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Quiero El Divorcio

Quiero El Divorcio

Status: En proceso
Genre:Viaje a un mundo de fantasía / Mundo de fantasía / Omegaverse
Popularitas:11.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Fanny123

Elías murió de la forma más absurda… y despertó dentro de su novela omegaverse favorita.

Ahora es Adrian Valmont, el omega dulce destinado a ser ignorado, humillado y finalmente morir de amor a manos de su esposo: el frío y arrogante duque alfa Cassian Armand.

Pero hay un problema.

Él ya conoce la historia.

Y esta vez no piensa esperar a que lo abandonen.

Decidido a cambiar su destino, Adrian exige el divorcio desde el principio. Sin embargo, el duque se niega a dejarlo ir. Lo que comienza como un matrimonio político sin amor se convierte en una batalla de orgullo, deseo y poder, donde el alfa que nunca miró atrás empieza a obsesionarse con el omega que ya no lo ama.

¿Podrá Adrian romper el destino que ya fue escrito…
o el duque hará todo lo posible por mantenerlo a su lado?

NovelToon tiene autorización de Fanny123 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

¿COMO SOBREVIVIR AL DUQUE?

CAPITULO 3

Adrian decidió que, si no podía divorciarse, al menos podía organizar su tragedia con dignidad.

Lo primero que hizo al despertar fue sentarse en la cama con expresión solemne y declarar:

—Muy bien. Operación No Morir inicia hoy.

La doncella que entraba con el desayuno casi deja caer la bandeja.

—¿Su Excelencia?

—Nada, estoy motivándome.

El problema de estar en un mundo omegaverse no era solo el duque frío y emocionalmente incompetente. Era el sistema entero. Los omegas debían ser delicados, comprensivos, fértiles y, preferiblemente, silenciosos.

Adrian no planeaba cumplir más de dos de esos requisitos.

Mientras desayunaba, repasó mentalmente la línea temporal original.

Capítulo 8: Adrian organiza una cena romántica. Cassian no asiste.

Capítulo 12: Adrian intenta acompañarlo a un evento militar. Es rechazado públicamente.

Capítulo 19: Lluvia, espera dramática, neumonía emocional.

—Cancelado, cancelado y canceladísimo —murmuró.

—¿Desea cancelar algo, Su Excelencia? —preguntó la doncella, confundida.

Adrian sonrió.

—Solo el destino.

Su primer movimiento estratégico fue visitar la oficina de administración del ducado.

En la novela original, Adrian apenas aparecía allí una vez, y solo para entregar dulces a los empleados. Era considerado demasiado “frágil” para asuntos económicos.

Perfecto. Nadie sospecharía nada.

Cuando entró, los funcionarios se levantaron de inmediato.

—¡Su Excelencia!

—Buenos días —respondió con amabilidad calculada—. Quiero revisar los registros de las propiedades del este.

Silencio.

Uno incómodo.

—¿Los registros… financieros? —preguntó un hombre mayor.

—Sí. Los números no muerden. Espero.

Intercambiaron miradas.

Un omega interesado en finanzas era casi tan extraño como un alfa interesado en bordado floral.

—Por supuesto, Su Excelencia —respondieron finalmente.

Durante dos horas, Adrian revisó informes. Descubrió algo interesante: varias aldeas estaban pagando impuestos excesivos debido a intermediarios corruptos.

En la novela, eso nunca se mencionaba.

Porque Adrian jamás miraba esos papeles.

—Interesante —murmuró.

Si arreglaba eso, ganaría apoyo popular.

Y Cassian no podría quejarse, porque sería beneficioso para el ducado.

Ja. Movimiento elegante.

El segundo paso fue más arriesgado.

El entrenamiento militar.

No para participar —no estaba loco— sino para observar.

En la historia original, Adrian evitaba el campo de entrenamiento porque el aura alfa colectiva lo intimidaba.

Elías, en cambio, tenía curiosidad científica.

Se presentó en el patio donde los soldados practicaban con espadas.

El impacto fue inmediato.

Decenas de alfas entrenando juntos generaban una presión casi tangible en el aire.

Su cuerpo omega reaccionó con un leve temblor involuntario.

Respira.

No eres un personaje secundario.

Eres el protagonista reescribiendo el guion.

Cassian estaba allí.

Sin capa. Sin escritorio de por medio. Solo camisa ajustada, mangas arremangadas, espada en mano.

Y, lamentablemente, se veía ridículamente atractivo.

“Maldito diseño de personaje.”

Uno de los capitanes notó su presencia.

—Su Excelencia, este no es un lugar adecuado para usted.

—Estoy casado con el dueño del lugar. Técnicamente, es mi patio también.

El capitán abrió la boca. La cerró.

Cassian se giró lentamente.

Sus ojos grises se posaron en Adrian.

El entrenamiento se detuvo casi por completo.

—¿Qué haces aquí? —preguntó el duque.

—Observando.

—No es seguro.

—¿Hay riesgo de que me ataque una espada voladora espontánea?

Un par de soldados contuvieron la risa.

Cassian frunció el ceño.

—La presión alfa puede afectarte.

Adrian cruzó los brazos.

—Estoy perfectamente estable.

En ese preciso momento, un viento cargado de feromonas dominantes cruzó el patio.

Adrian sintió un cosquilleo incómodo en la nuca.

Tragó saliva.

No retrocedas.

Cassian dio un paso hacia él.

Y, de forma casi imperceptible, liberó su propia aura alfa.

No para intimidarlo.

Sino para cubrirlo.

La presión ambiental disminuyó.

Adrian parpadeó.

