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Propuesta Matrimonial Con El Villano

Propuesta Matrimonial Con El Villano

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Reencarnación / Fantasía épica / Completas
Popularitas:636.7k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Melany. v

Charlotte, doncella bastarda de la casa Elara. su destino está maldito por su hermana. la única manera de salvarse es casándose con el hombre más malvado del reino. Nathaniel Cyrus.

Las reencarnaciones tiene a sus favoritos y a sus mejores guerreros.

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 16: Coincidencia.

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A la mañana siguiente el aire estaba tibio, lleno con el olor limpio del agua y del jabón, y el silencio solo se interrumpía por el sonido suave de la bañera al llenarse otra vez.

No habían salido en toda la noche.

Ni siquiera cenaron.

La bandeja que una sirvienta había dejado frente a la puerta seguía intacta, fría, olvidada, porque ninguno de los dos había pensado en comida ni en horarios ni en normas. Después de tanto miedo oculto, se habían quedado juntos sin pensar nada más.

Eran casi las ocho cuando Nathaniel seguía recostado dentro de la bañera, con la espalda apoyada contra la tina y el cabello oscuro húmedo pegado a la frente. Charlotte estaba sentada sobre él, con las piernas a cada lado de su cintura, el agua cubriéndolos hasta el pecho. Sus dedos recorrían distraídos las marcas rojizas que ella misma había dejado en su piel.

Nathaniel soltó una exhalación larga.

—De verdad eres peligrosa —murmuró.

Charlotte levantó la vista.

—¿Yo?

—Mírame —dijo, señalándose el hombro—. Mordidas. Aquí también. Y aquí.

Ella inclinó la cabeza, fingiendo analizar.

—Son recuerdos de como me quisiste anoche.

—Charlotte.

—Bueno, sí, son mordidas.

Se rió, sin vergüenza.

Nathaniel la sostuvo por la cintura para que no resbalara. Él dijo.

—Si los criados me vieran así, perderían el respeto por su duque.

—Tu reputación ya está arruinada —respondió ella con calma—. Ayer no saliste de mi habitación en todo el día.

—Tú no me dejaste salir.

—Porque no quería.

Lo dijo sin rodeos, mirándolo a los ojos.

Nathaniel sintió esa presión familiar en el pecho, esa sensación de que con ella todo era más directo, más simple. Con Charlotte no tenía que fingir.

Ella apoyó la mano en su pecho, siguiendo la línea de una cicatriz antigua.

—¿Sabes? —murmuró—. Es una bonita coincidencia.

—¿Qué cosa?

—Que los dos seamos reencarnados.

Nathaniel arqueó una ceja.

—No suena muy romántico dicho así.

—Pero es cierto. Si yo hubiera llegado aquí siendo solo Charlotte… y tú fueras el Nathaniel original… —hizo una pausa— probablemente me habrías ignorado o usado como a todos los demás.

Él frunció el ceño de inmediato.

—No.

—Sí. Eras el villano de la historia.

—Charlotte. No es cierto.

Ella lo miró, sorprendida por el tono.

Nathaniel subió una mano hasta su mentón y la obligó suavemente a sostenerle la mirada.

—No tiene nada que ver con que seas reencarnada.

—Pero.

—Escúchame.

Sus dedos estaban calientes.

—Eres tú. Tu forma de hablar, de meterte donde no te llaman, de discutir conmigo como si no fueras a perder la cabeza por eso. Eres la única persona que entra en esta casa y en la vida de los demás como si siempre hubiera pertenecido aquí.

Charlotte parpadeó.

Nathaniel continuó, más bajo.

—Cualquiera termina hablándote. Los guardias, los cocineros. Eres así.—se inclinó un poco.—Unica, inigualable... Solo te conozco de no hacerlo mucho y aún así, eres preciada para mí.

El rostro de ella se puso rojo.

—Eso suena demasiado tierno para alguien lleno de mordidas.

—Culpa tuya.

—No te quejes. No parecías sufrir cuando te lo hacía.

Nathaniel soltó una risa corta.

—No. Para nada.

Se quedaron en silencio un momento, mirándose de cerca, cómodos. No era pasión descontrolada como la noche anterior, era algo más tranquilo y natural que nacía en los dos.

Charlotte apoyó la frente en su hombro.

—Me alegra haberte propuesto matrimonio.

Nathaniel cerró los brazos alrededor de ella.

—A mí también.

Más tarde, cuando el agua ya estaba fría y el día avanzaba, finalmente se separaron. Nathaniel tuvo que irse al trabajo con el ceño fruncido, para ir a revisar documentos atrasados y asuntos del ducado que no podían esperar.

Charlotte lo despidió en la puerta.

—No te metas en problemas —dijo ella.

—Eso debería decirlo yo.

—Yo nunca me meto en problemas.

Nathaniel la miró sin expresión.

—Charlotte.

—Está bien, tal vez un poco.

Él le besó la frente antes de irse.

—Quédate en casa.

—Sí, señor duque.

Le hizo una pequeña reverencia burlona. Nathaniel negó con la cabeza riéndose y se marchó.

Charlotte, sin nada urgente que hacer, terminó en la cocina conversando con los cocineros. Le gustaba ese lugar porque nadie la trataba como a una duquesa. Allí todo era directo, lleno de risas y chismes.

Estaba sentada sobre la mesa, balanceando los pies.

—Te digo que la jefa de sirvientas y el jardinero se van a separar —susurró Oscar.

—¿De verdad? —preguntó Charlotte con interés genuino—. ¡Pero si se aman!

—Eso dicen todos. Pero anoche los vi hablando muy enojado.

—Ah, eso lo explica todo.

