Ella amaba dibujar, su sueño era poder dedicarse a eso.. pero, sufre un accidente.. aun así, la vida la oportunidad de reencarnar en una nueva vida.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Dibujos 1
Ese día, Olivia decidió que no iba a desperdiciar ni un solo minuto.
Tenía un salón de pintura.
Tenía materiales.
Tenía tiempo.
Y, por primera vez en su vida, tenía la posibilidad de dedicarse a lo que realmente amaba sin tener que preocuparse por cuánto costaba cada cosa.
Así que comenzó por organizarlo todo.
Abrió cada una de las cajas.
Revisó los pinceles uno por uno.
Separó los lápices.
Ordenó las pinturas según sus tonos.
Acomodó los lienzos.
Colocó los carboncillos en un lugar donde pudiera alcanzarlos fácilmente.
Los papeles quedaron perfectamente apilados.
Y los diferentes materiales fueron distribuidos de manera que pudiera encontrarlos sin tener que buscar durante horas.
No quería que el salón simplemente se viera bonito.
Quería que fuera práctico.
Que todo estuviera donde ella lo necesitara.
[Así podré trabajar mucho más rápido.]
Movió algunas cosas.
Probó diferentes posiciones para el atril.
Cambió una mesa de lugar.
Después miró un mueble.
Lo movió un poco.
Lo volvió a mover.
Lo observó.
Y negó con la cabeza.
[Así no.]
Entonces llamó a uno de los trabajadores.
—¿Podría ayudarme a mover este mueble un poco hacia allá?
El hombre asintió inmediatamente.
—Por supuesto, mi lady.
Entre varias personas movieron el mueble hasta el lugar que Olivia quería.
Ella lo observó.
Luego miró el resto de la habitación.
Sonrió.
[Perfecto.]
Pasaron varias horas.
Cuando finalmente terminó, el salón de pintura ya no parecía el mismo.
Todo estaba ordenado.
Los materiales estaban perfectamente distribuidos.
Los lienzos estaban listos.
Los pinceles organizados.
Los lápices acomodados.
El atril colocado en el lugar adecuado.
Olivia se quedó en medio de la habitación y dio una pequeña vuelta sobre sí misma.
[Perfecto]
Era hermoso.
Pero no quería quedarse encerrada allí todo el día.
Había algo que necesitaba hacer.
Miró hacia la ventana.
El jardín estaba lleno de luz.
[Quiero dibujar afuera.]
Así que tomó el atril.
Después tomó sus lápices.
Y comenzó a llevarlos hacia el jardín.
Fany la encontró en uno de los pasillos.
—Mi lady, puede pedirle a cualquiera de los trabajadores que lleve esas cosas.
Olivia negó con la cabeza.
—No pesan.
Fany la miró.
Luego miró el atril.
Luego los lápices.
Después volvió a mirar a Olivia.
—Como usted diga.
Olivia sonrió.
Y continuó caminando.
Cuando llegó al jardín, buscó un lugar que le gustara.
Había árboles.
Flores.
Un pequeño sendero de piedra.
Y una vista preciosa de la mansión.
Colocó el atril.
Preparó sus lápices.
Abrió una hoja.
Y se quedó mirando el paisaje.
Por unos segundos no hizo nada.
Simplemente observó.
Respiró.
El aire fresco.
El sonido de las hojas moviéndose con el viento.
La tranquilidad.
[Esto...]
Tomó un lápiz.
Lo apoyó sobre el papel.
Y comenzó.
Al principio fue extraño.
Su mano no se movía como esperaba.
El trazo era diferente.
La presión del lápiz tampoco se sentía igual.
Incluso la manera en que sostenía el instrumento parecía ligeramente distinta.
[Qué raro...]
Intentó nuevamente.
El resultado no le gustó.
Frunció el ceño.
Borró.
Volvió a intentarlo.
Otra vez.
Y otra.
Sus manos todavía no estaban acostumbradas.
Era como si su mente supiera exactamente qué quería hacer, pero su cuerpo todavía no hubiera aprendido a obedecer.
[Vamos...]
Respiró profundamente.
Volvió a intentarlo.
Poco a poco...
El movimiento comenzó a sentirse más natural.
El lápiz empezó a deslizarse por el papel.
La presión mejoró.
Los trazos se volvieron más seguros.
Y entonces...
Sonrió.
[Ya está.]
Su mano comenzaba a recordar.
O quizás estaba creando nuevos recuerdos.
Fuera como fuera, siguió dibujando.
Primero hizo las formas principales.
Después los árboles.
Las flores.
La mansión.
Las sombras.
Los pequeños detalles.
Cada vez se concentraba más.
Y cuanto más dibujaba, menos pensaba en todo lo demás.
Ni en la reencarnación.
Ni en Olivia.
Ni en aquella extraña vida.
Ni siquiera en la montaña que había visto en sus sueños.
Solo existían ella...
Y el dibujo.
En algún momento pensó en su vida anterior.
Miró los materiales que tenía alrededor.
Los pinceles.
Los lápices.
Los lienzos.
Y soltó una pequeña risa.
[En mi primera vida habría tenido que ahorrar durante meses para comprar algunas de estas cosas.]
Probablemente habría pasado semanas comparando precios.
Calculando cuánto podía gastar.
Decidiendo qué material comprar primero.
Y ahora...
Tenía todo aquello a su disposición.
[Esto es increíble.]
Continuó dibujando.
Una hora.
Dos.
Tres.
No se dio cuenta.
El sol comenzó a bajar.
La luz cambió.
El jardín se volvió más oscuro.
Pero Olivia seguía dibujando.
Hasta que finalmente levantó la cabeza.
Miró alrededor.
Y parpadeó.
—¿Ya oscureció?
Había pasado todo el día allí.
No había sentido el tiempo.
Fany apareció poco después.
—Mi lady, debería descansar.
Olivia miró su dibujo.
Todavía no estaba completamente terminado.
Pero estaba feliz.
Muy feliz.
—Sí.
Recogió sus cosas y regresó a su habitación.
Más tarde, Fany llevó la cena hasta allí.
Olivia comió tranquilamente mientras miraba su dibujo.
No podía dejar de sonreír.
Había pasado todo el día haciendo exactamente lo que amaba.
Sin preocuparse por dinero.
Sin preocuparse por el tiempo.
Sin tener que pensar en nada más.
Cuando terminó de cenar, se acomodó en la cama.
Miró hacia el techo.
Y sonrió.
[Estoy feliz.]
Era una sensación sencilla.
Pero maravillosa.
Después de una vida en la que había deseado poder dibujar para siempre...
Quizás la reencarnación le había concedido exactamente eso.
Y por primera vez desde que había abierto los ojos en aquella nueva vida...
Olivia se durmió completamente feliz.