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Selena

Selena

Status: En proceso
Genre:Amante arrepentido / Amor prohibido / Arrogante
Popularitas:5.5k
Nilai: 5
nombre de autor: NELSI BLANCO

Selena era una joven de 19 años que convivía con sus padres y sus dos hermanos: Celia, una adolescente de 15 años, y Samuel, un joven de 23 años que se encontraba viviendo en el extranjero con su esposa. Su padre, Santiago, había casado a Samuel a la edad de 20 años, y ahora estaba decidido a encontrar una pareja para Selena. La persona elegida para contraer matrimonio con ella era Carlos Fernández, un joven proveniente de una familia adinerada.

Santiago no tenía dificultades económicas, ya que disponía de una buena situación financiera, pero su objetivo era asegurarse de que sus hijos formaran parte de familias acomodadas a través de sus matrimonios. Esta insistencia por parte de Santiago en unir a sus hijos con personas de buenas posiciones económicas reflejaba su deseo de mantener un estatus social elevado, lo cual se había convertido en una prioridad para él, independientemente de lo que sus hijos pudieran desear. De esta manera, estaba decidido a casar a Selena, sin considerar s

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capítulo 3

Selena aguardó pacientemente a que el vigilante se retirara al baño antes de salir de su casa. Una vez que tuvo la certeza de que estaba solo, decidió abandonar su hogar. Comenzó a caminar por un rato, sin prisa, hasta que logró llegar a la calle. No quería llamar a un taxi antes, ya que temía que eso pudiera levantar sospechas.

Finalmente, una vez que se sintió lo suficientemente segura, hizo una llamada a un taxi y proporcionó la dirección a donde debía ir. Su destino era la casa de Diego, ya que ella tenía las llaves de su hogar. Intentó comunicarse con él por teléfono, pero no obtuvo respuesta, lo cual le generó una ligera inquietud.

Al llegar a la casa de Diego, abrió la puerta con cautela, y todo parecía tranquilo. Pensó que quizás él estaba dormido, así que se dirigió hacia la habitación. Sin embargo, lo que encontró al entrar la dejó completamente helada y sin aliento.

Diego se encontraba en un momento comprometedor, acompañado de otra mujer en su habitación. Al escuchar el sonido de la puerta abriéndose, tanto él como la mujer giraron sus miradas hacia la entrada. Cintia, la chica que estaba con Diego, rompió el silencio preguntando: ¿Quién eres tú? En ese instante, Diego sintió que su corazón se detenía; su rostro se tornó pálido y su mente empezó a divagar, pensando en cómo era posible que Selena estuviera allí. Aunque le había dado las llaves de su apartamento, nunca antes la había visto aparecer sin previo aviso. Con cierta torpeza, se levantó de la cama y le preguntó a Selena: ¿Qué haces aquí?

Selena los observaba con una mezcla de sorpresa y confusión, y exclamó: ¿Qué es esto, Diego? Cintia, aún envuelta en la cobija, dirigió su mirada a Diego y le preguntó: ¿La conoces, amor? Pero, ¿cómo entró aquí? La situación se tornaba cada vez más tensa.

Diego, sintiéndose vulnerable y abrumado, se levantó rápidamente, cubriéndose con una almohada mientras buscaba algo de ropa que pudiera ponerse. Selena, atenta a cada movimiento, volvió a mirar a la chica que estaba con él, procesando lo que estaba ocurriendo. La atmósfera estaba cargada de incomprensión y enojo, y las miradas se entrelazaban en medio del caos que había invadido ese espacio privado.

Selena salió de la habitación con la firme intención de regresar a casa, mientras Diego se vestía tras ella. Su corazón estaba hecho trizas; había escapado del hogar familiar para eludir el matrimonio que su padre deseaba imponerle. Amaba profundamente a Diego, y por eso había tomado la decisión de huir, pero lo que había presenciado apenas momentos antes la había dejado completamente destrozada.

A medida que se dirigía a la puerta, Cintia, que estaba en la sala, la interceptó con una voz firme: ¡Espera!. Selena se detuvo, girando lentamente la cabeza para mirarla.

Cintia, con una expresión de desconcierto en su rostro y la curiosidad brillando en sus ojos, no podía comprender la situación. Con un tono interrogativo, le preguntó: ¿Quién eres tú? ¿Cómo y por qué entraste a esta casa de esta manera?.

