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Ecos Del Pasado: Una Nueva Vida.

Ecos Del Pasado: Una Nueva Vida.

Status: Terminada
Genre:Padre soltero / La Vida Después del Adiós / Reencuentro / Completas
Popularitas:6.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Luna stars

La perdida de un ser amado es difícil de superar; pero al final siempre llega una pequeña luz que comienza a iluminar nuestras vidas hasta cambiarlo todo.

NovelToon tiene autorización de Luna stars para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Me gusta que trabajes con mi papà.

El lunes, Emiliano llegó a la oficina con la mente llena de preguntas. Amelie no paraba de hablar de lo ocurrido en el centro comercial, describiendo a “la mujer de ojos grises que no sonreía pero que era fuerte” como una heroína silenciosa, de esas que emergen cuando el mundo parece venirse abajo. Y su voz al relatarlo estaba cargada de admiración.

Sin embargo, a Emiliano le inquietaba la cortante frialdad con la que ella se había despedido; “No lo hice por ti.” Una frase que se le había incrustado en la mente sin pedir permiso.

Ese mismo día, el equipo directivo tenía agendada una reunión con una consultora externa, especializada en reestructuración de imagen y estrategia de marca. El nombre de la encargada no le resultaba familiar, hasta que la mujer entró en la sala de juntas.

Era ella, la misma mujer, con su impecable traje gris oscuro y una carpeta en mano, su rostro no reflejaba ninguna emoción. El aire se cargó de tensión por un instante. Sus miradas se encontraron, pero ninguno de los dos pronunció palabra alguna. Fue el asistente de Emiliano quien rompió el silencio.

— Buenos días señores. Ella es la Srta. Violet D’Aubrey, especialista en reposicionamiento estratégico. Es reconocida por su trabajo con empresas familiares en crisis reputacionales y fusiones sensibles. Está aquí por recomendación directa del grupo financiero que nos respalda.

— Un placer. — Dijo ella, mirando a todos menos a Emiliano.

Pero a diferencia de ella, él no le quitaba los ojos de encima. Pero no era solo por su elegancia o carácter  lo que lo había impresionado, sino una sensación indescriptible; como si bajo esa voz firme y esa compostura controlada se escondiera un vacío profundo que deseaba descubrir.

Ella procedió a desplegar sus documentos con total profesionalismo, sin mostrar el menor indicio de haberlo conocido antes. Sin embargo, en cuanto los demás se concentraron en las primeras páginas del informe, Emiliano se inclinó hacia ella para susurrarle algo muy cerca del oído.

— No suelo encontrarme con heroínas dos veces. ¿Destino, coincidencia o castigo?

Pero a diferencia de lo que él esperaba, Violet no lo miró. Simplemente respondió sin levantar la vista.

— No me interesan los cuentos de hadas, Sr. Bolcov. Estoy aquí para trabajar.

— Y yo para entender por qué una mujer con tanta frialdad en la mirada ayudó a mi hija sin dudarlo. — Replicó él sin alzar la voz.

Ella no pudo evitar mirarlo por un instante, solo un segundo. Fue un cruce de miradas silencioso. El encuentro de dos mundos que habían aprendido a sobrevivir sin pedir ayuda. Uno con heridas abiertas, el otro con cicatrices que no habían cerrado del todo.

— Con todo respeto, Sr. Bolcov. — Dijo finalmente. — Le sugiero que no confunda profesionalismo con sensibilidad. Lo que hice por su hija fue un reflejo, no una promesa. Y no soy alguien que repita actos impulsivos.

— Yo tampoco. — Respondió Emiliano. — Pero sí reconozco el significado cuando la vida pone a alguien en mi camino… dos veces.

Ella se enderezo, agarró su portafolio y, sin añadir palabra, prosiguió con su presentación. No obstante, el ambiente ya se había transformado. Y aunque Violet intentara ignorarlo, algo en su pecho, acostumbrado a la frialdad, comenzó a encenderse sin su permiso.

A la mañana siguiente, antes de que Amelie partiese hacia la escuela, le dirigió a su padre esa mirada tan elocuente y, sin pensarlo dos veces, le expresó su deseo para aquel día.

— Papá, ¿puedo pasar por tu oficina después del colegio? — Preguntó Amelie mientras terminaba de desayunar.

— Claro. — Respondió Emiliano. — Pero solo será un ratito. Tengo una reunión en la tarde, pero me encantaría que vengas.

Ella asintió entusiasmada. Siempre le gustaba ir a la oficina de su padre; esta tenía una silla giratoria en la cual se divertía mucho, una caja con lápices de colores solo para ella, y una vista de la ciudad que parecía sacada de una película. Pero lo que Emiliano olvidó, era que esa tarde también estaría allí Violet.

Horas después, Amelie entró al edificio saludando a todos como si trabajara allí desde siempre. En recepción ya la conocían, y más de un empleado le sonrió con afecto mientras cruzaba el pasillo rumbo a la oficina de Emiliano.

La puerta estaba entreabierta. Ella se asomó con cuidado, esperando sorprender a su padre, pero terminó siendo ella la sorprendida, porque quien estaba en la oficina de su padre no era él.

