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El Secreto Del Faro De Las Sombras

El Secreto Del Faro De Las Sombras

Status: En proceso
Genre:Fantasía épica / Matrimonio arreglado / Mitos y leyendas
Popularitas:301
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Nadie debía entrar al Faro de las Sombras.
Elena lo hizo.
Allí encontró a Dante, el último guardián… y descubrió que su llegada estaba relacionada con un secreto que llevaba treinta años oculto.
- Una leyenda.
- Dos familias enfrentadas.
-Un amor que podría cambiarlo todo.
Pero… ¿por qué el faro parecía estar esperándola?

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18: El camino hacia el roble

Al amanecer, el aire olía a sal y a tierra húmeda, cargado de esa claridad que solo llega cuando el cielo se abre por completo. Antes de salir, reunieron a todos en el vestíbulo para dejar claras las reglas: la mansión quedaría protegida por los hombres del pueblo que ya se habían sumado; Marisa se quedaría en ella, encargada de vigilar los caminos y avisar si Rodrigo intentaba atacar de nuevo mientras ellos estaban lejos; y Julián los guiaría hasta el valle escondido, pues era el único que conocía cada sendero, cada desvío y cada trampa natural que la propia costa había puesto para proteger su secreto.

—El camino no es largo —les advirtió el anciano mientras ajustaba su bastón y se colgaba una pequeña bolsa de cuero al hombro—, pero no es fácil. Atraviesa zonas donde la niebla baja de golpe y borra todo rastro, donde los acantilados se estrechan hasta dejar apenas espacio para un pie, y donde la tierra misma parece recordar quién tiene derecho a pasar y quién no. Muchos lo intentaron antes… y muchos se perdieron para siempre.

Dante llevó consigo la espada y una linterna de aceite resistente al viento; Elena guardó en su bolsillo el medallón de Beatriz y el mapa dibujado por su propia mano, donde la estrella entre tres olas brillaba como una promesa escrita. Antes de cruzar la puerta, ella se detuvo un instante y miró hacia lo alto del faro: su luz seguía firme, girando despacio, como si marcara el ritmo de su viaje.

—No es solo una torre —dijo ella en voz baja—. Es como si nos acompañara. Como si estuviera vigilando nuestros pasos.

—Porque tú la despertaste con el corazón —respondió Dante, caminando a su lado—. Y ahora responde a lo que llevamos dentro. Mientras estemos unidos, su fuerza estará con nosotros, vayamos donde vayamos.

Salieron rodeados de una calma nueva. Ya no caminaban como dos personas que cumplían un deber antiguo, ni como dos jóvenes que huían de amenazas: avanzaban como quienes saben su destino y lo aceptan con los ojos abiertos. Al principio el sendero era amplio y despejado, bordeando campos verdes y arboledas que se inclinaban hacia el mar, pero conforme se alejaban de las zonas habitadas, todo cambió: los árboles se volvieron más altos y oscuros, las raíces cruzaban el suelo como venas enormes, y el viento empezó a soplar con un sonido profundo, como voces antiguas que contaban historias que nadie ya recordaba.

Julián iba unos pasos por delante, abriendo paso con su bastón, señalando marcas grabadas en las rocas o en la corteza de los troncos:

—Estas señales las pusieron los primeros guardianes —explicó sin detenerse—. Indican el camino seguro… y también advierten dónde empieza lo prohibido. Quien ignora estas marcas, se pierde no solo en el espacio, sino también en el tiempo: camina en círculos, ve cosas que no existen, olvida quién es y por qué vino.

Elena escuchaba y, al mismo tiempo, sentía algo que no podía explicar: una corriente suave que corría bajo sus pies, que subía por sus piernas y se instalaba en el pecho, haciéndole saber cuándo estaban cerca de lugares cargados de fuerza, cuándo se alejaban de ella. Era lo que Beatriz había descrito en sus notas: la capacidad de sentir el flujo, de leer el paisaje igual que se lee un libro abierto.

—Allí hay algo —dijo de pronto, deteniéndose y señalando hacia un espeso matorral a la derecha—. No es solo tierra y piedras. Hay energía acumulada, fuerte y antigua… y también hay algo que no debería estar ahí: huellas recientes, muchas, de personas que pasaron hace poco tiempo.

