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Cuestiones Del Corazón

Cuestiones Del Corazón

Status: Terminada
Genre:Venganza / Amor-odio / CEO / Completas
Popularitas:6.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Ester Villaseñor es una joven soñadora, llena de ilusiones y protegida por el poder de su familia. Pero su mundo perfecto se desmorona cuando se cruza en el camino de Vincent Vane, un hombre enigmático consumido por el dolor y la sed de venganza. Diez años atrás, un trágico accidente le arrebató al amor de su vida... y el culpable lleva el mismo apellido que Ester. Decidido a hacer pagar a la familia del responsable, Vincent utilizará a Ester como la pieza clave de su cobro. Lo que ninguno anticipó es que, en medio del odio y el engaño, nacerá una atracción prohibida que amenazará con destruirlos a ambos.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo VIII El amor floreció

El apartamento de Vincet, suspendido en el último piso de uno de los rascacielos más imponentes de la ciudad, era un refugio dominado por la elegancia sobria, las luces tenues y un silencio casi sepulcral. A través de sus ventanales de piso a techo, la metrópoli parecía un mar infinito de luces lejanas que parpadeaban en medio de la penumbra. Había llevado a Ester a ese espacio íntimo bajo el pretexto perfecto de que necesitarían total privacidad para repasar los detalles finales de su proyecto artístico, lejos de la presión social, los rumores de los salones de eventos y las constantes interrupciones de sus respectivas agendas.

—Apágalo —le pidió Vincet con una voz pausada pero envuelta en una firmeza indiscutible, señalando con la mirada el teléfono móvil que ella sostenía entre los dedos con cierto nerviosismo.

Sus ojos oscuros la escudriñaron con atención—. Esta noche solo existimos tú y yo, Ester. Olvídate del resto del mundo, de las llamadas de tu casa y de los compromisos.

Ester dudó durante una fracción de segundo. El recuerdo de las normas estrictas de su padre y la constante vigilancia de Ismael cruzó por su mente como un destello de alerta, pero al mirar a Vincet, la tentación de ser libre pesó mucho más. Desconectó el dispositivo y lo dejó sobre la mesa de centro de mármol negro. Al sentarse juntos en el amplio sofá de cuero frente al abismo de la ciudad, el ambiente se volvió denso, cargado de una intimidad sofocante que aceleraba el ritmo de su respiración.

—Samanta me advirtió sobre ti hoy... —confesó Ester de repente, rompiendo el espeso silencio que los rodeaba. Fijó sus ojos claros en los de él, buscando descubrir qué se escondía detrás de esa mirada impenetrable—. Me dijo que eres un hombre despiadado, alguien que destruye a sus enemigos en el mundo de los negocios sin parpadear. Aseguró que un hombre de tu posición jamás se acercaría a alguien como yo sin una intención oculta o un interés frío detrás. Tuve miedo, Vincet.

Un miedo terrible de que todo esto, de que la forma en que me miras y me tratas, fuera solo un juego cruel para ti.

Vincet no pestañeó ni mostró el menor signo de turbación ante la mención de las sospechas de Samanta. Con el aplomo consumado y la astucia que solo los años de control absoluto sobre sus propias emociones le habían otorgado, extendió la mano y acunó con delicadeza la mejilla de Ester. Su pulgar acarició la tibia suavidad de su piel con una pausa calculada, desarmando uno a uno los temores que la joven intentaba sostener.

—No temas, Ester —murmuró él, inclinándose hacia ella hasta que su voz se transformó en un susurro magnético y denso que vibró directamente en el pecho de la joven—. Te aseguro que no estoy jugando contigo. Jamás podría hacerlo.

Aquellas palabras, pronunciadas con una intensidad tan profunda y llena de pasión que rayaba en la devención más absoluta, terminaron por derribar las últimas barreras defensivas de Ester.

Confiando ciegamente en el hombre que en tan solo un mes la había hecho sentir independiente, valiosa y verdaderamente deseada por primera vez en su vida, Ester recortó la escasa distancia que los separaba y buscó sus labios en un beso impulsivo. Fue una entrega sin reservas ni condiciones, impulsada por un amor puro e ingenuo que ignoraba los pasados oscuros, los secretos de sangre y las sombras del apellido Villaseñor.

