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Vas A Ser Mi Hombre

Vas A Ser Mi Hombre

Status: Terminada
Genre:Amor de la infancia / Romance / Diferencia de edad / Completas
Popularitas:4.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Araceli Settecase

​«Ella es la tentación de diecinueve años que rompió todas sus reglas. Él, el hermano mayor de su mejor amigo de toda la vida... y el hombre del que jamás debió enamorarse.»
​Mía siempre supo lo que quería, y lo que quería era a Leónidas Benavídez: un imponente arquitecto de treinta años, serio, dominante e inalcanzable. Para el mundo, Leónidas es un ejecutivo de hielo; para Mía, el único hombre capaz de hacerla arder.
​Cansada de ser vista como "la enana" o "la amiga de su hermano", Mía desata un peligroso juego de seducción que pondrá a prueba el rígido autocontrol de Leónidas.

NovelToon tiene autorización de Araceli Settecase para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 17: Escapada romántica

El viernes por la tarde, dejando atrás el bullicio de la ciudad, los compromisos universitarios y las presiones corporativas, Leónidas se llevó a Mía un fin de semana a solas. El destino elegido fue una exclusiva villa de montaña situada a tres horas de recorrido, un refugio privado rodeado de pinares, arroyos de agua cristalina y vistas panorámicas espectaculares hacia los valles.

​La cabaña de madera y piedra donde se hospedaban contaba con grandes ventanales, una chimenea a leña encendida en el centro de la sala principal y un deck de madera con un jacuzzi exterior con vista a las montañas iluminadas por las estrellas.

​Esa noche, el silencio del valle era absoluto, roto únicamente por el crujido suave de la leña ardiendo en el hogar y el murmullo de la brisa entre los pinos.

​Mía estaba sentada en el amplio sofá de cuero frente al fuego, vistiendo únicamente un sweater holgado de lana blanca que le llegaba a mitad de los muslos y dejando ver sus piernas descalzas. Tenía una copa de vino tinto en la mano y la cabeza apoyada en el hombro de Leónidas.

​Leónidas la rodeaba con un brazo potente por los hombros, vistiendo pantalones de franela cómodos y una remera oscura básica. Su otra mano acariciaba despacio el muslo desnudo de ella, trazando círculos suaves con el pulgar.

​—Tenías razón —murmuró Leónidas, rompiendo el silencio placentero mientras le besaba la sien a la muchacha—. Necesitaba salir de la ciudad. Necesitaba estar a solas contigo sin que el teléfono sonara cada cinco minutos.

​Mía sonrió, girando la cabeza para mirarlo desde muy cerca. La luz cálida de las llamas se reflejaba en sus ojos oscuros.

​—El gigante de piedra se está volviendo bastante romántico, debo decir —bromeó ella suavemente—. Me gusta esta versión tuya, Leónidas.

​Leónidas la miró con una seriedad llena de afecto profundo. Le tomó la barbilla con la yema de sus dedos, obligándola a sostenerle la mirada.

​—No es una versión nueva, Mía. Es simplemente que contigo puedo ser yo mismo. Sin la coraza, sin la responsabilidad de tener que ser el adulto impecable todo el tiempo. Tú me devolviste la capacidad de disfrutar de la vida.

​Mía sintió que un calor dulce le llenaba el pecho. Dejó la copa de vino sobre la mesa ratona y se giró para quedar montada sobre el regazo de Leónidas, apoyando las manos en sus hombros anchos.

​—Y tú me diste el lugar que siempre quise tener a tu lado —respondió ella en un susurro sincero—. No como la niña que jugaba en tu casa, sino como tu mujer.

​El beso que compartieron frente a la chimenea no tuvo la urgencia desenfrenada de las primeras noches, sino la profundidad tibia de un amor consolidado. Leónidas la sostuvo contra su pecho con una devoción infinita, sintiendo cómo el cuerpo de Mía se amoldaba al suyo con una familiaridad deliciosa.

​Deslizó sus manos por debajo del sweater de lana blanca de ella, sintiendo la piel tibia de su cintura y de sus caderas. Mía se arqueó contra su contacto, soltando un suspiro de placer mientras la prenda de lana era retirada por encima de su cabeza y lanzada hacia la alfombra.

​Leónidas contempló la belleza de Mía iluminada por el fuego del hogar. Se inclinó sobre ella en el sofá, cubriendo cada centímetro de su piel con besos pausados, saboreando sus labios, la curva de su cuello, la firmeza de sus pechos y el vientre plano, antes de unirse a ella en un acto de amor profundamente romántico, pausado y apasionado.

​Hicieron el amor lentamente sobre la alfombra de piel frente a la chimenea, al ritmo de las brasas que crepitaban, mirándose a los ojos a cada embestida, confundiéndose en un abrazo que borró definitivamente cualquier distancia de edad, de pasado o de dudas.

​Más tarde, acurrucados bajo una manta gruesa de lana observando las estrellas desde el jacuzzi exterior con el vapor del agua caliente rodeándolos, Mía apoyó la cabeza en el pecho firme de Leónidas, escuchando el latido tranquilo de su corazón.

​—Este fin de semana no se va a terminar nunca en mi cabeza, Leónidas —susurró ella.

​—Tampoco en la mía, mi amor —prometió él, abrazándola con fuerza contra su cuerpo en medio de la noche montañosa—. Porque este es solo el comienzo de todo lo que vamos a construir juntos.

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Nancy Negrin
me encanto buenísimo la personalidad de Mia es de otro mundo guaobesta historia es excelente felicito a la escritora
Martha Divas Delgado
❤️❤️❤️🤭🥰 estoy henamorada☺️
Martha Divas Delgado
hay Vanesa te van a ASER k comas polvo en tu caida🤭
Martha Divas Delgado
🥰me encanta mia sabe lo k quiere❤️
Martha Divas Delgado
jajaja jajaja jajaja pobre leonidas☺️
Martha Divas Delgado
jajaja jajaja leonidas cuídate por k mia te comerá y🤭 completito
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