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La Esposa Olvidada Del Rey De La Mafia

La Esposa Olvidada Del Rey De La Mafia

Status: Terminada
Genre:Reencuentro / Amor eterno / Completas
Popularitas:3.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Lina Jaureguy

Todos creen que Valeria Moretti traicionó al hombre más peligroso del país. Él también lo creyó... y la echó de su vida sin darle la oportunidad de defenderse. Cinco años después, Valeria regresa con una pequeña hija y un pasado que juró olvidar. Alessandro De Luca, el temido Rey de la Mafia, está a punto de descubrir que la mujer que nunca dejó de amar ocultó el secreto más grande de su vida. Pero cuando la verdad salga a la luz, ya no solo estará en juego su amor... sino la vida de su familia.

NovelToon tiene autorización de Lina Jaureguy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7: La verdad comienza a salir a la luz

Durante unos segundos nadie dijo nada.

La frase de Alessandro quedó suspendida en el aire.

"La persona que te hizo daño estaba mucho más cerca de nosotros de lo que imaginábamos."

Valeria sintió que un escalofrío recorría su cuerpo.

Aunque durante años había intentado olvidar, una parte de ella siempre había sabido que aquella traición no había ocurrido por casualidad.

Alguien había planeado destruirlos.

Alguien había esperado el momento exacto para separarlos.

Y ahora, después de cinco años, la verdad empezaba a aparecer.

—Fue Elena, ¿verdad? —preguntó Valeria en voz baja.

Alessandro no respondió inmediatamente.

No quería darle una respuesta basada solo en sospechas.

No esta vez.

Ya había cometido ese error una vez.

—Tenemos indicios —dijo finalmente—. Pero necesito pruebas.

Valeria soltó una pequeña risa amarga.

—Qué curioso.

Alessandro la miró.

—¿Qué?

—Hace cinco años yo te pedí exactamente eso.

Sus palabras lo golpearon.

Porque era verdad.

Ella le había pedido que investigara.

Que no creyera ciegamente.

Y él no lo hizo.

—Lo siento.

Valeria quedó en silencio.

Era una palabra que había esperado durante años.

Pero escucharla ahora no borraba todo el dolor.

—No alcanza con un "lo siento", Alessandro.

Él bajó la mirada.

—Lo sé.

Y esa vez no intentó defenderse.

No buscó excusas.

Solo aceptó su culpa.

---

En ese momento, Sofía apareció con un dibujo entre las manos.

—Mamá, papá, miren.

Ambos se giraron.

La pequeña sonreía orgullosa.

—Hice una familia.

Valeria tomó el papel.

En el dibujo había tres personas tomadas de la mano.

Una mujer.

Un hombre.

Y una niña en el medio.

Alessandro observó el dibujo en silencio.

Algo tan simple consiguió tocar una parte de él que creía perdida.

—¿Ese soy yo? —preguntó señalando al hombre.

Sofía asintió.

—Sí.

—¿Y por qué soy más alto que mamá?

La niña respondió con total seriedad:

—Porque los papás tienen que proteger.

La frase quedó grabada en su corazón.

Porque eso era exactamente lo que quería hacer.

Protegerlas.

Aunque había llegado tarde.

---

Esa tarde, Alessandro decidió llevar a Sofía al parque.

Valeria dudó al principio.

No porque no confiara en él.

Sino porque todo era nuevo.

Para ella.

Para Sofía.

Para todos.

—Solo unas horas —dijo Alessandro—. Si algo te incomoda, volvemos.

Valeria lo miró sorprendida.

Antes él habría decidido por todos.

Ahora estaba pidiendo permiso.

—Está bien.

Sofía saltó de emoción.

—¡Vamos al parque!

Por primera vez en mucho tiempo, la casa se llenó de risas.

---

Mientras Sofía jugaba, Alessandro permanecía sentado observándola.

No podía dejar de pensar en todo lo que se había perdido.

Su primera palabra.

Sus primeros pasos.

Su primer día de escuela.

Todos esos momentos existieron sin él.

—Estás triste.

La voz de Valeria lo sorprendió.

Ella se sentó a su lado.

—No estoy triste.

Ella lo miró.

—Alessandro.

Él suspiró.

—Está bien.

Guardó silencio unos segundos.

—Estoy intentando imaginar cómo habría sido todo.

Valeria bajó la mirada.

—Yo también lo hice muchas veces.

—¿Y qué imaginabas?

Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de ella.

—Una vida normal.

Alessandro sonrió apenas.

—Nosotros nunca fuimos normales.

—No.

Valeria lo miró.

—Pero éramos felices.

La frase quedó entre ambos.

Porque era la primera vez que reconocían que todavía existía algo del pasado que no estaba completamente destruido.

---

Sin embargo, a pocos metros de allí...

Una mujer observaba la escena desde el interior de un automóvil.

Elena Rossi apretaba la mandíbula mientras veía a Alessandro jugar con Sofía.

La familia que ella había destruido...

Estaba intentando volver a formarse.

—No voy a permitirlo.

Su acompañante la miró.

—¿Qué hará?

Elena sonrió.

Una sonrisa fría.

—Si Alessandro quiere recuperar su familia...

Entonces tendrá que perder algo primero.

Sacó su teléfono y envió un mensaje.

"Es hora de que Valeria recuerde por qué huyó."

Elena guardó el teléfono y observó una última vez la escena en el parque.

Alessandro estaba sentado junto a Valeria mientras Sofía corría feliz detrás de una pelota.

Parecían una familia.

Una familia que ella había intentado destruir cinco años atrás.

Y eso era algo que no podía soportar.

—Todo estaba funcionando perfectamente hasta que ella volvió —dijo Elena con desprecio.

