Valentina Visconti nació para heredar un imperio, pero eligió salvar vidas antes que administrar fortunas. Renunció a su apellido, a su riqueza y al futuro que su familia había planeado para ella, convencida de que el amor debía elegirse, nunca negociarse.
Cuando la traición del hombre con quien soñaba casarse destruye todas sus certezas, un impulso desesperado la lleva a besar a un completo desconocido para escapar de su pasado.
Alessandro Moretti carga con el peso de uno de los apellidos más poderosos y temidos del país. Aunque ha construido su propio imperio lejos de la violencia y prefiere mantenerse fuera de los reflectores, el legado de su familia nunca deja de perseguirlo.
Lo que ninguno de los dos imagina es que ese encuentro cambiará sus vidas para siempre.
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22- una salida diferente
El viernes transcurrió con el mismo ritmo frenético de toda la semana.
Valentina apenas había tenido tiempo para sentarse.
Cuando por fin salió del último consultorio, se quitó la bata con un largo suspiro y miró el reloj.
Las cinco y diez de la tarde.
Justo en ese momento, el teléfono vibró.
Sonrió al ver el nombre en la pantalla.
Novio falso
"Hoy no podré pasar por ti. Tengo una reunión en una hora y saldré directamente desde la oficina. Lo siento."
Valentina escribió enseguida.
"No te preocupes. Nos vemos otro día. Mucha suerte en la reunión."
Guardó el teléfono justo cuando Camila apareció por el pasillo.
—¿Ya terminaste?
—Por fin.
Camila notó la pequeña sonrisa que aún llevaba.
—¿Qué pasó?
—Nada. Alessandro no podrá venir hoy.
Tiene una reunión.
Camila hizo un gesto exagerado de decepción.
—Qué lástima... Yo ya me estaba acostumbrando a verlo por aquí.
Valentina negó riendo.
—Solo venía a buscarme.
—Sí, claro... Las dos comenzaron a caminar hacia la salida del área médica.
No habían avanzado mucho cuando alguien llamó suavemente.
—Doctora Valentina.
Ella se volvió.
Una auxiliar de recepción sonreía.
—La están esperando.
Valentina frunció el ceño.
—¿A mí?
—Sí. En la cafetería.
Intercambió una mirada confundida con Camila.
—¿Quién será?
—Ve. Yo te alcanzo en un momento.
Valentina bajó hasta el pequeño cafetín del hospital.
A esa hora estaba casi vacío.
Recorrió el lugar con la mirada. Y entonces lo vio.
Alessandro estaba junto a una mesa, sosteniendo dos vasos de café.
Al verla, sonrió.
Valentina caminó hasta él sin ocultar la sorpresa.
—¿No se suponía que estabas en la oficina?
—Lo estaba.
Respondió con tranquilidad.
—La reunión es dentro de una hora.
Pensé que todavía alcanzábamos a tomar un café.
Ella no pudo evitar sonreír.
—Creí que no vendrías.
—Yo también... Hasta que recordé que el hospital me quedaba de camino.
Le entregó uno de los vasos.
—Gracias.
Tomaron asiento junto a la ventana.
Valentina dio el primer sorbo.
—Este café es muchísimo mejor que el del hospital.
Alessandro sonrió.
—Lo imaginé.
Hubo un breve silencio. Uno cómodo.
De esos que no necesitan llenarse con palabras.
Hasta que una voz conocida rompió el momento.
—Vaya... Qué coincidencia.
Los dos levantaron la vista.
Daniel acababa de entrar al cafetín.
Caminó directamente hasta la mesa.
Miró primero a Valentina. Después a Alessandro.
—No sabía que ahora cualquiera podía reunirse con los doctores dentro del hospital.
Creo que no es muy profesional.
Valentina dejó lentamente el vaso sobre la mesa.
—Estoy fuera de consulta. Y Alessandro solo vino a saludar. No estamos haciendo nada malo.
Daniel soltó una sonrisa cargada de ironía.
—Claro... Si tú lo dices.
En ese momento apareció Camila con una botella de agua en la mano.
Miró a Daniel. Luego a Valentina.
Y comprendió enseguida lo que estaba ocurriendo.
—¿Interrumpo algo?
Daniel dio un paso atrás.
—No. Ya me iba.
Les lanzó una última mirada antes de marcharse.
Camila esperó a que desapareciera por la puerta.
Después ocupó la silla vacía.
—Algún día ese hombre entenderá la palabra "se termino".
Valentina soltó el aire lentamente.
—Eso espero.
Camila tomó un sorbo de agua.
Y, como si acabara de recordar algo importante, sonrió.
—A propósito... Se me ocurrió una idea.
Valentina entrecerró los ojos.
—Eso nunca empieza bien.
—Mañana es sábado.
Tenemos consulta solo hasta el mediodía.
¿Y si salimos los cuatro?
Valentina arqueó una ceja.
—¿Los cuatro?
—Sí. Tú, Alessandro, Matteo y yo.
Hay una feria en el parque central.
Va a ir medio hospital. Si quieren que esto resulte creíble... No se me ocurre una oportunidad mejor.
Valentina negó inmediatamente.
—No creo que sea necesario...
Camila apoyó ambos codos sobre la mesa.
—Pues yo sí.
Valentina la miró con curiosidad.
—¿Y por qué estás tan segura?
Camila suspiró.
—Porque hoy me llamó Lorenzo.
Valentina abrió mucho los ojos.
