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Reencarné Como La Esposa Del Emperador Que Quiere Matarme

Reencarné Como La Esposa Del Emperador Que Quiere Matarme

Status: En proceso
Genre:Viaje a un mundo de fantasía / Reencarnación / Romance
Popularitas:4.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Darcalie

Morir fue inesperado.

Despertar dentro de una novela fue absurdo.

Pero reencarnar como Serena Valmont, la villana destinada a morir a manos de su propio esposo, fue una completa pesadilla.

Conozco esta historia.

Sé que el emperador Kael Draven jamás amará a Serena. Sé que muy pronto conocerá a la verdadera protagonista. Y sé que, cegada por los celos, Serena cometerá una serie de crímenes que terminarán llevándola al cadalso.

Pero yo no soy Serena.

Y no pienso seguir su destino.

Mi plan es simple: alejarme de la protagonista, pedirle el divorcio al emperador y desaparecer antes de que la historia comience.

Solo hay un problema.

—Quiero el divorcio.

Kael alzó la mirada hacia mí.

—No.

...¿Cómo que no?

Se suponía que esta historia ya estaba escrita.

Entonces, ¿por qué está empezando a cambiar?

NovelToon tiene autorización de Darcalie para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7

Capítulo 7: ¿Kael celoso?

—¿Ahora qué?

Mi sangre se congeló.

Lucien cerró los ojos.

Yo giré lentamente.

Kael estaba al final del corredor.

Por supuesto.

Claro.

Porque aparentemente el universo me odiaba personalmente.

Sus ojos estaban clavados en nosotros.

No.

Más específicamente... en la mano de Lucien.

Que todavía estaba sobre mi cintura.

Lucien la retiró.

Lentamente.

Demasiado lentamente.

Kael empezó a caminar hacia nosotros.

Uno.

Dos.

Tres pasos.

Su expresión era completamente tranquila.

Eso era peor.

Muchísimo peor.

—Buenas noches, querido esposo—dije.

No respondió.

Miró a Lucien.

Después a mí.

Después nuevamente a Lucien.

—¿Qué hacen?

—Caminando —respondí.

Lucien me miró.

—¿Qué?

—Nada.

Kael se detuvo frente a nosotros.

—¿Caminando?

—Es una actividad muy popular.

—A medianoche.

—El clima está agradable.

—Estamos dentro del palacio.

Maldito hombre lógico.

—Entonces la temperatura está agradable.

Lucien hizo un extraño ruido.

¿Estaba riéndose?

Lo fulminé con la mirada.

—¿Dónde estabas? —preguntó Kael.

—Por ahí. Dando vueltas por el palacio, haciendo vueltas de reconocimiento, viendo que todo estuviera en perfecto estado...

—Serena.

—Kael.

Sus ojos se estrecharon.

—Te dije que dejaras de hacer eso.

—Y yo decidí no hacerte caso.

Lucien definitivamente estaba disfrutando.

Error.

Porque Kael se giró hacia él.

—¿Dónde estaba?

Lucien levantó una ceja.

—¿Quieres preguntármelo como emperador o como esposo?

Oh.

No.

No, no.

Lucien.

Amigo.

Kael dio un paso hacia él.

—Elige con cuidado.

La sonrisa de Lucien disminuyó.

Interesante.

—Estaba conmigo.

Cerré los ojos.

Peor respuesta posible.

Los abrí.

Kael me miraba.

—¿Contigo?

—Eso suena peor de lo que ocurrió —intervine.

—¿Qué ocurrió?

—Mi gato.

Silencio.

Kael miró a Salem.

Salem estaba sentado en mitad del corredor.

—Tu gato.

—Sí.

—Explícate.

Respiré profundamente.

—Salem escapó.

—¿Y?

—Lo seguí.

—¿Hasta dónde?

Miré a Lucien.

Lucien me miró.

—Su habitación —murmuré.

Kael no reaccionó.

Eso era aterrador.

—¿Entraste en la habitación de Lucien?

—Técnicamente, sí.

—Por el balcón —añadió Lucien.

Lo miré horrorizada.

—¡No ayudas!

Kael giró hacia él.

—¿Por el balcón?

—Esa es la parte interesante.

—No hay ninguna parte interesante.

Su voz había cambiado.

Muy poco.

Pero lo suficiente.

Lucien también lo notó.

Yo no sabía por qué.

Bueno.

Tal vez sí.

Parecía celoso.

No.

Imposible.

Kael no podía estar celoso.

Kael no me quería.

El libro había sido extremadamente claro.

Ciento ochenta capítulos de claridad.

—Fue un accidente —dije.

Kael me miró.

—¿Entrar en la habitación de otro hombre fue un accidente?

—Cuando lo dices así parece que estoy teniendo una aventura.

Lucien tosió.

—No te rías —le dije.

Kael volvió a mirarlo.

Lucien dejó de hacerlo.

Inmediatamente.

Hmm.

—Ven —dijo Kael.

—¿Dónde?

—A tus aposentos.

—Otra vez no.

—Serena.

