LUCIAN SANTOS , un hombre guapo y libre de ataduras ,no vive así por alguna decepción o algo que se le parezca ,no ,es el estilo de vida que el prefiere, pero todo da un giro inesperado; cuando una mañana aparece una bebe en su puerta y solo necesita la ayuda de la mujer que siempre está a su disposición ,para ayudarlo en esta nueva travesía (su secretaria) ,sin imaginar el gran secreto que ella guarda...
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No estás sola
El silencio en la suite principal era tan pesado que parecía tener masa física. Elena abrió los ojos lentamente, encontrándose con el techo artesonado del Penthouse, pero lo que realmente la ancló a la realidad fue la presión de una mano cálida y firme rodeando la suya. Al girar la cabeza, vio a Lucian. Ya no llevaba el saco de la gala; su camisa estaba desabrochada en el cuello y sus ojos, generalmente gélidos y calculadores, estaban inyectados en sangre.
Sobre la mesilla de noche, el sobre del hospital estaba abierto. Elena sintió que el corazón se le desplomaba. Un pensamiento paso en ese instante, —"LO SABE".
—¿Cuánto tiempo pensabas ocultarlo, Elena? —
La voz de Lucian era un susurro quebrado, un sonido que ella nunca le había escuchado.
Elena se incorporó con dificultad, sintiendo que el cuerpo le pesaba como si fuera de plomo. Ya no había espacio para las evasivas. Miró a Lucian, no como su secretaria, sino como la madre que ha sido descubierta en su sacrificio final.
—No iba a decírtelo nunca, Lucian —confesó ella, y una lágrima recorrió su mejilla, limpiando el rastro del maquillaje de la gala—. Solo necesitaba tres meses. Tres meses para que el contrato fuera sólido, para que Mikeila estuviera legalmente bajo tu protección y para que tú aprendieras a amarla tanto que no pudieras vivir sin ella. Una vez que ella estuviera a salvo contigo, yo... yo simplemente desaparecería.
—¿Desaparecerías? —Lucian se puso de pie, su dolor transformándose en una furia contenida—.
¡Me engañaste! Me hiciste creer en una farsa mientras librabas una batalla de muerte tú sola, te crei un monstruo por como dejaste a nuestra hija ,ni si quiera pude aprobar que por estar en la calle la dejaras ,pero ahora lo entiendo estabas decidida a morir a no luchar , dices que la amas pero eres egoísta ,solo pensaste en tí.
—¡Lo hice por ella! —gritó Elena, encontrando fuerzas en su desesperación—. Puedes odiarme, Lucian. Tienes todo el derecho a despreciarme por haberte manipulado, por haber usado tus miedos y tu estatus para asegurar el futuro de mi hija. Pero te lo suplico... prométeme que la protegerás. Prométeme que, pase lo que me pase, ella nunca sentirá el frío de no tener a nadie. Ella es tu hija, Lucian. No solo por el papel que firmamos, sino por la sangre que lleva en sus venas.
Lucian se quedó en silencio, el no era tonto se había dado cuenta de la verdad hace mucho, solo quería que ella le dijera ¿por qué? El aire pareció abandonar la habitación.
—La noche del hotel, hace un año... yo no era una extraña, Lucian. Fui yo. Siempre fui yo , me enamore de mi Jefe, vaya cliché, sin embargo sabía que no me mirarias dos veces, fui feliz esa noche; aunque en tu estado jamas recordarias quien fue la mujer que compartio tu cama, solo que no esperaba que me dejaras con algo tuyo.
Mikeila es el fruto de esa noche. La dejé en tu puerta porque sabía que mis días estaban contados y mi padre se moría en la miseria. No quería que ella heredara mi hambre, solo quería que heredara tu fuerza, se que lo supiste hace mucho, por García, aunque no sabias del todo como sucedio en realidad, por eso queria decirtelo, no de esta manera, jamas te ví como el gran Lucian Santos, solo me aferre al Lucian que conoci aquel día , era inexperta en el tema así que no supe que debía hacer, cuando supe de Mikeila, solo me aferre a ese amor que era tan mío y asi fue que empecé con los atuendos holgados sabes y luego mi padre agravó más, aún así me mantuve en el trabajo.— Cuidando de él y de mi barriga que era tan pequeña ,tanto así que nadie lo noto cuando estaba por cumplir los 8 meses pedí una licencia junto mis vacaciones. —Solo fueron 3 meses de ausencia y ahi nació Mikeila y pude estar con ella sus dos primeros meses, después estuvo en una guardería para niños, mientras yo venía al trabajo y me dividia entre ella ,mi padre y los gastos médicos y de vivienda, no fue fácil por todo lo que pase, así que lo que le dije a tu madre era en parte cierto, era ,mi verdad.
Lucian estaba conmocionado, ella había pasado, por tanto, sola en ese tiempo , y él— ¿donde estaba? — Seguro que cometiendo alguna locura por algún lugar o perdido en alguna noche de aquellas, como podía juzgarla, después de todo ,de no ser por su pequeña Mikeila quizás jamás la hubiera vuelto a ver.
Se acercó a la cama de nuevo, pero esta vez no había furia en sus movimientos. Tomó el rostro de Elena entre sus manos y la obligó a mirarlo.
—Escúchame bien, Elena Rivas —dijo con una autoridad que no admitía réplica—. No voy a odiarte. No tengo tiempo para eso. Y deja de hablar como si ya estuvieras bajo tierra. No te lo permito. No vas a morir. No vas a dejar a Mikeila sola, y no me vas a dejar a mí con este vacío que acabas de abrir en mi pecho.
—Lucian, el médico dijo...
—Me importa un bledo lo que diga un papel —la interrumpió él, secándole las lágrimas con los pulgares—. Soy Lucian Santos. He movido mercados financieros y he destruido imperios.
¿Crees que voy a dejar que una enfermedad me
quite lo único real que he tenido en años?
Mañana vendrán los mejores especialistas del mundo. Si hay que comprar un hospital entero, lo haré. Si hay que inventar un tratamiento, lo financiaremos.
Elena lo miró, aturdida por la ferocidad de su compromiso.
—¿Por qué? —susurró—. Después de todo lo que te oculté...
—Porque una vez que estés a salvo, por completo y sin rastro de esa mierda en tu cuerpo, hablaremos de todo lo demás —sentenció Lucian, y por primera vez, hubo un atisbo de una promesa real en sus ojos—. Hablaremos de las mentiras, de la noche del hotel y de este contrato que ahora me parece una basura comparado con lo que siento. Pero ahora, Mikeila nos necesita a los dos. Ella necesita a su madre viva, y yo necesito que dejes de pensar en el final y empieces a pensar en ella. En nosotros.
Lucian se sentó en la cama y la atrajo hacia su pecho, envolviéndola en un abrazo que prometía ser su escudo contra el mundo. Elena finalmente se quebró, llorando sobre su hombro, soltando el peso de meses de soledad.
—No estás sola, Elena —murmuró él sobre su cabello—. Se acabó la farsa. A partir de ahora, peleamos juntos.
En la cuna, al otro lado de la habitación, Mikeila emitió un pequeño quejido en sueños. Lucian la miró y luego a Elena. El Tiburón de Wall Street acababa de encontrar algo por lo que valía la pena perderlo todo: su familia.
La narración me hace morir de risa 😂😂😂😂😂