Durante toda su vida, Lyra creyó que había nacido para ser olvidada y odiada por todos.
Mientras su hermosa y perfecta hermana Anastasia era admirada por todos, Lyra creció entre desprecios, sacrificios y secretos. Obligada a vivir en las sombras de la familia Valmont, jamás imaginó que el destino terminaría llevándola hasta el corazón del reino de Kryndall... y hasta los brazos del príncipe heredero.
Conociendo por primera vez el amor, encontrando una familia, descubriendo lo que significa ser feliz.
Pero cuando la verdad sobre Anastasia comience a salir a la luz, todo aquello que Lyra ha construido empezará a tambalearse.
Porque hay personas dispuestas a matar para ocultar el pasado y porque una pregunta imposible se niega a desaparecer: ¿Qué pasó realmente con Anastasia?
Entre conspiraciones, secretos familiares, traiciones, misterios y un amor capaz de desafiar el destino, Lyra deberá descubrir quién es realmente... antes de que las verdades enterradas destruyan aquello que ama
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CAPÍTULO 24 – Galletas De Chocolate
La noche era silenciosa en Kryndall.
El viento golpeaba suavemente los enormes ventanales del palacio mientras las llamas de los candelabros temblaban. Afuera, el reino dormía.
Pero el pasado no dormía. Nunca dormía.
Y esa noche, volvió a encontrar al príncipe Kael.
----------Sueño----------
Kael ya no era un hombre… Era un niño.
Un pequeño de unos ocho años, con las rodillas raspadas y lágrimas cayendo libremente por su rostro moreno.
—Duele... —sollozaba mientras intentaba levantarse del suelo.
Había caído de un árbol. El dolor de la herida era fuerte, pero más fuerte era el miedo a llorar frente a otros. Porque los niños aprenderían rápido cuando crecer significaba sobrevivir.
Entonces ella apareció... Una mujer rubia. Hermosa. Su vestido claro rozaba el césped mientras se acercaba lentamente.
Kael no podía ver bien su rostro. Era extraño… incluso en sus recuerdos su cara estaba borrosa, como si el tiempo la hubiera borrado por misericordia.
La mujer se inclinaba frente a él. No dijo nada al principio, solo extendiendo una mano. Y en la otra sostenía una pequeña galleta de vainilla.
—¿Quieres? —preguntó con voz suave.
El dejó de llorar… Miró la galleta, luego a ella y tomó ambas cosas: La mano niño y la galleta.
Como quien acepta un milagro.
---00---
Dentro del palacio, aquella mujer limpió cuidadosamente la herida.
—Ya está… —dijo sonriendo—. Sobrevivirás…
El pequeño Kael bajó la mirada.
—Gracias…
La mujer se quedó callada unos segundos, después continuó curándola.
—¿Te gustó la galleta?
Kael se acercó inmediatamente. Sus ojos brillaban.
-Si…
¿Y cuál es tu sabor favorito?
El niño pensó mucho. Como si elegir un sabor fuera de una decisión importante.
Luego respondió:
-Chocolate.
La mujer soltó una risa pequeña, suave, casi cálida.
—Entonces la próxima vez haré galletas de chocolate para ti.
Y el niño… Sonrió.
Quizás una de las pocas sonrisas genuinas de su infancia.
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Abruptamente solo había oscuridad… los pasillos del palacio eran enormes.
El pequeño Kael corría.
—¡Lady Camila! ¡Lady Camila!
Sus pasos resonaban desesperados.
Empujó una puerta.
Y entonces… Silencio.
Una habitación inmóvil, una cama…
Un cuerpo.
La mujer rubia estaba recostada con los ojos cerrados y la piel demasiado pálida. A un lado había un frasco vacío.
Veneno.
En su mano… Una galleta de chocolate mordida a la mitad.
Y sobre la mesa:
Una canasta llena.
Galletas de chocolate.
----------FIN DEL SUEÑO----------
Kael se despertó sobresaltado. Respirando con dificultad y el sudor recorría su cuello.
La habitación permanecía oscura, pasó una mano por su cabello negro intentando volver al presente. Intentando recordar que ya no era ese niño, pero el pecho seguía doliendo. Como siempre.
Miró el techo.
Los ojos cansados y solamente murmuró:
—Aún sueño contigo…
El silencio respondió. Su voz bajó más, casi rota.
—Ni siquiera recuerdo bien tu rostro… pero de verdad… quisiera poder recordarlo.
