Cuando Gael Andrade se muda a Buenos Aires para empezar de nuevo en un prestigioso colegio artístico, cree que su vida será tranquila por fin. Pero todo cambia cuando conoce a Noah Beltrán, el chico más talentoso y problemático del instituto.
Noah tiene fama de meterse en peleas, faltar a clases y mantener a todos lejos… excepto a Gael.
Lo que empieza como una relación llena de discusiones y tensión termina convirtiéndose en algo mucho más profundo cuando ambos descubren un secreto relacionado con un antiguo teatro abandonado detrás del colegio.
Entre ensayos de música, noches lluviosas, cartas escondidas y sentimientos que ninguno sabe cómo explicar, Gael y Noah tendrán que decidir si enfrentarse al pasado… o seguir huyendo de lo que sienten.
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Capítulo 8 La figura detrás del piano
La figura comenzó a levantarse lentamente desde la oscuridad.
Gael sintió que el aire desaparecía de sus pulmones.
Las luces del aula seguían parpadeando sin control, iluminando la habitación por breves segundos antes de volver a sumergirla en sombras. El piano continuaba tocando aquella melodía inquietante, como si unas manos invisibles recorrieran las teclas.
Noah permanecía inmóvil.
La partitura temblaba entre sus dedos.
—...Ayúdenme...
La voz volvió a escucharse.
Débil.
Lejana.
Triste.
Gael tragó saliva.
La figura avanzó un paso.
Otro más.
Y poco a poco comenzó a salir de la oscuridad.
El corazón de Gael latía tan fuerte que apenas podía escuchar otra cosa.
Entonces un relámpago iluminó el aula a través de las ventanas.
Y pudieron verla.
No era Luca.
Era una estudiante.
Una chica de aproximadamente diecisiete años, con el uniforme antiguo del instituto. Su cabello oscuro caía sobre su rostro y sus ojos parecían llenos de lágrimas.
Gael retrocedió un paso.
—¿Quién eres?
La chica levantó lentamente la cabeza.
Por un instante pareció sorprendida de que pudieran verla.
—Ustedes... pueden escucharme...
Noah apretó los puños.
—¿Dónde está mi hermano?
La pregunta salió de sus labios casi como una súplica.
La chica bajó la mirada.
—Llegaron demasiado tarde.
El miedo recorrió todo el cuerpo de Gael.
—¿Qué significa eso?
Pero antes de responder, la expresión de la chica cambió repentinamente.
Sus ojos se abrieron de golpe.
Como si hubiera visto algo aterrador detrás de ellos.
—No...
Su voz tembló.
—No, no, no...
La temperatura del aula descendió bruscamente.
Gael sintió frío hasta los huesos.
La chica comenzó a retroceder.
—Él viene...
Noah dio un paso adelante.
—¿Quién?
Las luces explotaron en un fuerte destello.
La música del piano se volvió caótica.
Y la chica gritó.
—¡CORRAN!
En ese mismo instante, la puerta del aula se abrió violentamente.
Gael cayó hacia atrás por la sorpresa.
Un viento helado atravesó la habitación.
Y cuando levantó la vista...
La chica había desaparecido.
El piano estaba quieto.
Las luces dejaron de parpadear.
Todo había vuelto a la normalidad.
O al menos parecía haber vuelto.
Durante varios segundos ninguno de los dos habló.
Gael respiraba agitadamente.
Noah seguía observando el lugar donde la figura había estado segundos antes.
—La viste, ¿verdad? —preguntó Gael finalmente.
—Sí.
—Entonces no estoy loco.
—No.
La respuesta fue inmediata.
Noah bajó lentamente la mirada hacia la partitura que todavía sostenía.
Después volvió a leer la frase escrita por Luca.
"No confíes en el director."
El silencio se volvió pesado.
—Tenemos que averiguar qué significa esto —dijo Gael.
—Lo sé.
—Y esa chica...
Noah cerró los ojos unos segundos.
—Nunca la había visto.
Gael observó nuevamente el aula.
Ahora parecía una habitación normal.
Nada indicaba que acababan de presenciar algo imposible.
Pero el miedo seguía ahí.
Pegado a su piel.
—¿Crees que Luca sigue vivo?
La pregunta salió antes de que pudiera detenerse.
Noah permaneció callado durante unos segundos.
Luego respondió con una voz tan baja que casi no se escuchó.
—Durante dos años me obligué a pensar que no.
Gael sintió una punzada en el pecho.
Noah levantó la mirada hacia él.
Y por primera vez desde que lo conocía, había lágrimas contenidas en sus ojos.
—Porque era más fácil aceptar que había muerto.
El corazón de Gael se encogió.
—Noah...
—Pero ahora no lo sé.
La vulnerabilidad en su voz era tan evidente que Gael sintió deseos de abrazarlo.
Decirle que todo estaría bien.
Aunque no estaba seguro de que fuera verdad.
Porque cada vez entendía menos lo que estaba ocurriendo.
La grabación.
El teatro.
La chica.
La advertencia de Luca.
Todo parecía conectado.
Y el centro de ese misterio era el instituto.
De repente, un sonido interrumpió sus pensamientos.
Un mensaje.
El celular de Noah vibró dentro de su bolsillo.
Ambos se miraron confundidos.
Noah sacó el teléfono.
La pantalla mostraba un número desconocido.
—¿Quién es? —preguntó Gael.
—No lo sé.
Noah abrió lentamente el mensaje.
Y el color desapareció de su rostro.
Gael sintió un escalofrío inmediato.
—¿Qué pasa?
Noah giró la pantalla hacia él.
Solo había una frase.
Una sola.
"Si quieren saber la verdad sobre Luca, reúnanse mañana a medianoche en el teatro."
Debajo del mensaje aparecía una fotografía borrosa.
Gael abrió los ojos de golpe.
Porque en la imagen...
Había un chico parado sobre el escenario.
Un chico con una guitarra en la espalda.
Y aunque la foto estaba desenfocada...
Se parecía demasiado a Luca Beltrán.
Continuará...