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La Huida De Madeline

La Huida De Madeline

Status: En proceso
Genre:Época / Reencarnación / Amante arrepentido
Popularitas:17.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Juna C

Una chica de la era moderna reencarna en el cuerpo de Madeline, la prometida del frío Duque Elías. Tras quedar embarazada y decidida a proteger el futuro de su hijo, ella empaca sus maletas y huye lejos, escondiendo su rastro.

NovelToon tiene autorización de Juna C para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 17

El sol apenas comenzaba a asomarse en el horizonte cuando Madeline abrió los ojos.

En realidad, ni siquiera estaba segura de haber dormido.

Había pasado gran parte de la noche dando vueltas en la cama, escuchando cada ruido de la posada y preguntándose si alguien aparecería para llevarla de regreso.

Pero nadie llegó.

Y ahora estaba allí.

A punto de marcharse.

Terminó de acomodar sus pocas pertenencias dentro de la maleta y se colocó la capa oscura sobre los hombros.

Antes de salir, su mano descendió instintivamente hasta su abdomen.

Seguía completamente plano.

Nada había cambiado.

Y aun así...

La posibilidad de que una pequeña vida estuviera creciendo allí hizo que una sonrisa involuntaria apareciera en sus labios.

Todo era una sospecha.

Ni siquiera tenía la certeza de estar embarazada.

Pero cuando imaginaba aquella posibilidad, una extraña calidez le llenaba el pecho.

Tomó la maleta y abandonó la habitación.

La ciudad comenzaba a despertar.

Algunas tiendas abrían sus puertas.

Los panaderos colocaban bandejas recién horneadas en los escaparates.

El aroma a pan caliente flotaba en el aire.

Por primera vez en mucho tiempo, Madeline sintió que estaba viendo el mundo de verdad.

No desde la ventana de una mansión.

No desde un jardín perfectamente cuidado.

Sino caminando entre personas comunes.

Entre viajeros.

Comerciantes.

Aceleró el paso.

Todavía tenía miedo.

Mucho miedo.

Pero también sentía algo más.

Emoción.

Frente a la plaza principal se encontraban varios carruajes de transporte que realizaban viajes entre ciudades.

Cocheros, comerciantes y pasajeros iban de un lado a otro cargando equipajes.

—¡Últimos lugares para Valebrook! —gritó un muchacho agitando una lista de pasajeros—. ¡Partimos en menos de media hora!

Madeline caminó rápidamente hacia él.

—Quisiera un asiento.

El joven la observó unos segundos.

Sus ojos recorrieron la capa, la maleta y el rostro parcialmente oculto bajo la capucha.

—¿Viaja sola?

Madeline sintió una pequeña punzada de nervios.

—Sí.

El muchacho pareció sorprendido, pero se limitó a encogerse de hombros.

—Son cinco monedas de cobre.

Madeline sacó una pequeña bolsa y pagó sin discutir.

El joven le entregó un boleto de papel.

—Tercer carruaje.

Partimos pronto.

—Gracias.

Sujetó el boleto con fuerza.

Durante unos segundos permaneció inmóvil.

Observando la ciudad.

Aquella ciudad donde había despertado en un cuerpo ajeno.

Donde había conocido a Celia.

Donde había discutido con Elías.

Donde había vivido momentos que jamás habría imaginado.

Una sensación extraña le oprimió el pecho.

Las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos sin que pudiera evitarlo.

Quizá eran los sentimientos de Madeline.

Quizá eran los suyos.

O quizá ya no existía una diferencia tan clara entre ambas.

Se secó rápidamente las lágrimas.

No era momento para llorar.

Era momento de avanzar.

Respiró hondo.

Y subió al carruaje.

En el interior había una pareja joven sentada junto a una ventana.

Frente a ella, una anciana dormitaba con los brazos cruzados.

Más allá, una mujer intentaba entretener a un pequeño niño inquieto.

Personas normales.

Vidas normales.

Por primera vez en mucho tiempo, Madeline era simplemente una viajera más.

Se acomodó junto a la ventanilla.

Sujetó la maleta sobre su regazo.

Y observó cómo los edificios comenzaban a quedar atrás.

Un fuerte chasquido resonó en el aire.

Los caballos comenzaron a moverse.

Las ruedas avanzaron lentamente sobre el camino.

Y mientras la ciudad se alejaba poco a poco, Madeline comprendió que ya no había vuelta atrás.

El futuro era incierto.

No supo en qué momento terminó quedándose dormida.

Quizá fue el cansancio acumulado de los últimos días.

Quizá la tensión que había estado soportando desde la cacería.

O quizá simplemente su cuerpo había decidido rendirse después de tantas noches sin descansar correctamente.

