Al despertar descubre que está casado con otro, con el cual no se lleva muy bien y ahora resulta que es un omega... Joy tendrá que ser valiente y superar los obstáculos.
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Hermandad
-¡Estar en este lugar me volverá loco! - Exclamó Joy mientras se dejaba caer en la silla del restaurante. Había buscado un sitio con ventanales amplios para no sentirse encerrado, aunque la sensación de libertad fuera solo una ilusión.
Khalil lo miró con una mezcla de compasión y diversión mientras acomodaba su gabardina blanca.
-Oye, cariño, no puede ser tan malo. Ya verás que te acostumbrarás a tu entorno antes de lo que crees. Adaptarse es parte de la supervivencia.- dijo Khalil, ajustándose los lentes -Por cierto, quería preguntarte algo que me tiene intrigado desde ayer... ¿Cómo estás manejando el asunto de las feromonas?-
Joy arrugó la nariz, mostrando un gesto de puro rechazo.
-Es asqueroso.- Sentenció con firmeza -Todos esos aromas mezclados en la calle, en la galería... me hacen querer desaparecer. Es extremadamente molesto, como si alguien estuviera gritándome directamente al olfato todo el tiempo. Excepto las feromonas de...-
Joy se detuvo en seco, dejando la frase suspendida en el aire. Khalil, que estaba a punto de beber un sorbo de agua, bajó la copa lentamente, con los ojos brillando de curiosidad.
-¿Las feromonas de quién?- Preguntó Khalil con una sonrisa que ya anticipaba la respuesta.
-Nada, olvídate de las feromonas.- Se apresuró a decir Joy, sintiendo un calor repentino en el cuello -Es que... hoy sucedió algo. Golpeé a Aron. El maldito se lo merecía tanto que no pude evitarlo. Por favor, no me juzgues, pero sigo sin entender cómo el antiguo Joy pudo aferrarse a alguien tan patético.-
Joy desvió la mirada hacia la ventana. Desde que había salido de la mansión esa mañana, sentía una presencia constante, una sombra que lo seguía a una distancia prudencial. "¿Será cosa del alfa loco?", se preguntó, sospechando que Damon no lo dejaría andar suelto tan fácilmente.
Khalil suspiró, su expresión volviéndose sombría al recordar el pasado de su amigo.
-Ya sabrás lo mal que lo pasó Joy.- Comentó Khalil en voz baja -Era un chico cohibido, frágil y terriblemente fácil de manipular. Su familia siempre decidió cada paso que daba, incluyendo ese matrimonio forzado. Lo de la galería fue su única rebelión; trabajó allí en secreto durante meses hasta que lo descubrieron. Fue un escándalo total en la alta sociedad, pero milagrosamente su padre intercedió para que lo dejaran seguir. Supongo que era su forma de aliviar la culpa por el abandono que sufrió desde niño.-
Khalil hizo una pausa mientras el camarero dejaba sus bebidas.
-Joy nunca recibió afecto genuino de nadie, y entonces apareció Aron. Ese bastardo solo necesitó darle un poco de atención y endulzarle el oído con falsas promesas para que Joy se dejara arrastrar. Se aferró tanto a él que yo tuve que callar muchas veces para no perder su amistad. Era evidente que Aron solo buscaba su dinero. Además... biológicamente nunca habrían funcionado del todo.-
-¿A qué te refieres?- Preguntó Joy, interesado por primera vez en la fisiología de ese mundo.
-Los omegas necesitan las feromonas de un alfa, especialmente durante el ciclo de celo. Actúan como un calmante natural. Si un omega está con un beta, el ciclo es mucho más doloroso y desgarrador porque no recibe ese consuelo químico. No es imposible estar con un beta, pero es un sufrimiento innecesario.-
Joy procesó la información con una mueca.
