sinopsis de La CEO de Cristal:
La traición: Salma, una CEO exitosa y poderosa, ve su mundo perfecto colapsar cuando descubre un enredo amoroso entre su prometido, Mauricio, y su mejor amiga, Rebeca.
La transformación: Tras este duro golpe, Salma se convierte en una mujer fría, calculadora y distante, levantando una armadura de hielo para protegerse y enfocándose por completo en su imperio corporativo.
El nuevo camino: En su proceso de reinventarse, Salma se cruza con Malik, un hombre reservado y de noble corazón que desafiará su frialdad, mientras enfrenta las intrigas de la prepotente madre de este, Soraya.
El gran secreto: Más allá de las traiciones y el nuevo romance, el verdadero vuelco de la historia ocurrirá cuando salga a la luz el mayor misterio de su vida: Salma no sabe que es adoptada, un secreto que sus tíos Clara y Fernando han guardado por amor.
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Capítulo 22: Cercanías peligrosas, perdones sinceros y un giro del destino
Las semanas posteriores a la firma del contrato se convirtieron en un torbellino de actividad profesional. Debido a la magnitud de la expansión, Malik Volkov viajaba constantemente desde el extranjero para reunirse directamente con Salma. En cada visita, las horas de trabajo se extendían más de lo previsto, compartiendo planos, estrategias y largos cafés en el despacho. En una de esas tardes, mientras revisaban los últimos detalles financieros, Malik se dirigió a ella con su habitual formalidad:
—Como ordene, señorita Varela.
Salma lo miró con una sonrisa sutil y, por primera vez, dejó caer un poco de su habitual armadura de hielo.
—Por favor, Malik. Llámame Salma. Ya hemos pasado la línea de los formalismos corporativos.
A medida que esos encuentros se repetían, la cercanía comenzó a transformarse. Entre miradas sostenidas, silencios cómplices y risas compartidas, Salma empezó a experimentar un sentimiento profundo hacia él, algo que hacía tiempo se había prohibido sentir. Por su parte, Malik sentía cómo crecía su admiración y su gusto por ella, pero cada vez que el límite invisible del deseo amenazaba con romperse, recordaba el peso del compromiso con Nika y se obligaba a poner distancia. Sabía que estaba jugando con fuego, pero no podía evitar buscar cualquier excusa para volar y verla.
Mientras tanto, en medio de los preparativos finales, faltaban apenas dos días para la gran gala del aniversario de *Corporativos Varela*. Salma, decidida a dejar atrás los rencores del pasado, extendió una invitación formal a Malik como su socio principal, pidiéndole además que asistiera acompañado de su familia para celebrar el éxito de la alianza.
En esa misma recta final, un correo inesperado llegó a la bandeja de entrada de Salma. Era de Rebeca. Con una sinceridad desgarradora, Rebeca le escribía pidiéndole perdón desde el fondo de su corazón. Le confesaba que durante sus estrictas terapias había logrado abrir los ojos, comprendiendo la magnitud del daño que le causó y reconociendo que, a pesar de todo, siempre la vería como a una hermana. Además, le compartía la hermosa noticia de que estaba en la dulce espera de una pequeña princesa, cerrando el mensaje con la esperanza de que, algún día, Salma pudiera perdonarla y permitirle compartir ese pedacito de su vida con su hija. Salma leyó las líneas conmovida, sintiendo que, por fin, una brisa de paz comenzaba a limpiar los viejos fantasmas.
Pero la paz nunca duraba demasiado en el mundo de los negocios y las venganzas personales. Enterado de la gran gala de aniversario a través de los medios, Rodolfo Goncalves vio la oportunidad perfecta para ejecutar su venganza. Consumido por el rencor, planeaba irrumpir en el evento y dar un golpe devastador contra la reputación de Salma. Sin embargo, el destino tenía otros planes. Justo el día del evento, **Zaida Pérez**, su joven y exigente secretaria —quien ya se había convertido en su mujer—, rompió fuente de manera repentina. Ante los gritos y la histeria de Zaida, Rodolfo se vio obligado a abandonar sus planes de venganza y correr al hospital para lidiar con el nacimiento de su hijo varón, dejando sus oscuras intenciones a medias.
A pocos kilómetros de allí, la vida tejía otras coincidencias en las calles de la ciudad. Isabella Landaez, la tímida y eficiente asistente de Salma, caminaba por el vecindario residencial donde vivía cuando fue interceptada por un sujeto que intentó robarle el bolso. Paralizada por el miedo y temblando de susto, Isabella comenzó a gritar en busca de ayuda.
Casualmente, Mauricio Goncalves pasaba por el lugar en ese momento, ya que vivía en la misma localidad. Al ver la agresión, no lo dudó ni un segundo; intervino con decisión y logró espantar al delincuente, rescatando a la joven antes de que pasara a mayores.
Con el corazón a mil por hora, Isabella intentó calmarse mientras Mauricio le ofrecía un vaso de agua y la invitaba a sentarse en una cafetería cercana para recuperarse del susto.
—De verdad te agradezco muchísimo, no sé qué habría pasado si no hubieras aparecido —balbuceó Isabella con las mejillas sonrojadas por la pena y los nervios.
—No tienes nada que agradecer, lo importante es que estás bien —respondió Mauricio con una sonrisa amable.
Aunque Isabella le explicó que en ese momento no podía quedarse mucho tiempo debido a sus pendientes con el trabajo, sacó su teléfono y le dio su número personal, quedando en contacto con él y eternamente agradecida por haber llegado en el momento más oportuno. Las piezas del tablero comenzaban a moverse de formas insospechadas, preparando el escenario para una noche de aniversario que cambiaría la historia de todos.