Cuando abrió los ojos de nuevo, la luz del sol inundaba el interior del carruaje.

Parpadeó varias veces antes de incorporarse un poco.

El paisaje había cambiado.

Las calles de la ciudad habían desaparecido hacía horas, reemplazadas por extensos campos verdes, colinas lejanas y caminos de tierra que parecían no tener fin.

Madeline miró por la ventana.

El sol ya estaba alto en el cielo.

Debía ser cerca del mediodía.

Entonces lo sintió.

Su estómago rugió con tanta fuerza que hasta ella misma se sorprendió.

—Genial... —murmuró para sí.

Se llevó una mano al abdomen y soltó un suspiro.

Con tantas prisas por escapar, ni siquiera había pensado en comprar algo para comer.

Había salido de la posada prácticamente huyendo.

Ahora empezaba a pagar las consecuencias.

Intentó ignorarlo.

Podía aguantar.

No era para tanto.

Sin embargo, apenas pasaron unos minutos cuando volvió a sentir el estómago vacío.

Y luego otra vez.

La anciana sentada frente a ella abrió una pequeña cesta de tela.

El aroma de pan recién horneado llenó inmediatamente el carruaje.

Madeline tragó saliva.

Intentó mirar por la ventana.

Intentó pensar en otra cosa.

Intentó mantener algo de dignidad.

Pero el delicioso olor siguió persiguiéndola.

La mujer pareció darse cuenta.

—¿Tienes hambre, jovencita? —preguntó con una sonrisa amable.

Madeline sintió un poco de vergüenza.

—No se preocupe, estoy bien.

En ese mismo instante su estómago volvió a protestar.

La anciana soltó una carcajada.

—Tu estómago parece tener una opinión diferente.

Madeline sintió que las orejas se le calentaban.

La mujer tomó un pequeño pan redondo de la cesta y se lo ofreció.

—Toma.

—No podría aceptar...

—Claro que puedes.

La anciana prácticamente se lo puso en las manos.

—A mi edad ya no puedo comer tanto como antes.

Madeline dudó unos segundos.

Pero el olor era demasiado tentador.

—Muchas gracias —dijo finalmente.

La mujer sonrió satisfecha.

Madeline dio un pequeño mordisco.

Y casi se le escapó un gemido de felicidad.

Estaba delicioso.

Caliente.

Esponjoso.

Muchísimo mejor que cualquier cosa que hubiera probado en los últimos días.

La anciana soltó una risita al verla comer.

—Eso sí que era hambre.

Madeline tragó rápidamente.

—Lo siento.

—No te disculpes. Los viajes largos siempre abren el apetito.

Madeline sonrió por primera vez desde que había abandonado la mansión.

Una sonrisa pequeña.

Sincera.

Durante unos minutos continuó conversando con la mujer sobre cosas simples.

El clima.

Los caminos.

Las ciudades cercanas.

Nada importante.

Nada peligroso.

Y por alguna razón aquello resultó reconfortante.

Sin embargo, conforme las horas siguieron pasando, la sonrisa comenzó a desaparecer poco a poco.

Porque el paisaje seguía siendo el mismo.

Campos.

Bosques.

Caminos.

Y más caminos.

Ni rastro de una ciudad.

Ni de una posada.

Ni de algún lugar donde detenerse.

Madeline frunció ligeramente el ceño.

Se asomó por la ventana una vez más.

—Disculpe —preguntó al cochero cuando este pasó cerca durante una parada breve para revisar los caballos—. ¿Cuánto falta para llegar?

—¿Llegar? —rió el hombre—. Aún falta bastante.

Madeline parpadeó.

—¿Bastante cuánto?

—Si el clima sigue acompañándonos, llegaremos mañana al mediodía.

La sonrisa desapareció de su rostro.

—¿Mañana?

—Claro, ¿Pensaba que era un viaje de unas pocas horas?

El cochero soltó una carcajada antes de continuar su camino.

Madeline volvió a sentarse lentamente.

Mañana.

Todavía faltaba un día entero.

Apoyó la cabeza contra la ventanilla.

De repente, el viaje acababa de parecer mucho más largo de lo que había imaginado.

El carruaje continuó avanzando por el camino polvoriento.

Las ruedas crujían constantemente sobre la tierra mientras los caballos mantenían un paso uniforme.

Madeline observó por la ventanilla durante varios minutos.

Campos.

Más campos.

Y algún bosque a la distancia.

Nada más.

Su estómago volvió a protestar.

La anciana soltó una pequeña risa.

—Tu estómago lleva desde la mañana quejándose —comentó divertida mientras acomodaba la cesta sobre su regazo.

