Sigue a Valentina Márquez Santos, abogada humilde e hija ilegítima de un magnate. Tras ser traicionada en su boda y expulsada de su trabajo por defenderse de acoso, se convierte en asistente del amargado CEO Mateo Castellanos. Demuestra su valía al organizar el proyecto médico VidaPlus y salvar a su hija Sofía de un rapto, mientras enfrenta la envidia de Gitana, la hermana de la difunta esposa de Mateo. A pesar de que Mateo es insoportable, entre ellos surge una conexión, mientras Valentina lucha por su futuro y por hacer realidad un proyecto que cambiará vidas.
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NOCTURNAS Y SECRETOS
Después de que terminara la tensión del incidente en el baño, Mateo decidió buscarme unos minutos más tarde. Me encontró en la cocina, donde estaba ordenando los utensilios con cuidado, y se acercó con paso suave.
—Valentina —dijo, con una sonrisa más cálida de lo habitual—. La noche está preciosa y quiero enseñarte cómo luce este lugar cuando cae la oscuridad. Hay rincones que solo se aprecian bien con las luces nocturnas, incluso un bar donde solía ir cuando era joven. ¿Te gustaría acompañarme?
—Claro que sí, señor Mateo —respondí, sintiendo cómo mi rostro se iluminaba—. Me encantaría conocerlo todo.
Me dirigí al cuarto de invitados y me arreglé con esmero: en mi maleta encontré el vestido rojo sensual de encaje y tul que había guardado para una ocasión especial que realzaba mi figura. Cuando terminé, me miré en el espejo y me sentí elegante y segura.
Valentina:
Mientras tanto, Mateo se cambió en su habitación: se puso un traje gris de seda fina. Al bajar las escaleras, su presencia era imponente y atractiva, con su cabello rubio peinado a la perfección y su mirada que parecía brillar con nueva intensidad.
Mateo:
—Wow —dijo al verme, parándose en la entrada—. Valentina, te ves... simplemente espectacular.
Caminamos hasta el coche y el trayecto fue silencioso pero cargado de energía. Mateo me llevó primero por los caminos cercanos a la hacienda, mostrándome cómo las luces de las fincas y el aeropuerto cercano iluminaban el campo como un mar de estrellas. Luego nos dirigimos al bar: "El Rincón del Viento", un lugar de madera y piedra con luces cálidas que daba una sensación acogedora.
Al entrar, todas las miradas se volvieron hacia nosotros. Los hombres admiraban mi vestido rojo y mi figura, mientras las mujeres miraban a Mateo con ojos llenos de deseo. Él cogió mi mano con delicadeza y nos sentamos en una mesa cerca de la pista de baile.
Después de tomar unas bebidas, Mateo me invitó a bailar. La música era suave y romántica, y mientras nos movíamos juntos, nuestras miradas se cruzaron y nos perdimos por unos segundos en ellas. Casi nos dimos un beso, pero ambos volteamos el rostro al mismo tiempo, como si nada hubiera pasado.
Volvimos a la mesa y Mateo me miró directamente a los ojos:
—Valentina, siendo una mujer tan inteligente y atractiva... ¿por qué estás sola? Eres joven y tienes mucho que ofrecer.
—Señor Mateo, estoy sola por decisión propia —comencé, con la voz un poco temblorosa—. Dejé a mi novio en plena boda: descubrí que me había engañado con otra mujer y que tenían un hijo un día antes de nuestra boda. Decidí que mi dignidad y amor propio no se negocian, así que terminé la relación públicamente. Aunque me dolió mucho, seguí adelante. Luego, mi jefe casado quiso que fuera su amante y yo no lo permití... incluso lo golpeé. Mi abuelo me enseñó que debo lograr todo con mis propios méritos y que nunca debo perder mi dignidad. Me amo demasiado para desperdiciar mi vida con hombres que no me valoren. Quiero cumplir mis metas y esperar al indicado: un hombre que camine a mi ritmo o superior, inteligente y honrado.
Mateo asintió con admiración:
—Vaya, señorita Valentina, sus ideales están bien estructurados. Eso está perfecto. En mi caso, me casé joven y solo estuve con mi esposa. Creo que un verdadero hombre no es el que tiene muchas mujeres, sino el que logra conquistar a una sola de verdad. Nos conocimos en la secundaria: ella era acosada por bullying y yo la protegía. Eres lo opuesto a ella: eres fuerte, no necesitas a un príncipe azul que te salve. Mi esposa era delicada y frágil, pero excepcional: muy amorosa, le gustaba leer novelas y era tan inteligente como tú. Me ayudó mucho en la compañía y nuestras dos hijas fueron nuestro mayor regalo. Cuando murió en el accidente, mi vida se derrumbó. Nunca más había podido sonreír como antes. Ser papá soltero no es fácil, pero lucho cada día por ellas. Mis padres murieron cuando cumplí 20 años, así que solo tenía a mi esposa e hijas... ahora solo tengo a mis hijas.
