plato cuando escuche su pregunta, trataba de recordar lo que soñé, pero de aquello que me acordaba genuinamente me daba mucha pena decírselo, ya que era capaz de estarme molestando con los temas relacionados con chicas y no estaba tan interesado en ello, pero dándole la debida seriedad le dije.
-Tuve un sueño bastante extraño, casi no recuerdo que pasó en él, pero alguien dentro de mi sueño me dijo que una amenaza venía del océano, que algo venía directa hacia mi vida.
Mi madre se encontraba recogiendo la mesa con mucha calma mientras escuchaba aparentemente sin mucha atención.
-Ya veo, entonces eso es lo que te tiene preocupado, ya sabes que en este mundo existen Calamidades y seres corruptos que son peligrosos, pero las personas estando unidas tenemos la fuerza para repelentes, así que no deberías de pero...
Interrumpí en seco a mi madre, porque me estaba diciendo cosas que ya sabía, por lo que proseguí de manera tosca a mi madre para que le tomara peso a mi preocupación, ya que tenia el mal hábito de no tomarme tan en serio.
-Ella me dijo que no tenía el suficiente poder para enfrentar lo que venía. Esto no lo entendí tanto, pero me dijo que algo sobre que solo los 7 primigenios tenían el poder para enfrentar esa amenaza.
Casi al instante en que termine de contarle aquello, se escuchó un molesto estruendo de cerámica y cristal rompiéndose, mi madre había soltado los trastes qué tenía en los brazos, me miraba pasmada, estaba totalmente preocupada y con duda.
-¿Qui-qui-quien te hablo acerca de ellos? ¿Dónde escuchaste hablar acerca de los 7 caballeros primigenios?
Me tomo de los hombros, allí sentado donde yo estaba, con mucha fuerza me volteo haciendo que estuviéramos frente a frente. Pasaron unos segundos donde nos miramos fijamente a los ojos, yo con mucho miedo y ella llena de notable preocupación junto con frustración durante unos segundos que me parecieron eternos, hasta que reaccionó y con un tono desesperado y casi gritando dijo:
-No puede ser Glenn, esto no debía de pasar, maldita sea.
Sus brazos temblaban y perdían fuerza, sus rodillas también iban perdiéndola hasta que estuvo a punto de caer al piso arriba de todos los trastes rotos. Apenas y reaccioné, pudiéndola cargar y abrazarla con todas mis fuerzas evitando que se lastimará. Yo no entendía nada de lo que estaba pasando, ella empezó a llorar y se aferró a mí mientras eso sucedía.
-¿Qué te está pasando mamá? No entiendo nada.
Esta situación me hacía sentir desesperado, la imagen de la mujer fuerte y dulce que tenía de mi madre se rompió totalmente en este momento, simplemente estaba en shock apenas procesando lo que sucedía. Pero mientras trataba de procesar, moví a mi madre a un lugar donde pudiera sentarse o por lo menos donde pudiera caer sin herirse. Su tristeza me inundó al sentirla en mí, por lo que no pude aguantar las lágrimas, aquel dolor invisible y descontextualizado que azotó a mi amada madre en ese momento, también abordo mi ser.
Abriendo la puerta de golpe, mi padre al fin venía a hacer acto de presencia, corrió donde estábamos nosotros y fue directo a consolarnos a mi madre y a mí.
Después de unos minutos, en que ambos nos calmamos, sobre todo mi madre. Mi padre llevó a mi madre cargando hasta su habitación, acompañándolo de frente para quitar los obstáculos que estuvieran de por medio y que mi madre se lastimara con algo.
Mi madre se quedó profundamente dormida, dejándola bien acomodada mi padre me tomó de la mano y salió junto conmigo de la habitación.
-¿Qué diablos fue lo que sucedió Glenn? Solo salí a preparar la forja para trabajar, al escuchar los sollozos de tu madre vine corriendo hasta acá.
Mi padre estaba preocupado, mientras me hablaba el no despego la mirada sobre mi madre ni por un momento. Aquella seguridad, calma y ligereza con la que suele actuar habían desaparecido casi por completo.
-Te lo diré, pero tiene que ser lejos de mamá o puede que se vuelva a poner mal si me escucha.
