Un trágico accidente dejó al multimillonario Alexei Von Krahn en silla de ruedas, arrebatando su autonomía y rodeado por la traición de quienes dijeron amarlo. Consumido por el rencor y ante la delicada salud de su madre, cuyo último deseo es verlo acompañado, Alexei decide buscar una esposa por contrato.
Por su parte, Emilia San Martín enfrenta una situación desesperada: la grave condición de su madre y la imposibilidad de saldar las deudas, la llevan al límite. Para salvar a su única familia, acepta casarse durante un año con un desconocido amargado a cambio de una suma millonaria y el traslado inmediato de su madre a una clínica privada.
Sin embargo, lo que comenzó como un acuerdo frío se transforma en un torbellino de sentimientos encontrados.
Atrapado por un profundo complejo de inferioridad y el miedo a la dependencia, Alexei oculta su amor y monta una despiadada farsa para distanciar a Emilia de su vida, ignorando que la verdadera amenaza aun acecha entre las sombras.
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Capitulo 10
Emilia
La luz matutina entraba con suavidad por los ventanales de la mansión, pero el ambiente dentro de la casa no tenía nada de apacible. La jornada prometía ser decisiva. Era viernes, el día señalado para la entrega de los informes finales de la auditoría y la antesala de la tormenta que estallaría el lunes en la reunión extraordinaria del directorio
Salí de mi habitación con la mente enfocada en el plan que habíamos trazado la tarde anterior. Para que la trampa funcionara, debíamos actuar con una precisión impecable. Si Bruno sospechaba por un solo segundo que conocíamos sus movimientos hacia las empresas fantasma del norte, cancelaría las operaciones o buscaría un chivo expiatorio dentro de la compañía antes de que pudiéramos acorralarlo
Caminé hacia el comedor principal para el desayuno. Alexei ya se encontraba allí, posicionado junto a la mesa con una taza de café negro en la mano y la mirada clavada en la pantalla de su tableta. Llevaba una camisa gris oscura y la mandíbula tensa, ese rasgo tan característico en él cuando su mente trabajaba a mil revoluciones
— Buenos días — dije deteniéndome a su lado
Alexei alzó la vista de inmediato. La frialdad implacable que solía proyectar ante los demás se disipó apenas un instante al cruzar mirada conmigo, dejando ver ese entendimiento tácito que habíamos construido en las últimas semanas
— Buenos días, Emilia. ¿Dormiste bien? — preguntó con un tono más suave del habitual
— Lo suficiente para mantener la cabeza despejada hoy — respondí, tomando asiento a su derecha — ¿Tienes novedades de los auditores?
— Llegarán a las diez junto con el equipo legal — explicó dejando la tableta sobre la mesa — Hablé temprano con nuestro auditor principal. Siguieron nuestras instrucciones, el informe que entregarán hoy muestra un balance general con inconsistencias menores, calificándolas como desajustes administrativos. Nada que alarme a Bruno. Le daremos la falsa seguridad de que su maniobra pasó desapercibida
— Eso lo volverá imprudente para el lunes — acote, sirviéndome una taza de té — Un hombre como tu hermano no puede resistirse a celebrar una victoria antes de tiempo. Se confiará y firmará la solicitud de la reunión del directorio creyendo que tiene todas las de ganar
Alexei apretó los labios con una ligera sombra de ironía
— Conoces el ego de mi hermano casi tan bien como yo — comentó observándome con atención — Bruno siempre creyó que su inteligencia era superior a la de los demás, solo porque aprendió a sonreír y a manipular a la gente mientras yo me concentraba en los números y en el crecimiento real de la empresa
— La arrogancia es el peor enemigo de la astucia, Alexei — contesté mirándolo a los ojos — Él piensa que tú estás derrotado y que yo soy un obstáculo insignificante. Dejemos que siga creyéndolo un par de días más
