En un mundo de poder y corrupción, Bernardo Thompson, conocido como el Príncipe Thompson, es un hombre con un destino marcado. Criado por su padre adoptivo, Oliver Thompson, el demonio inglés, Bernardo ha aprendido a navegar en las aguas turbulentas de la mafia.
Su vida cambia drásticamente cuando conoce a María Ángel, una rubia con un pasado tormentoso y un poderoso jefe de la mafia que la persigue. Bernardo se enamora perdidamente de María Ángel, lo que desata una guerra entre mafias por el amor de la bella mujer. Además, su novia española, Ana, se siente traicionada y busca venganza.
En este triángulo amoroso, Bernardo tendrá que demostrar por qué es digno de continuar con el legado de su padre adoptivo y su madre, la princesa rusa. Con su inteligencia, astucia y coraje, Bernardo deberá enfrentar a sus enemigos y proteger a la mujer que ama.
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Confía en mí...
...María Ángel no pudo negarse. La imponente figura del rubio que la sostenía en sus brazos le resultaba atrayente....
...Bernardo la bajó con sumo cuidado en la puerta del baño....
...— Esperaré aquí afuera, por si necesitas algo — dijo él con cortesía....
...María Ángel solo lo observó, preguntándose si quizás todo eso era un sueño. No era posible que un hombre desconocido fuera tan amable con ella y que ella se sintiera tan bien, como si lo conociera de siempre....
...María Ángel se retiró el abrigo mientras seguía temblando producto del malestar físico que sentía en su cuerpo. Luego, retiró la camisa y justo cuando pensó en retirarse el ajustado pantalón, se dio cuenta de que si lo hacía, terminaría lastimando aún más su herido pie....
...Ella se puso la camisa y abrió la puerta para pedir ayuda....
...— Disculpe, ¿podría prestarme una tijera? — pidió con voz baja....
...— Primero que todo, me presentaré. Mi nombre es Bernardo Thompson, y no me hables de usted — dijo Bernardo sonriendo....
...— Ahora sí, podrías decirme, ¿para qué necesitas la tijera? — preguntó Bernardo....
...— Necesito cortar mi pantalón. Es ajustado y si me lo retiro así, lo más probable es que termine lastimando más mi pie — explicó María Ángel....
...Bernardo buscó en las gavetas de la habitación y allí encontró una tijera....
...Él se agachó para cortar el pantalón. Con movimientos suaves y cuidadosos, cortó el pantalón hasta un poco más arriba de la rodilla....
...Los dedos de Bernardo rozaron suavemente la pierna de María Ángel, haciéndola estremecer ante su toque....
...— Bien, creo que ya está — dijo Bernardo, poniéndose en pie....
...— Muchas gracias — dijo ella, volviendo a entrar al baño....
...Finalmente, se deshizo del pantalón y toda la ropa, tomó la ducha de agua fría. El escalofrío se intensificó a raíz del agua fría; sus huesos dolían y sentía sus ojos pesados....
...Temblando, tomó las dos toallas. Una la uso para el cabello y con la otra se secó y envolvió su cuerpo....
...A paso lento y temblando, salió del baño. Bernardo vio su rostro pálido y se preocupó....
...Bernardo la ayudó a llegar a la cama, donde la abrigó al ver que ella estaba temblando....
...Jessika aún no llegaba y Bernardo ya se empezaba a preocupar por el estado de salud de su huésped....
...— Dime, ¿te sientes cómoda? — preguntó Bernardo....
...— Sí muchas gracias, Estoy tan cansada, tengo demasiado sueño — habló ella....
...— Descansa un poco. Le diré a Dorothy que te prepare algo para el malestar — dijo Bernardo....
...— Muchas gracias — dijo ella, cerrando lentamente sus ojos....
...— Acabo de olvidar algo — dijo Bernardo, regresando y yendo directo al baño....
...María Ángel abrió con pesadez sus ojos para observar a Bernardo. Su mirada se encontró con la de él, y por un momento, se sintieron conectados....
...Él salió del baño con un secador de cabello....
...— ¿Puedes sentarte? — preguntó Bernardo, acercándose al lado de la cama donde ella estaba acostada....
...María Ángel se sentó, dejando ver su desnuda espalda. La luz de la habitación iluminaba su piel suave y delicada....
...Bernardo fue especialmente cuidadoso en la forma en que le secó el cabello. Su mano rozaba suavemente su espalda, y María Ángel sintió un escalofrío....