Le respondí. Así que ambos salimos de la casa y fuimos a platicar en la entrada de la casa, le había propuesto hablar en el taller, pero él simplemente no quería alejarse tanto de mi madre sin saber primero qué había sucedido.
Nos sentamos en unos bancos que había y empecé a contarle, le hable acerca de lo que llegue a recordar de mi sueño, le platique también sobre Janine junto con la relación del collar qué me había regalado mi madre y lo que me había advertido, ahora que se lo contaba de manera calmada y haciendo memoria, dije en voz alta.
-Es verdad, Janine me dijo que esto era urgente que tú lo supieras.
Él con una expresión de seriedad absoluta me prestaba atención, creyendo cada palabra que le decía. Le explique el nivel de la amenaza que se avecinaba y repetí aquello que había escandalizado a mi madre, nombre a los 7 primigenios y que ese Presagio llegaría desde el mar. Una vez termine de contarle todo lo que recordaba, su expresión sería paso a una de frustración y comento lo siguiente mientras poseía una postura derrotada y mirando hacia el cielo.
-Así que por eso tu reacción Sandra, lo entiendo, parece que el mundo no está dispuesto a dejarnos en paz.
Su reacción me generaba más preguntas que resoluciones, por lo que pregunté:
-Padre, ¿Qué es lo que le paso a mamá y porque el mundo no los deja en paz?
Tomando aire y levantándose del banco me invito a acompañarlo hacia el taller, mientras iba retomo la conversación:
-Hijo, ¿te has fijado en que nunca me has visto hacer alguna vez una armadura o arma?
Tratando de hacer memoria, no me había caído qué lo que decía mi padre era cierto, siempre hacia herramientas, joyería o cualquier pieza relacionada a la metalurgia, pero nunca algo similar a una armadura o arma.
-Es verdad papá, nunca te he visto hacer alguna, de hecho alguna vez he querido pedirte alguna para intentar cazar o podernos defender.
Mi padre se descubrió el guante de su mano derecha qué nunca se quitaba, pero al verla me dejo impresionado, pues su mano estaba ennegrecida y habían líneas como si fueran varices donde se veía un extraño flujo brillante rojo y anaranjado qué flotaba algunos milímetros y se consumía. Mi padre me contó:
-Esto que ves hijo mío, son rezagos de magia corrupta. En el pasado tu madre y yo formábamos parte del ejército de la capital de Magnolia y combatíamos las amenazas que existen en este mundo.
Lo interrumpí diciendo:
-Las Calamidades...
Afirmando con su cabeza el prosiguió:
-No eran solo las Calamidades, también existen magos que corrompen y empujan la magia hasta lo más lejos de la luz posible y hacen uso de artes tan peligrosas que no cualquiera puede enfrentar. Tu madre y yo liderábamos parte de ese ejército, pero aun así con todo y nuestras habilidades y destrezas no siempre podíamos con todo. Sin embargo, no éramos solo caballeros con armaduras y armas cualquiera.
Mi padre hizo uso de su manipulación de fuego, para recrear recuerdos e imágenes de aquello que me estaba contando. Yo solo admiraba las habilidades de mi padre y me quedé callado para conocer la historia de mis padres.
-Esto lo habíamos acordado tu madre y yo antes de que nacieras, el no contarte toda la historia para que no se repitiera. Hace milenios, cuando aún existían dragones en nuestro mundo, la humanidad estuvo a punto de extinguirse, no teníamos el suficiente poder como raza para enfrentar algo tan superior e incomprensible como los Dragones.
-Así que aquellos 7 dragones que has escuchado de las historias incompletas que cuenta tu madre, es que esas "Dragonas" que se aliaron con la humanidad realizaron un ritual para fusionar sus fuerzas y seguir enfrentando la adversidad del mundo. Así que ellas se convirtieron en 7 poderosas armaduras qué solo una cantidad selecta y preparada de personas pueden portar, "Los 7 primigenios". Gracias a ellas pudimos superar y extinguir a los Dragones, a la vez que manteníamos el poder para enfrentar las Calamidades y corrupción que existe en el mundo.
Observaba a mi padre y con emoción le pregunté:
-¿Entonces tú eras uno de esos primigenios?