En ese momento, Tomás el mayordomo se acercó a la mesa con una bandeja de frutas frescas y nos interrumpió con discreción
— Señora Emilia, disculpe. Acaba de llamar el médico de la clínica privada. Pidió informarle que su madre tuvo una mañana excelente, caminó un poco por los jardines del centro médico y pregunta a qué hora irá a visitarla hoy
Una alegría inmensa me recorrió el pecho. Saber que mi madre no solo recibía la mejor atención, sino que su cuerpo respondía de forma tan favorable al tratamiento, me devolvía las fuerzas para soportar cualquier tensión dentro de esta mansión
— Muchas gracias. Le devolveré la llamada en cuanto termine la reunión de esta mañana — respondí con una sonrisa genuina
Cuando el mayordomo se retiró, miré a Alexei. Él me observaba en silencio, con una serenidad en el rostro que raras veces mostraba
— Gracias a ti ella está recuperando su vida, Alexei — dije en voz baja, sintiendo la necesidad de reconocerlo una vez más — Nunca voy a olvidar lo que hiciste por nosotras
— Cumplí con mi palabra, Emilia. Nada más — respondió desviando la mirada hacia la ventana, aunque el ligero rubor en la línea de su cuello delató que mi agradecimiento lo afectaba más de lo que quería admitir — Y tú estás cumpliendo la tuya con una lealtad que no estaba escrita en ningún papel
Faltando diez minutos para las diez de la mañana, nos trasladamos al estudio principal. La gran mesa de centro ya estaba preparada para recibir a los auditores y al equipo contable. No tuvimos que esperar mucho, la puerta se abrió y Bruno ingresó en primer lugar, luciendo un traje impecable y esa postura erguida de quien se siente dueño del mundo. Detrás de él entraron los dos auditores externos sosteniendo carpetas de cuero
— Buenos días a todos — saludó Bruno con una soltura calculada, paseando la mirada por el estudio hasta fijarla en mí — Emilia, veo que continúas acompañando a mi hermano en cada paso administrativo. Qué esposa tan dedicada
— Acompaño a mi esposo porque su trabajo y su tranquilidad son mi prioridad, Bruno — respondí sin parpadear, cruzando las manos sobre mi regazo con absoluta serenidad
Bruno soltó una pequeña risa burlona y tomó asiento en el sillón frente al escritorio de Alexei
— En fin, vayamos al grano — dijo girándose hacia los auditores — Supongo que traen las conclusiones definitivas de la revisión contable sobre las filiales del norte
El auditor principal abrió su carpeta y colocó los informes sobre la mesa
— Así es, señor Von Krahn — comenzó el profesional, dirigiéndose a Alexei — Tras la revisión exhaustiva de las partidas presupuestarias del último trimestre, hemos determinado que los desfalcos detectados corresponden a ajustes operativos y retenciones logísticas no consolidadas a tiempo. No encontramos indicios de irregularidades financieras graves ni desvíos de fondos hacia terceros
Observé a Bruno de reojo. Un destello de triunfo absoluto cruzó por sus ojos oscuros, acompañado por una leve relajación en sus hombros. Cayó en la trampa por completo. La sonrisa en sus labios se volvió más amplia y condescendiente mientras miraba a Alexei
— Me alegra escuchar eso — intervino Bruno con falso alivio en la voz — Te lo dije el otro día, hermano. Tu desconfianza te estaba haciendo ver fantasmas donde solo había gestión eficiente. Quizás el encierro en esta casa y la presión de tu condición te están haciendo perder la objetividad sobre el negocio
El comentario fue un dardo directo hacia el orgullo de Alexei. Vi cómo la mano de mi esposo se apretaba sobre el apoyabrazos de su silla de ruedas, pero a diferencia de otras ocasiones, no estalló en ira. Guardó un silencio helado, sosteniéndole la mirada a Bruno con un autodominio magistral que me llenó de orgullo
