Keile después de cometer muchos errores y ganarse el odio de su enigma tuvo que ver como la vida se le escapaba a la persona que más amo , no solo lo vio morir el fue su verdugo y vivió cada día en el arrepiento pero ahora el destino a decido darle una oportunidad volviendo al momento antes de que la luz de su egnima fuese apaga¿cometerá keile los mismo errores de su vida pasada?
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El arquitecto de cenizas
El despacho de mi padre, el Coronel, siempre olía a tabaco caro y a esa pulcritud militar que ahora me resultaba nauseabunda. Observaba al Coronel revisar los mapas tácticos. Su postura era impecable, la viva imagen del honor nacional, pero yo ya conocía al monstruo que se escondía tras las medallas.
En mi vida pasada, yo era su mano derecha, el ejecutor de su "plan maestro". Ahora, solo soy el testigo de su veneno.
—Te veo distraído, Keile —dijo mi padre sin levantar la vista. Su voz era un látigo de autoridad—. Espero que el incidente en el muelle con el heredero de esa red de delincuentes no se repita. No podemos permitir que crean que tienen el control.
—No se repetirá, señor —respondí, manteniendo mi voz plana.
—Bien. Porque no desperdiciaremos hombres en una guerra frontal. Deja que las ratas se maten entre ellas. Ya hemos movido las piezas necesarias para que "La Roja" empiece a cuestionar sus acuerdos con la familia de Brayan. Un par de cargamentos perdidos, un par de soplos anónimos... y para final de mes, esas dos mafias se habrán reducido a cenizas mutuamente.
Un frío glacial me recorrió la columna. Lo recordaba perfectamente. Así fue como empezó todo. Mi padre no atacó directamente; él sembró la discordia. Hizo que "La Roja", la segunda mafia más poderosa, creyera que la familia de Brayan los estaba traicionando. El resultado fue una masacre que dejó a la familia de Brayan en la ruina y desprotegida, obligándolos a huir a ese único lugar que los militares no conocían: la finca.
—Es una estrategia eficiente —dije, aunque las palabras me quemaban la garganta.
—Es la única estrategia, Keile. Nosotros solo limpiaremos los escombros cuando terminen de aniquilarse.
Salí del despacho y me encerré en mi oficina. Mis manos volaron sobre el teclado. El Coronel estaba usando canales de inteligencia secundaria para enviar información falsa a "La Roja". En la vida pasada, yo mismo ayudé a validar esos informes.
«Esta vez no», juré, mientras empezaba a interceptar las comunicaciones salientes.
Si quería salvar a Brayan, no bastaba con protegerlo de las balas; tenía que proteger la estructura de su familia. Tenía que evitar que "La Roja" mordiera el anzuelo de mi padre. Pero debía ser cuidadoso: si el Coronel notaba que sus mensajes no llegaban o eran alterados, sospecharía de mí de inmediato.
Miré hacia la ventana. Brayan estaba en su cena familiar, riendo, rodeado de un amor que mi padre despreciaba. Mi misión era doble: debía sabotear los planes del Coronel sin que él se diera cuenta, y debía encontrar la forma de advertir a la familia de Brayan sobre el movimiento de "La Roja" sin que ellos me mataran por ser un militar.
Tenía que ser un doble agente de mi propio destino. Si el Coronel quería una guerra de mafias, yo le daría un laberinto de espejos donde sus mentiras se volvieran contra él.
Porque en esta nueva vida no estoy dispuesto a perder
(Keile alfa 24años)