-O sea que si decido estar con un beta, ¿sufriré a horrores porque mi cuerpo exige esas señales de un alfa? ¿Es como una droga?-
-Exactamente. Es una dependencia biológica.- Asintió Khalil antes de retomar su tono burlón -Así que... volviendo al tema, ¿las feromonas de quién dijiste que no te parecen asquerosas?-
-De nadie. No me cambies el tema.- Respondió Joy, sintiendo que sus mejillas comenzaban a arder bajo la mirada inquisitiva del doctor.
-¿Acaso son las feromonas de la persona que te llamó "esposito" hace un rato?- Insistió Khalil con una risita.
-No voy a hablar de eso.- Sentenció Joy, deseando tener algo de hielo para bajarse el rubor del rostro.
-En fin, me alegra que le dieras su merecido a Aron. No perdiste nada, créeme.- Dijo Khalil, chocando su copa con la de Joy en un brindis silencioso -¿Y qué tal el trabajo? ¿Crees que te gustará estar rodeado de arte?-
-Creo que puedo manejarlo.- Sonrió Joy, relajándose un poco -Siempre y cuando nadie me pida que agarre un pincel y cree algo, todo estará bien. Mi talento está en la administración, no en el lienzo.-
Ambos rieron, disfrutando de una conexión que se sentía genuina a pesar de la extraña situación. Joy sentía que Khalil era el único puente sólido entre su antigua vida y este nuevo caos.
-Mmmm... Khalil, ¿tienes pareja?- Preguntó Joy de repente.
-¿A qué viene eso? ¿Ya quieres presentarme a mi alfa destinado?- Bromeó el médico -No, no tengo ni perro que me ladre, pero no me quejo. La soltería tiene ventajas muy interesantes en este mundo si sabes cómo moverte.-
Joy asintió, pensando en su propia realidad.
-En mi mundo tampoco tenía pareja. Solo contaba con el apoyo de Alex.- Dijo, y un pequeño vacío se instaló en su estómago al mencionar el nombre de su mejor amigo.
-¿Tienes familia allá, además de él?- Preguntó el doctor.
-Sí, pero dejaron de hablarme cuando supieron que me gustaban los chicos. Confesó Joy con una encogida de hombros. Las personas ignorantes suelen ser así. Es mejor alejarse de lo que no suma, ¿no? Aunque a veces los extraño... eran mis padres, después de todo.-
-Te entiendo perfectamente.- Respondió Khalil, observándolo con una profundidad que parecía leerle el alma -¿Y tú y Alex eran solo amigos?-
Joy se quedó pensativo, removiendo el hielo de su bebida.
-Creo que... me gusta. O me gustaba. Él lo sabe todo sobre mí. Compartimos trece años de vida; nos conocimos en la escuela y fuimos inseparables desde entonces. Tenemos la misma música, los mismos juegos, incluso combinábamos nuestra ropa sin planearlo. Siempre hacíamos lo imposible por vernos a pesar del trabajo.-
-Trece años...- Eepitió Khalil -Joy y yo también fuimos así de unidos, pero jamás pensamos en algo romántico. Quizás lo tuyo con Alex era una hermandad tan fuerte que la confundiste con amor, o quizás era algo más. Pero hablar contigo es fascinante, Joy. Gracias por confiar en este humilde doctor.-
-Gracias a ti, Khalil. De verdad.- Respondió Joy, sintiéndose mucho más ligero -Tu amistad es lo único que me hace sentir que no he perdido la cabeza del todo.-
-De nada, cariño. Ahora comamos rápido, antes de que "tu alfa" venga a buscarte.-
-¿Mi alfa? ¿De qué hablas ahora?- Protestó Joy, sintiendo de nuevo el calor en su cara.
Khalil solo reía mientras negaba con la cabeza. Al igual que Joy, el doctor también había notado a los hombres de negro vigilando desde la distancia, y sabía que el dueño de la mansión no tardaría en reclamar la presencia de su omega.
Damon: LLAMEN AL DACTOIIOR 😭😭👏👏👏