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Perdona a papá, cariño

Perdona a papá, cariño

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Amante arrepentido
Popularitas:702.7k
Nilai: 4.6
nombre de autor: selvi serman

"Vete de aquí... ¡No quiero volver a ver tu cara en esta casa! No estoy dispuesto a vivir con una tramposa como tú." El grito que resonaba hasta el techo de la habitación tenía el poder de hacer temblar el corazón y el cuerpo de Karla. Con todas sus fuerzas, trataba de contener las lágrimas que ya se acumulaban en sus párpados.

Si para la mayoría de los hombres sería motivo de felicidad descubrir que su esposa sigue siendo virgen, para Jairo, la situación era todo lo contrario; se sentía engañado.

Ya que su matrimonio tuvo lugar después de ser sorprendidos juntos en la habitación de un hotel, y en ese momento, las circunstancias parecían indicar a cualquiera que algo había sucedido con Karla, por lo que, sin más remedio, Jairo tuvo que aceptar casarse con la que había sido novia de su hermano.

Sin embargo, meses después del matrimonio, al tener relaciones con su esposa, Jairo descubrió que ella aún era virgen. Jairo, quien odiaba las mentiras por encima de todo, por supuesto no pudo aceptar esta situación y terminó por echar a su esposa.

NovelToon tiene autorización de selvi serman para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La hemorragia

Sin querer permanecer más tiempo en la oficina de Rodrigo, Thalia le preguntó directamente para qué la había mandado llamar.

—¿No quieres solicitar tu licencia de maternidad? —quién iba a imaginar que él le hablaría precisamente de eso.

Thalia permaneció callada.

—Si deseas tomar tu licencia próximamente, la empresa te la concederá. Esto no es solo para ti, sino para todas las empleadas. Como nuevo director de esta empresa, voy a implementar una nueva política: todas las empleadas podrán tomar licencia hasta tres meses antes de dar a luz, y tú entras en esa categoría —explicó Rodrigo, cuidándose de no despertar sospechas en Thalia. Quería que la madre de su futuro hijo pudiera descansar tranquila en casa, y por eso había sacado el tema de la licencia.

Thalia no cabía en sí de alivio. Ella, que se había roto la cabeza pensando en una excusa para pedir la licencia, por fin podía respirar.

—No es todo. La empresa también proporcionará atención hospitalaria con las mejores instalaciones de la ciudad, y todos los gastos correrán por cuenta de la compañía —añadió Rodrigo.

—Le agradezco mucho su generosidad, señor.

—No tiene que agradecerme nada, es mi responsabilidad.

—Quiero decir, mi responsabilidad como director de la empresa, como muestra de aprecio por la dedicación de nuestros empleados —Rodrigo corrigió sus propias palabras a toda prisa para no levantar sospechas. Por el momento, era mejor que Thalia creyera que él no sabía la verdad sobre el bebé. De ese modo no volvería a perderla, pensó Rodrigo.

Al no tener nada más que tratar, Thalia se despidió y regresó a su escritorio.

*

Al día siguiente.

Thalia, que pensaba disfrutar de su primer día de licencia, fue interrumpida por unos golpes en la puerta. Se sentó y se enderezó.

—¿Será que Mariana no fue a trabajar hoy? —pensó que la visita debía ser de Mariana, ya que era la única persona cercana a ella.

Se levantó para abrir la puerta.

Clic.

Thalia se quedó de piedra al ver quién había llegado esa mañana. No era Mariana.

—Mamá...

Thalia se apresuró a acomodarse la ropa cuando los ojos de doña Isabel se clavaron en su vientre.

—¿¡Cómo te atreves a huir de la familia Sanjuán y encima embarazarte de este maldito bastardo!?

El corazón de Thalia se detuvo.

En lugar de palabras de cariño, lo que escuchó fue una frase que le destrozó el alma y le llenó los ojos de lágrimas.

—Mamá, usted no tiene derecho a hablar así de mi bebé.

—Vaya, este maldito engendro ya te enseñó a contestarme —sin la menor compasión ante la actitud de Thalia, doña Isabel la tomó bruscamente del brazo y la arrastró hacia su auto.

—¡Suélteme, mamá... me lastima! —lejos de conmoverse por los quejidos de su hija, doña Isabel siguió obligándola a caminar hacia el vehículo. Thalia se resistió con todas sus fuerzas, hasta que su cuerpo salió despedido contra el pavimento.

—¡Ay...! —Thalia se sujetó el vientre.

—¡Thalia...! —una vecina de la pensión que acababa de presenciar la escena corrió a socorrerla—. ¡Dios mío, estás sangrando, Thalia! —la mujer, unos tres años mayor que Thalia, entró en pánico al ver la sangre que le corría hasta las pantorrillas.

—Mi bebé... —Thalia rompió a llorar entre sollozos.

—Tienes que conservar la calma, Thalia. ¡Voy a llevarte al hospital!

Doña Isabel, presa ahora del pánico, se marchó sin más, abandonando a Thalia en aquel estado deplorable.

*

Mariana temblaba de pies a cabeza después de recibir la llamada de una vecina de la pensión de Thalia.

—¿¡Dónde está Thalia!?

—En el hospital.

—¡Por favor quédate con ella hasta que yo llegue!

—¿Qué le pasa a Thalia? —minutos antes, Rodrigo había pasado frente a la oficina de Mariana y, sin querer, escuchó que ella hablaba por teléfono y mencionaba el nombre de su esposa.

—Thalia fue llevada de emergencia al hospital por una hemorragia, señor —Mariana no tenía motivos para ocultarle lo sucedido, considerando que Rodrigo era su jefe. Además, aprovechó para pedirle permiso de ausentarse en horario laboral.