...— ¡Tienes un cabello hermoso! — dijo Bernardo, admirando la textura y el color de su cabello....
...María Ángel se sentía tan extrañamente bien con los cuidados de ese hombre, que cerró sus ojos, incrédula de lo que estaba ocurriendo....
...La espalda de María Ángel estaba desnuda, por lo que Bernardo pudo apreciar la delicadeza de su piel. Deseaba acariciarla, sentir su suavidad bajo sus dedos....
...Mientras secaba su cabello, Bernardo no podía evitar pensar en lo hermosa que era María Ángel. Su piel, su cabello, sus ojos... todo en ella era perfecto. "Bernardo solo es tu invitada" se dijo así mismo....
...María Ángel, por su parte, se sentía relajada y segura en la presencia de Bernardo. Su toque era suave y cuidadoso, y ella se sentía como si estuviera en un sueño....
...— ¡Listo! Ahora sí puedes descansar — dijo Bernardo, terminando de secar su cabello....
...María Ángel estaba sorprendida por las atenciones del atractivo rubio....
...Ella se acomodó en la cama y miró a Bernardo, quien llevaba el secador al baño....
...— Señor Bernardo, gracias por lo que está haciendo. Es la primera vez que alguien me trata con tanta amabilidad — dijo ella cuando él regresaba del baño....
...Bernardo se quedó mirando a María Ángel y le regaló una irresistible sonrisa....
...— No es nada que no te merezcas — dijo Bernardo, deja las formalidades para los empleados tu y tu hermano son mis huéspedes de honor....
...Bernardo salió de la habitación. En la cocina lo esperaba Aiden, quien estaba bastante serio....
...— Finalmente terminaste de instalar a la bella nómada, — dijo Aiden con tono irónico....
...— ¿Cuál es tu problema, tatuado? ¿Acaso ser un mafioso te endureció el corazón? ¿No te das cuenta de que es una mujer indefensa con un niño que necesita de nuestra ayuda? — preguntó Bernardo....
...— Lo mismo pensaba yo de Shofi cuando la secuestré, y resultó ser nada más y nada menos que la princesa rusa — dijo Aiden....
...— Esta chica no tiene cara de princesa rusa. Es una mujer asustada junto a su hermanito. No viste la cara de terror del pequeño — dijo Bernardo....
...— Bernardo, solo te digo que te vayas con cuidado. Las mujeres son muy manipuladoras. ¿Qué tal si es una artimaña de algún enemigo para ver tus debilidades? Ya ves que estamos en tiempos de guerra. No te dejes llevar por la cara bonita de la rubia. Ella y su hermano pueden ser unos mentirosos, y todo esto puede ser una trampa — dijo Aiden....
...El pequeño Theo escuchó lo último que dijo Aiden, y se acercó a Bernardo....
...— ¡Mi hermana y yo no somos mentirosos, y tampoco somos tramposos! Pasamos toda la noche huyendo de esos hombres malos. Mi hermana está herida porque su pie quedó atrapado en una trampa de animales. Lo único que mi hermanita y yo queremos es ser libres y no terminar como mi hermanito y nuestros padres — gritó enojado el pequeño Theo, y salió corriendo llamando a María Ángel....
...— ¡Idiota! ¡Ves lo que ocasionas! — le reprendió Bernardo a Aiden, y salió corriendo tras el pequeño....
...María Ángel, que había quedado en la cama pensando en las sensaciones que le generaba el buen trato del rubio, escuchó los gritos y el llanto de su hermanito....
...Su corazón se aceleró, y pensó que quizás Santino los había encontrado....
...Con dificultad se puso en pie....
...— ¡No tengo ropa! — exclamó....
...Theo llegó corriendo a la habitación....
...— ¡Hermanita! gritaba el pequeño ...
...— ¡Theo, aquí estoy! — respondió María Ángel, abrazando a su hermano....
...— Hermanita, nos tenemos que ir de aquí. Tenías razón, no podemos confiar en nadie — dijo Theo con determinación....
...— ¿Qué pasó? ¿Nos encontró Santino? — preguntó María Ángel, abrazando a su hermano....
...— No, esos hombres son malos. El barbudo cree que tú y yo somos mentirosos. No creen que estemos huyendo — dijo Theo....
