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Mi Obsesión Eres Tú

Mi Obsesión Eres Tú

Status: Terminada
Genre:Arrogante / Venderse para pagar una deuda / Amor-odio / Casada con el millonario / Completas
Popularitas:987.5k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Crisbella

Catia Martinez, una joven inocente y amable con sueños por cumplir y un futuro brillante. Alejandro Carrero empresario imponente acostumbrado a ordenar y que los demás obedecieran. Sus caminos se cruzarán haciendo que sus vidas cambiarán de rumbo y obligandolos a permanecer entre el amor y el odio.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo IX Visita al abuelo

El regreso a la Suite Nupcial se sintió como el regreso a una escena del crimen. El inmenso espacio, antes solo un lugar de falsa opulencia, ahora se sentía cargado de una tensión sexual no reconocida.

Alejandro entró primero, se quitó el saco y lo arrojó sobre el sillón. Estaba agitado, una condición rara en el hombre que dominaba las salas de juntas.

—Fue innecesario —espetó, su voz apenas un susurro de rabia.

—No lo fue —replicó Catia, manteniendo la compostura mientras deshacía su maleta con manos temblorosas—. Su abuelo es inteligente. Nos estaba probando. Si usted se hubiera negado, habríamos perdido la poca credibilidad que teníamos.

—Y en el proceso, tú... tú respondiste.

El comentario la golpeó con la fuerza que el beso no había tenido. Catia se giró, su rostro ruborizado por la ira, la humillación y la verdad.

—¡Yo respondí porque su vida estaba en juego! ¡Y porque estoy pagando una deuda! Si tengo que fingir que estoy enamorada de usted para salvar la empresa, lo haré con tanta convicción que su abuelo creerá que soy la mujer más estúpida del mundo. ¡Pero no se atreva a sugerir que fue otra cosa!

Alejandro la miró con una mezcla de admiración y frustración. La inocencia de ella no era fragilidad; era la base de su fuerza moral.

—Bien. El juego continúa. —Alejandro se acercó a la cama, tomó un par de almohadas y las colocó en el medio, creando una frontera física irónica—. Esta es la frontera, Catia. No la cruce. Yo no lo haré.

Catia sintió un escalofrío. El hielo había regresado a la voz de Alejandro, pero ahora su frialdad se sentía más como una defensa que como un arma.

—No la cruzaré —afirmó Catia, desempacando una vieja pijama de algodón.

Alejandro se dirigió al baño. Justo antes de cerrar la puerta, la miró por última vez.

—El problema es que mi abuelo querrá ver más afecto mañana. Tendremos que inventar una historia. Una historia que sea tan convincente que parezca que llevamos meses en esto. Y créame, señorita Martínez, la historia que tenemos que inventar será mucho más íntima y difícil de fingir que un beso.

La puerta se cerró, dejando a Catia sola en la inmensa suite. Se sentó en el borde de la cama, mirando la fila de almohadas. El trato para saldar su deuda acababa de obligarla a cruzar la línea más peligrosa de todas: la que separaba el odio laboral de la intimidad forzada con el hombre que la aterrorizaba y, a la vez, la intrigaba.

La mañana llegó, obligando a Catia y Alejandro a despertarse en la Suite Nupcial. La fila de almohadas, lejos de ser una barrera, acentuaba la tensión y el absurdo de la situación.

Alejandro salió del baño, vestido con ropa casual que, de alguna manera, le quedaba tan imponente como su traje de tres piezas. Su rostro, sin embargo, delataba la falta de sueño.

—No tenemos tiempo —dijo sin preámbulos, yendo directamente a la mesa de centro con un bloc de notas—. Mi abuelo nos ha convocado al desayuno. Estará esperando una narrativa. Necesitamos una historia que sea lo suficientemente ridícula para ser plausible y lo suficientemente íntima para convencerlo.

Catia se acercó, sintiéndose extrañamente cómoda en ese rol de estratega junto a él. La única manera de sobrevivir a Alejandro Carrero era pensar como él.

—¿Cuál es la primera regla de nuestra historia, señor Carrero?

—Que yo la persiguiera a usted, no al revés. Yo soy el tiburón; usted es la captura inesperada. Y que nuestro encuentro fue caótico.

Comenzaron a trazar su romance falso, un ejercicio que, a pesar de la desesperación, se sentía extrañamente como una terapia forzada.

—Nos conocimos en la Carrero Tower —empezó Catia.

—No. Demasiado frío. Nos conocimos en su panadería —interrumpió Alejandro, anotando—. Yo fui a una reunión de negocios cerca. Quería un café y encontré... el caos.

—No fue caos. Yo lo estaba regañando por no respetar las reglas de la fila, y usted, acostumbrado a que todos obedezcan, se quedó en shock —sugirió Catia, sorprendiendo a Alejandro con su audacia.

Alejandro sonrió por primera vez, un destello fugaz que le iluminó los ojos. —Me gusta. Y luego... usted me echó de la panadería. Me humilló.