—¿¡Hemorragia!? —Rodrigo no pudo disimular su angustia—. ¡Venga conmigo, nos vamos juntos! —sin sospechar nada, Mariana aceptó el ofrecimiento y partieron rumbo al hospital.

Rodrigo manejó a una velocidad muy por encima de lo normal, lo cual empezó a generar extrañeza en Mariana. ¿Por qué su jefe se veía tan angustiado? Aun así, trató de pensar en positivo: quizá la actitud de Rodrigo era simplemente una muestra de preocupación por una empleada.

Al llegar al hospital, Mariana corrió hacia la sala de urgencias, y Rodrigo hizo lo mismo.

—¿Cómo está Thalia? —Mariana le preguntó a la vecina que la había llevado al hospital.

—Está adentro, los doctores la están atendiendo.

Poco después, un médico salió de la sala de urgencias.

Mariana se acercó al doctor, y Rodrigo la siguió de cerca.

—¿Cómo está mi amiga, doctor? —la angustia de Mariana era evidente.

—Por el momento, creemos que la paciente sufrió un estado de choque que provocó una hemorragia considerable. Para determinar el siguiente paso, necesitamos hablar primero con el esposo de la paciente.

—¡Haga todo lo necesario para salvar a mi esposa y a mi hijo, doctor!

Mariana tuvo que frotarse los oídos para asegurarse de que había escuchado bien.

—¿Es usted el esposo de la paciente? —el doctor quiso confirmarlo, y Rodrigo asintió. Aquella revelación dejó a Mariana paralizada de la impresión.

Cuando Rodrigo se retiró con el doctor a su consultorio, Mariana por fin reaccionó.

—¿Estoy soñando? —murmuró para sí misma—. ¡Ay...! —el dolor en su brazo por el pellizco que ella misma se dio le confirmó que no estaba soñando. Era real.

La realidad que se abría ante ella aún le costaba asimilar: el hombre cuya identidad Thalia había ocultado todo este tiempo no era otro que Rodrigo Sanjuán, el director de la empresa donde ambas trabajaban.

—Entonces el padre del bebé de Thalia es el señor Sanjuán... —con la cara descompuesta por la impresión, Mariana murmuró sujetándose la cabeza, que de pronto le empezó a palpitar.

En el consultorio del doctor.

—En este momento su esposa presenta una hemorragia considerable. Para salvar la vida de la madre y del bebé, recomendamos practicar una cesárea de urgencia. Además, según los estudios previos, su esposa padeció cáncer de útero. Para evitar que la enfermedad se reactive a causa de la hemorragia severa, es imperativo que la cesárea se realice cuanto antes.

El corazón de Rodrigo dio un vuelco.

—¿¡Cáncer de útero!? —el cuerpo de Rodrigo se desplomó. No tenía idea de que su esposa hubiera enfrentado pruebas tan duras en la vida.

—Su esposa debe ser una mujer muy buena, señor, porque Dios le concedió el milagro de sanar de esa enfermedad y, además, de concebir un hijo tan pronto —como profesional de la medicina, el doctor sabía perfectamente que una persona que había padecido esa enfermedad tendría dificultades para tener hijos. Pero cuando la voluntad de Dios así lo disponía, nadie podía predecirlo, ni siquiera los médicos.

1
Ivette González
Debió decir la nieta de la mujer que le hizo daño Entiendo es un error en traducción.
Celsa Esther Vejarano Pitty
Pero qtontuna de pensar mal..🤣🤣🤣🤣Ya verás..
Mirta Liliana
Este tipo sigue tarado...😡😠
Mirta Liliana
Que hombre más tarado...😡😠
Mirta Liliana
Pobre Thalia...🤔🤔
Anni Arias
esta protagonista se pasa de buena no entiendo cómo pudo perdonar así de sencillo y más con lo que le hizo la mamá adoptiva
Nancy Scheherezada Perez Perez
Como que la novela se ha alargado mucho, y ni siquiera vamos a la mitad. Ya se esta dando la vida de los que los rodean. La verdad que se está poniendo un poco tediosa
Nancy Scheherezada Perez Perez
Ese es el primo de Thalia, el que el papá mandó a vigilarla
Issella Cervantes Verdugo
me encanto 🫶🏼 la segunda parte para cuando
Anni Arias
pues eso no significa nada y tampoco justifica la manera en cómo actuó para mí sigue siendo un verdadero patán y ojalá Thalía no lo perdone
Nancy Scheherezada Perez Perez
No se que novela estas leyendo Zulenia, lo que es yo desde un principio leo lis mismos nombres de los personajes y la historia esta clara en su narración
Nancy Scheherezada Perez Perez
Yo creo que es hija del doctor y su esposa, que fue la que donó sangre
Mirta Liliana: Pienso igual...🤔🤔
total 1 replies
Ivette González
Vicente y Rafael son muy terribles.
Ivette González
Errores con los nombres al esposo le dice papá debería ser cariño, amor, o algo parecido. Errores sobre el uso de los sujetos.
Ivette González
Papá pero si es el esposo. Entiendo que es traducción pero.ojo con los detalles.
Ivette González
La trama existe porque no hablan pero espero lo hagan ya. O que algún amigo o su hermano le digan que ella era el amor secreto de el.
Ivette González
No que el niño no estaba en la habitación y ahora aparece que si.
Ivette González
Karla o Thalia
Jairo o Rodrigo
/Right Bah!/ya tengo confusión
Anonymous Carmen diaz
Bella historia a pesar de todo Rodrigo y Thalía lograron reencontrarse y vivir un gran amor en familias
Anonymous Carmen diaz
Bonita historia gracias por compartirla escritora
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