—¿Qué? Estoy cansada.

—Entonces dormirás.

—Excelente.

Comencé a caminar.

—Buenas noches, Lucien.

—Buenas noches, Serena.

—No.

Me detuve.

Giré.

—¿No qué?

Kael parecía irritado.

—Él viene.

Lucien parpadeó.

—¿Yo?

—Quiero escuchar la explicación completa.

—Pensé que no había ninguna parte interesante.

—Lucien.

—Ya voy.

Cinco minutos después estábamos en mis habitaciones.

Kael junto a la ventana.

Lucien junto a la puerta.

Yo en medio.

Salem sobre la cama.

Parecía un juicio.

Y eso no ayudaba a mi ansiedad.

—Bien —dijo Kael—. Muéstrame.

Me acerqué a la ventana.

—Salem salió por aquí.

La abrí.

—Había una cornisa.

Kael miró hacia afuera.

—La hay.

Señalé.

—¿Ves?

—Sí.

Sentí alivio.

—¡Gracias!

—Pero termina tres metros después.

...

¿Qué?

Me acerqué.

Efectivamente.

La cornisa bordeaba parte de mi habitación.

Y terminaba.

—No.

—Eso dije —murmuró Lucien.

—No. Yo caminé por aquí.

Saqué medio cuerpo por la ventana.

—Serena.

—Espera.

Kael agarró mi cintura y me hizo retroceder.

De golpe.

Mi espalda chocó contra su pecho.

—¿Qué haces?

—Evitando que caigas.

—No iba a caer.

—Estabas medio cuerpo fuera de una ventana.

—Necesitaba mirar.

—Puedes mirar sin lanzarte al vacío.

Me soltó.

Me acomodé el vestido.

—Dramático.

Kael me miró como si estuviera reconsiderando seriamente nuestro matrimonio.

Perfecto.

Progreso.

Lucien se acercó.

—Mi habitación está en aquella torre.

Señaló.

Estaba lejísimos.

Sentí un escalofrío.

—Eso es imposible.

—Exactamente —dijo Lucien.

Kael nos miró.

—¿Qué intentan decir?

—No intento decir nada —respondí—. Estoy intentando entenderlo.

Kael examinó la ventana.

Después a Salem.

—Quizá te confundiste de habitación.

—Reconozco mi dormitorio.

—No me refiero al tuyo.

—Reconozco el de Lucien también.

Silencio.

Ups.

Kael giró lentamente.

—¿Lo reconoces?

—¡Acabo de estar allí!

—No sonó así.

Lucien empezó a reír.

—Por favor, sigue hablando.

—Tú cállate.

—Estoy disfrutándolo demasiado.

Kael lo miró.

Y ahí ocurrió.

Una chispa.

Pequeña.

Pero estaba.

Molestia.

No porque Lucien estuviera bromeando.

Porque estaba bromeando conmigo.

—Creo que deberías irte —dijo Kael.

Lucien arqueó una ceja.

—¿Me estás echando?

—Sí.

—Son las habitaciones de Serena.

Silencio.

Yo miré a Lucien.

Después a Kael.

Lucien.

Kael.

Lucien.

Este hombre tenía deseos suicidas.

—Soy su esposo —dijo Kael.

Algo en su tono hizo desaparecer la sonrisa de Lucien.

Solo durante un segundo.

Después hizo una reverencia exagerada.

—Como ordene, Majestad.

Pasó junto a mí.

—Buenas noches, Serena.

—Buenas noches.

Lucien salió.

Las puertas se cerraron.

Silencio.

Miré a Kael.

Kael seguía mirando la puerta.

—¿Qué?

—Nada.

—Estás enfadado.

—No.

—Sí.

—No.

—Eres pésimo mintiendo.

Ahora me miró.

—¿Por qué estabas en su habitación?

—Ya te expliqué.

—No me importa el gato.

Salem maulló.

—Le has ofendido.

—Serena.

—¡Seguí a Salem!

—¿Y decidiste esconderte con Lucien en un corredor?

—¡Había guardias!

—Eres la emperatriz. No tienes que esconderte de los guardias.

...

Buen punto.

—No lo pensé.

—Eso es evidente.

—¿Sabes qué? Hoy has sido especialmente insoportable.

—Y tú especialmente imprudente.

—No sabía que necesitaba tu permiso para caminar.

—No lo necesitas.

—Excelente.

—Pero sí espero que recuerdes quién eres.

Me detuve.

—¿Qué significa eso?

Kael apretó la mandíbula.

Parecía querer decir algo.

Después cambió de opinión.

—Nada.

—Otra vez con «nada».

—Buenas noches, Serena.

Comenzó a marcharse.

—Kael.

Se detuvo.

—¿Qué?

Sonreí.

No pude evitarlo.

—¿Estás celoso?

Silencio.

Nunca había visto a un hombre arrepentirse tan rápidamente de tener oídos.

Kael giró.

—¿De Lucien?

—Eso pregunté.

—No.

Demasiado rápido.

Sonreí más.

—Estás celoso.

—No estoy celoso.