Porque ella había sido cruel, había odiado a su madre, había despreciado su existencia.
Pero también… Había sido la primera persona que le preguntó cuál era su sabor favorito.
Y a veces… Los niños hambrientos de cariño se aferraban a migajas. Aunque esas migajas terminaran destruyéndolos.
Kael cerró los ojos, pero ya no volvió a dormir.
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A la mañana siguiente…
—¡¿QUÉ HORA ES?!
Lyra abrió los ojos sobresaltados. La luz inundaba completamente la habitación.
Se incorporó de golpe.
—¡Dioses…!
El corazón comenzó a acelerarse. Seguramente todos pensarían que era perezosa, una inútil, una carga.
La puerta se abrió.
Samira entró tranquilamente con una bandeja de desayuno.
—Buenos días, señorita Lyra.
Lyra la miró horrorizada.
—¿Qué hora es?
Samira pestañeó.
—Pasadas las diez.
—¡¿LAS DIEZ?!
Lyra casi se levantó corriendo.
—¿Por qué nadie me despertó?
Samira dejó el té.
—Fueron órdenes de la reina.
Lyra se detuvo.
—¿…La reina Zahira?
—Pidió que nadie interrumpiera su descanso. Dijo que habían tenido una noche bastante ocupada y necesitaba dormir.
Lyra bajó la mirada y su pecho se apretó otra vez.
Ese sentimiento extraño, cálido y doloroso. Porque nadie antes había protegido su descanso.
—La reina fue… amable.
Samira sonrió apenas.
—Lo fue.
Hubo silencio unos segundos.
Entonces Lyra preguntó:
—¿Y… el príncipe?
Samira acomodó unas telas.
—Salió de viaje esta mañana.
Algo dentro de Lyra cayó… pequeño. Pero cayó.
Y Samira lo notó inmediatamente.
—No tiene relación con usted —dijo tranquila—. El príncipe rara vez permanece en el palacio. Antes de conocerla apareció quizás una vez al mes.
Lyra levantó la mirada.
—¿Una vez al mes?
-Si. Pero desde que usted llegó… ha pasado aquí más tiempo que nunca.
Samira llamativamente con malicia amiga.
—Parece que lo ha cambiado bastante.
Las orejas de Lyra se pusieron rojas.
—No digas cosas extrañas…
Samira rio.
Entonces Lyra dudó. Y preguntó despacio:
—Samira…
-¿Si?
—¿Es verdad… que el príncipe fue considerado un hijo bastardo?
El silencio cayó.
Samira dejó de moverse, por primera vez parecía insegura.
Lyra bajó la mirada.
—Lo siento… no debía preguntar.
—No es imprudencia.
Samira sospechó. Tomó una taza de té y se sentó.
—Solo… no sabe si deba ser yo quien debería de contar esa historia.
Luego señaló la silla frente a ella.
—Siéntate. Desayune.
Lyra obedeció.
— ¿De verdad quiere saber qué ocurrió con el príncipe Kael…? —preguntó Samira mientras dejaba lentamente la taza sobre el plato.
Lyra se acercó con cuidado. No por curiosidad vacía, sino porque comenzaba a entender algo… Las personas heridas reconocían heridas ajenas.
Y Kael…
Kael llevaba demasiadas.
Samira suspir profundamente.
Luego habló.
—Entonces escuche… porque esta historia cambió Kryndall para siempre.
Y Samira comenzó a relatar la historia.
--------------- Flashback ---------------
Kryndall era un reino brillante, rico y temido. Pero dentro del palacio real había desesperación.
El rey Idris Al-Nazir tenía seis hijas. Seis princesas hermosas, inteligentes y educadas. Pero completamente inútiles para el trono, porque las leyes antiguas eran crueles: Solo un varón podía heredar a Kryndall.
Y mientras más envejecía el rey… Más desesperado se regresó.
La reina Camila había intentado durante años darle un hijo.
· Uno tras otro.
· Embarazos.
· Pérdidas.
· Hijas… Siempre hijas.
Y aunque el rey jamás la humilló públicamente… Comenzó a buscar fuera del matrimonio aquello que ella no pudo darle.
Así empezaron a surgir amantes… muchas de ellas:
· Nobles.
· Condesas.
· Viudas.
· Incluso hijas de comerciantes.
Pero ninguna consiguió lo imposible.
