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Me Iré Con Mi Hijo: El Omega Que Rechazo Al Protagonista

Me Iré Con Mi Hijo: El Omega Que Rechazo Al Protagonista

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / BL / Omegaverse / Completas
Popularitas:37.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Reencarné en el omega destinado a morir por amor.
Abandonado por el protagonista, incluso estando embarazado.
Esta vez no rogaré.
Me iré con mi hijo… y escribiré mi propio final feliz.

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4 — Donde aprendo a quedarme

La capital interior apareció al anochecer, extendida como un cuenco de luces cálidas entre colinas bajas. Lysien observó el perfil de las torres desde la ventanilla del carruaje. No eran las agujas orgullosas del palacio imperial, ni las murallas severas de Blackmere. Había algo más humano en esa ciudad: mercados que aún murmuraban a esa hora, casas apiñadas con ventanas encendidas, un río lento que reflejaba el cielo oscuro.

El carruaje se detuvo frente a una posada amplia, con un letrero de madera gastado por los inviernos. Kaelen descendió primero y dio órdenes breves a la escolta. Sus gestos eran medidos; la forma en que apoyaba la mano en la empuñadura de la espada no era amenaza, sino costumbre.

—Aquí estaremos a salvo —dijo, volviéndose hacia Lysien—. No es lujoso, pero es discreto.

Lysien bajó con cuidado. El suelo empedrado estaba húmedo. Agradeció en silencio el reflejo con el que Kaelen ajustó el paso para no apurarlo. No hubo una mano extendida esta vez; Lysien ya se sostenía mejor. Ese detalle le importó: no quería acostumbrarse a ser llevado.

En la habitación, dejó el equipaje pequeño sobre la cama. La posadera explicó horarios, comidas, normas simples. Lysien escuchó con atención. Le gustaba esa normalidad sin títulos.

Cuando quedaron solos en el pasillo, Kaelen carraspeó.

—Mañana puedo ayudarte a encontrar alojamiento más estable… si decides quedarte.

Lysien tardó en responder. Se apoyó en la pared, respirando hondo. El viaje había sido largo, y su cuerpo se lo recordaba.

—No quiero ser una carga —dijo al fin.

Kaelen frunció apenas el ceño, no molesto; preocupado.

—No lo eres. Pero tampoco tienes que demostrar fortaleza todo el tiempo.

Lysien bajó la mirada. Sus dedos se cerraron y abrieron, como si ensayaran soltar algo.

—En mi vida anterior —confesó—, pedir ayuda siempre terminaba en deuda. Aprendí a sostenerme solo.

Kaelen asintió, lento.

—Aquí, pedir ayuda no te hace menos. Te hace humano.

No fue una frase grandilocuente. Fue dicha sin adornos. Y, por alguna razón, eso la volvió más pesada. Lysien sintió el nudo en la garganta y giró el rostro para que no se notara. Kaelen no insistió. Respetó ese gesto de pudor emocional.

Esa noche, Lysien se sentó en la cama con una vela encendida. Sacó los documentos: certificados, sellos, cartas. Miró su nombre escrito con tinta elegante: Lysien Armandell. El peso de la identidad era real ahora. No podía seguir siendo un espectador de historias ajenas. Tenía que construir la suya.

Al amanecer, salió a caminar por el barrio. Los vendedores armaban puestos; una mujer regañaba a su hijo por llegar tarde; un herrero abría la fragua. El mundo no lo esperaba. Y eso, extrañamente, lo liberaba.

Entró en una pequeña oficina de registros. Habló con una funcionaria de cabello recogido. Su voz tembló al principio, pero se afirmó al explicar que buscaba residencia temporal. No mencionó títulos. No los necesitaba. La funcionaria levantó la vista, midió su compostura, y le ofreció opciones. Lysien escuchó, preguntó, tomó notas. Sus manos se mancharon de tinta. Se sintió vivo de una manera distinta: no como duque consorte, sino como alguien que negocia su lugar en el mundo.

A la salida, Kaelen lo esperaba a una distancia respetuosa. No lo había seguido dentro.

—¿Cómo fue? —preguntó.

—Más sencillo de lo que pensé —respondió Lysien, sorprendido de su propia sonrisa breve—. Tengo opciones.

Caminaron juntos por la calle. Kaelen le señaló un local donde alquilaban habitaciones por mes. Otro donde vendían pan fresco al amanecer. Lysien memorizó rutas, olores, nombres. Cada detalle era una estaca que lo anclaba al presente.

Por la tarde, el cansancio lo alcanzó de golpe. En la posada, Lysien se sentó en el borde de la cama, respirando con cuidado. El mareo regresó, más fuerte. Cerró los ojos. El mundo osciló.

—Lysien —dijo Kaelen, desde la puerta—. ¿Te sientes…?

No terminó la frase. Avanzó dos pasos, se detuvo. No invadió. Esperó a que Lysien levantara la mano.

—Solo… un momento —susurró Lysien—. Se me pasa.

Kaelen se arrodilló frente a él, a la altura de sus ojos, sin tocarlo.

—Respira conmigo —dijo, marcando el ritmo con la voz—. Inhala. Sostén. Exhala.

Lysien obedeció. El mareo cedió poco a poco. Cuando abrió los ojos, Kaelen seguía allí, quieto, presente sin imponerse.

—Gracias —dijo Lysien.

—No me des las gracias por quedarme —respondió Kaelen—. Eso es lo mínimo.

