Dos seres unidos por una traición, con una sed de venganza que promete ser cruel y despiadada, pero que al pasar del tiempo una fuente atracción se empieza a manifestar sobre cada uno, dejando de lado lo que al principio los unió.
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No quiero verte golfa sinvergüenza
—¡Acabo de enterarme que el padre de tu chica está grave en el hospital central de Manhattan! Le informó Justin su asistente al mafioso Dmitry, el cual levantó la vista de lo que estaba leyendo,—¿Que es lo que tiene? — Preguntó sin descartar cualquier posibilidad,— Me dijiste que la madre también desapareció sin dejar huellas! — No hay que descartar que esas arpías tienen una larga cola que les pisen! — En su tiempo y con unos datos más también me pondré a investigar eso,— Agregó su amigo,— Si esos demonios quieren jugar hacer malas yo les enseñaré cómo hacerlo con ellas mismas.
—Por el momento sigue haciendo qué vigilen a las dos, madre he hija! — Qué alguien se quede en el hospital que esté al pendiente de cómo está el padre de mi reina.
Justin fue hacer lo que su jefe y amigo quería, mientras que Diana le avisaba a Camilo,— Mantenme informado de cómo está tu padre, llegaré temprano, pero si no hay inconvenientes con mis socios quizás hoy mismo me regreso para estar contigo,— ¡Si mi amor, pero termina tus asuntos!—Valeria está conmigo, además Kevin también vino a saber de mí padre! — El teléfono quedó en silencio por unos segundos,— ¡Camilo mi amor! ¿Te pasa algo? — No es nada, tengo que irme me esperan, hasta pronto! — Dejó a la chica con el teléfono en la oreja extrañada por su reacción! Se quedó pensando, ¿De nuevo sus celos?
Diana tenía una encrucijada, Camilo estaba celoso de Kevin, no imaginaba cómo reaccionaría al enterarse que era decano en la misma universidad donde ella estaba, y si no le decía? Y si el lo descubría,— Qué te pasó por qué estás así, todo lo que te preocupa le puede afectar al bebé! Exclamó Valeria, tuvo que contarle cómo había reaccionado Camilo al saber que Kevin había estado en el hospital, Valeria negó,— Algún defecto tenía que tener el guapísimo Camilo, los celos siempre acarrean problemas para el que los siente, verá moros con tranchetes.
Diana y Valeria volvieron cada una a su casa, Diana tenía la la impresión que Camilo regresaría ese día, y no quería problemas, además tenía que decirle que iban a tener un hijo y así fue, cuando se llegó la tarde Camilo estaba bajando del auto.
Fue a su encuentro colgándose de su cuello siendo recibida con un apasionado beso,— Te extrañé mi vida! — le dijo dejando que la cargara, No quisiste acompañarme! — Le recordó levantando una ceja,— Amor de mi vida, sabías que eran los últimos días para entregar mi tesis.
—¿Que era eso tan importante que tenías que decirme?— Diana sonrió quería con gusto mirar su cara, pero en esos momentos ambos fueron llamados, Camilo recibió una llamada qué ya esperaba desde ese día temprano,— Señor lamento lo que le voy a decir! — ¡Pero el hombre que me mandó que siguiera, es un maestro en la Universidad donde la señora es estudiante! — le comunicó el hombre que había sido un detective fallido, pero que hacía bien los trabajos que le encomendaban, Camilo apretó los puños emblanqueciendo sus nudillos por la fuerza que empleaba,— Porque no me lo dijiste susurró con rabia.
Diana recibió la llamada que tanto temía era el mayordomo,— Señorita Diana! — Guardó silencio por un instante,— Pedro no me tengas con la angustia, lo lamento señorita Diana su padre acaba de fallecer! — El grito, seguido de un llanto inconsolable, llamó la atención de Camilo, corrió hacia ella, la sostuvo pues iba a colapsar,— ¡Camilo! — ¡Mi padre murió! — Camilo por un momento olvidó lo que sentía para consolar y apoyar a Diana.
Pero en el mismo momento le avisaron que había algo en la empresa,— ¡Mi vida te va a llevar mi chofer tengo que salir un momento, después me dirijo contigo! —¿Quieres?— Solo avísame, yo me haré cargo de todo,— La chica con dolor no entendía que era tan importante como para dejarla sola en ese momento con el chofer, pero ya quería irse, no dijo nada y salió al garaje donde el chofer ya tenía un auto listo.
Camilo llegó quería terminar lo que fuera quería estar con Diana sabiendo que la estaba pasando mal,— Pero al llegar solo encontró a su secretaria junto a una nota que decía urgente,— Señor no se que es, pero me asusté, con todos los ataques que habíamos tenido antes, pensé que sería algo similar! — ¿Quien la dejó?— Preguntó tomando la nota,— ¡Una mujer! — Respondió, y como fue lo único que tenía para decirle, se dirigió a su oficina, —¡Póngase a trabajar! — Le dijo antes de entrar, la mujer se avergonzó, quizás había exagerado un poco, pensó poniendose a trabajar.
Camilo se sentó en su cómoda silla detrás de su escritorio puso la nota a un lado de su computadora, desdobló el papel, pero lo único que decía era que checara los mensajes de su correo, ya fastidiado de tanto misterio abrió su laptop, encontró un mensaje que le extrañó…..Te dije que no era lo que creías.
Más 2 Archivos, fotografías no entendía nada, decidido a saber qué era, abrió el primero quedándose sin aliento, era ella su amada, con el hombre que ella había negado tener algo, siguió abriendo las siguientes cada una era en peores circunstancias, desnuda con el hombre también desnudo, estaba follando con el todas las tomas, eran reveladoras eran vergonzosas, con el semblante oscurecido tiró la computadora después empezó a romper todo.
La secretaria estaba alarmada por lo que llamó al señor Bruno su asistente ya tenía miedo, cuando llegó, abrió la puerta de la oficina con su propia tarjeta, sorprendido se quedó quieto, parecía que un terremoto había echo pedazos todo y el con una botella y un vaso de wisky sentado sin el saco de su chaqueta y con la camisa desabrochada a medias, el pelo despeinado era todo un desastre.
Diana a pesar de su dolor se extrañaba que Camilo no regresará, Valeria la sostenía sabía lo mal que estaba,— No sé qué pasa con Camilo no ha regresado! — Mencionó delante de su amiga, ¡Llámalo, quizás pasó algo! — le contestó su amiga Valeria,— Tienes razón, tomó aire tomando su teléfono marcó, se escuchó un respiración agitada,— ¿Mi amor, que pasa?— ¿Porque no has venido?— Te necesito! — ¡Llama a tu maldito amante, maldita zorra! — ¡Camilo! — ¡No, no, quiero volver a verte maldita golfa sinvergüenza.
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