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El Corazón del Villano

El Corazón del Villano

Status: Terminada
Genre:Timetravel / Reencarnación / Reencarnación(época moderna) / Completas
Popularitas:1.8k
Nilai: 5
nombre de autor: sang senja

Amelia Geraldi fue la princesa de la mafia más temida de su país. Pero una noche, después de leer hasta el amanecer una novela sin remitente, se quedó dormida... y despertó en el cuerpo de la secundaria que muere en el primer acto.

Ahora es Amelia Sandoval, una chica de diecisiete años con cara de muñeca, una familia que ya no la reconoce y una protagonista de lágrimas fáciles que se las arregla para que todos la compadezcan. Peor aún: el hombre que mandó a matar a su nueva identidad sigue ahí. Adrián William, el villano de la historia, frío, brillante y obsesionado con proteger a la heroína, la tiene en su lista negra.

Lástima para él. Esta vez, la presa sabe disparar.

Entre pistolas, intrigas escolares y un tigre blanco que ya muerde, Amelia decide reescribir el final que odió. Lo que no esperaba era que el mismísimo villano empezara a mirarla a ella.

¿Quién cazará a quién cuando el corazón del villano esté en juego?

NovelToon tiene autorización de sang senja para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

De vuelta al colegio

Después de más de dos semanas de reposo en casa, Amelia por fin volvió al colegio. El lugar donde empezaba la historia de amor de esta novela.

Fue en su propio auto. Al principio su familia no quería dejarla, pero Amelia argumentó que aún tenía trauma por el accidente y que no quería que nadie más resultara víctima.

Apenas llegó al estacionamiento, la voz chillona de Aurora, su mejor amiga, la recibió.

—¡Dios mío! ¡Mi amor! ¡Por fin volviste!

—¡De verdad me moría de miedo de perderte, ¿sabes?! Jenny y yo quisimos ir a verte al hospital como mil veces, pero tu familia no dejaba pasar a nadie de fuera. ¿Y por qué no te internaron en mi hospital, a ver?

Aurora gritó con dramatismo y se lanzó a abrazarla con fuerza, con las lágrimas ya corriendo. Aunque parecía exagerada, su preocupación por Amelia era sincera. Para ella, la vida estaba incompleta sin Amelia y Jenny a su lado.

—Estoy bien, Rora. Míralo tú misma: aquí estoy, de pie y sana. Gracias por preocuparte por mí. Ya, vamos al salón, amiga.

Amelia la tomó de la mano y la llevó hacia el aula.

Cuando entraron, Jenny ya estaba sentada, colgada del brazo de Alexio, el protagonista masculino. Alexio, por su parte, se mostraba frío e indiferente.

—¿Puedes soltarme? —dijo él, intentando zafarse de la mano de Jenny—. Tu asiento está allá, no aquí.

Jenny se ensombreció ante el tono cortante.

—¿Por qué eres así, Alex? Solo quiero estar cerca de ti.

Alexio la miró con asco.

—No hace falta que te pegues tanto. Me das asco, ¿entiendes?

Estaba harto de que Jenny anduviera siempre detrás de él.

—Ah, pero cuando se te pega la zorra de Sofi no te da asco, ¿verdad? —replicó Jenny, herida—. Hasta se te ve contento.

Y eso que era su prometida. Pero él siempre la trataba con frialdad.

—¡Jenny! ¡Cuida tu boca! ¿Qué quieres decir con eso?

Alexio le gritó, furioso.

—¡Ay, ya, Alex, Alex! —saltó Aurora—. ¿Ahora te haces el desmemoriado? Si eso es justo lo que haces todos los días con esa roba novios.

Ya no soportaba cómo trataba Alexio a su amiga. Echó a andar junto a Amelia hacia donde estaba Jenny.

—¡Está de locos! ¡Llegaron las damas de compañía, hermano! —gritó Leo, riéndose con burla—. ¡Mira quién habla de zorras!

—¡Ey, hermano! —se sumó Ramiro—. Ya regresó una de ellas. Seguro viene lista para armar escándalo. ¡Ya está completo el equipo de la Reina del Bullying!

Ramiro se rio junto a Leo, mientras Alexio solo les lanzó una sonrisa sarcástica a los tres. Amelia les echó una mirada de reojo, sin decir nada. Nada de eso tenía que ver con ella. Prefirió callar y observar.

Poco después llegó la estrella de la novela. Quién más que Sofía Arcadia Mejía. Se sentó junto a Alexio y sonrió con ternura.

—Buenos días, a todos.