Vincet no tardó en responder al contacto, atrapándola en un abrazo posesivo que cortó de golpe cualquier hilo de duda. A medida que las prendas de vestir caían en el suelo y la noche los envolvió en un torbellino de caricias desesperadas, respiraciones entrecortadas y promesas susurradas a media luz, Vincet sintió que la estructura de piedra sobre la que había construido su existencia en los últimos diez años comenzaba a agrietarse peligrosamente.

Tener el cuerpo frágil de Ester pegado al suyo, sentir el pulso acelerado de su corazón latiendo en sintonía con el propio y escuchar la forma en que ella pronunciaba su nombre con una fe inquebrantable, asestó un golpe demoledor a su impenetrable armadura de venganza.

Horas más tarde, la habitación había vuelto a quedar sumida en la penumbra. Ester reposaba plácidamente, acurrucada sobre el pecho de Vincet, refugiada en la calidez de su abrazo y con la respiración acompasada de quien se sabe protegida.

Sin embargo, Vincet permanecía completamente despierto, con los ojos fijos en la oscuridad del techo y el pecho agitado por una tormenta silenciosa.

En la soledad helada de la madrugada, su mente y su corazón cansado tuvieron que aceptar por fin una verdad aterradora y devastadora: se había enamorado perdidamente de Ester Villaseñor. El hombre que había diseñado cada encuentro, cada sonrisa y cada palabra para destruir a sus enemigos, había caído de lleno en su propia trampa. Sentía una fascinación profunda y un afecto real por la única persona a la que juró utilizar como instrumento de tormento.

Pero la tregua duró poco. Al cerrar los ojos por un instante, la memoria de su tragedia pasada regresó a su mente como una corriente de aire fria. Volvió a ver los destellos de aquel accidente, a sentir la desesperación de haber perdido todo lo que amaba a manos de Ismael Villaseñor, y el odio que lo había mantenido vivo volvió a arder con renovada ferocidad. Una lágrima solitaria se desprendió de sus ojos y rozó la sien de Vincet antes de que sus facciones se petrificaran de nuevo en una máscara de frialdad implacable.

Apretó los dientes en la penumbra mientras contemplaba el rostro dormido de la mujer que amaba. Se había enamorado de ella, sí... pero tenía una promesa sellada con la memoria de sus muertos, y ni siquiera el amor más puro por la hermana de su enemigo lo detendría en su camino hacia la destrucción final.

1
Maria Mongelos
Ester debe sanar su corazón y darse otra oportunidad con Vincent
Maria Mongelos
Miranda, elegiste el bando equivocado y te va a costar muy caro
valeska garay campos
🤬🤬🤬🤬
ANALIA ✨🌹🍀
woww que capitulo tan intenso 👏👏👏 felicidades escritora !!!!
Maria Mongelos
Gracias querida escritora 💕
Maria Mongelos
Sigue soñando Mirando, Vincet no se va a dejar tan fácil más ahora que apareció Iker
Maria Mongelos
Vincent, deberías de ser más pillo, Iker no estas euro con los cuervos que tienes como tío y primo
Maria Mongelos
Griten, lloren, saquen todo lo que tienen adentro pero Iker ya decidió por ustedes, él quiere a su papá
Maria Mongelos
Vincent, no tienes derecho a reclamarle nada. tu sólito la destruiste, ahora a ver como resuelves esto
Maria Mongelos
Vincent, no tienes derecho a reclamarle nada. tu sólito la destruiste, ahora a ver como resuelves esto
Maria Mongelos
Vas a llegar tarde Ester porque Iker ya estación su papá. Me encanta😍
Maria Mongelos
Iker es mi idolo💕
Maria Mongelos
Seguramente fué el tío o el primo y el6culpando a los Villaseñor
Maria Mongelos
Te dije Vincent que ibas a sufrir, bien merecido lo tienes
Maria Mongelos
Ojalá Vincent e Ismael se enteren pronto qué son padres
Maria Mongelos
Samantha con la hija de Ismael y Ester con un hijo de Vincent, esto está buenísimo
Maria Mongelos
Me encanta, ya quiero saber co.o termina esta guerra
Maria Mongelos
Como que el padre la ayudó? Fué todo un teatro? El viejo siempre supo que estaba viva
Maria Mongelos
Siii!!! Eso, Ester, volviste para darle su merecido.
Dale con todo por idiota
Maria Mongelos
Quien será esta mujer? No quiero hacerme ilusiones
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