...El corazón de María Ángel se estrujó con decepción. — Sabía que todo esto era un sueño. Nos iremos. Déjame ver si encuentro qué ponerme aquí — dijo María Ángel....
...— ¿Qué haces? — preguntó Bernardo, abriendo la puerta preocupado....
...María Ángel retrocedió instintivamente, tomando a su hermano y poniéndose como escudo frente a él....
...— Solo estaba buscando algo que pudiera usar. No tengo ropa y no puedo marcharme en toalla — dijo ella....
...— No te puedes ir así. Estás pálida y débil. Si te vas así, solo te expondrás a muchos peligros junto a tu hermano — dijo Bernardo....
...— Debemos irnos. No podemos quedarnos dónde creen que mentimos. Quizás fue un error pedir su ayuda — dijo María Ángel con sus ojos llenos de tristeza y decepción....
...— ¡Sí! ¡Nos iremos! ¡Ustedes también son malos como él! — gritó Theo....
...— Tranquilo, mi amor. Nos iremos — dijo María Ángel, sosteniendo la mano de su hermano....
...— Theo, campeón, escúchame — dijo Bernardo, acercándose a él y agachándose a su altura....
...Theo apretó la mano de su hermana, pero se mantuvo firme....
...— Escúchame, campeón. Soy un hombre de palabra y jamás faltaría a ella. Te prometí que ayudaría a tu hermana y es lo que haré. Jamás les haría daño — dijo Bernardo....
...— Lo que mi hermano dijo fue una equivocacion de su parte. Lamento mucho que tú hayas escuchado algo tan desagradable — Le hablo Bernardo....
...Theo miró fijamente a Bernardo y luego miró a su hermana, como preguntándole si debía creerle a Bernardo....
...— Por favor, campeón, dame una oportunidad de redimirme por lo que acaba de pasar. En verdad, solo quiero ayudarlos — pidió Bernardo en tono de súplica....
...De pronto, María Ángel, que seguía de pie tratando de estar atenta a las palabras de Bernardo, sintió sus piernas desfallecer y se desplomó. Bernardo alcanzó a sostenerla para que no se lastimara....
...— ¡Hermanita! ¡Hermanita! — exclamó Theo al ver a su hermana desvanecida en los brazos de Bernardo....
...— Tranquilo, campeón, ella estará bien. Por favor, confía en mí. La doctora ya viene llegando — exclamó Bernardo, llevando a María Ángel a la cama....
...Theo siguió a Bernardo hasta la cama y se subió, apoyando su cabeza en el pecho de su hermana. Toda la valentía que había demostrado junto a su hermana en los últimos días desapareció al verla con sus ojos cerrados....
...— ¡Hermanita, no me dejes solo! ¡Tú lo prometiste!. Dijiste que ahora seríamos tú y yo contra el mundo. No quiero que te vayas al cielo como Stuart — dijo Theo, con lágrimas en los ojos....
...Bernardo sintió su corazón contraerse al observar la desgarradora escena del pequeño aferrado al pecho de su hermana, llorando desconsolado....
...— Theo, cálmate. Tu hermana solo está desmayada. Voy por alcohol — lo consoló Bernardo....
...Theo ignoró las palabras de Bernardo y siguió aferrado al pecho de su hermana....
...Bernardo trajo el alcohol y le puso en la nariz a María Ángel, quien lentamente abrió los ojos, sintiendo la cabecita de su hermanito apoyada en su pecho....
...— Theo, mi amor, no llores. Aquí estoy — dijo María Ángel....
...— Hermanita, pensé que te irías al cielo como Stuart — dijo Theo....
...María Ángel sintió su corazón romperse y dejó sus lágrimas salir....
...— No me iré, mi amor. Te lo prometo. No me iré — dijo, abrazándolo con ternura....
...Bernardo observó en silencio la escena....
...Los toques de la puerta desviaron su atención. Él abrió y una mujer elegante y bella ingresó....
...— Buenas tardes, príncipe. Lamento la tardanza. Estaba al otro extremo de la ciudad — dijo Jessika....
...— Menos mal que llegaste — expresó Bernardo con alivio....
...— Ella necesita que la atiendas....
...— Entiendo. Déjame a solas con ella — pidió Jessika....
...— Yo no iré a ningún lado. Debo cuidar a mi hermanita — dijo Theo, limpiándose las lágrimas y mostrándose firme en su decisión....
...— Está bien. Aceptaré que cuides a tu hermana — dijo Jessika con dulzura......