Su voz sonaba amable y tranquilizadora.

—¡Buenos días, Sofi! —respondieron casi todos los alumnos, incluidos Alexio y sus dos amigos.

—Puaj... ¡qué falsa dulzura! —masculló Aurora, chasqueando la lengua—. ¡Esa Medusa sí que sabe actuar!

A su parecer, si Sofía de verdad fuera buena, no andaría todo el tiempo pegada al prometido de otra. Y si no era una roba novios, ¿cómo había que llamar a una mujer así?

—Rora, ¿por qué dices eso? —preguntó Sofía con voz débil, los ojos ya brillantes, a punto de llorar—. ¿Hice algo malo? Solo quería saludarlas a todas.

—No les hagas caso, Sofi —dijo Leo desde su asiento, detrás de Alexio, saliendo de nuevo en su defensa—. Son un montón de engendros. Siempre encuentran la forma de molestarte.

—Tu saludo no tiene nada de malo —replicó Jenny—. Lo malo es la sonrisa que le echaste al prometido de otra.

Miró a Sofía con dureza. Había visto con claridad cómo Sofía le sonreía dulcemente a Alexio al entrar al salón y, lo que dolía más, cómo Alexio le devolvía la sonrisa. Eso la llenó de celos y de rabia.

—Jenny, lo estás entendiendo mal —dijo Sofía, tratando de defenderse con suavidad—. Yo... le sonreí a todo el mundo. No solo a Alex.

Su voz temblaba, como si de verdad la hubieran lastimado las acusaciones de Jenny.

—¡Ja! ¡La excusa de siempre! —resopló Aurora—. Si le sonríes a todos, ¿por qué cuando ves a Alex la sonrisa es la más dulce?

Algunos alumnos reprimieron la risa. A Sofía se le encendió la cara y bajó la cabeza, como para verse todavía más patética.

—Ya, Rora.

Por fin habló Amelia. La tensión que ardía en el salón bajó un poco y todos voltearon a mirarla.

—Acabamos de volver a clases. No hace falta pelear desde temprano.

Aurora resopló, molesta, pero se calló. Jenny también apartó la cara, con los labios aún fruncidos. Alexio, en cambio, se quedó mirando a Amelia unos segundos más de lo habitual.

Algo era diferente. Normalmente, Amelia era la primera en defender a Jenny a capa y espada, y no pocas veces hasta se sumaba a lanzarle indirectas a Sofía. Hoy no. Se veía mucho más serena.

—Qué bueno que te des cuenta —soltó Alexio con sarcasmo—. Por una vez, no busques problemas.

Aurora se puso furiosa.

—¡Oye, ¿quién está buscando problemas?! Tu amiguita es la que...

—Rora.

Amelia le dio una palmadita en el brazo y Aurora se quedó callada de inmediato. Al verlo, Leo arqueó una ceja.

Qué raro. Rarísimo. Amelia nunca frenaba a Aurora. Al contrario, muchas veces avivaba el fuego.

Por fin sonó el timbre. Entró el profesor de la primera hora y todos regresaron a sus asientos. Amelia se sentó en su lugar, junto a la ventana, y poco a poco fue recorriendo el frente del salón con la mirada: Alexio. Sofía. Jenny. Y luego Aurora.

Se sentía confundida, porque todo lo que ocurría ante sus ojos coincidía exactamente con lo que había leído en la novela. Alexio, el protagonista. Sofía, la protagonista. Jenny, la prometida condenada a ser descartada. Aurora, la amiga leal que siempre ayudaba a Jenny. Y ella... Amelia Marta Sandoval. La villana número dos, la que siempre ayudaba a Jenny por su odio hacia Sofía.

Amelia suspiró. Si no fuera por los recuerdos de su vida anterior, quizá nunca habría creído que este mundo era en realidad una novela. Y lo que más escalofríos le daba era que gran parte de la trama sí estaba ocurriendo de verdad, aunque con muchos cambios.

Sin que nadie lo notara, Alexio volvió a mirar a Amelia. La chica reía con Aurora y Jenny. Por alguna razón, hoy se veía distinta: ni miradas altivas, ni indirectas afiladas, ni intentos de llamar la atención. Sin darse cuenta, una sonrisa leve se asomó en los labios de Alexio. Al menos esta Amelia era mucho más agradable de ver que la de antes.

Pero antes de que sus pensamientos se fueran más lejos, Alexio desvió la vista y volvió a concentrarse en el libro que tenía enfrente.

Amelia, por su parte, no se dio cuenta de aquella mirada.

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