Julián se volvió hacia ella con los ojos muy abiertos:

—Tienes el don claro y despierto, niña. Ese es el camino que usa Rodrigo. Lo ha recorrido ya, o lo ha enviado a otros para que preparen el terreno. Va delante de nosotros, pero no conoce bien lo que encuentra: avanza rápido, pero a ciegas, pisando donde no debe.

—Entonces debemos darnos prisa —dijo Dante, apretando el paso—. Si llega antes y toca algo equivocado… puede desestabilizar todo el equilibrio sin siquiera quererlo.

—No corramos sin sentido —advirtió el anciano—. La prisa ciega más que la niebla. Debemos mantenernos atentos, porque cuanto más nos acerquemos al corazón, más fuerte será la resistencia. El lugar mismo pone pruebas: miedos que parecen reales, recuerdos que duelen, dudas que crecen hasta hacerse enormes. No son ilusiones simples: son reflejos de lo que llevamos guardado dentro. Quien lleve odio, verá enemigos por todas partes. Quien lleve miedo, se paralizará. Quien lleve confianza… encontrará el paso libre.

Mientras hablaban, la niebla empezó a subir desde el valle, espesa y blanca, cubriendo todo lo que estaba a unos metros de distancia. El sol se ocultó tras ella, y el paisaje se volvió gris y silencioso, como si el mundo entero se hubiera detenido. De pronto, desde la bruma, surgieron figuras vagas: sombras que parecían personas conocidas, voces que llamaban sus nombres, frases que les hacían dudar.

Dante vio ante sí la imagen de su padre, con la mirada severa y fría, diciéndole que estaba fallando, que estaba rompiendo todo lo que su familia había cuidado durante siglos, que entregaba secretos a quien no los merecía. La voz era tan real que le heló la sangre, y por un instante se detuvo, sintiendo el peso de toda una vida de obligaciones cayendo sobre él de golpe.

Pero entonces sintió la mano de Elena en la suya, cálida y firme, y escuchó su voz clara por encima de todo:

—¡No es él, Dante! ¡Es solo el reflejo de tu propio miedo a equivocarte! Tu padre vivió atrapado en lo que creía correcto… pero tú has aprendido a ver más allá. Tú has cambiado lo que estaba roto. ¡No dejes que el pasado te detenga!

Él respiró hondo, apretó con más fuerza su mano y miró fijamente esa figura sombría hasta que se desvaneció como humo, perdiéndose entre la niebla. Al mismo tiempo, Elena vio aparecer la imagen de una mujer joven, llorando, dándole la espalda: era Beatriz, su abuela, diciendo que todo había sido en vano, que siempre terminarían sufriendo, que no se podía vencer el destino escrito.

—¡Abuela! —susurró ella con dolor, pero al instante comprendió—. No… tú nunca te rendiste. Te fuiste para preparar el camino. Tú dejaste todo listo para que nosotros pudiéramos hacerlo bien. ¡Yo no voy a fallar lo que tú empezaste!

La imagen se volvió luminosa y luego desapareció suavemente, dejando tras de sí una sensación de paz y de seguridad. Julián, que caminaba inmóvil y tranquilo a su lado, les dijo con voz suave:

—Lo habéis hecho bien. Habéis reconocido lo que era y lo habéis mirado de frente sin dejaros llevar. Esa es la verdadera prueba: saber quiénes sois, qué queréis y por qué estáis aquí. El poder no se domina con fuerza bruta… se domina con claridad mental y con el corazón limpio.

Poco después, la niebla se disipó tan rápido como había llegado, y ante sus ojos se abrió el valle: un lugar profundo, rodeado de acantilados altos y verdes, donde en el centro se alzaba un árbol enorme, de tronco grueso y corteza rugosa, con ramas que se extendían muy lejos, como brazos abiertos protegiendo la tierra. Era el viejo roble, el que miraba hacia el norte, tal como decía la nota de Beatriz.

Bajo sus raíces enormes, que se hundían en la tierra como columnas de piedra, se veía una entrada oscura, un arco tallado en la roca, sobre el cual estaba grabado claramente el símbolo: una estrella entre tres olas, brillando con un brillo tenue y antiguo.