Madeline sintió las mejillas calentarse.

—Lo siento.

—¿Por qué te disculpas? Tener hambre no es un crimen.

La mujer sacó otro pequeño pan y se lo tendió.

—Toma.

Madeline dudó.

—Ya me ha dado demasiado.

—Y tú pareces demasiado delgada.

Eso provocó que la pareja sentada a un lado también sonriera.

—Mi esposa era igual cuando estaba esperando a nuestro primer hijo —comentó el hombre mientras rodeaba los hombros de la joven junto a él—. Podía comer cinco veces más que yo.

Madeline casi se atragantó con el pan.

La mujer soltó una carcajada.

—No la asustes.

—No la estoy asustando.

—Sí lo estás haciendo.

El matrimonio comenzó a discutir amistosamente.

Madeline terminó sonriendo.

Era una escena sencilla.

Pero extrañamente agradable.

—¿Viajas sola? —preguntó la anciana.

Madeline tardó un momento en responder.

—Sí.

—Eso es bastante inusual.

—Lo sé.

—Y peligroso.

La joven sonrió.

—También lo sé.

La anciana la observó unos segundos.

Como si intentara averiguar algo.

—No pareces una comerciante.

—Porque no lo soy.

—Tampoco una campesina.

Madeline soltó una pequeña risa.

—Definitivamente no.

—Entonces no preguntaré más.

Aquello la sorprendió.

—¿No siente curiosidad?

La mujer se encogió de hombros.

—Todos los viajeros esconden alguna historia.

Un silencio cómodo se instaló entre ambas.

La anciana volvió a mirar por la ventana.

—A veces las personas simplemente necesitan empezar de nuevo.

Las palabras hicieron que Madeline bajara la mirada.

Porque era exactamente eso lo que estaba intentando hacer.

Empezar de nuevo.

La tarde avanzó lentamente.

El sol comenzaba a descender cuando el carruaje dio un fuerte salto.

—¡Ay!

El niño soltó un grito.

Los pasajeros se sujetaron de los asientos.

Un ruido extraño resonó afuera.

Las ruedas chirriaron.

Los caballos se detuvieron.

El carruaje quedó inmóvil.

—¿Qué ocurrió? —preguntó la joven esposa.

—No lo sé.

El cochero descendió rápidamente.

Otros viajeros empezaron a asomarse por las ventanas.

Madeline también miró.

Varios hombres rodeaban una de las ruedas.

Las expresiones de todos parecían preocupadas.

Un mal presentimiento apareció en su pecho.

Entonces escuchó la voz del cochero.

—Maldita sea.

Se rompió el eje.

Y aquello significaba una sola cosa.

No podrían continuar el viaje.

Al menos no esa noche.

