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Era Menor Que Yo Y Me Enseñó Tanto

Era Menor Que Yo Y Me Enseñó Tanto

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Posesivo / Completas
Popularitas:2.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Flor Aguilar

romántica

NovelToon tiene autorización de Flor Aguilar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

los mensajes en la madrugada

Fernanda pasó el resto del día pensando en los chocolates que Andrés le había regalado.

Cada vez que miraba la caja, una pequeña sonrisa aparecía en su rostro.

No era solamente por los chocolates.

Era por el detalle.

Por la manera en que Andrés había pensado en ella.

Por aquella pequeña nota que había escrito.

“Dicen que los dulces arreglan el alma.”

Fernanda había leído esas palabras varias veces.

Le hacía sentir que realmente le importaba.

No sabía todavía qué lugar ocupaba Andrés en su vida, pero sí sabía que había comenzado a ocupar un lugar importante en sus pensamientos.

Cuando llegó la noche, Pedro regresó a casa.

Fernanda intentó comportarse con normalidad.

No quería que él notara lo que estaba pasando por su cabeza.

Tampoco quería comenzar otra discusión.

Después de cenar, cada uno siguió con sus cosas.

Más tarde, cuando estuvieron en la habitación, Pedro intentó acercarse a Fernanda.

Ella, sin embargo, no tenía deseos de hablar ni de tener ningún acercamiento con él.

Intentó ignorarlo.

Pedro lo notó inmediatamente.

—¿Qué te pasa? —preguntó.

Fernanda permaneció en silencio.

—¿Por qué estás así conmigo?

—Estoy cansada.

Pedro la miró con desconfianza.

—Seguro tienes a otro.

Fernanda sintió que el corazón se le detenía por un instante.

Pero no reaccionó.

Sabía que cualquier respuesta podía provocar otra discusión.

Entonces decidió disimular.

—No digas tonterías.

Pedro continuó mirándola.

Fernanda se acercó y le dio un pequeño beso.

—No pasa nada.

Después se acomodó en la cama.

Pedro finalmente dejó de insistir.

Aquella noche durmieron juntos, pero Fernanda sentía que entre ellos existía una distancia enorme.

Ella estaba acostada a su lado, pero su mente estaba muy lejos.

Pensaba en todo lo que había ocurrido.

Pensaba en Andrés.

Pensaba en la forma en que él la había tratado.

Y también pensaba en lo complicado que se había vuelto todo.

Cerca de las dos de la madrugada, Fernanda despertó.

Necesitaba ir al baño.

Se levantó cuidadosamente para no despertar a Pedro.

Cuando regresó, tomó su teléfono.

La pantalla estaba llena de mensajes.

Todos eran de Andrés.

Fernanda abrió la conversación.

El primer mensaje decía:

“¿Cómo estás?”

Después había otro:

“¿Estás bien?”

Y otro:

“¿Necesitas algo?”

Fernanda siguió leyendo.

Andrés le había escrito varias veces.

“No puedo dejar de pensar en ti.”

“Espero que estés bien.”

“Solo quería saber cómo estabas.”

Y finalmente había escrito algo que hizo que Fernanda sintiera un nudo en el pecho.

“Pensar que estás durmiendo al lado de Pedro me hace sentir mal.”

“Me duele imaginarlo.”

Fernanda permaneció mirando la pantalla durante varios segundos.

No sabía qué responder.

Miró a Pedro, que dormía profundamente.

Después volvió a mirar el teléfono.

Había algo que necesitaba decir.

Aunque sabía que era complicado.

Aunque sabía que podía estar entrando en un terreno peligroso.

Comenzó a escribir.

“Yo también pienso en ti.”

Se detuvo.

Borró.

Volvió a escribir.

“Desde la primera vez que te vi no he dejado de pensar en ti.”

Esta vez no lo borró.

Continuó:

“Pero todo es complicado.”

“Hay demasiadas cosas que todavía tengo que resolver.”

Andrés leyó el mensaje.

Fernanda siguió escribiendo:

“Solo quisiera tener otra oportunidad como aquella vez.”

“Sentarnos solos en tu departamento.”

“Conversar tranquilamente.”

“Poder hablar contigo sin miedo y sin tener que pensar en lo que los demás puedan decir.”

Hizo una pausa.

Después añadió:

“Ojalá tengamos otro momento así.”

Envió el mensaje.

Fernanda dejó el teléfono sobre sus piernas.

Su corazón latía rápidamente.

No sabía si había hecho bien en escribir aquello.

Pero por primera vez había sido sincera con Andrés.

No le había prometido nada.

No le había dicho que dejaría a Pedro.

No le había dicho que quería comenzar una relación.

Solamente había reconocido algo que llevaba días intentando esconder.

Pensaba en él.

Y quería volver a verlo.

El teléfono vibró.

Andrés había respondido.

Fernanda miró la pantalla, pero antes de abrir el mensaje levantó la mirada hacia Pedro.

Seguía dormido.

Entonces volvió a mirar el teléfono.

Y, por primera vez, tuvo miedo de descubrir qué podía decirle Andrés.

Porque aquella conversación podía cambiarlo todo.

1
Lidia Morales
Me encantó tu novela
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