¿Crees que el destino puede unir a dos personas en el peor momento de sus vidas?
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Capítulo 7: El secreto de Camila
La voz de Daniel seguía resonando en la mente de Adrián.
—No confíes en Camila…
Adrián se acercó nuevamente a la pared.
—Daniel, ¿qué sabes de ella?
Durante unos segundos no recibió respuesta.
Después escuchó tres golpes.
Pausa.
Dos golpes.
Era la señal que ambos habían utilizado durante su infancia.
—No puedo hablar mucho —susurró Daniel—. Hay alguien vigilando.
—¿Estás herido?
—Estoy bien. Pero tienes que escucharme.
Adrián apoyó la mano contra la pared.
—Te escucho.
—Camila estuvo aquí antes que tú.
Adrián frunció el ceño.
—¿Qué quieres decir?
—Ella sabía dónde estaba esta habitación.
Aquellas palabras lo dejaron confundido.
Camila había aparecido justo cuando Valeria estaba escapando de los hombres de Montenegro. Había asegurado que quería ayudarla.
Pero ¿cómo sabía dónde encontrarlos?
Antes de poder preguntar más, escucharon pasos en el pasillo.
Daniel dejó de hablar.
Adrián se alejó rápidamente de la pared y volvió a sentarse.
La puerta se abrió.
Sergio entró.
—¿Hablabas con alguien?
—No.
Sergio lo observó durante unos segundos.
—Espero que no estés intentando hacerte el héroe.
Adrián sonrió.
—Nunca fui bueno obedeciendo órdenes.
Sergio cerró la puerta.
Al otro lado de la pared, Daniel permaneció en silencio.
⸻
Mientras tanto, Valeria y Camila avanzaban por una carretera oscura.
El silencio dentro del automóvil era incómodo.
Finalmente, Valeria decidió preguntar.
—¿Por qué Daniel dijo que no debía confiar en ti?
Camila sujetó con fuerza el volante.
—¿Daniel dijo eso?
—Sí.
Por primera vez, Camila pareció verdaderamente sorprendida.
—Entonces logró comunicarse con Adrián.
Valeria la miró.
—¿Sabías que estaban encerrados en el mismo lugar?
Camila tardó unos segundos en responder.
—Lo sospechaba.
—No es lo mismo.
Camila respiró profundamente.
—Tienes razón.
El automóvil continuó avanzando.
—Hay algo que nunca le conté a Adrián —dijo finalmente Camila.
Valeria permaneció en silencio.
—Hace quince años, la noche en que nuestro padre desapareció, yo estaba con él.
Valeria abrió los ojos.
—¿Qué?
—Tenía diecisiete años. Escuché una discusión entre mi padre y Leonardo Montenegro. Hablaban de un documento que podía destruir toda su organización.
—¿Qué documento?
—No lo sé. Pero recuerdo una frase.
Camila hizo una pausa.
—Mi padre le dijo a Montenegro: “Si algo me ocurre, los hermanos Rojas sabrán dónde está”.
Valeria sintió un escalofrío.
—¿Los hermanos Rojas?
—Tu padre y su hermano.
—Mi tío…
Valeria recordó algo que llevaba años olvidado.
Su madre siempre había evitado hablar del hermano de su padre.
Según ella, se habían separado después de una fuerte discusión familiar.
—¿Dónde está mi tío?
Camila negó con la cabeza.
—Eso es precisamente lo que nadie ha podido descubrir.
En ese instante el teléfono de Valeria comenzó a sonar.
Número desconocido.
Contestó.
No escuchó ninguna voz.
Solo una grabación.
La voz de Daniel.
—Valeria, si estás escuchando esto, significa que no pude salir.
Ella quedó paralizada.
—Daniel…
La grabación continuó.
—Busca a nuestro tío. Él tiene la última pieza.
La llamada terminó.
Valeria miró a Camila.
—Tenemos que encontrarlo.
Camila asintió.
Pero antes de arrancar nuevamente, recibió un mensaje.
Lo leyó rápidamente.
Su rostro cambió.
—¿Qué pasó? —preguntó Valeria.
Camila bloqueó el teléfono.
—Nada.
Valeria la observó con desconfianza.
—Camila…
—Tenemos que seguir.
Sin embargo, mientras conducía, Camila eliminó el mensaje.
Solo había una frase:
“Sabemos dónde están. Si quieres volver a ver a tu hermano con vida, trae a Valeria.”
⸻
En la habitación donde estaban retenidos, Adrián escuchó nuevamente la voz de Daniel.
—Adrián.
—¿Sí?
—Hay algo que tienes que saber sobre Valeria.
—¿Qué?
Daniel respiró profundamente.
—Ella no fue elegida al azar.
Adrián sintió que el corazón se le aceleraba.
—¿Qué quieres decir?
—La desaparición de nuestro padre, la investigación que encontré y todo lo que está ocurriendo ahora… empezó mucho antes de que nosotros naciéramos.
—Daniel, explícate.
Pero no hubo respuesta.
Adrián golpeó suavemente la pared.
—Daniel.
Nada.
Entonces escuchó una última frase.
—La persona que buscamos está más cerca de Valeria de lo que imaginas.
Adrián quedó inmóvil.
Y por primera vez empezó a preguntarse si el verdadero enemigo no estaba afuera…
sino dentro de la propia familia de Valeria.
Continuará…