Era ella, la mujer de ojos grises. La mujer que no sonreía, pero que la había cuidado como si supiera hacerlo. Amelie no dijo nada, ella solo se quedó ahí, en la entrada, con los ojos enormes, como si acabara de encontrar un personaje de cuento en el mundo real. Pero lo que ella no sabía, era que Violet había sentido su presencia sin necesidad de verla.

— ¿Otra vez tú? — Dijo con voz baja girando su cabeza lentamente.

Amelie esbozó una sonrisa tímida al sentirse descubierta. De inmediato entró a la oficina acercándose a Violet cuidadosamente.

— ¿Trabajas con mi papá? — Preguntó con curiosidad.

— Lamentablemente, sí .— Respondió Violet sin dureza, pero tampoco con ternura.

La niña se acercó hasta quedar justo frente a ella. Con detenimiento, observó su rostro, tan perfecto como el de una muñeca, y su cabello, recogido en una cola alta de la que caían ondas sobre sus hombros. Sin embargo, lo que más le intrigaba de la mujer era su mirada.

 — Te estuve dibujando. — Dijo la niña sorpresivamente. — Te imaginaba como una soldado que protege a las niñas perdidas.

Violet arqueó las cejas ante la imaginación de la niña. Pensó en cualquier cosa excepto en la idea de que la dibujara como una soldado.

— ¿Y cómo sabes que no soy yo la que está perdida?

Amelie lo pensó un momento. Pero luego de observarla con detenimiento respondió.

— Porque tú no miras como alguien perdida. Sino como alguien que se vio obligada  a continuar sin tener un mapa.

La inesperada y profunda frase, viniendo de una niña, desarmó a Violet en un silencio reflexivo. Por primera vez en mucho tiempo, experimentó la sensación de que algo en su interior se rompía, de forma sutil y sin causar dolor.

— ¿Puedo quedarme contigo hasta que llegue papá? — Preguntó Amelie, sentándose a su lado sin esperar respuesta. — Te regalo una galleta. Son mis favoritas.

Violet la miró, y no supo qué decir, simplemente aceptó la galleta. Y mientras Amelie hablaba de su día, sus tareas, de cómo había aprendido a decir “volcán” en inglés, Violet descubrió que aquella niña a la que sostuvo de la mano días atrás para ayudarla a encontrar a su padre, sin querer, la estaba haciendo sentir algo que no había sentido en mucho tiempo.

Minutos después, Emiliano entró y se quedó congelado ante la escena frente a él. Su pequeña había llegado y ahora se encontraba hablando con Violet como si la conociera de toda la vida.

— ¿Cuándo llegaste? — Preguntó con sorpresa.

— Hace poco. Y al llegar me reencontré con ella. — Respondió Amelie. — Y le regalé mi mejor galleta.

Violet no lo miró, pero alzó una ceja en reclamo a Emiliano. Se supone que ella iba por trabajo, no a encontrarse con una pequeña, la cual parece estar muy interesada en conocerla.

— ¿No se supone que esto era una reunión profesional? — Hablo ella cerrando su computador.

— La vida a veces mezcla agendas. — Dijo Emiliano observándolas. — Y creo que esta se está convirtiendo en una mezcla interesante.

Violeta guardó silencio, limitándose a observar a Emiliano con su mirada penetrante, la cual aumentaba aún más la intriga de él. Esa misma tarde, justo cuando Amelie se disponía a irse, se detuvo en la puerta y se dirigió a Violet con gran ternura.

— Me gusta que trabajes aquí. Así podré verte más seguido.

Al pronunciar esas palabras, y sin saberlo, acababa de abrirle una puerta que Violet creía cerrada para siempre.

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Ingrid Perez
Excelente novela me gustó mucho te deseo muchas bendiciones y felicidades gracias 🤗😘
Sabri Nahir Zapata Zini
Fue hermosa la historia!! Me encanto
Mariela Alejandra Gonzalez
me encantó distinta a otras novelas excelente autora!!!!! éxitos!!
Maria Del Carmen Valenzuela
Hermosa novela, tierna y aapasionante
Maria Elena Martinez Lazaro
Claro que sí me gustó mucho gracias querida Dios te continúe bendiciendo
Maria Elena Martinez Lazaro
😊😊😊que hermoso
Luna Stars
No, no hace parte de ninguna obra anterior.
Mariela Alejandra Gonzalez
me gusta hoy empeze a leer. pregunto está historia viene de una novela anterior? pregunto para entender y poder leer desde el principio.
Claudia Patricia Cruz Saa
Amo a esa niña 🥰🥰
Luna Stars
Querid@ lector@, muchas gracias por informarme de ese error. 🤭 Ya lo he corregido.
ShaLop
Escritora el protagonista se llama, Emiliano Maximiliano. O Maximiliano Emiliano. En cada párrafo le cambias el nombre 😂😂
Maria Elena Martinez Lazaro
🤣🤣🤣🤣 que sincera está Amalia. Cara de tormenta 🤣🤣🤣🤣
Maria Elena Martinez Lazaro
Excelente historia, está buena la trama
Martha Mena Wong
El primer capítulo y ya estoy llorando que abra hecho para terminar asi
Elizabeth Sánchez Herrera
más ➕ capítulos
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