Esa frase le golpeó más fuerte que cualquier gesto heroico. En la vida que había dejado atrás, quedarse había sido siempre una moneda de cambio. Aquí, parecía un acto simple.

Más tarde, llegó un mensajero con un sello de Blackmere. Lysien lo reconoció al instante. Su pecho se tensó. No lo abrió de inmediato. Lo sostuvo como si pesara más que el papel.

Kaelen lo observó sin acercarse.

—No tienes que leerlo ahora.

Lysien respiró hondo.

—Si no lo leo, el pasado se queda conmigo de todos modos.

Rompió el sello. La letra de Darian era precisa, firme. Las palabras, medidas: preocupación por su estado, ofrecimiento de protección, una invitación a volver “para hablar con calma”. No había disculpa. No había reconocimiento del daño. Era el mismo tono de siempre: control envuelto en cortesía.

Lysien cerró los ojos. Sintió la punzada antigua del “tal vez si vuelvo…”. La reconoció. No la obedeció.

—No voy a responder —dijo, con una calma que le sorprendió.

Kaelen asintió.

—No debes nada a quien no supo quedarse.

El silencio que siguió no fue incómodo. Lysien dobló la carta con cuidado y la guardó en el fondo del bolso. No como recuerdo. Como prueba de que había aprendido a no confundirse.

Esa noche, antes de dormir, apoyó la mano en su vientre.

—No prometo que no tenga miedo —susurró—. Prometo que no te cambiaré por un lugar donde no nos quieran.

El viento golpeó la ventana con suavidad. Afuera, la ciudad respiraba. Dentro, Lysien se permitió quedarse. No en un palacio. En sí mismo.

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Andrea Ortiz
Me encanta el personaje, cero dramas cero show, hechos simplemente hechos ☺️
Annyely: 🥹 Gracias por notarlo
Quería que el personaje hablara más con lo que hace que con lo que dice
¿Qué fue lo que más te gustó de él hasta ahora?
total 1 replies
Andrea Ortiz
Me encanta el personaje, cero dramas cero show, hechos simplemente hechos ☺️
Marcela Ponce
aprecen filosofos estos dos...
Marcela Ponce
autora en todas las historias de Abo los betas no tiene olor ni pueden oler las feromonas... crotica constructiva
Estrella Guadalupe Martinez Vera
muy linda novela en donde enseña a qué uno nunca está solo siempre va haber alguien que sea tu apoyo ❤️❤️para
Annyely: Gracias por tus palabras, Estrella 💙
Me alegra muchísimo que te haya gustado la novela y el mensaje que transmite. A veces creemos que estamos solos, pero siempre puede aparecer alguien que cambie nuestro destino.
Gracias por leerla y por comentar.
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Estrella Guadalupe Martinez Vera
y que pasó con el Ducado 🤔 y ese duque que fue de el nunca reclamo la paternidad del pequeño eso si es raro pero bueno al final de cuentas lo que cuenta es que Lysien encontró paz
Annyely: En realidad ese duque nunca se preocupó por el protagonista ni por el niño. Prefirió ignorar todo antes que asumir la verdad.
Estrella, dime algo… si algún día regresara arrepentido, ¿crees que merecería ser perdonado? 👀
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Estrella Guadalupe Martinez Vera
siiii ❤️❤️❤️❤️ me encantó
Annyely: “¡Me alegra muchísimo que te haya gustado! ❤️ Gracias por leer y comentar, eso anima mucho a seguir escribiendo.”
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Estrella Guadalupe Martinez Vera
que bello ahora son un gran equipo juntos por siempre 😍😍😍😍
Annyely: “Sí, después de todo lo que pasaron merecen estar juntos. Gracias por seguir la historia hasta aquí ❤️.”
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Estrella Guadalupe Martinez Vera
💕💕💕💕
Estrella Guadalupe Martinez Vera
por fin nació su bebé ❤️❤️❤️❤️
Annyely: “¡Sí! Fue un momento muy esperado. Gracias por acompañar toda la historia hasta este punto ❤️ ¿Te imaginabas que el nacimiento sería así?”
total 1 replies
Estrella Guadalupe Martinez Vera
está en labor de parto donde está el curandero 🤨
Annyely: “¡Exacto! En ese momento todo estaba pasando demasiado rápido… y no todos estaban preparados para lo que venía. ¿Creíste que algo malo iba a pasar?”
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Estrella Guadalupe Martinez Vera
cielos
Estrella Guadalupe Martinez Vera
es que está estresado por todo lo que le sucede al barrio y es lógico que su cuerpo se recienta
Estrella Guadalupe Martinez Vera
que tensión eso es lo que busca ese infeliz del Duque 😡😡😡
Estrella Guadalupe Martinez Vera
haaggggrrr😡😡😡😡 ese Duque
Estrella Guadalupe Martinez Vera
🥹🥹🥹🥹
Estrella Guadalupe Martinez Vera
si a de ser difícil para Lysien ya que en su mundo no conoció ese afecto al perder a sus padres a tan joven edad y luego llegar a otro mundo desconocido y encima embarazado
Estrella Guadalupe Martinez Vera
haaaay me encanta esa imagen es tan tierna y dulce 🥹🥹🥹🥹❤️
Estrella Guadalupe Martinez Vera
creo se repitió el capítulo 😅
Estrella Guadalupe Martinez Vera
😍😍😍😍 hay el amoooor
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