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Después de los 40 El renacimiento de una nueva mujer

Después de los 40 El renacimiento de una nueva mujer

Status: Terminada
Genre:Romance / Comedia / CEO / Mafia / Completas
Popularitas:141
Nilai: 5
nombre de autor: Vlaucia Campos

Donatella lo dio todo por su matrimonio. Veinte años dedicada a un hombre que dejó de verla, a una vida que dejó de ser suya. Hasta que un día decidió que ya era suficiente.

A los cuarenta, la mayoría del mundo le dice que su mejor momento ya pasó. Pero Donatella está a punto de descubrir que la mujer más poderosa de su vida siempre estuvo ahí, esperando ser liberada.

Nueva ciudad. Nuevo cuerpo. Nueva actitud. Y un hombre que aparece en el momento exacto para recordarle que el deseo no tiene fecha de caducidad.

Porque después de los cuarenta no se termina la historia. Se empieza la mejor parte.

NovelToon tiene autorización de Vlaucia Campos para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Acepto...

—Interesante... Sabes, Adelaide, ¡me está encantando! Necesito empezar de nuevo y me parece un desafío, adoro los desafíos, me motivan, me hacen sentir viva, con ganas de superarme —dijo Donatella.

—¡Genial! Entonces, ¿puedo decirte las exigencias del cargo? —preguntó Adelaide.

—¡Claro! Estoy muy curiosa —dijo Donatella.

Adelaide

Me parece un poco loquita y me gusta eso, tal vez sea mi única esperanza. Espero que no huya después de que le diga todo.

—Ok, vamos allá... Lo primero y muy importante, NUNCA, pero nunca cuestiones al señor Leonardo. Ni que te pida lo mismo varias veces —dijo Adelaide.

—¿Cómo que lo mismo varias veces? —preguntó Donatella.

—Por ejemplo, si él te pide un informe y dentro de dos horas te pide el mismo informe, ¡solo llévaselo y no lo cuestiones! —dijo Adelaide.

—Hmm, ¿está loco o tiene problemas mentales? —preguntó Donatella.

Adelaide soltó una carcajada.

—¡No! Menos mal que ellos no están o podría matarte por eso. Digamos que es temperamental y desorganizado. Pero no está loco ni tiene problemas mentales —dijo Adelaide, todavía riendo.

—Está bien, entendido —dijo Donatella.

—Él difícilmente ríe o sonríe, es su manera de ser. No le gusta que lo llamen o conversen con él sin que sea solicitado. Dudas conmigo, nunca, jamás con él, en último caso con Aurélio o Ítalo, ellos son muy queridos y bastante payasos. Los únicos a los que el señor Leonardo les permite que bromeen con él. ¿Hasta aquí alguna duda? —preguntó Adelaide.

Donatella

Además de loco, antipático... ok...

—No, puedes continuar —dijo Donatella.

—Bien. Él recibe mil invitaciones todos los días, son para fiestas de cumpleaños, bodas y eventos de lo más variados. Sin embargo, no va a casi ninguno. Tenemos una lista con el nombre de las personas y eventos a los que él va, en caso de que desee ir a otro, siempre avisa. Y cuando va, generalmente somos nosotras quienes compramos los regalos, si fuera el caso. Mandamos el traje a doña Renata y todo lo que sea necesario. También en algunos casos ya tuve que acompañarlo, pero si por casualidad él te solicita, necesitas ayudarlo con los nombres, a veces los olvida y tienes que recordar los principales. ¿Todo bien hasta aquí? —dijo Adelaide.

Donatella

Quitando lo de recordar nombres, que soy pésima, pero eso lo veo después...

—Todo bien —dijo Donatella.

Adelaide

Gracias a Dios, todavía no huyó.

—Continuando, nada de pasarle llamadas de mujeres. Ellas siempre se las ingenian para caer en nuestra línea y aunque digan que es de vida o muerte, ¡no se les pasa! Él detesta ser interrumpido por esos motivos. La única mujer a la que siempre atiende y que ni debes preguntar qué quiere, solo pasarle la llamada, es Renata. Ella cuida a los hijos de él. Entonces, cuando es ella, puedes pasarla y ni necesitas preguntar nada. Los hijos también, siempre pásalos, pero tanto los hijos como Renata generalmente llaman al celular de él —dijo Adelaide.

