María soñaba con reencarnar dentro de una novela romántica… pero terminó en el cuerpo de la villana condenada a morir.
Ahora convertida en Xylara Darksong, deberá sobrevivir en un reino lleno de traiciones, seres mágicos y secretos oscuros mientras intenta cambiar el destino que ya conoce. Pero todo cambia cuando despierta a Arkon, el temible Rey de los Dragones, un poder capaz de destruir el imperio entero.
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Cap 18 - Bajo La Misma Noche
Las alarmas imperiales resonaban por todo el palacio.
Sirvientes corrían desesperados por los pasillos mientras los soldados intentaban evacuar las zonas cercanas al ala norte. El suelo seguía temblando levemente por las explosiones subterráneas y una enorme columna de humo oscuro escapaba desde las profundidades del palacio.
El caos apenas comenzaba.
Xylara corría junto a Kael por uno de los túneles secundarios intentando mantenerse en pie entre los escombros. Dalila iba detrás de ellos jadeando agotada mientras Fenrir y Arkon cubrían la retaguardia destruyendo sombras que seguían persiguiéndolos.
— ¡Más rápido! — gritó Kael.
Otra parte del túnel colapsó detrás de ellos.
Arkon aterrizó pesadamente frente al derrumbe todavía en su enorme forma de dragón. Sus ojos rojos brillaban furiosos.
— Esa cosa sigue persiguiéndonos.
Fenrir olfateó el aire.
— Y cada vez huele peor.
Xylara respiraba agitada.
Todavía podía sentir aquella voz dentro de su cabeza.
“El heredero debe regresar al trono…”
No entendía qué significaba.
Pero algo dentro de ella reaccionaba cada vez que escuchaba esas palabras.
Como si una parte olvidada de su alma estuviera despertando lentamente.
Kael notó su expresión.
— ¿Qué ocurre?
Ella dudó unos segundos.
— Esa criatura… sigue llamándome heredera.
Arkon gruñó molesto.
— Porque está loca.
Fenrir entrecerró los ojos.
— No creo que sea eso.
El dragón giró inmediatamente hacia él.
— ¿Insinúas algo perro gigante?
— Que deberías dejar de interrumpir cada conversación importante.
— Yo soy la conversación importante.
Xylara suspiró cansada.
Incluso huyendo de un monstruo ancestral seguían discutiendo.
Dalila miró nerviosa hacia atrás.
— Mi reina… tenemos que salir del palacio ya.
Kael negó lentamente.
— No podremos.
Todos lo miraron.
— Las salidas seguramente ya están cerradas — continuó — el emperador no dejará escapar a un dragón antiguo después de verlo con sus propios ojos.
Arkon sonrió mostrando los colmillos.
— Qué detalle tan amable.
— Esto no es gracioso — respondió Xylara.
— Un poco sí.
Fenrir soltó una pequeña risa grave.
Kael ignoró a ambos y observó el túnel delante de ellos.
— Hay un lugar donde podemos escondernos temporalmente.
Dalila frunció el ceño.
— ¿Dónde?
Kael levantó apenas la mirada.
— Las ruinas subterráneas del antiguo observatorio imperial.
El silencio duró dos segundos.
— Eso sonó extremadamente sospechoso — dijo Xylara.
— Porque lo es — respondió Kael tranquilamente.
Arkon se acercó a Xylara.
— Ama, si intenta traicionarnos puedo comérmelo.
— Tú no vas a comerte a nadie.
— Qué limitante eres a veces.
BOOOOM.
Otra explosión sacudió el túnel.
Pero esta vez… más cerca.
Fenrir mostró inmediatamente los colmillos.
— Nos alcanzó.
Sombras negras empezaron deslizarse por las paredes como si estuvieran vivas.
Dalila palideció.
— ¡Vienen otra vez!
Arkon rugió furioso desplegando las alas.
El fuego rojo iluminó todo el túnel.
— Entonces dejen de hablar y corran.
Las sombras atacaron.
Fenrir saltó primero destruyendo varias criaturas con las garras mientras Kael desenvainaba nuevamente su espada negra.
Xylara intentó usar magia, pero todavía estaba agotada por todo lo ocurrido en el salón sellado.
Una sombra logró acercarse demasiado.
Entonces—
Kael la atravesó antes de que pudiera tocarla.
La oscuridad explotó en humo negro frente al rostro de Xylara.
Ella abrió apenas los ojos sorprendida.
Kael seguía frente a ella.
Protegiéndola.
— Te distraes demasiado.
— Estoy teniendo una noche complicada.
Él sonrió apenas.
— Eso explica muchas cosas.
Por un segundo…
Xylara sintió algo extraño en el pecho.
Algo cálido.
Y eso la confundió muchísimo más que el monstruo ancestral.
Arkon observó la escena desde el fondo del túnel mientras destruía sombras con fuego.
Y entrecerró lentamente los ojos.
— Fenrir.
— ¿Qué?
— Creo que el humano intenta coquetear con mi ama.
Fenrir soltó una carcajada tan fuerte que hizo eco por el túnel.
— Oh, esto se pondrá divertido.
— ¿Por qué todos hablan como si yo no estuviera aquí? — dijo Xylara molesta.
Kael intentó ocultar una sonrisa.
— Porque técnicamente tú eres el tema de conversación.
Ella iba responder…
cuando escucharon un rugido.
El leopardo negro.
Logan.
Dalila abrió los ojos horrorizada.
— Nos encontraron.
