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Placer Oscuro.

Placer Oscuro.

Status: En proceso
Genre:CEO / Enfermizo / Amor prohibido
Popularitas:11.4k
Nilai: 5
nombre de autor: maucris

Laura ya nos entregó su alma y el eco de sus suspiros, pero Él seguía siendo un enigma. Envuelto en un silencio peligroso, Adrián guardaba deseos y secretos que nadie logró desvendar... hasta hoy.
​Ha llegado el momento de cruzar la línea. En esta entrega, nos sumergiremos en sus abismos más profundos para entender la intensidad de sus impulsos y la verdad tras su frialdad. Tres años después, la piel no ha olvidado y el destino los obliga a colisionar de nuevo.
​¿Fue lo suyo una pasión inquebrantable o solo un placer oscuro que se consumió hasta hacerse cenizas? El fuego está a punto de reavivarse.
​Déjate seducir por su verdad. Las invito a leerla de inmediato.

NovelToon tiene autorización de maucris para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19: ​La armadura de la indiferencia.

Al verla entrar a mi oficina días después, supe que mi estrategia había funcionado.

La serenidad con la que pretendía caminar no lograba ocultar la tensión en sus hombros cuando vio el nuevo escritorio de Andrea junto al suyo para que corriera a buscarme.

​—¿Qué significa ese escritorio nuevo junto al mío, Adrián? —preguntó, cruzándose de brazos, intentando marcar una distancia que yo deseaba romper.

​Me acerqué despacio, saboreando su furia.

​—No te des tanta importancia, Laura —respondí con mi tono más ronco, disfrutando de la forma en que sus ojos chispeaban—. Si te hace sentir celos... o recordar todo lo que perdiste, ese ya no es mi problema.

​Para que le quedara claro quién mandaba, llamé a Andrea por el intercomunicador. Cuando la nueva asistente entró, vestida con esa falda ajustada que marcaba su figura, decidí montar el escenario perfecto.

Me acerqué a ella para recibir los informes, pero en lugar de tomar la carpeta, deslicé mis dedos sobre su mano. Me incliné lo suficiente para rozar su espacio personal, fijando mi mirada en sus labios.

​—Excelente trabajo, Andrea. Me gusta tu eficiencia... y tu dedicación —susurré con una carga de obvia sensualidad, asegurándome de que cada palabra golpeara los oídos de Laura.

​Andrea se sonrojó de inmediato, desarmada ante mi juego, entregándose al instante a la seducción.

De reojo, busqué el impacto en Laura...

Pude ver cómo sus puños se apretaban dentro de los bolsillos del traje y cómo tragaba saliva, conteniendo la respiración. ​Estaba furiosa y excitada por la rabia, recordando perfectamente lo que se sentía tener mis manos sobre su cuerpo.

​Sin embargo, levantó la barbilla e intentó rescatar su orgullo.

​—Si no necesitas nada más, volveré a mi trabajo —dijo, con una frialdad ensayada.

​—Adelante, Laura —le respondí, sosteniendo mi máscara de arrogancia mientras la veía darse la vuelta.

​Se marchó intentando fingir que no le importaba, pero los dos sabíamos la verdad: la presencia de Andrea en ese escritorio iba a ser su tortura diaria, y yo no iba a parar hasta verla suplicar por volver a mis brazos.

Durante toda la mañana me propuse quebrarla, usando a Andrea como el peón perfecto de mi juego.

​Primero la llevé a la cafetería con un pretexto absurdo. Me coloqué tan cerca de Andrea que podía sentir su respiración; apoyé la mano en la encimera, atrapándola contra la pared de vidrio, y me incliné para susurrarle al oído. Saboreé las risitas nerviosas de la asistente, asegurándome de que mis movimientos lentos e íntimos fueran perfectamente visibles para Laura. Pero ella, tras tragar saliva con dificultad, clavó los ojos en su pantalla. No me dio el gusto.

​Al almuerzo, subí la apuesta. Salí del despacho con Andrea y me detuve a pocos metros del escritorio de Laura.

​—Andrea, esta noche necesito que me acompañes a elegir un traje a la boutique —dije, elevando la voz para que cada palabra la golpeara—. Me gusta cómo entiendes mis gustos.

​Pasé la mano por el hombro de la asistente con una familiaridad descarada y busqué la mirada de Laura con una sonrisa cínica, esperando verla destruida, recordando la intimidad que antes nos pertenecía. Para mi sorpresa, levantó la barbilla y me devolvió una sonrisa gélida y distante que me heló la sangre.

​Frustrado, jugué mi última carta en la tarde. Llamé a Andrea a mi despacho y dejé la puerta abierta de par en par. Me situé justo detrás de la joven ante la mesa de juntas, aprisionándola con mis brazos a cada lado y deslicé mis dedos por su cuello, acariciándola con una lentitud invasiva.

​Quería provocar un estallido, pero Laura ni parpadeó. Mantuve mis manos sobre Andrea, pero mi atención estaba totalmente fija en el pasillo. Al ver que seguía tecleando con una indiferencia aplastante, me aparté de la asistente, devorado por una furia contenida que ya no podía disimular.

