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Casada Con Mi Verdugo

Casada Con Mi Verdugo

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Hija rica en bancarrota / Venderse para pagar una deuda / Atracción entre enemigos
Popularitas:4.1k
Nilai: 5
nombre de autor: MisterG028

Cuando una estafa sacude el imperio de Alfred Lecrec, el implacable magnate Sebastian Spencer está decidido a destruir a los responsables. Sin embargo, todo cambia al conocer a Elena Lecrec: una arquitecta independiente, inteligente y de carácter indomable. Fascinado por ella, Sebastian ofrece un cruel trato: perdonará a su familia si Elena acepta casarse con él durante cinco años y darle un heredero; de lo contrario, su hermano Martín, el verdadero culpable, pasará el resto de su vida en prisión.

Para Elena, Sebastian no es más que su verdugo. Pero mientras el odio se convierte en convivencia, descubrirá que detrás de ese hombre frío y despiadado se esconde un corazón marcado por profundas heridas. Lo que comenzó como un matrimonio por obligación podría convertirse en la única oportunidad para sanar… o destruirlos a ambos.

NovelToon tiene autorización de MisterG028 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 8: La Firma y la Humillación

La mañana siguiente amaneció con un cielo plomizo que parecía reflejar el estado de ánimo de Elena. Poco después de las diez, un convoy de vehículos de lujo se detuvo frente a la mansión Lecrec. Sebastian Spencer descendió del primer coche, seguido por su abuelo Benjamin, John Anderson, Matilda Benson y Stephanie Benson. Traían consigo solo lo esencial; el resto de sus pertenencias llegaría más tarde.

Alfred y Victoria los esperaban en la entrada con expresiones tensas. Elena permanecía un poco más atrás, con los brazos cruzados y el rostro pálido.

—Bienvenidos —dijo Alfred con voz forzada—. Pasen al salón, por favor.

Una vez todos sentados alrededor de la gran mesa del comedor, Sebastian colocó un portafolios negro sobre la superficie de caoba. Lo abrió con movimientos precisos y dispuso tres documentos principales.

—Estos son los términos —anunció con voz fría y autoritaria—. Primero, el traspaso total de propiedades y acciones de Lecrec Enterprises a mi nombre por cinco años. Segundo, el contrato prenupcial. Tercero, la carta oficial para retirar todos los cargos contra Martín.

Elena tomó el contrato prenupcial con manos temblorosas. Sus ojos recorrieron las cláusulas hasta detenerse en una que le heló la sangre.

—¿Y nuestro hijo? —preguntó con voz ronca, levantando la mirada hacia Sebastian—. Cuando terminen los cinco años… ¿qué pasará con él?

Sebastian no dudó ni un segundo. Sus ojos grises se clavaron en los de ella como acero.

—El niño se quedará conmigo. No hay negociación posible en eso.

Elena se levantó de golpe, con el corazón latiéndole con fuerza.

—¡No! ¡De ninguna manera! No voy a traer un hijo al mundo para que me lo arrebates después. ¡Me niego a firmar!

El silencio fue roto por la voz cortante de Matilda Benson. La mujer se puso de pie, mirando a Elena con evidente desprecio.

—¿Quién te crees que eres, niña? No tienes derecho a elegir nada. Tu familia es la que robó. Tú eres la que está pagando la deuda. Firma y calla. No eres más que una solución temporal para un problema que tu hermano creó.

Stephanie sonrió con malicia desde su asiento, añadiendo:

—Exacto. Deberías estar agradecida de que Sebastian te haya dado esta oportunidad en lugar de destruirlos por completo.

Elena sintió las lágrimas quemarle los ojos, pero las contuvo con rabia. Benjamin, el anciano sabio, levantó una mano intentando mediar.

—Matilda, Stephanie… por favor. Mantengamos la paz. Esto ya es suficientemente difícil.

Alfred, sin embargo, se acercó a su hija y le habló en voz baja pero firme:

—Firma, Elena. Por favor. No empeores las cosas.

Con el alma destrozada y las manos temblando, Elena tomó la pluma que Sebastian le ofrecía y firmó cada documento. Cada trazo era como una herida abierta.

Sebastian recogió los papeles con satisfacción.

—La boda será este sábado. Solo el juez y una pequeña ceremonia en el jardín. Nada ostentoso. No es necesario fingir amor donde no lo hay.

El resto del día fue un auténtico caos mientras los Spencer se instalaban. Matilda y Stephanie no perdieron oportunidad de humillar a Elena.

Cuando Elena intentó ir a la cocina por Té, Matilda la apartó con desdén.

—Deja eso, querida. En esta casa ahora mando yo. Tú solo preocúpate de cumplir con tu parte del trato y abrirte de piernas cuando Sebastian lo decida.

Stephanie soltó una risa cruel desde la puerta.

—Pobre Elena. Tan arquitecta y tan inútil para lo que realmente importa.

Benjamin intentaba razonar con Sebastian en privado, en uno de los salones laterales.

—Nieto, no seas tan duro con la chica. Tiene carácter, sí, pero es inocente de los pecados de su hermano y su padre. Dale tiempo.

Sebastian, sin embargo, estaba lleno de ira contenida. Esa ira solo aumentó cuando, por la tarde, Martín regresó a casa tras quedar en libertad gracias a la carta firmada.

Sebastian lo interceptó en la entrada, bloqueándole el paso.

—Bienvenido a tu nueva realidad, parásito —dijo con voz gélida—. No voy a mantenerte. Ni un centavo. Tienes que trabajar para pagar tus desastres. Busca un empleo decente o te echo a la calle.

Martín palideció.

—Pero… soy parte de esta familia. Tú…

Sebastian lo agarró por la camisa con fuerza.

—Tú eres la razón por la que tu hermana está vendida. Si vuelves a robar, a jugar o a causar problemas, no solo te entregaré a la policía. Me aseguraré personalmente de que nunca vuelvas a ver la luz del sol. ¿Entendido?

Martín asintió aterrorizado.

—S-sí… entendido.

Sebastian lo soltó con desprecio y se alejó. Elena, que había presenciado la escena desde las escaleras, sintió que su odio hacia él crecía aún más. Pero también, en lo más profundo, una extraña y peligrosa fascinación comenzaba a nacer.

La mansión, antes tranquila, ahora era un campo de batalla donde cada mirada y cada palabra cortaban como cuchillos.

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Suleima Dominguez Guzman
gracias por cada capítulo queremos maratón pliss
Diva Ramirez
Esta es una copia exacta de una novela turca
Suleima Dominguez Guzman
gracias autora por cada capítulo excelente novela me encanta gracias por actualizar esta súper
Suleima Dominguez Guzman
gracias autora por actualizar cada capítulo es excelente
Suleima Dominguez Guzman
gracias autora excelente novela
Suleima Dominguez Guzman
buen inicio
Suleima Dominguez Guzman
te felicito autora excelente novela gracias por escribir
Darquiz Bonilla
y esa familia no tiene casa para venirse a meter a esta...
Deisy Campos
para que engañan con esas novelas por partes comenzamos bien y nos corta no vale
Yineth Carvajal: para cuándo la segunda parte de la novela Marcada por un Error
total 2 replies
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