¿Me está… protegiendo?

—Cinco minutos —dijo Cassian—. Luego volverás al interior.

—Diez.

—Cinco.

—Ocho.

—Seis.

Adrian suspiró.

—Acepto seis.

Los soldados intercambiaron miradas. Nadie había negociado con el duque… jamás.

Cassian volvió a entrenar, pero ahora su atención parecía dividida.

Adrian observó los movimientos estratégicos, las formaciones, la disciplina. No era solo fuerza; era estructura.

Y entendió algo importante.

Cassian no era frío por crueldad.

Era frío por control.

Todo en su vida estaba organizado.

Predecible.

Y Adrian acababa de convertirse en una variable inesperada.

Esa tarde, durante el almuerzo, ocurrió algo aún más sorprendente.

Cassian apareció en el comedor.

A tiempo.

Adrian casi dejó caer la cuchara.

En la novela, el duque rara vez compartía comidas con su esposo.

—Su Excelencia —saludó con calma fingida.

—Adrian.

Se sentaron frente a frente.

Silencio.

—He recibido informes de que revisaste los registros del este —dijo Cassian.

“Espionaje matrimonial. Maravilloso.”

—Sí. Hay irregularidades.

Cassian lo miró con interés genuino.

—¿Cuáles?

Adrian explicó brevemente lo que había descubierto.

El duque escuchó sin interrumpir.

Sin condescendencia.

Cuando terminó, Cassian asintió.

—Buen trabajo.

Adrian parpadeó.

“¿Buen trabajo?”

¿Eso era… aprobación?

—¿No le molesta que me involucre?

—Si mejoras el ducado, no.

—Pensé que diría algo como “eso no corresponde a un omega”.

—No eres “un omega” —respondió Cassian con tono firme—. Eres mi consorte.

Silencio.

Adrian no esperaba que esa frase lo afectara.

Pero lo hizo.

—Sigo queriendo el divorcio —murmuró casi por reflejo.

Cassian dejó el vaso lentamente.

—No.

Adrian suspiró.

—Tenía que intentarlo.

Por primera vez, una sombra de sonrisa cruzó el rostro del duque.

Fue pequeña.

Pero real.

—Eres persistente.

—Es una virtud.

—Puede ser agotador.

—También.

Se miraron unos segundos.

No había odio.

No había desprecio.

Había… curiosidad.

Y algo más difícil de nombrar.

Cassian se levantó primero.

—Mañana revisaremos juntos los informes.

Adrian abrió los ojos.

—¿Juntos?

—Si vas a interferir en mi administración, al menos hazlo correctamente.

Adrian sonrió.

—Eso suena casi como una invitación.

—No lo es.

—Entonces es una orden elegante.

Cassian negó levemente con la cabeza y se marchó.

Adrian se quedó sentado unos segundos más.

Su plan inicial era simple: divorcio rápido, salida estratégica.

Pero algo estaba cambiando.

Cassian no era el villano indiferente que recordaba.

Era un hombre rígido, sí.

Orgulloso.

Dominante.

Pero no cruel.

Y ahora…

Lo estaba mirando.

Prestando atención.

“Esto es peligroso”, pensó Adrian.

Porque cuanto más cambiaba la historia…

Más impredecible se volvía el final.

Y lo último que quería era caer en la misma trampa emocional que el Adrian original.

Se puso de pie.

—Regla número uno —murmuró—: no enamorarse del duque alfa absurdamente atractivo.

El eco de sus propias palabras lo hizo reír.

Desde el pasillo, Cassian, que aún no se había alejado del todo, escuchó esa última frase.

Se detuvo.

Y, por primera vez en años…

Sonrió de verdad.

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moon_jabami03
muy buena la verdad sin palabras
Maru19 Sevilla
Que bonito!!
Maru19 Sevilla
Bonita historia, muy divertida👏👏👏
Maru19 Sevilla
Es interesante la historia 👏👏
Annyely
🥰 q vuelvan a estar juntis
Yezsan
no puede ser 😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭
Nina taisho
totalmente atrapada
Anonymous
cada capítulo es más intenso que otro, me encanta mucho la historia 🥰
Ana Flavia Ruiz Diaz
no puedo creerlo estoy 🤯
Fanny: Todavía hay más no acaba aquí 🤭
total 1 replies
ARY🤓
🤯🤯🤯🤯🤯🤯QUEEEEE?!!!!! CÓMO? 😭😭😭😭😭😭😭😭😭
Nina taisho
🤪🤪🤪 ya viene lo bueno
Nina taisho
totalmente identificada 🤪🤪
azucena
woooow🥰 qué emoción 🤭 me encanta
ARY🤓
Ellos juran que ganaron🤣🤣🤣🤣🤣 acaban de soltar a la bestia😡
Anonymous
Se forja una pareja más fuerte ☺️☺️
Quica Romero
Darte con ella por idiota.🤨🫩🤷‍♀️🤦‍♀️ Ya que en vez de ir al grano le diste vueltas.🤷‍♀️
Dando margen a que te diga, no. 😒. Deberías de haber llegado con el papel de divorcio o "¡quiero el divorcio!".
Y si te rechaza ir al consejo y exigir el divorcio.🤨🤨
ARY🤓
se duplicó el capítulo
Yezsan
maldito conde piojoso, no se va a salir con la suya!!!🤬🤬🤬🤬
★♤♥︎kiran♡♠︎☆
si soyy🤣
Kate Spam
lo acepto, yo sería él si reencarnara 🤭😭
Fanny: ya somos dos 🤭🤭
total 1 replies
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