—Hemos llegado —dijo Julián, bajando la voz y señalando la entrada—. Allí abajo está el corazón de todo lo que protegemos. Allí está el secreto más grande… y también el peligro más grande. Recordad lo que habéis aprendido: nada de lo que veáis será solo lo que parece. Y recordad también: nadie baja solo.

Dante miró a Elena, ella a él, y asintieron al mismo tiempo. Sin soltarse las manos, se acercaron a la entrada, donde el aire era fresco y cargado de una energía tan fuerte que se sentía vibrar en los huesos. Allí, en la piedra misma, había una inscripción que brilló apenas ellos la miraron:

“No entres buscando lo que puedes tomar. Entra solo para cuidar lo que ya es tuyo.”

—Rodrigo ya pasó por aquí —dijo Elena, señalando marcas recientes en el suelo y restos de antorchas apagadas—. Entró antes que nosotros… pero no consiguió avanzar. Las marcas terminan justo en la entrada.

—Porque no tiene la llave —respondió Dante, mirando el símbolo que brillaba más fuerte cuanto más cerca estaban ellos—. La llave no es una espada ni un permiso antiguo. Es lo que llevamos dentro.

Julián se quedó en la entrada, apoyado en su bastón, con una expresión de respeto y esperanza:

—Yo esperaré aquí. Este lugar no me pertenece entrar. Solo a vosotros dos. Id con cuidado, id unidos… y recordad: lo que encontréis allá abajo cambiará el destino de toda esta tierra para siempre.

Dante y Elena se miraron una última vez, apretaron sus manos entrelazadas y dieron el primer paso hacia la oscuridad que los esperaba, sabiendo que lo que descubrieran allí abajo decidiría si el equilibrio se restauraría para siempre… o si se rompería en mil pedazos, arrastrando consigo todo lo que amaban.

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Eliana Angulo
El consejo de Elena cambia todo el tono.. no es una invasión, es una petición sabia decisión
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: Me alegra que lo notes.Elena es la voz de la sensatez en medio de la tensión. Gracias por acompañar la historia 🙏
total 1 replies
Eliana Angulo
el secreto más grande no estaba escondido… estaba en ellos mismos. Qué revelación tan perfecta, nadie puede quitarles lo que llevan dentro… esa fuerza es invencible.
Eliana Angulo
siempre ahí, siempre callada… hasta que todo encaja de golpe, siempre el más cercano traiciona 😡
Eliana Angulo
Lo que esperaban que se rompiera… salió más fuerte que nunca🤭 llegaron tarde, pensaron ganar fácil… y se encontraron con algo imparable. 👏
Eliana Angulo
no están solos… siempre hay ojos y oídos escondidos. Qué tensión, me pongo tensa solo de leer y por fin se abren hay peligro acechandolos
Eliana Angulo
Cada vez que ella indaga, él se cierra… pero también se rompe un poquito más por dentro.
Eliana Angulo
Lo que se hereda no siempre se elige… pero sí se puede decidir cómo llevarlo.
Eliana Angulo
Se cierra, se protege… pero ella ya le está tocando la fibra sensible🔥
Eliana Angulo
Pasos, ruidos, puertas… pero nadie aparece, yo hace rato me hubiera ido
Eliana Angulo
Sabe cosas, calla más… y advierte por lealtad.
Eliana Angulo
Es solo el principio… y ya se siente que nada volverá a ser igual. Valiente y decidida
Eliana Angulo
En su mirada hay pena… es prisionero también él..todo es mucho más grande de lo que parece
Eliana Angulo
Valentía y miedo al mismo tiempo… buena forma de empezar el cuestro de ambos protagonistas 🫶
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: La valentía no significa no tener miedo… sino avanzar a pesar de él.. Gracias por verlo así
total 1 replies
Eliana Angulo
Nadie sale bien de ahí… qué se esconde de verdad en esa mansión
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: ¡Exacto! Esa mansión guarda secretos oscuros… Nadie sale igual de ahí ... te invito a que sigas leyendo para descubrirlo 😉
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