Siempre ha sentido que tiene mala suerte, y ahora renace con muchas posibilidades, intentando cambiar su destino.
* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
* Todas las novelas son independientes**
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Cassian 2
La visita de Cassian aquella tarde no fue anunciada con demasiada formalidad.
Eveline estaba en el pequeño salón azul de la mansión Alderwick, hojeando el libro antiguo que había encontrado días atrás.. un tratado casi olvidado sobre “marcas de alma” y memorias despertadas.. cuando el mayordomo anunció..
—El duque Cassian Rathborne.
Ella levantó la vista.
Y sonrió.
Cassian entró con esa seguridad despreocupada que parecía natural en él. Vestía de manera impecable, pero su expresión era distinta.. menos juguetona, más… analítica.
Se inclinó apenas.
—Lady Eveline Alderwick.
—Su gracia —respondió ella con suavidad.
Pero en cuanto el mayordomo cerró la puerta, Cassian dejó escapar el aire lentamente.
—Necesito hacerle una pregunta.
Ella inclinó la cabeza, curiosa.
—¿Tan grave suena?
—Intrigante.. Desde el incidente de la maceta… usted no es la misma.
Eveline no fingió sorpresa.
Sabía que tarde o temprano él lo notaría con claridad.
—¿Le molesta?
Cassian negó suavemente con la cabeza.
—Me fascina. Pero no soy un hombre que ignore los cambios sin buscar su causa.
Se sentó frente a ella, apoyando los antebrazos sobre las rodillas.
—Eveline… ¿qué ocurrió realmente?
El silencio se extendió unos segundos.
Ella cerró el libro con cuidado.
Si iba a construir algo real con él, no podía basarlo en medias verdades.
Respiró hondo.
—Desperté con recuerdos..
Cassian no interrumpió.
—Recuerdos de otra vida. Una distinta. Otro mundo. Otra… versión de mí.
La mirada de Cassian se afiló, no incrédula, sino profundamente atenta.
—¿Otra vida?
Ella asintió.
—Leí sobre ello.. Aquí lo llaman “marca de alma”. Personas que, tras un evento cercano a la muerte, despiertan memorias pasadas.
Cassian bajó la mirada al libro… y luego volvió a ella.
—Las conozco.
Eveline parpadeó.
—¿Las conoce?
—Dos de mis amigos están casados con mujeres que despertaron marcas de alma.. Me hablaron de que sus personalidades son muy especiales.. más conscientes. Más decididas.
Hizo una pausa.
—Pero hasta no verlo con mis propios ojos, no lo creí del todo.
Eveline sintió una mezcla de alivio y vulnerabilidad.
—Entonces… ¿no piensa que estoy delirando?
Cassian soltó una risa suave.
—He visto delirios. Usted no es uno de ellos.
Se inclinó un poco más hacia ella.
—Cuénteme.
Y ella lo hizo.
Le habló de su otra vida. No con detalles absurdos ni exageraciones, sino con la serenidad de alguien que había aceptado lo imposible. Le habló de su antigua sensación de mala suerte constante. De su muerte absurda. De despertar aquí con la certeza de que no quería desperdiciar una segunda oportunidad.
Cassian la escuchó sin burlarse. Sin interrumpir. Sin cuestionar.
Cuando terminó, el silencio fue distinto.
Más íntimo.
Más profundo.
Finalmente, él sonrió.
No era su sonrisa habitual de duque encantador.
Era más cálida.
—Eso explica muchas cosas..
—¿Como cuáles?
Él inclinó la cabeza, estudiándola.
—Como su mirada más segura. Su manera de provocarme sin titubear. El hecho de que me besara en mi propia oficina sin el menor remordimiento.
Eveline sintió calor subirle a las mejillas.
—¿Le disgustó?
Cassian se acercó apenas.
—Me sorprendió.
Su voz bajó un tono.
—Y me gustó mucho más.
Ella sostuvo su mirada.
—¿Más que antes?
Él no dudó.
—Mucho más.
Eveline sonrió, lenta, satisfecha.
Se inclinó hacia él con naturalidad y, sin dramatismo ni vacilación, depositó un beso suave en la comisura de sus labios.
Un gesto breve.
Pero lleno de intención.
Cassian quedó inmóvil un segundo.
Luego sonrió con una mezcla de asombro y diversión.
—Definitivamente es otra persona.
Sin apartarse, él deslizó su mano hacia su cintura y la atrajo con suavidad, como probando su reacción.
Como esperando que ella se tensara.
Que retrocediera.
Que recordara la Eveline anterior, más prudente, más contenida.
Pero no lo hizo.
Al contrario.
Eveline apoyó una mano sobre su pecho y se acercó un poco más, acortando la distancia entre sus cuerpos con una naturalidad que lo dejó sin palabras.
—¿Esperaba que me asustara?
Cassian soltó una risa baja.
—Un poco.
—Ya morí una vez.. jajaja.. No pienso desperdiciar tiempo retrocediendo.
Sus ojos brillaban.
No había miedo en ellos.
Solo decisión.
Cassian la observó como si la estuviera redescubriendo.
—Entonces la marca de alma no solo despertó recuerdos.. Despertó coraje.
Ella sonrió.
—Siempre lo tuve. Solo necesitaba recordarlo.
Él la sostuvo con firmeza, la mano segura en su cintura.
—Me alegra que lo hiciera.
Se inclinó apenas, rozando su frente con la de ella.
—Porque esta versión suya… me tiene completamente intrigado.
Eveline cerró los ojos un segundo, disfrutando la cercanía.
Su mala suerte seguía existiendo.
Pero ahora no la paralizaba.
Ahora la impulsaba.
Y si su segunda vida había comenzado con una maceta…
Parecía continuar con algo mucho más interesante.
Un duque que no la temía.
Y que, lejos de asustarse por su verdad, parecía disfrutar cada parte nueva de ella.
me encanta súper bien narrada
nunca perdió el hilo narrativo
ella con su suerte y el siempre ahí al lado