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La Sumisión Del Mafioso (Jaque Al Corazón)

La Sumisión Del Mafioso (Jaque Al Corazón)

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / CEO / Mafia
Popularitas:4.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Un contrato de sangre. Un matrimonio obligado. Un pecado imposible de ocultar.
Para su padre, ella es solo una pieza de ajedrez en un juego de poder. Para Arturo Rial, el hombre con el que debe casarse por obligación, ella es un frío contrato de negocios.
Pero todo cambia cuando aparece el hermano mayor de Arturo, un hombre que no conoce la palabra "no". Él no quiere un acuerdo; la quiere a ella. Entre los rincones oscuros de la mansión, él la marca, la reclama y la convierte en su mundo, desatando una obsesión que amenaza con destruirlo todo.
En este juego de traiciones, ella es la niña dulce que se convertirá en la caída del hombre más peligroso de la mafia.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 18

El viaje de regreso a la mansión Rial se hizo bajo un sol abrasador que parecía derretir el asfalto. El todoterreno negro mate de Vincenzo encabezaba una caravana de vehículos blindados que transportaban el cuerpo magullado de Arturo y los restos del orgullo de su facción. Isabella iba en el asiento del copiloto, con las manos entrelazadas con tanta fuerza que sus nudillos se habían vuelto blancos. Llevaba puesta la cazadora de cuero de Vincenzo sobre su vestido de flores, sintiendo que ese olor a tabaco y pólvora era lo único que la mantenía cuerda.

Al cruzar los portones de hierro, el ambiente se sentía como el de un funeral inminente. El servicio no estaba a la vista; en su lugar, los soldados más viejos de Don Silvano, hombres que habían servido al patriarca desde sus inicios en los muelles, custodiaban la escalinata con los rostros impasibles.

El juicio de la mafia no se celebraría en el comedor ni en el despacho. Se organizó en el sótano de la mansión, una sala subterránea de paredes de piedra desnuda y luces amarillentas parpadeantes que el clan utilizaba para los asuntos que requerían la máxima reserva... o la máxima violencia.

En el centro de la habitación, Don Silvano esperaba sentado en un sillón de roble tallado, con las manos apoyadas en su bastón de plata. A su lado, un médico de confianza de la familia vendaba las costillas de Arturo, quien respiraba con dificultad y tenía el rostro hinchado y desfigurado por los puños de su hermano.

Vincenzo entró al sótano con paso firme, empujando suavemente a Isabella para que se mantuviera detrás de su espalda colosal. La presencia del hermano mayor llenó el espacio de inmediato, su mirada gris desafiando la autoridad del viejo sin un solo rastro de sumisión.

—Has cruzado una línea que ningún hijo mío se había atrevido a cruzar, Vincenzo —la voz de Don Silvano resonó en las paredes de piedra, fría y pesada como una lápida—. Levantaste las armas contra tu propia sangre. Profanaste el contrato que firmé con la familia de esta niña.

—El contrato ya estaba roto desde que pusiste a un cobarde a cuidar de tus fronteras, padre —respondió Vincenzo, su voz profunda y rasposa bajando a un tono implacable—. Arturo perdió los muelles del este y esta mañana intentó usar su arma contra una mujer porque no tiene los pantalones para sostener su propia posición. Levanté las armas para salvar tu maldito apellido de la vergüenza.

Arturo intentó ponerse de pie, soltando un quejido de dolor mientras se sujetaba el costado vendado.

—¡Es un mentiroso, padre! ¡Se la llevó a su cabaña! ¡La tomó como si fuera suya! ¡Me robó lo que por derecho me diste! —su voz se quebró en un chillido de pura impotencia.

Don Silvano guardó silencio durante unos segundos eternos. Sus ojos calculadores pasaron de la cara ensangrentada de Arturo a la postura imponente de Vincenzo, y finalmente se detuvieron en Isabella. Bella sintió que la mirada del patriarca la desnudaba, buscando la culpa en sus ojos, pero lo que encontró fue la espalda recta de una mujer que ya no tenía miedo porque sabía qué lobo la estaba protegiendo.

—En nuestro mundo, las cosas no se dan por derecho de nacimiento, Arturo. Se sostienen con la fuerza —sentenció el viejo Rial, golpeando el suelo con su bastón—. Si tu hermano pudo entrar a tu territorio, llevarse a tu prometida y romperte las costillas en tu propia cara, significa que no estabas listo para heredar este trono.

Arturo palideció tanto que pareció que iba a desmayarse.

—Padre... no puedes hacerme esto...

—Vincenzo —Don Silvano miró a su primogénito, con una chispa de orgullo oscuro brillando en sus ojos cansados—. Siempre supe que tenías el puño de la familia. Pero tomar el liderazgo significa hacerte cargo de todo. Las deudas, los traidores del puerto... y el contrato con el padre de la niña.

Vincenzo dio un paso hacia el frente, su figura masiva eclipsando por completo la luz parpardeante del sótano. Extendió su mano grande y callosa hacia atrás, buscando los dedos temblorosos de Isabella para entrelazarlos frente a todos los presentes. Fue un gesto de posesión definitivo que selló el destino de la organización.

—Me quedo con el puerto, me quedo con los soldados y me quedo con ella —declaró Vincenzo, su voz resonando con una autoridad que no admitía réplica—. A partir de hoy, la facción de "La Sombra" es la ley en esta casa. Y cualquiera que intente cuestionar mi derecho, terminará en el fondo del río antes del amanecer.

Don Silvano asintió lentamente, una sonrisa fría formándose en sus labios. El veredicto estaba dado. En el tablero de los Rial, el rey de cristal había caído y el caballero negro acababa de reclamar el trono a base de pólvora y sangre.

Arturo fue retirado del sótano por dos guardias, lanzando miradas de puro odio y promesas de venganza que ya no tenían fuerza. Isabella miró de reojo el perfil duro de Vincenzo; la culpa que antes la carcomía se había transformado en una sumisión absoluta hacia el hombre que acababa de cambiar el destino de una mafia entera solo para conservarla a su lado. La boda seguiría en pie, pero el nombre del novio ya se había escrito con el color de la traición y el deseo prohibido.

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Maria Mongelos
Arturo cree que puede vengarse de su hermano, no lo conoce bien, Vincenzo le va a dar su merecido
Maria Mongelos
Pobre Bella, donde fué a parar
Maria Mongelos
Está muy linda esta historia 💕
Nairobis Cardozo Portillo
Vicenzo ojos bien abiertos Arturo te entregó a los enemigos
Elisabeth Figueroa
👏👏👏👏👏👏/Smile//Smirk/
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️🔥🔥
Maria Mongelos
Esto está muy intenso
Maria Mongelos
Vicenzo es el heredero por derecho, esta reclamando algo que suyo
Nairobis Cardozo Portillo
Buenísima historia 👏👏👏
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏👏
Maria Mongelos
Vincenzo toma lo que quiere sin pedir permiso, en este caso la presa es Isabella
Maria Mongelos
Ya está muy buena esta historia
Maria Mongelos
Isabela se metió en la boca del lobo y ese es Vincenso
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏👏👏
Nairobis Cardozo Portillo
Esto se pone bueno
Nairobis Cardozo Portillo
Excelente inicio muy interesante
Maria Mongelos
Quien es este Vincenzo? Un mafioso?
Maria Mongelos
Un comienzo interesante
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