—Lo estás.

—Serena.

—Kael.

—Deja de hacer eso.

—Estás rojo.

—No estoy rojo.

No estaba rojo.

Pero necesitaba molestarlo.

—Un poquito.

—Buenas noches.

Salió.

Cerró la puerta con más fuerza de la necesaria.

Me quedé mirando.

Después miré a Salem.

—Está celoso.

Miau.

—No puede estar celoso.

Miau.

—Él ama a Elena.

Salem comenzó a limpiarse.

—Bueno, todavía no.

Pausa.

—Pero lo hará.

Miau.

—La novela lo dice.

Miré la puerta.

Extraño.

Porque Kael no debía preocuparse por Serena.

No de esa manera.

Y definitivamente no debía importarle quién la hacía reír.

Me acerqué a mi escritorio.

Abrí mi cronología.

Había algo más importante.

Elena había llegado antes.

La carta falsa.

El pañuelo.

La cornisa imposible.

Demasiadas cosas estaban ocurriendo fuera de la novela.

Tomé la pluma.

Debajo de mi lista escribí:

COSAS QUE NO ESTABAN EN EL LIBRO

1. Elena llega diecisiete días antes.

2. Alguien falsifica una carta con mi sello.

3. Salem aparece en este mundo.

4. Salem atraviesa medio palacio de alguna manera imposible.

Me detuve.

Después añadí:

5. Kael parece celoso de Lucien.

Miré la frase.

La taché.

—Ridículo.

Salem maulló.

—No empieces.

Volví a escribir:

5. Kael está actuando raro.

Mucho mejor.

Cerré el cuaderno.

Solo necesitaba dormir.

Mañana investigaría la carta.

Después descubriría qué ocurría con Salem.

Después conseguiría mi divorcio.

Todo bajo control.

Me metí en la cama.

Salem se acomodó junto a mis piernas.

Apagué la lámpara.

Cerré los ojos.

Entonces escuché un ruido.

Abrí uno.

Nada.

Volví a cerrarlo.

Ras.

Los abrí.

—Salem.

El gato estaba dormido.

Me incorporé.

Ras. Ras.

Venía del escritorio.

Me levanté lentamente.

Encendí una vela.

Me acerqué.

Mi cuaderno estaba abierto.

Me había asegurado de cerrarlo.

La página de la cronología estaba a la vista.

Y algo había cambiado.

Me quedé inmóvil.

Yo había escrito:

Primer día de Lumin: Elena llega al Palacio Imperial.

Había tachado esa tarde.

Ahora...

la tinta original había desaparecido.

En su lugar había una nueva fecha.

14 de Aster: Elena llega al Palacio Imperial.

La letra era mía.

Pero yo no la había escrito.

Sentí un frío recorrerme de pies a cabeza.

Debajo apareció lentamente otra línea.

La tinta se extendió sobre el papel frente a mis ojos.

Como si una mano invisible estuviera escribiendo.

Quinto día: Elena conoce a Kael en los jardines.

La fecha cambió.

Ante mí.

Del quinto día de Lumin... al día siguiente.

Solté la vela.

—No.

La llama se apagó al tocar la alfombra.

Mi corazón golpeaba contra mis costillas.

Elena había llegado antes.

Y ahora su encuentro con Kael también se había adelantado.

Me acerqué al papel.

—No puede ser.

Pero la tinta continuó moviéndose.

Una última frase apareció lentamente debajo.

La historia debe continuar.

Me quedé sin respirar.

No era un aviso.

No todavía.

Pero por primera vez comprendí algo mucho peor.

Yo había pensado que estaba cambiando la novela.

Que mis decisiones estaban creando un efecto mariposa.

Que tenía ventaja porque conocía el futuro.

Me equivocaba.

La historia no estaba simplemente cambiando.

Estaba corrigiéndose.

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Georgetth Rosemary
Más
Laura Pérez
👏👏👏👏
Is Cantil
Será que lucien,está implicado….…¿
Darcalie: No podremos saberlo aún 🤭
total 1 replies
Laura Pérez
que bonito 🙂!!
Laura Pérez
👏👏👏
Laura Pérez
👏👏👏👏👏👏👏
Laura Pérez
El autor de está historia tiene un don , para escribir maravillosas historias 😊
Laura Pérez
👏👏👏😊
Laura Pérez
que lindo
Laura Pérez
👏👏👏👏
Laura Pérez
que emocionante!!
Laura Pérez
que fantástico 👏
Laura Pérez
me encanta!!😊
Laura Pérez
que interesante ☺️👏
Georgetth Rosemary
Más
Georgetth Rosemary
Más capitulos
Georgetth Rosemary
Maaaasss capitulo
Darcalie: Hola! Muchas gracias por tu apoyo 🥰 Seguiré subiendo capítulos diariamente. De verdad agradezco enormemente que te esté gustando
total 1 replies
Erika1999
QUEEEEEEEE, QUÉ QUIERE DECIR ESTO? OMG
Darcalie: Sorpresas que se vienen 🤭
total 1 replies
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