—Ok —dijo Donatella.

—Continuando, si él no te saluda, no lo saludes. Hay días en que ni habla con los muchachos y en esos días, mejor quedarse lo más lejos posible de él. Vamos al lado bueno, él paga muy bien, más que muchos, en realidad gano por encima de la media, bastante por encima, y tu salario también será bueno, sin embargo hay algo malo...

Primero lo bueno, tu salario, al inicio, como prueba, es de 20 mil euros por mes, después lo aumentamos, si resulta bien —dijo Adelaide.

—¡Guau! ¡Veinte mil euros por mes! ¡Quiero probar! —dijo Donatella.

Adelaide se rió.

—Calma, déjame decirte la parte mala —dijo Adelaide.

—¿Mala? Amiga, veinte mil euros por mes, para empezar como prueba, estoy loca, pero no tanto. ¿Qué puede ser tan malo? —dijo Donatella.

—¡Tienes que estar siempre disponible! O sea, si el señor Leonardo te llama o te manda un mensaje a las tres de la mañana pidiendo un informe, el teléfono de alguien o incluso que hagas algo por él, tienes que hacerlo —dijo Adelaide.

—¡Ay, Dios mío! Estaba demasiado bueno, sabía que había algo mal, ¡él es un pervertido! Tiene que...

Adelaide la interrumpió.

—¡NO! No... (se rió) no te preocupes, no es nada de lo que estás pensando. Te voy a dar algunos ejemplos, una vez tuve que llevar medicinas para los hijos de él, que tenían fiebre, él no estaba en la ciudad y Renata no tenía cómo salir, necesitaba quedarse con ellos, como él no confía en casi nadie, ni siquiera para hacer cosas sencillas... Otra vez, él tomó de más y se sintió mal, me hizo ir a buscarlo, pero él no es así, en realidad hace años había intentado contratar a una chica y ella se le tiró encima. El señor Leonardo es un hombre guapo y muy codiciado. ¡Wow! No duró ni un segundo, después de eso, la mandó a desaparecer y casi me manda a mí con ella, después de ese episodio de hace años, nunca más intentamos contratar a nadie. Detesta tales comportamientos. Tanto que en la empresa la mayoría son mujeres casadas y las solteras ni lo miran, bueno, miran y babean, pero como ellas no tienen acceso a él, todo bien. Él tiene entrada directo desde su lugar de estacionamiento que queda en el sótano y solo él tiene acceso, entonces ni pasa por el vestíbulo. Cuando sale por allá, siempre está acompañado de los amigos y clientes. ¿Qué me dices? Mira, Donatella, sé que parece ser bien complicado y hasta lo es un poco, pero el señor Leonardo es un hombre muy justo, reconoce a quien hace bien las cosas y lo valora. El problema es que sufrió mucho, con el tiempo, si te quedas aquí, vas a comprender algunas cosas. Piénsalo y después me das la respuesta —dijo Adelaide.

—¿Pensar? Ya pensé, veinte mil por mes, hasta lo acuesto a dormir. Y me encantó ese lado de él de ser reservado, solo dime una cosa —dijo Donatella.

—Pregunta —dijo Adelaide.

—¿Ese señor Leonardo es gay? —preguntó Donatella.

Adelaide soltó una carcajada.

—No, en realidad él ya fue un poco terrible, no mucho, pues siempre muy discreto y reservado. Él no es de involucrarse con cualquier mujer, como los amigos de él. Para ser sincera contigo, se decepcionó mucho y creo que eso lo afectó, por favor no le digas eso a nadie. Después, él tiene algunas mujeres, ya sabes para qué, ¿no?, pero novia, prometida... esas cosas no —dijo Adelaide.

—Hmm, entiendo, sé lo que es que te maten con palabras, traiciones... Acepto, ¿cuándo puedo empezar? —preguntó Donatella.

Adelaide

¡No puedo creer que aceptó, Dios mío! ¡Gracias! Espero que resulte bien...

—Cuando quieras, esta semana o la semana que viene —dijo Adelaide.

—¿Puede ser ahora? Estoy tan animada —dijo Donatella.

Se quedaron conversando y Adelaide sorprendida con la determinación de ella.

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