—¿Enzo?
—Sí. Me preguntó si yo había sido la de la brillante idea de todo esto.
Alessandro levantó una ceja.
—¿Detrás de qué?
—De conseguirle un novio para librarse de las citas de Don Giovanni.
Valentina se quedó completamente inmóvil.
—¿Qué...?
—Eso mismo dije yo.
Camila negó divertida.
—No puedo creer que piense eso de mí.
Valentina terminó riéndose.
—Bueno... Seamos sinceras. Serías perfectamente capaz.
Camila llevó una mano al pecho con dramatismo.
—¡Qué falta de respeto!
—¿Vas a decirme que no?
Ella fingió pensarlo unos segundos.
—Está bien... Quizá sí sería capaz.
Pero esta vez no tuve nada que ver.
Los tres comenzaron a reír.
Cuando las risas disminuyeron, Camila continuó.
—Le dije que no tenía idea de qué estaba hablando. Que ustedes empezaron a salir sin que yo opinara absolutamente nada.
Y que, por lo que yo sabía... Apenas se estaban conociendo.
Valentina soltó el aire lentamente.
—Gracias.
—No me agradezcas todavía.
Camila bebió un poco de agua antes de continuar.
—Después me dijo que todo le parecía un poco apresurado. Que todavía los veía... demasiado tensos.
Y, la verdad... No pude quitarle la razón.
Alessandro permaneció pensativo unos segundos.
—¿Eso fue todo?
Camila negó.
—No. También me dijo que esperaba haberse equivocado.
Que quizá solo les faltaba tiempo para conocerse mejor.
Valentina bajó la mirada.
—Eso fue exactamente lo mismo que me dijo la otra anoche.
Alessandro apoyó lentamente el vaso sobre la mesa.
—Entonces tiene sentido.
Las dos mujeres lo miraron.Él continuó con calma.
—No podemos limitarnos a aparecer juntos cuando alguno de los dos tiene un problema.
Si queremos que esto resulte creíble...
Tenemos que comportarnos como cualquier pareja.
Camila sonrió satisfecha.
—¡Eso mismo llevo diciendo desde que me senté!
vamos a la feria. Una salida normal.
Como cualquier pareja haría con unos amigos.
Valentina miró a Alessandro.
—¿Qué opinas?
Él sonrió levemente.
—Creo que Camila tiene razón.
Será una buena oportunidad para dejar de parecer dos desconocidos que se encontraron por casualidad.
Valentina terminó sonriendo.
—No sabía que te tomabas este trabajo tan en serio.
—No me gusta hacer las cosas a medias.
Camila dio una palmada sobre la mesa.
—¡Perfecto! Entonces queda decidido.
Mañana, cinco de la tarde. En la entrada del parque.
Sacó el teléfono del bolsillo.
—Ya le escribo a Matteo...
Permaneció unos segundos mirando la pantalla.
Después levantó lentamente la cabeza.
—Bueno... Pequeño detalle.
Los tres la miraron.
—No tengo su número.
Valentina soltó una risa.
—¿Y cómo pensabas escribirle?
Camila hizo una mueca.
—Pues... No lo pensé.
Luego miró a Alessandro.
—¿Puedes escribirle tú?
Él asintió.
—Claro.
Camila cruzó los brazos.
— el muy tonto sí tiene mi número... Pero hasta ahora no me ha escrito.
Alessandro levantó una ceja con una sonrisa divertida.
—¿Estabas esperando que lo hiciera?
Camila se aclaró la garganta.
—No cambies de tema. Solo dile que mañana nos vemos a las cinco.
Y que no llegue tarde.
Valentina observó a su amiga con una sonrisa imposible de ocultar.
—Ajá...
Camila fingió no entender.
—¿Qué?
—Nada... Solo me parece curioso que sepas perfectamente que Matteo tiene tu número.
Ella tomó tranquilamente su botella de agua.
—Es un dato irrelevante.
Valentina comenzó a reír.
—Claro... Completamente irrelevante.
Alessandro sacó el teléfono del bolsillo mientras negaba con una pequeña sonrisa.
—Le escribiré antes de que ustedes dos empiecen a discutir.
Las dos dejaron de mirarse para reír al mismo tiempo.
—Gracias.
Dijeron casi al unísono.
Alessandro negó divertido.
—Definitivamente hacen demasiado ruido cuando están juntas.
Matteo primero, luego Giovanni y Lorenzo y los osos juntos esa química es indudable y ellos no quieren aceptar que están enamorados.
Alessandro no se imagina lo que la loca de Camila le dejo en su gaveta 🤣😂🤣😂
Quien secuestro a Valentina 🤔🤔🤔❓❓❓
Porque lo hizo de quien se quiere vengar 🤔🤔🤔🤔❓❓❓❓❓
Dónde está Lucia fue ella quien lo hizo o tuvo ayuda de alguien 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Alessandro ahora sí sacará a relucir su apellido Moretti a relucir y quien lo haya hecho se busco su muerte porque si no lo hace Alessandro lo hará el viejo Don Vittorio.
Valentina lo dejaste como novio de pueblo vestido y alborotado.
Hasta tu padre se dió cuenta que están perdidamente enamorados.
Bombón así necesito uno que me dé muchos regalos 🤣😂🤣😂
Es verdad lo que dice Camila ustedes dos ya no respetan el contrato eso ya pasó a hacer una relación verdadera besos, me quedo a dormir etcétera cuando darán el paso a sincerarse.