Pov Melany Ashnot.
El día de mi boda descubrí la verdad, El dia que se suponía que seria el mas feliz de mi vida. Termino siendo mi peor pesadilla.
El hombre que amaba Jamas me amo. Fingió cada palabra, cada caricia… solo para llevarme directo a la muerte.
Su familia, cazadores. Yo, el premio.
Morí traicionada, con el veneno de su daga en mi sangre y el rostro de mi Esposo sonriente tomado de la cintura de Ella... Mi mejor amiga.
Todo fue un Engaño. Mi vida era una mentira. Una mentira que me habia llevado a mi inminente final.
Pero la Diosa me escuchó.
He vuelto.
Y esta vez, no dudaré.
Esta vez, arderán.
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8. Enigmático
Claire Romanov.
Era la unica que faltaba.
En mi vida pasada, Claire fue la que sembró las dudas más profundas. Las que me alejaron de mis instintos. Las que me convencieron de que Erick era mi destino, de que los presentimientos eran solo miedos, de que confiar era un acto de valentía.
Ahora, al verla aparecer por los pasillos con su largo abrigo color vino, su cabello oscuro en ondas sueltas y su inseparable bolsa de terciopelo, supe que el teatro había comenzado de nuevo. Y yo ya conocía el guion de memoria.
Fue al día siguiente cuando se acercó, justo después de clase.
—Melany —dijo, con esa voz baja y musical que sonaba como un secreto—. ¿Puedo hablar contigo un momento?
Me giré lentamente. Ahí estaba, con una sonrisa ligera, casi tímida. Como si no quisiera invadir mi espacio. Pero ya lo estaba haciendo.
—Claro —respondí, fingiendo sorpresa.
—Me gusta observar a las personas… y tú tienes algo. Una energía intensa. Casi salvaje.
Qué original.
—¿Eso es algo bueno?
—Para mí, sí. Me encanta rodearme de personas que se sienten diferentes. Las que vibran más fuerte.
Era parte de su estrategia. Te hacía sentir única. Te ponía por encima del resto. Era una trampa sedosa, como una telaraña construida con halagos y dulces elogios
—¿Lees el aura de todos los estudiantes?
—Solo de los que brillan sin saberlo.
Se acercó y sacó su pequeña bolsa de terciopelo negro.
—¿Te han leído alguna vez las cartas?
La misma línea. Las mismas palabras.
El mismo juego. Asentí, fingiendo que no era la primera vez.
—¿Quieres hacerlo ahora?
—¿Aquí?
—Aquí no. Tengo un rincón perfecto en la biblioteca. Nadie molesta allí.
Acepté. Por supuesto que acepté.
El rincón estaba al fondo del segundo piso de la biblioteca. Claire colocó un pañuelo púrpura sobre la mesa y sacó su mazo. El mismo. Reconocería ese reverso plateado con estrellas negras en cualquier vida. Porque había dejado que me influenciara.
Yo. Una mujer sobrenatural había dejado que una simple humana que decía leer el futuro me lavara el cerebro
Era patetico.
—Elige tres cartas —dijo, después de mezclar con elegancia.
Lo hice sin pensar.
—Pasado, presente y futuro —murmuró mientras las colocaba boca abajo.
Giró la primera carta.
La Luna.
Sus cejas se alzaron levemente.
—Eres alguien que ha vivido engaños. Has sido víctima de la ilusión, de las sombras… pero también conoces los ciclos, ¿no? Sabes que todo vuelve.
Casi sonreí. Ella no tenía idea cuánto volvía.
Giró la segunda carta.
La Sacerdotisa.
—En este momento, estás en silencio. Observas. No revelas tu juego. Tienes secretos… pero también miedo de enfrentarlos.
¿Miedo? Quise reír. No. Ya no. Ahora solo tenía estrategia.
Giró la última carta.
El Diablo.
—Vendrá una tentación. Alguien que te hará dudar de ti misma. Que intentará llevarte por un camino oscuro disfrazado de amor. Tendrás que elegir con cuidado.
Qué irónico. Esa carta había salido también la primera vez. Y yo había elegido a Erick
Claire alzó la vista y me estudió.
—Tienes una energía poderosa, pero… cerrada. Como si una parte de ti no quisiera dejar entrar nada.
—Tal vez estoy aprendiendo a protegerme.
—O tal vez alguien ya te rompió —dijo suavemente.
La miré fijamente. En completo Silencio.
—Gracias por la lectura —dije al levantarme.
Ella sonrió como si acabara de abrir la primera grieta en una pared que planeaba derrumbar poco a poco.
—Te caigo bien, ¿verdad? —preguntó antes de que me fuera.
—Todavía no lo he decidido.
Ella se rió suavemente, sin ofenderse.
—Ya lo harás.
Esa noche, miré la luna por la ventana.
Había algo en el aire. Una presión.
Una señal. El ciclo se estaba repitiendo.
Y eso solo significaba que ya se acercaba el climax
¿O que parte de... ¡¡¡SON CAZADORES!!!, no entendiste?.🤦♀️°\🙄/°😒🤷♀️🙎♀️