se trata sobre una joven que es aceptada en una prestigiosa academia Pero lo que le parece extraño es que ella no envío ninguna solicitud y el nombre de la academia era muy raro y lo que era más extraño todavía era la reacción de su madre al escuchar el nombre de aquella academia si quieres saber de qué se trataba esa solicitud te invito a leer esta nueva y hermosa historia
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capítulo 7 El Linaje de los Blackwood
El Director Valerius asintió con solemnidad. Hizo un leve ademán con la mano y las puertas de madera de su despacho privado se abrieron de par en par, invitando a Beatrix a pasar. El lugar estaba repleto de estanterías que subían hasta el techo, llenas de libros antiguos cuyos lomos parecían hechos de piel y oro.
—Siente la curiosidad de saber de dónde viene, y eso es un buen comienzo —dijo el Director, invitándola a sentarse en una silla de terciopelo oscuro—. Hablemos de los Blackwood del Inframundo.
Se paró frente a un gran tapiz que mostraba un árbol majestuoso, pero cuyas raíces eran tan grandes como sus ramas, hundiéndose en un abismo de fuego y sombras.
—En la superficie, el apellido de su madre es solo un nombre común. Pero aquí abajo, Blackwood es la dinastía original, la Raíz de Hierro del Inframundo. Su padre no es un demonio común; él es la encarnación misma de la tierra profunda, el juez de las almas y el dueño de las riquezas ocultas.
El Director miró a Beatrix a los ojos, notando cómo la palidez de su piel contrastaba con la intensidad de su mirada.
—Su madre es una humana pura, es cierto. Al nacer usted, el Rey supo que la fragilidad mortal de su madre no resistiría las intrigas de la corte si se quedaban aquí. Por eso la envió a la superficie, para protegerla. Pero usted no es completamente humana, señorita Beatrix. Su parte inmortal estaba "dormida", sellada por la magia de su padre. Al cumplir la mayoría de edad y respirar el aire de este reino, el sello se ha roto. Su sangre reclama su herencia: el control sobre las sombras y las leyes de la muerte.
Beatrix escuchaba en absoluto silencio, procesando que el "empresario ausente" era en realidad el soberano de los muertos.
El Director caminó hacia su escritorio y colocó cuatro pergaminos sobre la mesa, cada uno con un sello heráldico diferente.
—Y eso nos lleva a los jóvenes que conoció en el bosque. Su padre ha decretado que, para asegurar la estabilidad del trono, usted debe elegir a un consorte entre las cuatro grandes casas del Inframundo. Ellos no son simples estudiantes; son los herederos de los linajes más peligrosos de este mundo. Permítame nombrárselos formalmente:
—el primero es Elías Vance: El joven de cabello marrón y lentes que la ayudó en el bosque. Es el heredero de la Casa del Conocimiento Silencioso. Son los guardianes de las profecías y los secretos de las almas. Su amabilidad es su mayor arma; es estratega, paciente y el más analítico de los cuatro.
—el segundo Jax Ignis: El semidemonio de cuernos y actitud arrogante que la interceptó primero. Es el primogénito de la Casa de las Cenizas, un linaje de guerreros de sangre roja. Su familia controla las fronteras de fuego. Es impulsivo, pasional y respeta únicamente la fuerza neta.
—el tercero Dorian Pyre: El chico de cabello anaranjado y ojos negros que la llamó "cariño". Su apellido es sinónimo de destrucción. Pertenece a la Casa del Fuego Fatuo. Su poder no es el fuego físico, sino el fuego del alma, la capacidad de manipular las emociones y consumir la voluntad de los demás desde dentro. Es manipulador y peligrosamente encantador.
—Y por último Alistair Frost: El joven de cabello azul y ojos grises que la reclamó como suya. Pertenece a la Casa del Invierno Eterno. Su linaje gobierna las prisiones de hielo del Inframundo, donde las almas más oscuras son congeladas por la eternidad. Es implacable, frío y posee un sentido del deber y la propiedad tan rígido como el acero.
El Director Valerius guardó silencio, dejando que los nombres flotaran en el aire.
—Ellos cuatro han sido entrenados toda su vida para este momento. Saben que casarse con usted significa gobernar el Inframundo. Algunos buscarán su poder, otros su posición... y quizás alguno, si usted lo permite, su corazón.
Beatrix miró los cuatro pergaminos. En su mente seguía grabada la imagen de su novio humano, pero los nombres de Elías Vance, Jax Ignis, Dorian Pyre y Alistair Frost acababan de convertirse en las cadenas que la ataban a este nuevo y oscuro destino.