Cindy, una chica alegre. Quien nunca duda en ayudar a nadie. Llega una carta dirigida a sus padres. Sin saber el porqué de ella. Los reúne y lee la carta. descubriendo que se trata de una propuesta de matrimonio. Decide omitir una cosa y esa es. La Posdata. Ya que ahí
Había una palabra. La cual decía así. La Comeré. Decida a no correr ese riesgo. Esconde la carta y Escapa. Creando así. Una enorme confusión. Tanto con quien la pretenden. Como con quienes ira conociendo en su camino.
NovelToon tiene autorización de J A M para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo VII
Hasta qué...
—Ay, no. —el auto empezó a detenerse mientras le salía humo. —creí que había solucionado todo. Bueno, por algo son las pruebas de campo. Tendré que revisarlo nuevamente y ver si no hay otro problema de por medio. Pero lo haré más tarde. —Mira a Victoria muy cómoda.
Estuvo unos minutos más así. Hasta que el calor corporal de su acompañante empezó a elevarse. Quería salir rápidamente y empezar con las reparaciones. Quería tener todo listo e irse ese mismo día. O al día siguiente. Pero ni un día más. No aguanto más. sutilmente fue quitando de su hombro la cabeza de la chica. Estaba por hacerlo cuando ella abrió los ojos y su mirada. No parecía de alguien contenta.
—¿qué haces? —mirada de molestia.
—¿Eh? ¡Ah! Es que, quería levantarme.
—¿y para qué? —hizo un puchero. —¿acaso te molesto?
—¿Eh? Ah... No, claro que no, solamente quería arreglar el auto. Al parecer el motor tiene unos problemas que no sé si podré arreglar rápido. Por eso. Quiero empezar a revisarlo ya y así encontrar una solución rápida.
—¿Ah, sí?
—sí. Así que, no quise molestarte mientras dormías. Pensé que sí te retiraba de mi hombro lentamente. Y te dejaba recostar en el sillón. Estarías a gusto.
—Ya veo. Hump. Bien, si no te gusta mi presencia aquí. Me voy.
—¿Eh? —, Victoria sale del auto y se va directo a la casa. —¿dije algo malo?
—idiota. —en su habitación. Con un ligero sonrojo.
—Ah... —ve que sigue saliendo humo. —sí dije algo indebido me disculparé luego. —abre el capo y empieza a toser. —vaya. Que sí hay un gran problema aquí. No sé si podré lograr arreglar esto hoy mismo o tengo que esperar para mañana. Bueno. Que pase lo que tenga que pasar.
Empezó a meter mano. Saco las herramientas que necesitaba y empezó con La reparación. Paso dos horas ahí. El sol golpeaba con intensidad. El sudor se hacía más constante. Y su blusa se encontraba empapada. Victoria asomó la cabeza por la puerta y no pudo evitar sonrojarse. Ella no entendía como podía ocurrir algo como esto. Desde el día que descubrió que sus gustos hacia los chicos eran nulos. Pensó que estaba enferma. Sus padres se preocuparon, pero el no querer preocuparlos. Le parecía lo mejor. Y mentir era una buena opción. Sonrió como si nada pasara. Lo aceptaron. Un día Ellos tuvieron que hacer un viaje urgente. Pero, no contaron con que a mitad del camino, alguien se les atravesaría. provocando una triple colisión. Donde lastimosamente no hubo ningún sobreviviente.
Tenía apenas 13 años, cuando esa tragedia llegó a su vida. Siguió adelante. Pensó en lo que sentía era algo pasajero. Pero, el tiempo corto que estuvo en la casa hogar. Le mostró otra cosa. Vio cosas que no quisiera recordar. Pero. Tuvo que verse obligada a decir que era eso. Pues. Las cosas que le hicieron fueron menos fuerte que a otras. Pensó en soportar. Hasta que fue adoptada. Nunca se sintió cómoda. Sentía que las cosas no podían funcionar. Hasta que Sin darse cuenta en que momento lo hizo. Tenía a su hermana adoptiva pegada a la pared y sin contenerse besarla. Huyó Al día siguiente, apenas tenía 17 cuando sucedió y llego a ese lugar. Donde por suerte. encontró ayuda y el trabajo desde casa. Ha sido. Su diario vivir desde entonces. 7 años para ser exactos.
Se sonrojó a más no poder. Pero no pudo seguir oculta. Ya que Cindy la vio.
—Ah, ¿qué pasa?
—nada, solo quería ver como esta el auto.
—pues, estoy tratando de reparar el motor. Pero no encuentro la falla. Tengo que retirarlo y es algo pesado por lo visto. Hay aparatos que permiten ver cosas como esto sin siquiera tocarlo. Aunque son caros la verdad, y ya gastaste mucho. Además, existe la posibilidad de que haya que cambiar también el motor. No quisiera eso. Ya que este es me gusta Y creo que todavía puedo rescatarlo.
—Ya veo. Oye. Estas sudando mucho. Deberías tomar un baño y descansar. Haz estado en lo del auto desde hace rato. Si hay que cambiar el motor o cambiar algo en este, no hay problema. Si hay que comprar el aparato que dices. Se compra. No tengo ningún problema.
—Eh...
—no digas nada, estoy dispuesta a darte todo lo que necesites, y mucho más. Ahora ve a tomar el baño. Que eso te caerá bien.
—sí. Ahorita voy. ¿Tienes ropa que me prestes?
—¿qué talla eres?
—¿Eh?
— ¿Tu ropa? ¿Qué talla de ropa eres?
—ah, creo que mediana en camisa y S en falda.
—¿Y ropa interior?
—¿Eh?
—¿Me puedes decir las medidas?
—Eh... ¿Por qué? No puedes prestarme ropa tuya y te la devuelvo mañana bien lavada y planchada.
—no creo que mi ropa te quede. —viendo hacia el pecho de Cindy.
—¿Eh?
—bueno, si no quieres decirme, déjame averiguarlo por mí misma. Vamos Victoria. No hagas una cara estúpida ahora mismo y si te deja hacerlo. No pongas esa misma cara. —hablando en su mente. Mientras tenía un rostro serio.
—¿Eh? —Victoria se acercaba poco a poco. —¡está bien! —se acercó a su oído. —Es...
—oh, ¿así que esa es tu talla? Vaya sabia que era...
—¡no lo digas!
—está bien, bueno, pediré ropa para ti. Tal como me lo especificaste.
—gracias.
—ahora ve. En unos minutos estará aquí.
—sí.
Entro, se quitó la ropa y empezó a dejar el agua caer sobre su cuerpo eso la relajaba poco a poco. Disfrutaba de un agua ni tan fría y mucho menos tan caliente. Se sonrojó un poco. Al recordar que alguien más sabe sus medidas. Solo su madre y ella lo sabían. Pero mientras nadie más lo supiera podía estar tranquila. Además. Era una chica. ¿Qué problema habría que ella lo sepa? Se dijo a sí misma. Sonrió. Y empezó a Enjuagarse. Y pensar un poco en su niñez. Los años en que eso no tuvo que preocuparle. Y también el cómo Sentía un poco de celos de su amigo de la infancia. Él al crecer casi seguiría igual. Los cambios no serán tan evidentes como con ella. Pensó. Se preguntó que sería de él. Y recordó esa promesa que se habían hecho tiempo atrás.
—nunca volviste. 17 años ya de esa promesa. Seguramente ya lo olvidaste... ¿Cierto? --agacho el rostro mientras el agua caí sobre su cabeza.
(en la Compañía)
—¡Achi! Ya casi termino, espera un poco, pronto iré por ti... —Firmando más rápido todos los documentos.