—A final de mes renunciarán los dos. Según dice que fue que jardinero anda con otra sirvienta y la jefa se enteró.

Charlotte soltó una asombro grande.

—Increíble. Esta casa parece tranquila, pero pasan más cosas aquí que en el mercado.

—Y tú te enteras de todas —dijo Leonardo—. Deberías trabajar con nosotros.

—Lo consideraría, pero Nathaniel no me pagaría.

Estaban riendo cuando un golpe fuerte resonó en la entrada principal.

Todos se miraron.

—¿Qué fue eso? —murmuró alguien.

Otro golpe, más fuerte.

Los guardias empezaron a hablar afuera. Charlotte bajó de la mesa.

—Voy a ver.

—Señorita, tal vez no.

Pero ella ya caminaba por el pasillo. Desde el vestíbulo escuchó gritos.

—¡Quítense de mi camino! ¡Es mi hija!

Charlotte se detuvo.

Reconocía esa voz. El estómago se le apretó.

Cuando abrió la puerta, vio a los guardias intentando contener a un hombre grande, desordenado, con el rostro rojo de ira.

Ramón. Su padre.

—¡Charlotte! —rugió al verla—. ¡Sal ahora mismo!

Los guardias dudaron. Ella levantó la mano.

—Está bien. Déjenlo.

Ramón avanzó de inmediato.

—¿Qué hiciste?

—Buenos días para ti también.

—¡No juegues conmigo!

Se acercó tanto que casi la empuja.

—Paula está enferma. Apenas puede hablar. El médico no sabe qué tiene. ¡Y lo último que hizo antes de caer en cama fue venir a esta maldita casa!

Charlotte lo miró sin retroceder.

—¿Y eso qué tiene que ver conmigo?

—¡Todo! Desde que te juntas con ese duque, todo sale mal.

Ella cruzó los brazos.

—Así que, según tú, ¿yo enfermé a Paula por diversión?

—No lo sé, pero algo hiciste.

Charlotte suspiró, cansada.

—Padre, si tuviera ese poder, créeme, lo usaría contigo primero.

Los guardias intentaron no reír.

Ramón se quedó mudo un segundo.

—¡Respeta!

—Te estoy respetando más de lo que mereces.

Su tono cambió, más frío.

—Paula está enferma porque siempre ha sido débil y porque ustedes nunca la cuidan bien. No intentes cargarme tu culpa.

Él apretó los dientes.

—Vienes aquí, vives rodeada de lujo y te olvidas de tu familia.

—No me olvidé. Ustedes me vendieron a un matrimonio arreglado.

Charlotte lo miró directo.

—Si te preocupa Paula, llévala a otro médico. Pide ayuda al duque si hace falta. Pero no vengas a gritarme como si yo fuera la causa de todo.

Ramón dudó.

Ella dio el golpe final, tranquila.

—Si armas un escándalo aquí, Nathaniel no va a ser amable contigo. Hago esto solo para devolverte el techo y la comida que me diste siempre, aunque no haya sido por amabilidad. Pero si sigues así. Ordenare que cierran tus rutas de comercio.

Eso bastó.

El color del rostro de Ramón cambió..

—Volveré a hablar contigo.

—Cuando estés calmado.

Él se dio la vuelta y se fue.

Charlotte soltó el aire que había estado conteniendo.

Los guardias la miraron con respeto nuevo.

—¿Está bien, señora?

—Sí —respondió ella—. Solo necesito algo dulce. Discutir con mi padre siempre me pone agria.

Y volvió a la cocina como si nada, aunque por dentro sabía que los problemas apenas estaban empezando.

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Muchas gracias por leer. No olvide dejar su me gusta y su comentario. ❤️

1
Aida Silva Gomez
felicidades la historia es hermosa que sigan tus éxitos 🙏
Ana Maria
frase del dia: el duque que enamoro a pedradas jajajaja
Maritza Malave
caramba ahora todos son de ella. yo le jalaria de los pelos
Romy
me encantó
Jana Cruz
más que el corazón era la envidia y creerse ser un ser superior
Jana Cruz
pues parece que el principie extranjero que acompañaba a la princesa también se dio cuenta de como es ella
Jana Cruz
cómo que tuyo? con esa actitud no vas a tener ni uno ni ninguno . eres despreciable no mereces ser princesa ni mucho menos reina , para gobernar y mal y maltratar gente mejor estarías en la celda de un calabozo
Jana Cruz
Me gustaría almenos tener uno como ellos en casa que me guise y me cuide🤭🤭🤭🤣
Solo_Ro
Jajajaj! ese detalle es muy importante 😅
Solo_Ro
Pero que envidiosa 🤨...
Solo_Ro
Pregunta ...?! y el té ☕️ feo!!!?
Solo_Ro
Nooo!!! lo puede ayudar sólo si se casa con ella!!!?
Solo_Ro
Mírala a la futura reina!!!!... nos salió maldita...
Solo_Ro
Guau!! que copado...me encantó..
Solo_Ro
Ooh!! Entonces él también lo es!?..
Solo_Ro
Oooh!!!! esa no me lo esperaba
Moyra LeFay
ya me dieron ganas de aprender a cocinar con estos chefs para que me den palasos cuando me equivoqué
RAV
❤️
Rossy 💕
pero me.parece ridiculo, ella le iva a dar algo a cambio de q se casara y ahora siempre no, no entiendo...ella no dio nada .
Luna Yamileth Rojas Hancen: increíble era justo lo que iba a decir 🤣 disque el ganaba algo y ahora se quiere divorciar porque ella ya no lo necesita
total 1 replies
Cafecito ☕
Leonardo tu sabes que hoy no se quema nada y punto y si se quema algo seré yo 👄😏
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