​—¿Pasa algo, señor Adrián? —me soltó desde su sitio, con una frialdad impecable.

​La mandíbula se me tensó hasta doler. Mi máscara de control se fue al demonio frente a los murmullos de la oficina.

​—No... no pasa nada. Sigue con tus informes, Laura —mascullé entre dientes, sintiéndome completamente expuesto.

......................

Al otro día, aproveché que Andrea se levantó al baño para salir de mi despacho. Ya no me quedaban fuerzas para sostener la postura de depredador; llevaba la corbata desajustada y un cansancio enfermo devorándome por dentro. Me apoyé en el borde de su escritorio, sintiendo que la fachada se me caía a pedazos ante su maldita mirada imperturbable.

​—Laura, por favor. Necesito que hablemos —le rogué en un susurro urgente, odiando el leve temblor de mi propia voz—. No puedo seguir así. Todo este jueguito de la indiferencia... se tiene que acabar.

​—No hay ningún juego, Adrián —me soltó con una tranquilidad que me dolió más que un golpe—. Te sugiero que vuelvas a tu despacho.

​Desesperado, di un paso más, intentando invadir su espacio, ansiando el calor y la sumisión de antes.

​—Extraño lo que teníamos, Laura. Sé que fui demasiado lejos, pero no puedes borrar todo lo que fuimos.

​—Lo que tuvimos fue manipulación, celos y miedo. Sexo. Y hoy, mi presente no tiene espacio para eso —sentenció.

​Sus palabras me dejaron pálido, expuesto ante los empleados que nos observaban. Sentí una punzada de rabia y despecho al verme tan vulnerable, reducido a la nada por la mujer que antes dominaba a mi antojo.

​—¿Es por ese hombre, verdad? —siseé entre dientes—. ¿Ese tipo te ha lavado el cerebro?

​—Benjamín me respeta, me valora y me hace sentir a salvo —declaró, elevando la voz para que todo el piso lo escuchara—. Algo que tú nunca supiste hacer.

​Me quedé helado, con el orgullo completamente destrozado. No me quedó más remedio que retroceder y encerrarme en mi oficina. El resto de la tarde la pasé inmóvil, mirando al vacío, masticando mi derrota mientras desde el cristal veía cómo Andrea y ella compartían un té, aliadas contra mí.

​A las 18:30, la vi apagar su computadora con una ligereza insultante. Caminó hacia el ascensor sin siquiera dignarse a mirarme, sumiéndome en la más absoluta indiferencia. Desde mi ventana, la vi salir al aire fresco de la tarde y entregarse a los brazos de Benjamín.

Se besaron con una ternura pausada que me encendió la sangre, un contraste perfecto con la urgencia salvaje con la que yo solía poseerla.

​La vi subir al auto y perderse en el anochecer, dejándome atrapado en la sombra de mi propio despacho, devorado por el deseo reprimido de una mujer que ya no me pertenecía y que jamás volvería a suplicar en mi cama.

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victor hernandez
Comenzó la guerra real isabela vas a caer porque llego tu verdugo uno que nació de tu misma maldad creada atravez de Adrián ya no hay margen de error Laura si isabela tira tu la bateas de jonron
victor hernandez
Tu ruina es gracias a ella y tu cobardía
victor hernandez
Si isabela ríe porque llego tu karma
victor hernandez
Así Laura inquebrantable
victor hernandez
Ojalá Laura haya aprendido y nolede espacio a la tipa esa que se cree la dueña del mundo
victor hernandez
Ya entiendo era lo mismo que le hacía. Laura humillarla
victor hernandez
Que golpe tan bajo
victor hernandez
Pero si todo es de ella mandala para la💩
victor hernandez
Que bruja esa tipa
MINNY@24💕
siiiiiiii,,, lo que a el mas le pesa es el que le quite a su hijo 😠😠😠
Sandra Moreno
Muchas gracias 😘😘😘😘😘😘
Yudith Romero
una pregunta mi estimada escritora hay una novela muy bonita que me gustaría leerla en esta plataforma se llama la tentación de lucy es la historia de una monja mi pregunta es usted podría promocionarla por noveeltoon por favor siiiiii
Kim Nava
que podemos decir aquí el se metió en ese pedo solo b por salir de pobre casándose con la serpiente mayor
ahora debe ver como salir de ahí ileso y sin que le quiten a su hijo
Nancy RoMo
😮‍💨😮‍💨😮‍💨
Nancy RoMo
adrian se caso con la mismisima demonia 😬, la ambicion le costo cara 😶
Milcaris
A Isabella le está afectando mucho ver a Laura. Que bajo está cayendo al decir todas esas insinuaciones.
Milcaris
puede comenzar de cero y volver a construir una nueva empresa pero como hacer para no perder a tu hijo. Esa es la verdadera atadura.
victor hernandez
Y así dicen que la gente con plata es muy feliz pero Adrián lo todo y nada porque su estabilidad emocional y sentimental está totalmente fracturada
victor hernandez
👏👏👏👏👏👏👏
victor hernandez
Estoy en blanco con la actitud de Adrián al final no la molesto y ella surgió
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