—Usted volvió —continuó Catia, su voz cobrando seguridad—. Volvió cada día, no por el café, sino porque yo fui la primera persona que le dijo 'no'.

Alejandro dejó el lápiz. La historia era ridícula, pero tenía una lógica emocional que resonaba con sus dinámicas reales.

El guion se complicó cuando tuvieron que inventar el momento en que se enamoraron.

—¿Cuándo nos dimos cuenta de que éramos algo más que un juego? —preguntó Alejandro, con la voz baja.

Catia dudó. Se mordió el labio. —¿Quizás cuando me vio estudiando? Yo soy una joven con sueños. Usted se dio cuenta de que mi ambición no era su dinero, sino mi futuro.

—No —dijo Alejandro, negando con la cabeza—. Yo no me enamoro de los sueños. Yo me enamoro de la fuerza.

Se levantó y se acercó a ella. La luz de la mañana caía sobre el diamante en la mano de Catia.

—Usted me enamoró... —dijo, la frase sonando extrañamente real—... el día que me hizo el sándwich de pavo y me regañó por no cuidarme. Se dio cuenta de que debajo del tiburón, hay un hombre al que también hay que alimentar. Y yo me di cuenta de que debajo de su amabilidad, hay una mujer que no tiene miedo a mi crueldad.

La confesión, aunque parte de una farsa, reveló inesperadamente los puntos que cada uno admiraba del otro. La tensión era ahora casi insoportable.

—Y nuestro compromiso —continuó Catia, luchando por centrarse—. Fue impulsivo. Usted no podía soportar la idea de que yo volviera con mi ex-novio, así que me propuso matrimonio frente a una fuente.

—Perfecto. Y nos casamos en... ¿cuánto tiempo?

—Tres meses —dijo Catia—. Para que su abuelo no tenga tiempo de investigar demasiado.

Con el guion listo, se miraron. Ya no eran Catia y Alejandro; eran la versión de ellos mismos que debía conquistar a Don Rafael.

—Una última cosa —dijo Alejandro, su mirada volviendo a ser calculadora—. Si mi abuelo me pregunta algo que no sé, yo te beso. Si te pregunta algo que tú no sabes... tú me besas. Es el botón de emergencia.

Catia tragó saliva, sintiendo que acababa de aceptar una sentencia a una serie de besos obligados. El juego de mentiras había comenzado a exigirles un peaje real y físico.

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Emely Joselyn Hernández Hernández
todo va perfecto aquí cada palabra casa detalle . amo los personajes . ya muero por ver el final
Emely Joselyn Hernández Hernández
amo est anovela 🥰
Rosy Mendez
felicidades autora me encantó la novelaa👏
Katyani Carolina Paredes Umbria
muy buena excelente
Katyani Carolina Paredes Umbria
jajajaj el abuelo vio al inocencia de Catia
Lorena Malpica
Muy buena me gustó mucho, gracias, bendiciones
Lorena Malpica
Así que ese es el secreto o la maldición de la familia
Ada Zulma Lopez
Felicitaciones escritora me encantó muchísimo!!!! esta novela gracias por compartir 👌👏👏👏👏 nos dejó una reflexión qué con respeto, confianza y amor se vence a los enemigos la Envidia, el poder 🤷🌟🌹✨️🫂
Lorena Malpica
Ya no estoy muy segura de los sentimientos del abuelo. Tal parece que odia a Alejandro 😠😡
Ada Zulma Lopez
ufff zafó su prima quien pensarías qué el abuelo fuese tan tramposo 🤷🤦🎶💛🎶
Ada Zulma Lopez
Ella se lo dijo ,,clarito como el agua ,,, le entregaste la llave de nuestro hogar al enemigo 🥹🥹🥹🤷🤦🥹🥹
Ada Zulma Lopez
bien ahí 👏👏👏Catia un paso adelante del enemigo 👌🎶💛🎶😍
Lorena Malpica
Qué tonto me decepcionaste
Ada Zulma Lopez
amasando felicidad 😍💞👌👏👏👏👏🎶💛🎶
Ada Zulma Lopez
todavía le queda una carta al abuelo??? un heredero, descendencia 🤔 y es capaz 🎶💚🎶🤦
Lorena Malpica
Ufff Alejandro tanto que a hecho Catia por ti y a la primera la botas sin dudar, que mala onda, y conociendo de que pie cijesn tus verdaderos enemigos, les crees
Ada Zulma Lopez
🤔UFFF Qué pasará 🤔 mi corazón 😂ese primó hace rato lo esta siguiendo y la prima tirando UNA CAMIONADA DE PIEDRAS PARA QUE TROPIESE 😈😈😈 😂😂😂😂😂😂😂🎶💚🎶 ZAFARAN????
Ada Zulma Lopez
Y... los abrazo suelen ser tablas salvavidas 🫂🤦😂
Ada Zulma Lopez
Esta es el juego del hambre j👀🤦😂el abuelo es un viejo zorro je.je😈🤔🎶💚🎶
Ada Zulma Lopez
jajaja ahora empieza el verdadero JUEGO 🎶💚🎶👌👏👏👏
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