Escucharlo hablar de su vida hizo que las lágrimas brotaran de mis ojos. Me mostré vulnerable por primera vez ante él:
—Señor Mateo, usted por lo menos tiene a sus hijas. Yo no tengo a nadie. Mi padre nunca me quiso ni me buscó, solo fui producto de un desliz. Mi madre murió cuando era muy pequeña, no la recuerdo. Mi abuelo fue mi todo, pero murió hace dos años. Mis hermanos de padre me odian, mi madrastra también... aprendí a vivir sola y a valerme por mí misma. Mientras ellos estudiaban en escuelas lujosas, yo caminaba 1 kilómetro a pie todas las mañanas, levantándome a las 3 de la madrugada. Tuve que pelear en luchas callejeras por dinero... mi vida no ha sido fácil, pero me hice profesional. Solo que no pude mostrarle mis logros a mi abuelito...
Me quebré completamente y comencé a llorar a moco tendido. Mateo se acercó y me abrazó con cuidado, consolándome. Me limpió las lágrimas con un pañuelo y me alentó con palabras suaves. Sin darme cuenta, me dormí en sus brazos. El me cargó con delicadeza, me llevó hasta la hacienda en su coche y me depositó en la cama de mi cuarto. Mientras me observaba dormida, murmuró para sí mismo:
—Maldición... ¿Qué me está pasando? No puedo verla llorar así. Después de la muerte de mi esposa, nunca me había abierto con nadie. Ella se ve tan frágil dormida... No, Mateo, no puedes enamorarte. Lo mejor es poner distancia y volver a ser distante y frío con ella.
Santiago y Odette llegaron al hotel y se instalaron en la habitación doble que había reservado. Mientras conversaban, descubrieron que tenían mucho en común: ambos habían luchado por ser quienes son, habían enfrentado la desaprobación de sus familias y trabajado duro para llegar donde estaban.
Cuando llegó la hora de dormir, Santiago se quitó la ropa hasta quedarse solo en sus boxers para ir a la cama. Odette se quedó paralizado al ver su cuerpo magnífico: musculatura definida, torso ancho y piernas fuertes. Odette llevaba una bata de baño que lo cubría por completo, resaltando su figura delicada.
Odette:
Santiago lo observó y pensó en silencio: Es impresionante este chico llamado Odette. Tiene el cuerpo delicado como el de una mujer... Mierda, soy hetero. ¿Qué hago pensando en un hombre? Es la primera vez que me encuentro a alguien tan atractivo.
Santiago:
Santiago entró al baño para ducharse y se desnudó completamente. Odette escuchó un ruido y al acercarse al baño, vio a Santiago cuando salía de la ducha sin nada de ropa.
—¡Santo cielo! ¡Tápate! —gritó Odette, cubriéndose los ojos—. Eso ya es un misil, madre mía... ¡Cúbrete!
—No es para tanto —respondió Santiago, tomando una toalla—. Somos hombres, los hombres nos vemos desnudos y no pasa nada. Si te da pena, es porque eres micro.
Odette se enojó y respondió con firmeza:
—No es eso. Yo no soy un hombre común... soy un fenómeno. Seguro que me verás con asco. Poseo ambos sexos, aunque me siento prácticamente una mujer, pero mis padres me obligaron a vivir como chico. Tengo útero y me llega el período. Así que por favor, ten respeto.
Santiago se puso serio y pidió disculpas con sinceridad:
—Odette, te pido mil perdones. No te juzgaré por cómo eres, no tienes la culpa de nacer así. No me das asco en absoluto, al contrario: te admiro mucho. Nunca te discriminaré.
Gitana:
Gitana recibió la llamada de su espía, quien le contó que Mateo y yo habíamos ido a conocer el lugar con las luces nocturnas y luego habíamos regresado a la hacienda. Al escuchar las palabras, se puso como loca:
—¡Maldita Valentina! —gritó, arrojando todo lo que había en la mesita de noche contra la pared—. Esa perra me quiere robar a Mateo. ¡Mate a mi propia hermana por él, provocando ese accidente! Pensé que después de enviudar sentiría algo por mí, pero no... no me mira ni de reojo, pero a esa perra de Valentina la trata diferente. ¡Seguro que esa cachorrita lo ha seducido acostándose con él! Se nota que es una cualquiera.
Justo en ese momento, un joven de 25 años entró secretamente a su habitación: es el hijo del jardinero, uno de sus amantes. Gitana, en un arranque de furia y pasión, se lanzó sobre él y comenzaron a tener sexo sin parar.
Ella es una mujer muy atractiva y sensual, con un apetito ardiente que no puede saciar. Además de este joven, mantiene relaciones con Ricardo, un hombre de su edad; Arturo, dueño de una tienda de lujo; y un matón miembro de una organización local. Pero se aburre rápidamente de cada uno y siempre busca nuevos amantes para llenar el vacío que siente por no tener a Mateo.
que pena que alejandro solo este con ella para hacer daño