NovelToon NovelToon
Las Cuatro De La Medianoche.

Las Cuatro De La Medianoche.

Status: Terminada
Genre:Fantasía épica / Mundo de fantasía / Mundo mágico / Completas
Popularitas:1.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Leydis Ochoa

Cuando la noche hace un pacto con la luz, nacen juramentos que ni el tiempo osa romper.

NovelToon tiene autorización de Leydis Ochoa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6 — Armadura de Luz

Otra vestía armadura dorada que parecía la luz hecha metal. Xylia Brook caminaba con la cabeza alta, aunque el peso de su equipo parecía aumentar con cada hora que pasaba. El sol de este reino no existía, pero su armadura generaba su propia luminiscencia, una herencia de los antiguos Altos Elfos que habían intentado domar el día para llevarlo a las profundidades. Para Xylia, cada placa de metal era un recordatorio de una civilización que prefirió arder antes que mezclarse con la sombra.

Habían llegado a los límites de la Ciudad de Espejos, una metrópolis en ruinas donde las paredes estaban hechas de cristal pulido que reflejaba no solo la imagen de quien pasaba, sino también sus deseos más ocultos. Aquí, la luz era un arma y una trampa.

—Mantengan la mirada baja —advirtió Xylia—. Estos espejos no muestran la verdad, muestran lo que el corazón quiere creer. Si se pierden en su propio reflejo, no volverán a salir.

—Es fácil para ti decirlo —comentó Lyraka, ajustándose la daga—. Tu armadura es un espejo andante. ¿Cómo sabemos que no estás ya perdida en tu propia luz?

Xylia no respondió de inmediato. Se detuvo frente a un gran muro de cristal donde su reflejo se veía como una diosa coronada por el sol, rodeada de súbditos que la adoraban. Con un gesto de asco, golpeó el cristal con su guantelete, provocando que la imagen se distorsionara.

—¿Crees que disfruto esto? —preguntó Xylia, su voz cargada de una amargura que sorprendió incluso a Shapira—. Esta armadura fue forjada por mi abuelo. Él creía que la pureza era la única salvación. Cuando los humanos atacaron nuestro santuario, él se negó a usar la sombra para esconderse. Dijo que la luz de los Brook no se ocultaría. Murieron todos, Lyraka. Todos menos yo, porque me obligaron a vestir esta armadura que me hacía visible desde kilómetros de distancia. Me usaron como cebo para que los demás pudieran huir... pero no hubo "demás". Fui la única que quedó, brillando en medio de una masacre.

El grupo guardó un silencio respetuoso. La imagen de una niña pequeña, resplandeciendo como una estrella mientras todo su mundo era destruido a su alrededor, era una imagen que ninguna de ellas podía ignorar.

—La luz puede ser una maldición —dijo Ravenna suavemente—. Puede cegar tanto como la oscuridad.

—Exacto —asintió Xylia—. Por eso estoy aquí. No busco la corona para reinar con luz. La busco para apagar este brillo innecesario y encontrar un equilibrio donde no tengamos que ser faros para ser salvas.

Mientras avanzaban por la Ciudad de Espejos, el aire comenzó a calentarse. Los reflejos en las paredes empezaron a cobrar vida propia, saliendo de los cristales como duplicados fantasmales de las cuatro elfas. Una Xylia de luz pura emergió de una columna, atacando a la Xylia real con una ráfaga de energía solar.

—¡Defiéndanse! —gritó Xylia, levantando su escudo—. ¡No miren a sus ojos!

La batalla en la ciudad fue una prueba de voluntad. Shapira luchaba contra una versión de sí misma que aún tenía voz, una voz que le gritaba todas las razones por las que su sacrificio había sido inútil. Lyraka se enfrentaba a una sombra sin cuernos, una versión "perfecta" y aceptada de sí misma que la llamaba monstruo. Ravenna luchaba contra una versión que ya lo sabía todo y que se burlaba de su ignorancia actual.

Xylia era el centro de la defensa. Su armadura, que antes era una carga, se convirtió en la única protección contra los rayos de luz que rebotaban por todas partes. Se posicionó en el centro del grupo, expandiendo su aura dorada para crear un domo protector.

—¡Escúchenme! —gritó Xylia, sintiendo cómo el calor del domo comenzaba a quemar su propia piel—. ¡Estas imágenes no son reales! ¡Son el miedo a lo que podríamos ser! ¡Acepten sus fallas! ¡Shapira, tu silencio es tu fuerza! ¡Lyraka, tus cuernos son tu escudo! ¡Ravenna, tu duda es tu sabiduría!

Al pronunciar estas palabras, Xylia sintió que algo se rompía dentro de ella. El orgullo por su linaje de luz se desvaneció, dejando solo el deseo de proteger a sus nuevas compañeras. Su armadura comenzó a cambiar. El oro brillante se volvió mate, absorbiendo la luz en lugar de reflejarla. Se convirtió en una armadura de "luz cenicienta", un metal que era a la vez brillante y sombrío.

Con un grito de guerra, Xylia golpeó el suelo con su espada. Una onda de energía neutra barrió la ciudad, rompiendo todos los espejos a la vez. Los duplicados se desvanecieron en un suspiro de aire frío.

La Ciudad de Espejos quedó reducida a arena fina. Xylia cayó de rodillas, agotada, con el sudor evaporándose de su piel. Su armadura ya no era un metal opresivo; ahora se sentía como una segunda piel, ligera y equilibrada.

—Lo hiciste —dijo Ravenna, ayudándola a levantarse—. Has transformado el legado de tu familia en algo propio.

Xylia miró sus manos. El metal ahora tenía vetas oscuras, como el mármol.

—Ya no soy el cebo —dijo con una sonrisa débil—. Soy el escudo.

Lyraka se acercó y, en un gesto de respeto, golpeó suavemente el peto de Xylia con sus cuernos.

—No está mal para una elfa de luz.

Siguieron adelante, dejando atrás las ruinas de cristal. El camino hacia el corazón de su destino se volvía más claro a medida que sus propias identidades se entrelazaban. Ya no eran cuatro extrañas; eran una fuerza de la naturaleza.

Al cruzar la frontera de la ciudad, se encontraron con un desfiladero donde las sombras parecían tener peso físico. Allí, Shapira las esperaba, sus cadenas tintineando con un sonido que ahora recordaba a una oración.

La tercera llevaba cadenas y sombras como si fueran joyas.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play