Las sombras se apartaron violentamente cuando Logan apareció al otro extremo del túnel acompañado por varios soldados imperiales.
El príncipe se detuvo apenas vio a Arkon.
Incluso después de lo ocurrido…
seguía impresionando verlo.
Un dragón antiguo.
Real.
Vivo.
El leopardo rugió agresivamente.
Pero no avanzó.
Seguía teniendo miedo.
Logan observó rápidamente a Xylara.
Y luego…
la mano de Kael todavía sujetando la de ella.
Su expresión cambió apenas un segundo.
Pero Xylara lo notó.
Kael también.
Y eso hizo que el joven Nightmere sonriera apenas.
— Qué mirada tan incómoda.
— Suéltala — dijo Logan fríamente.
— Otra vez con eso…
Xylara finalmente soltó la mano de Kael antes de que los hombres empezaran medirse como animales territoriales.
— ¿Qué quieres Logan?
El príncipe la observó en silencio unos segundos.
Parecía agotado.
Confundido.
— El palacio está colapsando por culpa de ese monstruo.
— Técnicamente no fue mi idea despertarlo.
Arkon levantó orgullosamente la cabeza.
— Aunque admito que tuvo estilo.
— Tú cállate — dijeron Xylara y Logan al mismo tiempo.
El silencio duró dos segundos.
Fenrir empezó reírse otra vez.
— Esto sí es divertido.
Logan volvió mirar a Kael.
— ¿Quién eres?
Kael guardó silencio un momento.
— Kael Nightmere.
Los ojos del príncipe se oscurecieron inmediatamente.
— La familia desterrada.
— Veo que todavía saben leer historia básica en este reino.
El ambiente se volvió tenso otra vez.
Los soldados imperiales sujetaron sus armas nerviosos.
Arkon empezó sonreír lentamente.
Y eso jamás era buena señal.
Xylara lo notó.
— No.
— Pero ama…
— No incendies a nadie.
— Cada día arruinas más mis sueños.
Logan dio un paso adelante.
— Padre ya sabe quién eres Xylara.
Ella apretó apenas los puños.
— Lo imaginé.
— Cuando el palacio se estabilice… enviará tropas.
Dalila palideció.
Fenrir dejó de sonreír.
Y Kael entrecerró lentamente los ojos.
Porque todos entendieron lo que eso significaba.
Cacería.
El emperador iba empezar una guerra antes incluso de que Draconia despertara completamente.
Logan observó fijamente a Xylara.
— Si te encuentran… te matarán.
El túnel quedó en silencio.
Y por primera vez desde que todo comenzó…
Xylara vio preocupación real en los ojos de Logan.
No sospecha.
No rabia.
Preocupación.
Eso hizo que algo dentro de ella doliera un poco.
Porque durante un instante…
recordó al Logan de antes.
Antes de Aria.
Antes de las mentiras.
Antes de todo.
Pero Kael habló antes de que pudiera responder.
— Entonces no dejaremos que la encuentren.
Logan levantó lentamente la mirada hacia él.
Fenrir mostró los colmillos detrás de Kael.
Arkon hizo exactamente lo mismo.
Y el túnel volvió llenarse de tensión.
Xylara se llevó una mano a la frente.
— Voy a perder la cordura rodeada de tantos hombres problemáticos.
Sorprendentemente…
Kael fue el primero en reírse.
Logan observó fijamente a Xylara.
— Si mi padre los encuentra… los ejecutará.
El túnel quedó en silencio.
Kael dio un paso apenas delante de ella.
— Entonces aparta a tus soldados.
El leopardo negro gruñó inmediatamente. Fenrir mostró los colmillos. Y Arkon… empezó a sonreír peligrosamente.
— Oh, esto sí me interesa.
Logan ignoró completamente a Kael. Sus ojos seguían sobre Xylara.
— Dime la verdad… — murmuró — ¿todo esto es real?
Xylara sintió un pequeño nudo en el pecho.
Porque sabía exactamente qué estaba preguntando.
El dragón. Draconia. Ella.
Todo.
Pero antes de responder… el túnel volvió temblar violentamente.
BOOOOM.
Parte del techo colapsó detrás de los soldados imperiales provocando gritos y desorden.
— ¡Capitán!
— ¡El túnel está cediendo!
El leopardo negro rugió inquieto.
Fenrir observó las grietas del techo.
— Si siguen aquí morirán aplastados.
Kael sujetó lentamente la mano de Xylara.
— Tenemos que movernos ahora.
Los soldados levantaron nuevamente las armas esperando la orden de Logan.
Y el príncipe… guardó silencio.
Largo silencio.
Demasiado largo.
Hasta que finalmente habló.
— Retírense.
Todos lo miraron sorprendidos.
— ¿Alteza?
— El túnel no es estable — dijo Logan fríamente — perseguirlos aquí sería inútil.
Arkon sonrió lentamente.
— Interesante humano.
Logan ignoró el comentario. Seguía mirando únicamente a Xylara.
Como si quisiera decir algo más.
Pero no lo hizo.
Xylara sostuvo su mirada unos segundos.
Y luego… retrocedió junto a Kael.
— Vámonos.
Fenrir y Arkon cubrieron la retirada mientras el grupo desaparecía lentamente entre los túneles oscuros.
Logan permaneció inmóvil observando el lugar por donde se habían ido.
El leopardo levantó lentamente la cabeza.
Confundido.
Porque incluso él podía sentirlo.
Su amo… acababa de dejar escapar a sus enemigos.