Por un momento mi padre perdió aquella seriedad con la que me estaba contando todo y soltó una carcajada. Contestando:
-Ja, ja, ja, no hijo. Aunque la verdad si me considero hábil y fuerte en la magia. Nunca fui escogido por alguna de las armaduras primigenias para portarlas. Lo que si tuve fue la oportunidad de poder darles mantenimiento y arreglos a aquellas maravillosas armaduras.
Mi padre movia las manos de una manera obsena mientras recordaba como era tener entre sus manos esas armaduras.
-Pero esa no es toda la historia, la humanidad considero que no eran suficientes las armaduras para proteger a todos, así que se empezó a experimentar maneras de imitar la creación de armaduras como lo habían hecho aquellas Dragonas. Y por supuesto no todo salió bien, pese a que se logró imitar el proceso, no era el mismo resultado y a veces lo que salía era un producto de sumo poder pero que se mantenía corrupto o maldito.
Ante tales explicaciones que me hacían imaginarme tantas cosas, no sabía por donde comenzar con mis dudas, pero como buen futuro herrero no me pude resistir en saber esto:
-¿Cómo se hacen esas armaduras o en que consiste en ese ritual?
Mi padre con cara clara expresión de sorpresa, paso a tener una cara pícara y con una sonrisa de par en par dijo:
-Ay hijo, como te lo explico, es asunto de adultos. Como te decía...
Cambio por completo el tema de conversación, pero sé que es algo que tarde o temprano iba a saber, así que si no me lo explico supongo que es porque no era vitalicio, así que él retomo mientras yo trataba de disipar mi expresión de disgusto:
-Tu madre y yo teníamos el poder y habilidad suficiente para poder convertirnos en caballeros mágicos, similares a los 7 primigenios, y liderábamos batallas siendo los que mejor dábamos resultados entre todos los otros líderes de poderes similares al nuestro, solo estando por debajo de los primigenios.
Su rostro volvió a expresar seriedad y por alguna razón sospechaba qué me diría algo muy difícil de contar para el.
-Pero todo cambió cuando descubrimos que fuera del territorio de Magnolia habia un grupo que se hace llamar "Los Apostoles", la posible amenaza que te dijo esa tal Janine, esos apostoles son personas que viven solo para satisfacer su más bajos instintos y oscuras creencias.
Al tratar de ver las imágenes proyectadas por mi padre con uso del fuego mágico, solo podía visualizar muerte, pecados y bastante violencia que supongo mi padre me enseñó lo esencial para no escandalizarme o mostrar cosas que un niño no necesita ver. Y continuando con su historia sus ojos empezaron a verse llorosos al seguir narrando su historia:
-Descubrimos en una misión que ellos estaban haciendo uso de la magia corrupta para replicar el ritual de las dragonas y crear armaduras qué superan a la de los caballeros, desconocíamos el riesgo al que nos exponíamos, así que en un descuido nos emboscaron y no hubo más opción que batirnos hasta que un bando estuviera exterminado, sin embargo, acabaron con todos nuestros subordinados, los cuales se sacrificaron para que tu madre y yo huyéramos e informáramos al reino.
Después de eso último, mi padre se quedó callado unos momentos, no deseaba interrumpir aquel espacio donde contenía sus emociones, ya que era tanta la intensidad de estas que incluso sus manos sangraban de tanta fuerza qué aplicaba en ellas, tratando de no llorar.
-Tu madre y yo no podíamos seguir siendo cabecillas de algún otro caballero después de aquella masacre que vivimos, amigos y amigas que eran prácticamente familiares nuestros fallecieron de manera heroica, pero con muertes increíblemente sádicas e indescriptibles. Así que pedimos a la realeza que nos permitieran retirarnos a un lugar lejano y retirarnos para hacer nuestra propia familia, lejos de todo eso que vivimos, y que tú tuvieras una vida feliz y normal sin que cargaras con las consecuencias de nuestros errores del pasado.
Mi padre dejo de proyectar imágenes con su fuego, empezó a llorar de manera silenciosa. No comprendía muy bien todo lo que me había contado, pero si tenía algo muy claro, el dolor que compartían mis padres era demasiado y por ello habían reaccionado tal y como lo hicieron; que por amor a mí con el deseo de protegerme no me habían dicho nunca nada de eso.
Decidí abrazarlo y esperar a que su dolor fluyera, para que pudiéramos seguir adelante como familia.