---00---
Era el Festival de las Llamas. La ciudad estaba viva, había músicos, bailarines y mercaderes de muchas naciones y reinos.
El olor a especias llenaba el aire.
Y entre toda aquella multitud… El rey la vio.
Una joven bailando sobre una plataforma improvisada. Su piel aceitunada brillaba bajo el fuego, sus ojos verdes parecían joyas y sus movimientos… Libres, salvajes. No bailaba para agradar… Bailaba porque respiraba.
Y eso fue suficiente para atrapar al hombre más poderoso del reino.
—¿Quién es? —preguntó el rey.
Un guardia respondió:
—Una artista callejera, Majestad.
El rey estaba entusiasmado, porque las mujeres nobles intentaban impresionarlo, pero aquella joven… Ni siquiera parecía notar su existencia.
Más tarde…
La encontró sola cerca del río. La joven bebe agua mientras limpiaba pintura de sus manos.
El rey se acercó sin escoltas. Vestido como un noble común.
—Baila muy bien.
Ella ni siquiera levantó la mirada.
-Perder.
El rey arqueó una ceja… Acostumbrado a la admiración inmediata.
—No preguntará ¿quién soy?
La joven finalmente alzó la vista y aquellos ojos verdes lo atravesaron.
-No.
—¿Por qué?
—Porque todos quieren ser importantes… y yo solo quería beber agua tranquila.
Hubo silencio.
Y luego… El rey río, de verdad.
Quizás por primera vez en mucho tiempo porque aquella mujer no parecía impresionada por nada.
---00---
Volvió a buscarla.
Una vez.
Dos.
Muchas.
Le llevaba comida, conversaciones, historias.
No joyas. No oro.
Aprendí a escucharla, a preguntarle sobre música, sobre arte. Sobre las calles.
Y Zahira… al fin terminó bajando sus defensas. No porque fuera rey, sino porque durante meses él fingio ser solo Idris… Un hombre, no una corona.
Y ella se enamoró.
Quizás equivocadamente, quizás sinceramente.
Una noche lluviosa…
Entre promesas suaves y caricias… Compartieron una cama, una noche de pasión.
Y semanas después… El rey desapareció porque los reyes siempre regresaban a sus coronas.
Y las artistas callejeras… A sobrevivir.
---00---
Meses más tarde nació un niño.
Varón.
Pero Zahira nunca supo quién era realmente aquel hombre. Solo sabía que desapareció.
Y entonces crio sola a su hijo, entre hambre, frío y desprecio. La gente siempre murmuraba:
—Míralos… extranjeros.
—Mujer sin esposo.
—Niño bastardo.
Zahira soportó todo, porque tenía un niño de ojos verdes abrazando su cuello y eso le bastaba.
---00---
Pasaron años y otro festival, otra multitud volvió…
Y entonces… El rey volvió a verla, más madura, más hermosa. Con cansancio bajo los ojos, pero imposible de olvidar.
El corazón del rey dio un vuelco. Había ordenado buscarla durante años, sin éxito.
Hasta ahora.
Camino hacia ella inmediatamente. Con la vieja intención brillando otra vez, pero antes de llegar…
Un niño apareció.
Un pequeño de cabello castaño y piel morena abrazó la pierna de Zahira.
—Mamá… tengo hambre.
El rey se detuvo… Porque aquella expresión… Porque esos rasgos… Eran suyos.
El mundo pareció detenerse.
—¿Ese niño…?
Zahira palideció.
Y por primera vez… Reconoció quién era realmente el hombre frente a ella.
---00---
Semanas después…
Madre e hijo llegaron al palacio. La noticia explotó. El rey había encontrado un heredero.
Un varón.
La reina Camila dejó caer una copa al enterarse.
—¿…Qué dijiste?
La sirvienta tembló.
—Su Majestad… el rey ha traído una segunda esposa.
Camila quedó inmóvil.
Luego sonó... pero era una sonrisa vacía.
—Entiendo.
Pero esa noche…
Destruyó toda una habitación.
---00---
El pequeño Kael creció entre desprecio.
Los nobles cuchicheaban y los sirvientes murmuraban.
—El bastardo.
—El hijo de una artista.
—No pertenece aquí.
Y el niño aprendió.
· Un visitante.
· Un resistente.
· A observar.
· A sobrevivir
---00---
Kael ya tenía ocho años… Había caído de un árbol y lloraba solo.
