Valentina Visconti nació para heredar un imperio, pero eligió salvar vidas antes que administrar fortunas. Renunció a su apellido, a su riqueza y al futuro que su familia había planeado para ella, convencida de que el amor debía elegirse, nunca negociarse.
Cuando la traición del hombre con quien soñaba casarse destruye todas sus certezas, un impulso desesperado la lleva a besar a un completo desconocido para escapar de su pasado.
Alessandro Moretti carga con el peso de uno de los apellidos más poderosos y temidos del país. Aunque ha construido su propio imperio lejos de la violencia y prefiere mantenerse fuera de los reflectores, el legado de su familia nunca deja de perseguirlo.
Lo que ninguno de los dos imagina es que ese encuentro cambiará sus vidas para siempre.
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8- última oportunidad
La lluvia continuó durante buena parte de la semana.
El Hospital Santa Emilia parecía más silencioso de lo habitual.
Valentina caminaba por el pasillo revisando unas radiografías cuando una enfermera se acercó.
—Doctora, el doctor Daniel la está buscando.
—Gracias.
Lo encontró en la cafetería.
Él ya la esperaba con dos cafés.
—Últimamente me debes tantos almuerzos que empezaste a pagarlos por adelantado.
Bromeó ella.
Daniel sonrió.
Pero aquella sonrisa no llegó a sus ojos.
Valentina lo notó enseguida.
—¿Qué pasa?
—Nada importante.
Ella se sentó frente a él.
—Daniel.
Te conozco desde hace cinco años.
Algo te preocupa.
Él permaneció unos segundos en silencio.
Finalmente habló.
—¿Crees que has sido muy dura con los residentes?
Valentina parpadeó, confundida.
—¿De dónde salió esa pregunta?
—Solo responde.
Ella pensó unos segundos.
—Soy exigente.
Porque un error nuestro puede costarle la vida a un paciente.
Pero nunca he intentado humillar a nadie.
Daniel asintió lentamente.
—Lo sé.
Valentina frunció el ceño.
—¿Por qué me preguntas eso?
Él negó con la cabeza.
—Olvídalo.
No debí sacar el tema.
Valentina sintió una extraña inquietud.
Era la primera vez que Daniel dudaba de ella.
Y no entendía por qué.
Horas después...
Lucía terminaba de cambiarse cuando Daniel apareció en la sala de médicos.
—¿Ya te vas?
Ella sonrió.
—Sí.
Hoy sí vino mi hermano por mí.
Daniel asintió.
—Me alegra.
Lucía tomó su bolso.
Antes de salir, se volvió hacia él.
—Doctor...
¿Podría hacerle una pregunta?
—Claro.
—¿Alguna vez ha sentido que quiere mucho a una persona...
Pero ya no está seguro de que esa persona sea quien usted creía?
Daniel guardó silencio.
Aquellas palabras tocaron exactamente el lugar donde Lucía quería.
—No lo sé.
Respondió con sinceridad.
Lucía sonrió con tristeza.
—Perdón.
Fue una pregunta tonta.
Y salió de la sala.
Daniel permaneció allí unos minutos.
Pensando demasiado.
Aquella noche...
Valentina llegó al apartamento de Daniel con una bolsa de comida para llevar.
Tenía una copia de la llave.
La había recibido hacía más de dos años.
Abrió la puerta.
Encontró a Daniel sentado frente al computador.
—¿Otra vez trabajando?
Él levantó la vista y sonrió.
—¿Qué haces aquí?
Ella levantó la bolsa.
—Vine a rescatarte de la comida del hospital.
Daniel cerró el portátil.
—Definitivamente eres la mejor novia del mundo.
Compartieron la cena.
Hablaron del trabajo.
De algunos pacientes.
Y, por un momento...
Todo pareció volver a la normalidad.
Cuando Valentina se disponía a irse, Daniel la acompañó hasta la puerta.
Ella lo abrazó.
—Descansa un poco.
Él respondió al abrazo.
Pero algo había cambiado.
Valentina lo sintió.
Era apenas una sensación.
Una pequeña distancia.
Como si Daniel estuviera presente...
Pero su mente estuviera en otro lugar.
Al regresar a su apartamento, aquella inquietud seguía acompañándola.
Al día siguiente...
Camila encontró a Valentina mirando distraídamente una historia clínica.
—¿Dónde estás?
Valentina levantó la vista.
—¿Qué?
—Llevo dos minutos hablándote.
Ella sonrió con culpa.
—Perdón.
Camila tomó asiento frente al escritorio.
—Ahora sí.
¿Qué pasó?
Valentina dudó.
No quería sonar exagerada.
—¿Alguna vez has sentido que todo está bien...
Pero, al mismo tiempo, que algo no encaja?
Camila la observó atentamente.
—¿Es Daniel?
Valentina bajó la mirada.
—No lo sé.
Últimamente lo siento distante.
Como si estuviera preocupado por algo.
Pero cada vez que le pregunto...
Me dice que no pasa nada.
Camila permaneció unos segundos en silencio.
Después tomó la mano de su amiga.
—Habla con él.
Antes de que el silencio empiece a responder por los dos.
Valentina asintió lentamente.
Era exactamente lo que pensaba hacer.
Sin saber...