Selena la miró fijamente, esbozando una sonrisa que denotaba tanto tristeza como rabia. La confusión y el dolor se reflejaban en su mirada, mientras un torbellino de emociones la envolvía.

Diego salió de la casa rápidamente y, al encontrarse con las dos mujeres, se sintió completamente desorientado. No sabía cómo abordar la situación; su mente se agitaba tratando de encontrar una forma de manejarlo, ya que ninguna de las dos tenía idea de la existencia de la otra.

Selena, al notar la confusión en el rostro de Diego, le dirigió una mirada intensa y le preguntó: ¿No puedes explicarle, Diego, por qué entré a esta casa sin avisarle a nadie?

Al percibir la tristeza en la expresión de Selena, Diego respondió con seriedad: Selena, necesitamos hablar. No es lo que tú piensas.

Cintia, visiblemente confundida por la escena que se desarrollaba ante ella, interrumpió: ¿Qué estás diciendo, Diego? ¿Qué está pasando aquí? ¿Quién es ella y por qué entra en esta casa de esa manera?

Diego miró a Cintia y, tratando de mantener la calma, le dijo: Cintia, cariño, hablemos de esto más tarde, por favor.

Cintia, visiblemente molesta y tomando conciencia de la situación que estaba ocurriendo, exclamó: ¡No, no quiero hablar en este momento! Quiero saber qué está pasando aquí y ahora mismo. Diego, necesito que me digas quién es ella.

Por su parte, Selena también se percató de que esa chica no tenía conocimiento de su existencia y se dio cuenta de que Diego estaba engañando a ambas. Entonces, con un tono de decepción, le dijo: Diego, pensé que realmente te conocía, pero acabo de darme cuenta de que eres solo uno más entre muchos. Me has estado engañando, y no sé desde cuándo.

Cintia, aún más confundida y frustrada, intervino diciendo: ¿Qué estás diciendo? Dime quién eres tú y qué relación tienes con mi novio.

Selena, con la mirada fija en Diego, le dijo a Cintia: Yo también soy su novia, llevamos tres años en nuestra relación, ¿verdad, Diego Gutiérrez?

Cintia, sorprendida, miró a Diego y exclamó: ¿Qué? ¿Tres años?! Luego, se acercó a él y le demandó: Diego, dime que esto no es verdad.

Diego, visiblemente aturdido, no sabía cómo reaccionar. Cintia, frustrada, lo tomó del brazo y le preguntó: Diego, respóndeme. Dime, ¿tienes tres años con ella? ¿Acaso has estado jugando conmigo? tenemos el mismo tiempo. ¿Cómo es posible que no me haya dado cuenta de esto?

Al escuchar que Cintia y Selena compartían el mismo tiempo en la relación, Selena abrió los ojos, sorprendida por la revelación.

Selena, con una risa amarga, exclamó: De verdad, eres el peor. No quiero volver a verte nunca más en mi vida.

Diego, sintiéndose desesperado, la tomó del brazo y le suplicó: Selena, mi amor, no te vayas. Hablemos, por favor. Déjame explicarte lo que ha pasado.

Ella, visiblemente molesta, respondió: ¡Suéltame! No quiero escucharte. Solo jugaste conmigo.

Diego insistió: No es así, mi amor. Por favor, escúchame.

En ese momento, Cintia intervino y le dijo con firmeza: ¡Basta, Diego! No seas descarado. Estoy aquí también, ¿acaso no me ves?.

Diego, tratando de calmar la situación, dijo: Sí, te veo, amor, pero....

Selena, sin poder contener su ironía, sonrió con desdén y comentó: ¿Mi amor? ¿A las dos nos llamas 'mi amor'? Eres un imbécil.

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Omis Mendoza
en todas las novelas tienen que drogar La potra saina para que esté con el esposo que no la ama y ella no se respeta ella misma sin conocer al individuo le acepta un trago 🍹🍹
Omis Mendoza
ésto sé vá a volver un verengenal Fernando es un pervertido no sabe que quiere en la vida la tal Ligia lo vá a meter en un lío que no vá a dar para salir dé ai por perro sarnoso pobre Selene
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