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Mitsuki G
Puede ser la mansión de Elías una de varias que tiene no debería acercarse mucho a casas nobles o zonas de nobles ya que se expondría demasiado ya lo hizo al quedarse en un lugar mucho tiempo pero espero que se cuide no deje que la curiosidad le gane y se exponga ese tonto de Elías merece conocer a su hijo cuando tenga unos tres o cinco años para que tenga una gran unión a su madre y que deje ese tiempo para que ese mal padre no logré su cometido que tarde no sea así de bebe ya que se ganara a su hijo a la primera cuando por tonto por tantos años de indiferencia pague estado lejos de su hijo
Mitsuki G
Espero que Madeline le diga indirectamente a Marcos que lo ve como un hermano pero sobre todo se esta acostumbrado ahí y si ahí llegó el chisme de su hogar alguien la podra distinguir y tendrá que volver con Elías y su padre que la venda en verdad espero que sea muchos años después que Elías la encuentre
Mitsuki G
Eso me preocupaba ya que ví desde que vio la primera vez Marcos vio diferente pero en estos Madeline no está para eso debería cambiar el look si no quiere que la distinga como también no puede quedarse en un lugar mucho tiempo como también espera mucho el bebé más grande no la dejara moverse bien
Gleirys Carolina: Quedarse en un sitio no sería buena opción, el detalle es que su embarazo no puede andar hacer viajes constantes podría ser perjudicial, no cuenta con suficiente dinero, y si no habla con Marcos se volverá todo problemático, en verdad, la veo entre la espada y pared
total 1 replies
Mitsuki G
Iba a decir que se repitió el capítulo anterior pero no es totalmente igual ya que está más completo que el anterior aquí vemos como todos la apoyaron le pregunta lo necesario y están para ella y sabe que tiene ahí un apoyo pero debe de recordar estar lejos de la capital como también no me gustó que metiera que está muerto debió decir que la odia y piensa que lo forzó o avisar de su mal padre sobre todo eso que su padre no la ve como una hija si no una mercancía para su fin no le interesa que le pase a ella
Mitsuki G
Bueno por lo menos fue sincera parecía que intentaría ocultarlo de nuevo aunque mintió sobre Elías pero debió decir otra cosa más para que sepa que tiene un mal padre que la ve como mercancía no como hija y así tienen cuidado
Gleirys Carolina: Creo que decir la verdad a medias no sería justo para quienes la recibieron sin saber quién era, decir que Elías está muerto en vez de decir que le dió la espalda, a fin de cuentas, él le dijo que no le agradaba la idea de tener hijos, debió haberse sostenido por alli
total 1 replies
rosalinda clavijo
autora no tarde tanto en actualizar, o por lo menos regalenos un maratón maratón maratón maratón maratón maratón maratón de los niños 🥳🥳🥳🥳🥳🥳🥳🥳🥳🥳🥳
rosalinda clavijo
caramba siendo de otra época más avanzada parece tonta la protagonista, más lenta y muero.
Rebeli Aguilar
excelente
Eve
lejos... muy lejos de ti, del "deber" y de ese hombre que dice llamarse padre
Mitsuki G
Ya se me hacía raro que no tuviera síntomas de su embarazo pero debería ser sincera con Elena y su familia ya que se notara y es mejor que sea por ella dicho y no por qué lo descubrieran y sobre todo para ayudarle a ocultarse si llega su mal padre
Rosana Migueles: yo creo que le va a contar para que no sea una carga en el trabajo o la casa
total 2 replies
Mitsuki G
Si en verdad llegó a un buen lugar ya que se nota que son pacientes más cuando sale volando vegetales y cierto chico aprendió hablar más jeje y ahora sí va mejor en atender clientes a ver qué más cosas aprenderá o ocultara su identidad
Mitsuki G
En verdad la anciana tiene una familia muy buena se nota que su hermana es igual a ella y está Madeline encontró un buen lugar y podra estar tranquila pero si se quedará ahí debería cambiar su look como también debería cambiar el color de cabello ya que se expone
Mitsuki G
Solo espero que donde este sea un lugar lejos y que dure mucho ahí que viaje más lejos ya que su padre ambicioso la buscará y estando más grande su bebé no podra viajar así que no dure mucho ahí que viaje más lejos
Mitsuki G
Este Elías según sus pensamientos debió a verse alegrado que ya no se tendrá que casar pero al parecer como siempre no se dió cuenta de lo que tenía hasta que lo pierde al ver que se fue sin ganas de estar con el ya movió algo en el menos en ese mal padre que solo piensa que perdió la oportunidad de mover al duque a través de su hija no por amor por su hija
Eve
me encanta como va la historia 😁
Mitsuki G
Ya por fin llegó a su primera parada debería ir por más comida y e irse de ahí antes que se arrepienta busque los transporte para la siguiente cuidar debe de moverse ya que estando cerca tienen oportunidad de encontrarla debería moverse cuando esté más lejos buscar algo de trabajo para ganar un poco de dinero para seguir su viaje estar segura de estar lejos de ahí buscar un lugar donde pueda vivir con su bebé
Mitsuki G
Por lo menos Madeline no desaprovechó para ir a comprar comida para el viaje ya que sabe que puede tardar no debe de confiarse y la anciana sigue pareciendome agradable se nota que
es sabía como ese Nathan que estuvo ahí espero que veamos pronto llegue lejos como también a ese tonto que le perdió
Mitsuki G
Bueno por lo menos no se quedaron en el bosque y fueron a una posada que espero que puedan continuar y en algún momento encontrarse con Nathan se nota un buen tipo pero a ver cómo llega ahí y busca la manera
de irse más lejos y espero
que su madre la ayude a que no la
molesten temprano para darle tiempo
Mitsuki G
Al parecer encontró a un ángel en esa anciana que me imagino que la ayudará al principio para darle animos de seguir ya que no puede quedarse en un lugar cercano debe de irse muy lejos para estar a salvó y espero que no pase nada en lo que esperan arreglar el transporte que no pase nada y que no salgan a buscar estando ahí
Mitsuki G
jeje que emoción ese tonto de Elías ya se dió cuenta que Madeline fue una víctima igual a él ella no quería perder su virtud de esa manera sin saber que hacía y el fue injusto con ella por lo menos lo sabe pero ya fue demasiado tarde ya que mientras el veía el informe está Madeline está apunto de irse que espero que aguarde mucho que se vaya a primera hora antes que los hombres de Elías si mando o los de su padre hacen movimientos si la buscan temprano así deberá moverse antes que ellos lo hagan y me preguntó si Elías
descubrirá que se escapó embarazada
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