El amor a veces llega de formas muy extrañas, pero cuando debes compartir experiencias de vida parecidas y difíciles puede nacer sentimientos sin que uno pueda evitarlos.
En esa historia tres adolescentes en una epoca dificil deberán enfrentar como salir adelante , solo con el apoyo entre ellos
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El día jueves por la mañana el director mando a llamar a varias muchachas a un salón, allí unas peluqueras le lavaron y arreglaron los cabellos, uñas y depilaron el rostro. Luego las hicieron probarse una muda de ropa nueva y un par de zapatos para cada una. Allí Sara confirmo que todas ellas saldrían del orfanato el día viernes por la noche a una fiesta de beneficencia donde supuestamente estaban invitadas.
Sara le contó todo a Bruno quien no dejaba de sentir odio por el director y sus amigos, pero sabía qué si lo enfrentaba seguramente podría irle peor a él y su hermana.
La tarde del jueves Bruno no podía encontrar a Borja como cada tarde después de llegar de clases, situación que le extraño bastante más sabiendo que esa misma noche se escaparían, pensó que a lo mejor habían descubierto sus planes y estaba muy nervioso.
Borja aparece solo a la hora de la cena, Bruno sintió alivio al verlo sano.
Bruno- ¿ dónde estuviste toda la tarde? Estaba muy asustado pensando que algo malo te pasara.
Borja - estaba preparando todo para irnos, ya tengo todo hablado con un hombre que nos llevara en su carreta lejos de aquí.
Bruno - te pidió mucho dinero.
Borja - un poco, pero es necesario.
Bruno- estamos listos, entonces.
Borja- a las once de la noche, deberíamos partir.
Esa noche mientras cenaban los tres acordaron los últimos detalles.
A las once de la noche exacta Bruno y Borja salían de su habitación y fueron a buscar a Sara quien fue descubierta por la muchacha que dormía con el cuchillo bajo la almohada, esta solo le sonrió y le deseo suerte.
Antes de cruzar el portón final del orfanato, de lo alto de un árbol Borja saco una bolsa. Borja usó una copia del candado del portón para salir fácilmente.
Caminaron un buen rato en silencio hasta que llegaron a una pequeña plaza y allí había un hombre mayor en una carreta esperándolos. Borja les comento a sus compañeros, que no hablaran nada delante de este hombre por su seguridad. El viaje en carreta duro alrededor de una hora y media. Por lo que conocían del lugar salieron de ese pueblo y llegaron a un cruce con dirección hacia el norte y sur. La carreta estaba contratada para llegar hasta ese lugar solamente.
Borja- ahora debemos ver hacia donde iremos.
Bruno - ¿ qué sabemos?
Borja- hacia el norte hay varios pueblos y la c.ital., si tomamos el camino hacia el sur solo hay pequeños pueblos más de campo.
Bruno- yo prefería el sur, pienso que sería más difícil que nos encontraran.
Sara- yo pienso lo mismo.
Borja - coincido con ustedes, caminemos hacia el sur, hace mucho frío, pero caminando se nos calentará el cuerpo.
Sara - caminemos toda la noche, creo que entre más nos alejemos será mejor, así en la oscuridad nos protejamos igual.
Bruno - llevo un cuchillo en la mano por seguridad, no conocemos estos lugares y puede haber peligro.
De esta forma caminaron toda la noche guiados por la luz de la luna y de una pequeña llama que llevaban.
Cuando amaneció estaban en el camino decidieron hacer una pequeña fogata, de la bolsa Borja saco una pequeña tetera y una botella con agua. Así al fuego hirvieron agua y se hicieron te, que se sirvieron en los tazones que se habían llevado del orfanato. Sara llevaba dos panes un poco duros, pero se los comieron ningún reclamo.
Sara- ahora que haremos.
Borja- creo que debemos seguir y tratar de buscar un lugar donde pasar esta noche, nos cansaremos mucho de caminar y nos dará sueño.
Bruno- yo puedo seguir un poco más.
Sara- yo también.
Siguieron caminando sin saber hacia donde iban, por el camino se encontraron con aldeanos que iban a trabajar, a todos ellos los saludaron.
Cerca del medio día se detuvieron bajo un árbol a descansar y comieron unos plátanos y galletas que Borja saco de la bolsa.
Mientras comen una carreta muy peculiar se estacionó frente a ellos y los miró asombrado.
Hombre- hola muchachos, me llamo Gaspar.
Los tres muchachos los saludan.
Borja- que necesita.
Gaspar- creo que ustedes necesitan más a mí que yo a ustedes.
Borja -¿porque dice eso?
Gaspar - las personas que hemos pasado por situaciones parecidas nos reconocemos.
Sara- ¿ cómo?
Gaspar - acaso no es verdad, que están huyendo por sus ropas parecen que estaban en un orfanato.
Sara- se dio cuenta.
Gaspar- yo también estuve en un orfanato y hui para salvarme, así que no tienen que explicarme nada, pero saben para donde van.
Bruno - no conocemos este lugar, necesitamos un lugar para pasar la noche.
Gaspar - confíen en mí, a mí también me ayudaron cuando hui y pude realizarme.
Borja - usted ¿ qué hace?
Gaspar - lo dices por mi carreta.
Borja,- si
Gaspar - soy vendedor itinerante, llevo en mi carreta todo lo que se necesita en una casa, voy de pueblo en pueblo vendiendo, así me gano la vida.
Bruno- conoce bien esta zona entonces.
Gastar - así es el pueblo más cercano de aquí esta a dos horas, allí hay pocos habitantes y por lo mismo hay varias casas viejas abandonadas, su alcalde esta entregando estas casas a personas que quieran instalarse en el lugar y así mantener habitantes.
Bruno- ¿porque las personas se fueron?
Gaspar - los hijos jóvenes de la familia no les atrae la vida de campo, los trabajos son pesados y mal pagados y muchos emigraron a la capital y no volvieron más.
Bruno - nosotros podemos postular a una casa de ese lugar.
Gaspar - ¿qué edad tienen ustedes.?
Borja - yo y Bruno tenemos 17 años y Sara 15.
Gaspar - por lo menos uno debe ser mayor de edad, pero eso lo podemos solucionar. Partamos antes de que se haga tarde. Mi carreta como ven va llena con mercadería, apenas cupo yo, deberán seguirme caminando.