Camila apareció caminando de manera despreocupada. La reina se detuvo y miró al niño. Debía odiarlo porque representaba todo lo que ella perdió.
Pero… Era solo un niño herido y llorando.
Entonces se acercó.
—¿Te duele?
Kael levantó la mirada sorprendida.
Ella le extendió una galleta de vainilla.
—Toma.
El niño dudó y luego la aceptó.
Camila suspiró.
—Ven aquí.
Limpio su herida, lo curó. Le acomodó el cabello.
Y preguntó:
—¿Cuál es tu sabor favorito?
El niño respondió bajito:
-Chocolate…
Camila alarmantemente triste y extraña.
—Entonces la próxima vez haré galletas de chocolate para ti.
Y Kael… Sonrió.
Porque los niños aceptaban cariño incluso de manos equivocadas.
---00---
Semanas después… El rey Reunión a toda la familia.
Zahira.
· Kael.
· Consejeros.
· Nobleza.
Y anunció:
—Desde hoy Kael Al-Nazir será reconocido como heredero oficial de Kryndall.
Silencio.
Choque.
La respiración contenida de todos.
Pero detrás de la puerta… Camila escuchó inmóvil. Sus manos comenzaron a temblar porque entendió… Todo había terminado.
Su lugar.
Su futuro.
Su valor.
---00---
Esa misma noche… Entró sola a la cocina.
Los cocineros dormían. Ella preparó masa…
· Mantequilla.
· Chocolate.
· Azúcar.
Horneó lentamente… Como madre, como reina, como mujer rota.
Luego… Sacó un pequeño frasco y lo mezcló.
No lloró, no gritó.
Nada.
Solo parecía cansada, muy cansada.
---00---
A la mañana siguiente…
La encontraron en su habitación.
Muerta.
Una galleta de chocolate a medio comer entre los dedos.
Y una canasta llena junto a la cama.
Como si aún esperara compartirlas.
---00---
El silencio cayó sobre Kryndall… la reina Camila había muerto. Y Zahira fue coronada reina y Kael… Príncipe heredero.
Pero la nobleza jamás olvidó. Nunca. Porque para ellos seguía siendo: El bastardo, el hijo de una artista, el niño que no debía existir.
--------------- Fin del Flashback ---------------
Samira terminó su té.
—Después de eso… el príncipe estudió hasta destruirse. Se volvió fuerte. Frío. Temible.
Miró y Lyra.
—Porque entendió que si quería sobrevivir en un mundo lleno de hipocresía y odio… debía convertirse en alguien imposible de romper.
Lyra permaneció inmóvil con los ojos húmedos.
Ahora entendía mejor aquellas miradas oscuras de Kael, aquella tristeza escondida. Y también… Por qué era amable con quienes sufrían, porque había sido uno de ellos.
Samira se levantó como si no acabara de narrar una tragedia.
—Ahora deje de pensar tanto.
Lyra parpadeado.
—¿Eh?
—La reina Zahira ordenó comenzar hoy sus estudios sobre Kryndall.
—¿…Mis estudios?
Samira sonrió.
—Historia. Política. Cultura. Estrategia.
Luego agregó con diversión:
—Parece que su futura suegra decidió convertirla en una mujer capaz de gobernar un reino.
El corazón de Lyra dio un vuelo… con miedo, esperanza, incertidumbre. Todo mezclado.
Porque por primera vez… Alguien no la preparaba para obedecer.
La preparaban… Para existir con dignidad.
Y sin saberlo…
Ese era el comienzo más difícil de todos.
Aprender que merecía un futuro, un lugar.
mientras Kael manda. a investigar a Samira. para saber lo que pasa con la familia Valmonta
es cierto que ellos mismos la llevaron a Kryndall y ahora resulta que no quieren responder la compromiso que ellos mismos buscaban? jummm🤔🤔🤔🤔
pero también fue al huerto, leyó libros en la biblioteca.... ha tomado pequeñas decisiones que para ella son enormes
Ambos se parecen ... son amables y no tienen miedo de estar en medio de las personas... no hacen esas diferencias entre clases sociales
Aún así revisa que llevará botas para poder entrar al huerto!
esa conversación entre ellos nos revela que Osea elegió a Lyra como su prometida por alguna razón... y no lastima ni compasión....
y Karl se comportó a la altura al despedirlas como perros.... como lo que son ju mmmm....
Comos e atreven a cuestionar a una noble... sin importar como sea 🤬🤬🤬🤬🤬