El hombre sentado al volante permaneció en silencio.

Sabía que cuando Elena hablaba con esa calma, era cuando más peligrosa podía ser.

—¿Está segura de querer hacer esto?

Ella giró lentamente la cabeza.

—¿Acaso olvidaste quién soy?

El hombre bajó la mirada.

Elena Rossi nunca aceptaba perder.

---

Mientras tanto, en el parque, Valeria intentaba disfrutar del momento.

Por primera vez en años, no estaba pensando en huir.

No estaba pensando en protegerse.

Solo observaba a Sofía sonreír.

Y eso era suficiente.

—Ella es feliz contigo —dijo Alessandro.

Valeria lo miró.

—Sí.

—Hiciste un buen trabajo.

Aquellas palabras la sorprendieron.

Porque durante mucho tiempo nadie había reconocido todo lo que había hecho sola.

—No fue fácil.

Alessandro bajó la mirada.

—Lo sé.

—No, no lo sabés.

Su voz no era de enojo.

Era tristeza.

—Hubo noches en las que no sabía cómo pagar las cuentas. Días en los que estaba enferma y aun así tenía que levantarme porque ella me necesitaba.

Alessandro sintió una presión en el pecho.

Cada palabra le recordaba el tiempo que había perdido.

—Ojalá hubiera estado ahí.

Valeria lo miró.

—Pero no estabas.

Él aceptó el golpe.

Porque era verdad.

No podía cambiar el pasado.

Solo podía intentar reparar el futuro.

---

Cuando regresaron a la casa, Sofía estaba agotada.

La niña se quedó dormida apenas apoyó la cabeza en la almohada.

Alessandro se quedó unos segundos mirándola.

No quería irse.

Era extraño.

Una parte de él sentía que si salía por esa puerta podría perder nuevamente algo importante.

Valeria apareció detrás de él.

—Puedes quedarte un rato más.

Él se giró sorprendido.

Era la primera vez que ella le ofrecía quedarse.

—¿Estás segura?

Ella asintió.

—Por Sofía.

Alessandro entendió.

Todavía no era por él.

Pero era un comienzo.

Se sentaron en la sala mientras la casa quedaba en silencio.

Por primera vez hablaron sin reproches.

Recordaron pequeños momentos del pasado.

El día que se conocieron.

La primera vez que Alessandro la llevó a cenar.

La manera en que ella se reía cuando él intentaba cocinar.

Durante unos minutos parecían volver a ser quienes eran antes.

Hasta que un ruido interrumpió la tranquilidad.

Un golpe en la puerta.

Ambos se quedaron quietos.

Alessandro cambió inmediatamente su postura.

El instinto de protección apareció.

—¿Esperas a alguien?

Valeria negó con la cabeza.

—No.

Alessandro se acercó lentamente a la entrada.

Antes de abrir, revisó por la ventana.

No había nadie.

Solo un sobre blanco en el suelo.

Lo recogió con cuidado.

Valeria lo observó.

—¿Qué es eso?

Alessandro abrió el sobre.

Dentro había una fotografía.

Una fotografía de Valeria tomada cinco años atrás.

Y una nota.

Su rostro cambió al leerla.

—¿Qué dice? —preguntó ella.

Alessandro no respondió.

Valeria tomó el papel de sus manos.

Y leyó:

"Creíste que podías escapar, pero algunos secretos nunca desaparecen."

Su respiración se cortó.

Porque reconoció esa frase.

La había escuchado la noche en que todo se destruyó.

La noche en que alguien la obligó a huir.

—Alessandro...

Él la miró.

—¿Qué pasa?

Valeria apretó la nota con las manos temblorosas.

—Ella sabe que volví.

—¿Quién?

Los ojos de Valeria se llenaron de miedo.

—Elena.

En ese instante, el teléfono de Alessandro sonó.

Era Marco.

Respondió inmediatamente.

—Señor, tenemos un problema.

—Habla.

Hubo un silencio al otro lado.

—La seguridad de la casa fue vulnerada.

Alessandro miró hacia las habitaciones.

Hacia donde dormía Sofía.

Y su expresión cambió por completo.

—¿Cuándo?

—Hace menos de diez minutos.

El silencio que siguió fue aterrador.

Porque ambos entendieron lo mismo.

Elena no solo quería separarlos.

Ahora estaba dispuesta a acercarse a Sofía.

Alessandro tomó las llaves del auto y miró a Valeria.

—A partir de ahora no vas a estar sola.

Ella lo miró.

—¿Qué vas a hacer?

Su respuesta fue fría.

—Voy a proteger a mi familia.

Y por primera vez en cinco años...

Valeria creyó que quizás Alessandro hablaba en serio.

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Yolanda Morocho
yo creo q su mano derecha es el enemigo por los guardias no le dejaban entrar cuando ella quería esplicarlo lo sucedido y el no lo sabía
Maru
Es cierto! En el mundo de la mafia y Stratus alto del hampa los enemigos siempre atacan dónde más duele a los parientes cercanos: hijos/as, cónyuge, madre - padre e incluso ahijados/as; por eso se cuidan de mostrar sentimientos incluso dentro de su casa 🏠 por aquello de que las paredes tienen oídos
Maru
Interesante comienzo 🙂
Mercedez Peréz
bueno dejo su historia es pura a aguetefia creo que poreso no tiene comdntarios parese chisme de viejas que no tienren.nada que acdr
Mercedez Peréz: quise desir pura acagueteria escribi mal la palabra
total 2 replies
Mercedez Peréz
muchasbueltas.a la historia aburre un y otra vez lo mismo
Mercedez Peréz
donde quefo la abuela
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