— Si los auditores concluyen que los números están en orden, no tengo más que agregar por hoy — declaró Alexei con voz neutra y distante — Firmaré el acta de recepción de la auditoría
— Excelente — dijo Bruno poniéndose de pie de inmediato, como si quisiera cerrar la auditoría lo antes posible — Aprovecho para recordarte que ya envié la notificación oficial a todos los miembros del directorio. El lunes a las diez de la mañana nos reuniremos en la sede central para la sesión extraordinaria
— Estaré allí, Bruno. No te quepa duda — replicó Alexei sin mover una sola facción de su rostro
— Nos veremos allá entonces — concluyó Bruno, dedicándome una inclinación de cabeza antes de dirigirse hacia la salida — Que tengan un buen fin de semana, pareja
Los auditores recogieron sus pertenencias y se retiraron tras él, dejando el estudio en un absoluto y cargado silencio
En cuanto la puerta se cerró por completo, exhalé un suspiro profundo, sintiendo cómo la tensión acumulada en mis hombros cedía ligeramente. Miré a Alexei, quien continuaba con la vista fija en la puerta cerrada
— Salió exactamente como lo planeamos — dije acercándome a su escritorio — Se fue convencido de que no tenemos nada en su contra. El lunes llegará a la reunión del directorio sintiéndose invencible
Alexei giró lentamente su silla hacia mí. En sus ojos ya no había rabia ni amargura, solo una determinación calculadora y fría
— Bruno firmó su propia sentencia hoy al confiarse — dijo con voz profunda — El lunes, frente a todo el directorio, presentaré las pruebas originales de la caja fuerte. No solo responderá por el intento de fraude financiero, sino que quedará expulsado definitivamente del grupo Von Krahn
— Y tu posición como presidente quedará blindada — añadí con firmeza
Alexei se me quedó mirando durante varios segundos en silencio. La distancia entre los dos se sentía cada vez más reducida, y la complicidad que nos unía superaba por completo los límites de cualquier acuerdo financiero. Extendió su mano sobre la mesa y, por primera vez de manera espontánea, buscó mis dedos
Su contacto fue cálido y firme. Sentí un vuelco inesperado en el corazón, una corriente de afecto sincero que amenazaba con romper la barrera profesional que me había prometido mantener
— No habría podido manejar esta situación con tanta cabeza fría sin ti a mi lado, Emilia — admitió en un susurro, mirándome a los ojos con una vulnerabilidad desarmante — Mi rabia me habría llevado a atacar a Bruno antes de tiempo y habría cometido un error nefasto
— Estamos juntos en esto, Alexei — respondí sosteniendo su agarre, sintiendo cómo mis propios dedos se entrelazaban con los suyos — Dijimos que defenderíamos a tu madre y la estabilidad de esta casa. No voy a dejar que nadie te destruya
Nuestras miradas se engancharon en un instante suspendido en el tiempo. Por un segundo, la silla de ruedas, las sombras del pasado, las mentiras frente a Beatriz y el contrato de un año desaparecieron por completo. Éramos simplemente dos personas que habían encontrado en la tormenta del otro el único refugio verdadero
El sonido del teléfono de la casa rompió el encanto, haciéndonos reaccionar. Alexei retiró la mano lentamente, aunque la calidez de su toque permaneció en mi piel
— Debo llamar al abogado para ultimar los detalles de la presentación del lunes — dijo recuperando su tono formal, aunque la suavidad en sus ojos permanecía intacta
— Y yo iré a la clínica a ver a mi madre — contesté sonriendo levemente — Nos veremos por la tarde
Salí del estudio con el corazón latiendome a un ritmo acelerado. Mientras cruzaba el pasillo hacia mi habitación para buscar mi abrigo, me di cuenta de una verdad que empezaba a asustarme: el contrato nos obligaba a estar juntos por doce meses, pero los sentimientos que comenzaban a nacer entre nosotros amenazaban con cambiar nuestras vidas para siempre.