Que había personas que ya estaban trabajando para que esa conversación llegara demasiado tarde.
Aquella tarde el Hospital Santa Emilia estaba especialmente tranquilo.
Valentina terminaba de revisar los resultados de laboratorio cuando una enfermera llamó a la puerta.
—Doctora.
La paciente de la habitación quinientos dos ya despertó.
—Perfecto.
Voy enseguida.
Mientras caminaba por el pasillo, su teléfono vibró.
Daniel
Una sonrisa apareció de inmediato en su rostro.
¿Cenamos mañana?
Ella respondió casi al instante.
Pensé que nunca lo preguntarías.
La respuesta tardó apenas unos segundos.
Te prometo que mañana será solo para nosotros.
Valentina sonrió.
Aquellas palabras hicieron desaparecer las dudas que habían comenzado a crecer durante los últimos días.
"Quizá Camila y yo estamos exagerando."
Guardó el teléfono y continuó con su trabajo.
A pocos metros de allí...
Lucía observó discretamente cómo Valentina sonreía frente a la pantalla del celular.
No necesitó preguntar.
Sabía perfectamente quién le había escrito.
Apretó los labios.
Cada día que pasaba...
Le molestaba más verlos juntos.
Al terminar el turno...
Daniel salió del hospital.
Encontró a Lucía esperando bajo el techo de la entrada principal.
La lluvia caía con fuerza.
—¿Otra vez sin carro?
Preguntó él.
Lucía hizo un gesto de resignación.
—El taller dice que estará listo hasta la próxima semana.
Daniel miró el aguacero.
—Ven.
Te llevo.
Ella sonrió.
—Gracias.
Subieron al automóvil.
Durante los primeros minutos hablaron únicamente del hospital.
De pacientes.
De cirugías.
De casos clínicos.
Hasta que Lucía rompió el silencio.
—Doctor...
¿Usted ama mucho a la doctora Valentina?
Daniel sonrió sin apartar la vista del camino.
—Sí.
Muchísimo.
Lucía bajó la mirada.
—Qué suerte tiene ella.
Daniel no respondió.
—Debe ser bonito sentirse tan importante para alguien.
Él suspiró.
—Las relaciones no siempre son tan perfectas como parecen.
Lucía levantó lentamente la vista.
—¿Han discutido?
—No.
Solo...
Últimamente todo ha sido trabajo.
Ella asintió con comprensión.
—A veces las personas cambian.
Sin darse cuenta.
Daniel permaneció callado.
Aquella frase quedó dando vueltas en su cabeza.
Cuando llegaron al edificio donde vivía Lucía, ella tomó su bolso.
Pero antes de bajar, volvió a mirarlo.
—Gracias por escucharme siempre.
Daniel sonrió.
—Cuídate.
Lucía descendió del automóvil.
Esperó a que él se alejara.
Solo entonces...
Sacó el teléfono.
Abrió un contacto.
Mamá
Creo que por fin encontré al hombre indicado.
Envió el mensaje.
Y sonrió.
No porque Daniel ya fuera suyo.
Sino porque estaba convencida...
De que muy pronto dejaría de pertenecerle a Valentina.
Esa misma noche...
En Asterion Technologies...
Alessandro apagó el computador después de una jornada de casi doce horas.
Se puso el saco.
Tomó las llaves del automóvil.
Y salió del edificio.
Al llegar al estacionamiento encontró a Matteo esperándolo apoyado sobre su coche.
—¿Qué haces aquí?
Preguntó Alessandro.
—Salvarte.
—¿De qué?
Matteo levantó una invitación elegante.
—Don Vittorio organizó otra cena.
Y mandó esto a mi oficina por si tú decidías esconderte.
Alessandro tomó la tarjeta.
Leyó el contenido.
Resopló.
—Ya ni siquiera intenta disimular.
Matteo sonrió.
—Algún día aceptarás una de esas invitaciones.
Alessandro abrió la puerta de su automóvil.
—El día que acepte una cita organizada por mi tío...
Puedes internarme en un hospital psiquiátrico.
Matteo comenzó a reír.
—Lo recordaré.
Los dos subieron a sus vehículos y tomaron su camino.
Matteo primero, luego Giovanni y Lorenzo y los osos juntos esa química es indudable y ellos no quieren aceptar que están enamorados.
Alessandro no se imagina lo que la loca de Camila le dejo en su gaveta 🤣😂🤣😂
Quien secuestro a Valentina 🤔🤔🤔❓❓❓
Porque lo hizo de quien se quiere vengar 🤔🤔🤔🤔❓❓❓❓❓
Dónde está Lucia fue ella quien lo hizo o tuvo ayuda de alguien 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Alessandro ahora sí sacará a relucir su apellido Moretti a relucir y quien lo haya hecho se busco su muerte porque si no lo hace Alessandro lo hará el viejo Don Vittorio.
Valentina lo dejaste como novio de pueblo vestido y alborotado.
Hasta tu padre se dió cuenta que están perdidamente enamorados.
Bombón así necesito uno que me dé muchos regalos 🤣😂🤣😂
Es verdad lo que dice Camila ustedes dos ya no respetan el contrato eso ya pasó a hacer una relación verdadera besos, me quedo a dormir etcétera cuando darán el paso a sincerarse.